FUNDAMERCED

lunes, 30 de mayo de 2016

Holodomor: Muerte por hambre

                         



Holodomor o Golodomor (en ucraniano, Голодомор, “matar de
hambre
”), también llamado “Genocidio Ucraniano” u “Holocausto ucraniano”, es el
nombre atribuido a la hambruna que asoló el territorio de la República
Socialista Soviética de Ucrania, en el contexto del proceso de colectivización
emprendida por la URSS, durante los años de 1932-1933, en la cual habrían
muerto de hambre entre 1,5 y 10 millones de personas.1 2 3 Los archivos
secretos desclasificados tras la desintegración de la Unión Soviética, reflejan
un aumento de la mortalidad en 1932 estimado en una tasa adicional a la media
de años anteriores de unas 150 000 personas, mientras que 1933 refleja algo más
de 1,3 millones de personas –haciendo un total de unas 1,5 millones de personas
fallecidas a consecuencia directa de la hambruna según estos documentos–, si
bien desde 1934 tanto la mortalidad como la natalidad descendieron entre un 20
y un 40% en comparación con la media de los años previos a la hambruna.

Existen dos puntos de vista fundamentales y opuestos sobre
los responsables políticos de la tragedia, y muchos puntos de vista intermedios
entre estos. Según el primer punto de vista, el Holodomor habría sido un acto
intencional de exterminio desatado por el poder central soviético encabezado
por Iósif Stalin, y en particular, contra la nacionalidad ucraniana. Según el
otro punto de vista, la tragedia habría sido consecuencia de una mala cosecha
unido a la política de requisas del grano impuestas por el poder soviético a
los campesinos con pequeñas propiedades, como medida punitiva para forzar la
colectivización obligada, que dio como consecuencia la hambruna, no sólo en
Ucrania, sino también en otras zonas agrícolas de la Unión Soviética. El poder
soviético de la época culpaba de la escasez de grano que impedía alcanzar las
cuotas fijadas de alimentos al sabotaje -y a la guerra a la colectivización-
emprendidos por los campesinos ricos, llamados kulaks, que habrían acaparado y
destruido las cosechas y ganados, como método de oponerse al proceso de
colectivización, justificando así las requisas efectuadas.
  
Según los críticos del régimen soviético si se tiene como
referencia la definición jurídica de genocidio4 5 y numerosas evidencias,6 7 8
9 se verificaría la naturaleza genocida del Holodomor al haber fuertes indicios
de haber sido una hambruna artificial creada por el régimen soviético,10 11 12
13 14 15 16 17 comandado por Iósif Stalin. Si bien se provocaron hambrunas
también en otras regiones de la URSS, el término Holodomor se aplica
específicamente a los sucesos ocurridos en Ucrania. Sin embargo, algunas
instituciones, han revocado la definición de genocidio, como la Asamblea
Parlamentaria del Consejo de Europa, que revocó su denominación de
"genocidio" en el 2010, alegando que si bien reconocía que la
hambruna forzada de Holodomor llegó a serlo como consecuencia de la política
del régimen totalitario de Stalin,
consideró no se ajustaba a la definición de genocidio
, al no ser dirigido
contra un pueblo en concreto sino contra el pueblo soviético en su totalidad.
La rectificación de la declaración anterior se hizo a petición del propio gobierno
ucraniano pro ruso de Víktor Yanukóvich, en contradicción con lo que había
afirmado su antecesor en la presidencia y opositor Víctor Yúschenko .

Hacia noviembre de 2011, la propia Ucrania y 22 gobiernos de
otros países han denominado a las acciones del gobierno soviético como un acto
de genocidio. La declaración conjunta de las Naciones Unidas de 2003 ha definido la
hambruna como el resultado de políticas y acciones "crueles" del
régimen totalitario
que causaron la muerte de millones de personas de etnias
como la ucraniana, rusa, kazaja y otras. El 23 de octubre de 2008, el Parlamento
Europeo adoptó una resolución en la que se reconocía el Holodomor como un
crimen contra la humanidad. Además de la condena de estos países, el Parlamento
Europeo, la Asamblea General de las Naciones Unidas,  la Asamblea Parlamentaria del Consejo de
Europa en su Resolución 1481, la Organización para la Seguridad y la
Cooperación en Europa y la Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura han expresado su repulsa por los hechos,
aunque sin utilizar la expresión genocidio en sus declaraciones.



(Extraído completamente de “Wikipedia”; Voz: “Holodomor”)

domingo, 29 de mayo de 2016

Niñez segada por la muerte debido a la desidia del gobierno venezolano

Niñez segada por la muerte debido a la desidia del gobierno venezolano:
Los niños mueren en Venezuela por falta de medicamentos



Con el régimen de Maduro, ni los niños tienen futuro... siegan sus vidas, quitándoles alimentos, medicamentos, espacios libres de violencia dónde vivir, jugar, estudiar, soñar...quitándoles la vida!



JAIME VARGAS
Director General de FUNDAMERCED


Caracas, 27 de mayo de 2016
(Actualizado el 29-05-2016)
Oliver Sánchez, el niño de 10 años que protestó en febrero de este año para pedir ayuda para quimioterapias, murió el martes 24 en la clínica Loira de El Paraíso a las 12:30 del mediodía, confirmó un familiar cercano. La fotografía de un pequeño niño cuyo rostro cubría un tapabocas y que portaba un cartel que llevaba escrito: “…Quiero curarme, paz, salud…”; se esparció por los medios de comunicación y las redes sociales.  En ese entonces, pese a la notoriedad comunicacional de su pedimento, el gobierno de Nicolás Maduro omitió prestarle apoyo.

Los últimos 10 días el niño estuvo en la terapia intensiva de la Clínica Loira, luego de haber pasado por varios hospitales en los que no había cupo, así lo reseñó El Nacional.
En 2015,  Oliver fue diagnosticado con un tipo de cáncer conocido como linforma Hodgkin (cáncer del sistema linfático), y desde esa fecha tuvo que vivir el drama que supone la búsqueda de Epamin y Fenobarbital de 500 mg. para su tratamiento, pues en Venezuela los hospitales están sin recursos y las farmacias sin medicamentos.
En la familia del niño fallecido, hay  además otras dos personas con cáncer a las que se les complica igualmente conseguir y obtener  los medicamentos: su abuela materna y una de sus
 Venus Alejandra, QEPD
primas. 
En la misma situación están cientos de pacientes según señalan diversas ONG’s. Es la historia que se repite a las puertas y se vive en el interior de todos los hospitales públicos y en todas las clínicas privadas de Venezuela. La alarmante estadística de bebés recién nacidos, y que luego fallecen, cada día se incrementa de manera exponencial en cada centro médico, ante la carencia de los insumos y equipos necesarios para las primeras atenciones.
En el Hospital de Niños “J. M. de los Ríos”, un centro de referencia nacional ubicado en Caracas, sólo funcionan dos de los nueve quirófanos que posee; y los alimentos que les suministran a los niños se suspendieron ante la escasez. “Hay personas que mueren por falta de medicinas, niños que mueren por desnutrición y otros mueren porque no hay personal médico...”, afirman los mismos médicos.

Santiago Riera, QEPD
En el momento de escribir estas líneas, nos enteramos del fallecimiento de otro niño, Santiago Riera, de 5 años:  Fue diagnosticado en octubre de 2014 con Leucemia Linfoblástica Aguda (LLA), de alto riesgo, y murió luego de presentar una recaída y no conseguir medicamentos para sus quimioterapias; estaba a la espera de un trasplante de médula, el cual debía realizarse en el extranjero, pero sus familiares no contaban con los recursos económicos, sin embargo, sus progenitores intentaron por todos los medios solicitar la ayuda que permitiera a su hijo continuar con vida.
A mediados de febrero, además de la leucemia, al niño le fue detectado un hongo en su boca y los medicamentos para combatirlo tampoco eran ubicados por sus padres, quienes insistieron por las redes sociales, pero lamentablemente no los consiguieron; el pequeño no tenía medicamentos ni para sus quimioterapias ni para combatir un hongo.
Isabella Salazar, QEPD
Trascendió que hay una lista de 20 niños que están a la espera de un trasplante, y mientras esto sucede la salud de los pequeños está recayendo, pues debido a la grave situación de desabastecimiento de medicinas que vive el país, no pueden cumplir los tratamientos que requieren para salvaguardar sus vidas por fallas en su tratamiento oncológico. 

Recolectando información respecto a la muerte de estos niños, hallo que no hace mucho falleció en el Zulia otra niña, paciente oncológico, Isabella Salazar, de apenas 3 años de edad, también por fallas en su tratamiento: No recibía quimioterapias por no conseguir un medicamento específico requerido; necesitaba 50 sesiones de quimioterapia para su tratamiento, pero no conseguía trióxido de arsénico en ampollas de 150 miligramos. Murió de mengua.
Isaac, QEPD
En realidad, muchos medicamentos no pueden ser adquiridos en Venezuela, debido a las deudas contraídas por el gobierno nacional con los laboratorios y farmaceúticas internacionales, y que a la fecha no ha honrado con su pago; esos medicamentos podrían ser adquiridos directamente en el extranjero, pero muchos venezolans no pueden ni sufragar siquiera los altos costos de esos medicamentos, mucho menos en divisas extranjeras, y es por ello que debe ser el Estado quién deba dotar al afectado de los medicamentos que requiera: Mientras tanto, la escasez de trióxido de arsénico afecta a otros 200 niños, cuyos padres no se resignan a contemplar cómo paulatinamente se les apaga la vida... 
   

¿Pero por qué el Estado debe dotar al afectado de los medicamentos que requiera el individuo? 

Porque vivimos en sociedad precisamente para obtener mediante el esfuerzo conjunto de todos los miembros de la sociedad aquello que no podríamos obtener con nuestras únicas fuerzas como individuos; porque la sociedad en la cual vivimos evolucionó a la forma de organización sociopolítica que conocimos como "Estado de Derecho" - figura liberal burgués imperante desde siempre pero suplantada ahora en Venezuela por otra de ideología marxista, enmascarado bajo otro llamado "Estado Democrático y Social de Derecho y Justicia", modelo sólo existente en países tales como Libia, Irán, Corea del Norte-   para que
todos los individuos miembros de ese ente pudiésemos obtener y disfrutar de todas las condiciones requeridas para desenvolvernos y desarrollarnos  libremente, estando obligado el Estado a poner a disposición del individuo precisamente esas condiciones que requiera el individuo para desarrollar su personalidad; en fin, porque es deber del Estado velar por el abastecimiento de medicamentos en el mercado, para que quién se enferme o quiera comprar un medicamento, lo compre y lo adquiera con dinero proveniente de su propio peculio personal, sin necesidad de estarle rogando ni mendigando a nadie... pero ni importa por sí mismo esos medicamentos ni tiene divisas para pagar la deuda externa ni pública ni privada, ni tiene divisas para otorgar a los ciudadanos ni los cupos electrónicos que les permitiría adquirir vía Internet sus medicamentos desde la comodidad

de sus propios hogares, y no tiene divisas debido a la corrupción pública, y los ciudadanos tampoco pueden viajar al exterior a comprar por sí mismos esos medicamentos    como quiera que este gobierno quebró o hizo que disminuyese o cesase la actividad de todas nuestras industrias, expropió otras, y ahogó con restricciones, multas, impuestos y exigencias burocráticas hasta al sector comercio y de servicios, desestimulando y ahuyentando la inversión extranjera, acarreando la desaparición de numerosos puestos de trabajo, aunado al hecho de que hasta disminuyeron las actividades agropecuarias y pesqueras, así como las de extracción y transformación en la industria tanto petrolera como minera, resulta entonces que aquí en Venezuela todo debe ser importado pues acá nada producimos: perniles para navidad, café para despabilarnos cada mañana, granos y cereales para nuestras comidas, carnes rojas y blancas para trinchar. Sí este régimen          
Ante instancias judiciales, otra ONG intentó una acción judicial para obtener protección de parte del sistema judicial venezolano respecto a la escasez de medicamentos pediátricos en el
Mayriel: Con vida...por ahora!
país. La acción así intentada por CECODAP fue desestimada,  por cuanto los tribunales estimaron que la información sobre la cual intentaron la acción era falsa e imprecisa, obtenida de portales electrónicos, pese a haber presentado 21 casos de niños afectados y haber alegado que el propio gobierno decretó la emergencia económica debido precisamente a la escasez de alimentos y medicinas, así como constituir un hecho notorio comunicacional la muerte de innumerables neonatos en todo el país, en los últimos tres meses.  


Por supuesto, la gravedad de esta cuestión es evidente: La situación de los pacientes oncológicos se tornó crítica debido a las fallas en el tratamiento, que a su vez no puede ser aplicado por cuanto no existen medicamentos en el mercado venezolano; y no sólo respecto a los pacientes oncológicos, sino que esta situación también se extiende igualmente a otros grupos etarios como neonatos y ancianos, así como a grupos vulnerables como los pacientes psiquiátricos así como todos aquellos que requieran de algún medicamento o de algún tratamiento médico o farmacológico o quirúrgico para mantener y conservar una buena calidad de vida, entre las cuales hemos de incluir hasta las simples nebulizaciones, diálisis, etc. Como quién dice: Una simple gripe puede acarrear la muerte...y no es chiste, azotados y asolados en el país por los virus del zika, del chikunguya, del paludismo, la fiebre amarilla...


                                             

Desde luego, sí el Estado no cumple su función social inherente e intrínseca, seguirá empeorando el nivel de vida de toda la ciudadanía; su función consiste en asegurar la existencia de las condiciones de vida que permitirán a los ciudadanos desarrollar su propia personalidad libremente, no el asegurar en el poder a nadie. En el caso en cuestión, debe abastecer y dotar apropiadamente de recursos al sistema de salud pública, lo cual cumpliría asignando recursos suficientes para el sector salud y salubridad pública, pero en vez de eso se ocupa preferentemente en otras áreas como las de seguridad y defensa, adquiriendo equipo bélico y organizando costosas prácticas militares, invitando a intervenir en los ejercicios a diversos países que considera aliados: Corea del Norte, Irán, Rusia, etc., agasajándolos en vez de invertir en salud lo que gastó en esos ejercicios.      

¿Cuánta comida o medicamentos se habrían comprado con lo gastado en los ejercicios militares?

Desde luego, esta desidia constituye un acto de violencia: Atenta contra los derechos humanos de todos aquellos quienes padecen por la falta de un medicamento, máxime sí su vida está en riesgo. 

Para finalizar, lamentamos informar que las fallas en el abastecimiento de alimentos también están afectando a nuestra niñez: Desde el Estado Amazonas se está reportando que hasta nuestros niños indígenas que están siendo atendidos en los centros de salud, están afectados por la desnutrición; así lo corrobora no una ONG's sino un Consejo de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, conforme se aprecia en acta adjunta.  


¿A que vamos a esperar? ¿Qué espera el gobierno para dotar a los hospitales y centros de salud? Está en juego la salud y la vida de miles de venezolanos. Es hora de actuar.
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Los analgésicos reducen la empatía

El paracetamol reduce la empatía

Dos experimentos revelan que disminuye la capacidad de comprender el sufrimiento de otras personas


El paracetamol o acetaminofeno, uno de los analgésicos más comúnmente utilizados, reduce la capacidad de comprender el sufrimiento de otras personas, ha revelado un estudio. Previamente, se había descubierto que también disminuye algunas emociones positivas, como la alegría. En sentido contrario, algunos especialistas barajan actualmente la posibilidad de desarrollar medicinas que aumenten comportamientos prosociales, como la compasión.

 

Martes 17 de mayo de 2016

Por Yaiza Martínez.

Escritora, periodista, y Directora de Tendencias21.





El año pasado, un equipo de investigadores estadounidenses descubrió que el analgésico acetaminofeno (más conocido como paracetamol) embota las emociones positivas, como la alegría. 

Lo hicieron a partir de un experimento en el que participaron 82 personas, la mitad de las cuales tomaron una dosis de 1.000 miligramos de acetaminofeno, y la otra mitad, un placebo de aspecto idéntico. 

Tras esperar 60 minutos para que el medicamento surtiera efecto, los participantes vieron 40 fotografías seleccionadas para provocar respuestas emocionales. Las fotos eran extremadamente desagradables (niños desnutridos llorando), neutrales (una vaca en un campo) o muy agradables (niños pequeños que juegan con gatos). 

Después de ver cada foto, se pidió a los participantes que calificaran cómo de agradable eran las imágenes, en una escala de -5 a 5. Luego se les pidió que midieran la reacción emocional que habían sentido, de 0 a 10. 

Los que tomaron paracetamol clasificaron todas las fotografías de forma menos extrema que aquellos que tomaron el placebo, y lo mismo ocurrió con sus emociones. La gente que tomó el analgésico no parecía saber que estaba reaccionando de manera diferente. 

En este estudio participó Baldwin Way, profesor de psicología y miembro del Ohio State (OSU) Wexner Medical Center’s Institute for Behavioral Medicine Research de EEUU. Más recientemente, Way ha trabajado con el también psicólogo Geoffrey Durso de la OSU en una nueva investigación sobre el paracetamol. 

En este caso, lo que han descubierto los investigadores es que cuando se toma acetaminofeno también se reduce la empatía, tanto por los dolores físicos como  por los dolores sociales de otras personas. 

Los investigadores encontraron, por ejemplo, que cuando los participantes que tomaron paracetamol supieron sobre las desgracias de otros, pensaron que estos habían experimentado menos dolor y sufrimiento, en comparación con los participantes que no habían tomado ningún analgésico. 


Nuevas pruebas realizadas 

Estos resultados fueron obtenidos a partir de dos experimentos. En el primero participaron 80 estudiantes universitarios, la mitad de los cuales tomaron 1.000 mg de paracetamol, mientras que la otra mitad tomó un placebo. 

Después de esperar una hora para que el medicamento surtiera efecto, los participantes leyeron ocho relatos cortos en los que una persona sufría algún tipo de dolor.  Los participantes calificaron el dolor de cada uno de estos personajes entre  1 (ningún dolor) y  5 puntos (peor dolor posible).  En general, los participantes que habían tomado  paracetamol calificaron como menos grave el dolor de los personajes, en comparación con aquellos que habían tomado el placebo. 

En un segundo experimento,  114 estudiantes universitarios fueron divididos en dos grupos: una mitad tomó paracetamol y el resto un placebo. A todos ellos se les presentó el ruido de cuatro explosiones de dos segundos –de entre  75 y 105 decibelios-, y se les pidió que evaluasen  su ruido en una escala de entre  1 (nada desagradable) y 10 (muy desagradable). Se les pidió a continuación que imaginaran cuánta molestia causarían esas mismas explosiones en otro participante en el estudio, anónimo. 

Los resultados mostraron que, en comparación con aquellos que tomaron el placebo, los participantes que tomaron paracetamol clasificaron las explosiones de ruido como menos desagradables para ellos mismos; y también pensaron que serían menos desagradables para los demás.


Implicaciones 

La empatía, según la definición más extendida, es la habilidad que posee un individuo de percibir los pensamientos y sentimientos de otros, lo que genera sentimientos de simpatía, comprensión y ternura. En general se entiende como la acción o actitud de ponerse en el lugar de otro para verlo desde su marco interno de referencia. 

De este modo, se comprende que los resultados obtenidos en este estudio son importantes. Sobre todo si se tiene en cuenta que el acetaminofeno se encuentra en más de 600 de los medicamentos que se venden en EEUU, según se explica en una nota de prensa de la Ohio State University. 

De hecho, se calcula que, a la semana, alrededor del 23% de los adultos estadounidenses (unos 52 millones de personas) utilizan un medicamento que contiene acetaminofeno. 

Posible causa de la ‘desconexión’ 


Pero, ¿por qué un medicamento contra el dolor físico puede reducir nuestra empatía? La respuesta podemos hallarla en otra investigación de hace más de 12 años. 

En 2004, científicos del University College London (UCL) del Reino Unido hallaron que las mismas regiones cerebrales implicadas en el dolor propio se activan también cuando nos identificamos con otras personas que están padeciendo algún dolor. 

Este descubrimiento fue realizado gracias a la observación de las reacciones del cerebro, a través de imágenes de resonancia magnética (que, curiosamente, también detectaron que el efecto placebo no es sólo psicológico, pues implica una disminución de la actividad de las regiones cerebrales relacionadas con el dolor, pero eso no viene ahora al caso). 

Es decir, que si el paracetamol ‘adormece’ aquellas regiones cerebrales que nos producen dolor, inevitablemente hará que también dejemos de conectar con el dolor de otros. 

Estudios posteriores han incidido en la neurobiología de la empatía, por ejemplo, se ha descubierto que losmédicos pueden sentir el dolor de los enfermos que tratan  (e incluso experimentar alivio cuando los pacientes también los sienten);  y que la capacidad humana para identificarnos con el dolor de otros existe desde la infancia. 


Medicamentos para lograr efectos positivos 

Curiosamente, en 2015 se descubrió que otro medicamento llamado  tolcapona, y que se usa para tratar a personas con la enfermedad de Parkinson, puede   hacer a las personas más sensibles y menos tolerantes a la desigualdad social. 

El hallazgo fue realizado por científicos de la Universidad de California en Berkeley, EEUU, y apuntaba a que podría crearse una píldora destinada a impulsar la compasión humana. 

También se ha descubierto recientemente que la oxitocina, también conocida como “hormona del amor” por su importancia en las relaciones de pareja y el establecimiento de los lazos entre madre e hijo, incrementa la sensibilidad, la capacidad de confiar en otras personas y la empatía; por lo que ya se contempla su uso para modificar comportamientos. 

Por último, un libro publicado en 2011 por especialistas en bioética de Oxford analizaba la posibilidad de que en el futuro lleguen a existir medicamentos que mejoren la moralidad humana. Según los autores de la obra, los científicos están cada vez más interesados en el desarrollo de tecnologías biomédicas capaces de intervenir en los procesos biológicos que condicionan el comportamiento y el pensamiento morales.



Referencia bibliográfica:

Dominik Mischkowski, Jennifer Crocker, Baldwin M. Way. From Painkiller to Empathy Killer: Acetaminophen (Paracetamol) Reduces Empathy for Pain. Social Cognitive and Affective Neuroscience(2016). DOI: 10.1093/scan/nsw057.


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Fuente:

http://www.tendencias21.net/El-paracetamol-reduce-la-empatia_a42594.html

viernes, 27 de mayo de 2016

Ante el acoso, prevención e intervención.

Noticias de la Ciencia y la Tecnología 
(Amazings ® NCYT ®)

Ante el acoso, prevención e intervención

Viernes 27 de Mayo de 2016




La violencia entre iguales no solo campa a sus anchas en los patios de las escuelas, también en las redes sociales. El bullying y el cyberbullying se han convertido en las lacras de una sociedad, donde ha echado raíces el acoso, las humillaciones y la perversión. Pero, la violencia entre iguales no solo es nociva para las víctimas, también tiene efectos muy negativos para los agresores y observadores de esas conductas violentas.

Maite Garaigordobil, catedrática de Evaluación Psicológica de la Universidad del País Vasco lleva muchos años evaluando y estudiando este problema, que según opina, va en aumento. Fruto de esta labor investigadora, la profesora Garaigordobil y su equipo elaboraron un programa de intervención para prevenir y reducir el bullying y el cyberbullying, dirigido a adolescentes, y para ser aplicado en el contexto escolar. Su nombre: Cyberprogram 2.0.

“El programa -explica la profesora Maite Garaigordobil- tiene tres grandes objetivos: por un lado, clarificar qué es el bullying y el cyberbullying, así como los roles implicados como son la víctima, el observador y el agresor; en segundo lugar, con este programa intentamos que analicen las consecuencias negativas que tiene para todos los implicados y además, desarrollar en ellos la capacidad crítica y de denuncia de estos comportamientos, y la empatía con la víctima; y, en última instancia, intentamos enseñarles con este programa básicamente estrategias de afrontamiento para prevenir el bullying y el cyberbullying desde la perspectiva de la víctima y los observadores”.

Cyberprogram 2.0 fue implementado en tres centros educativos de Gipuzkoa durante un curso escolar. En total, participaron 176 adolescentes de 13 a 15 años (43,8% varones y 56,3% mujeres) que cursaban Educación Secundaria. Del conjunto de la muestra, 93 participantes se dividieron en grupos experimentales y 83 en grupos de control. “Hicimos sesiones semanales de una hora de duración a unos grupos y, con otros grupos, realizamos las actividades habituales de tutorías. Además, antes y después del programa, aplicamos dos test para medir la violencia escolar y la agresividad”.


Un estudio ha evaluado ahora los efectos de la implementación de este programa “en distintos tipos de violencia escolar, en la violencia física, verbal y social, entre los miembros del grupo, así como la violencia mediante el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, es decir, el cyberbylling. También se ha evaluado el efecto en la agresividad”.

“Está comprobado que altas dosis de afecto, de cariño, y de implicación con los hijos, con unas dosis de razonables de castigo, disciplina y coerción, es el modelo educativo más adecuado”

Los resultados obtenidos constatan que Cyberprogram 2.0 es una herramienta eficaz para prevenir y reducir la violencia entre iguales en cualquiera de sus formas. Así, ha confirmado que entre los adolescentes que realizaron la experiencia comparados con aquellos que no la llevaron a cabo, ha disminuido significativamente el bullying y el cyberbullying (violencia del profesorado hacia el alumnado; violencia entre iguales: física, verbal, social y tecnológica) y la agresividad (impulsiva y premeditada), y han aumentado las conductas sociales positivas, la empatía, la autoestima y la capacidad para resolver conflictos constructivamente. Estos datos han sido recogidos en un artículo titulado ‘Impact of Cyberprgram 2.0 on Different Types of School Violence and Aggressiveness’, y publicado recientemente en la revista científica “Frontiers in Psychology”.

“Hay que destacar que, aunque la intervención no iba dirigida al profesorado, el estudio muestra que el alumnado participante percibe una disminución en la conducta agresiva, entendida como conducta no adecuada, del profesorado hacia ellos. Su relación ha mejorado, aunque el panorama general no es tan positivo. De hecho, el último informe del sindicato docente ANPE confirma que se ha incrementado un porcentaje muy alto la violencia del alumnado hacia el profesorado, aumentando además la gravedad de esta violencia. Sin duda es un informe preocupante. Una sociedad que valora a su profesorado es una sociedad que avanza. Y, en nuestra sociedad, esta situación no se está dando. Hemos llegado a una situación en la cual los padres y las madres tienen muy poca tolerancia a la frustración y no admiten que nadie diga nada negativo de su hijo o hija. Y eso se traduce en crítica al profesorado”. Ante esta situación, la profesora Garaigordobil apela a la colaboración entre familia y escuela. “Está comprobado que altas dosis de afecto, de cariño, y de implicación con los hijos, con unas dosis de razonables de castigo, disciplina y coerción, es el modelo educativo más adecuado”.

A pesar de todos los esfuerzos realizados a nivel educativo, los datos arrojan datos preocupantes que hablan de un aumento de los casos de bullying y el cyberbullying en el contexto de la escuela. “Tenemos que tener tolerancia cero al acoso y, para ello, habría que realizar más intervenciones. Por un lado, a través de programas como el Cyberprogram 2.0, donde confrontamos directamente al alumnado con esa violencia e intimidación, así como con las consecuencias tan negativas que tienen, enseñándoles estrategias de afrontamiento positivas. Y, por otro lado, diseñando programas de desarrollo socio-emocional desde la educación infantil a lo largo de toda la educación reglada. Programas que estimulen la comunicación, los ámbitos de escucha activa, el respeto por el otro, la empatía, la autoestima… Si estos programas fueran una asignatura más, seguramente nos encontraríamos con tasas inferiores de bullying y el cyberbullying en las aulas”, concluye Maite Garaigordobil.


(Fuente: UPV/EHU)

jueves, 26 de mayo de 2016

México: Radiografía de las autodefensas



Una radiografía de las autodefensas

POR DAVID ESPINO ,  26 MAYO, 2016

El fenómeno de las guardias comunitarias no empezó en Michoacán, sino en Guerrero. Durante tres años, David Espino reporteó las autodefensas en ese estado, y en su libro Aunque perdamos la vida. Viaje al corazón de las autodefensas esclarece algunas de las razones que les dieron origen, da cuenta de sus conflictos y aclara su auge y declive. Reproducimos aquí un fragmento de la obra, que subraya un riesgo: las injusticias y violencias que dieron origen a las guardias se mantienen vivas y más crueles que nunca. El latigazo de Ayotzinapa no modificó la iniquidad.


“Aunque perdamos la vida. Viaje al corazón de las autodefensas”, nuevo libro de David Espino. 

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Antes del 26 de septiembre de 2014, el día en que 43 estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, desaparecieron a manos de supuestos pistoleros del grupo criminal Guerreros Unidos en Iguala, coludidos con policías municipales, en este estado los desaparecidos por el narco eran casos de todos los días que nadie volteaba a ver. Desde que en mayo de 2010 se localizó en Taxco una mina abandonada con 54 cadáveres –cuyo rescate duró más de una semana– hasta las narcofosas descubiertas en 2013 y 2014 en Zumpango, Acapulco e Iguala, los hallazgos no pararon.
Hice un reportaje para la revista Esquire sobre esta atrocidad. Antes, en julio de 2014 lo había enviado a otro medio nacional que no le dio mucha importancia. Esquire aceptó publicarlo cuando el caso de los normalistas desaparecidos ya era noticia internacional. ¿Por qué a nadie le interesó antes lo que estaba pasando en Guerrero? ¿Por qué nadie volteó a ver los cientos de desaparecidos, no en pueblos perdidos, sino en lugares tan conocidos como Taxco, Acapulco, Chilpancingo? ¿Por qué se creyeron el discurso del Estado de que todas las víctimas tenían algo que ver con el narco?
Mientras seguía el caso de una chica de 15 años que había desaparecido en Zumpango en diciembre de 2013, conocí a Leonid Arreaga Martínez, el antropólogo forense que la halló seis meses después en una fosa clandestina junto con otras 13 personas. Leonid, único en su tipo en Guerrero, empleado del Servicio Médico Forense, me hizo entender muchas cosas. Me dijo que el estado estaba plagado de fosas que seguramente nunca descubrirían porque no tenían cómo hacerlo. Recuerdo que le planteé usar una especie de escáner para monitorear el suelo en los focos rojos y con altos índices de asesinatos. Su respuesta fue una sonrisa de conmiseración hacia mí, y comprendí que eso jamás ocurriría. Y no ocurrió a pesar de que los familiares de otros desaparecidos, es decir, los ajenos al caso de los 43 normalistas, pidieron a la Procuraduría General de la República que usaran todos los medios disponibles para localizarlos.

Tuvieron que emprender ellos mismos la búsqueda y escarbar con sus uñas la tierra donde fueron hallando de a poco otros cientos más. Con Leonid y un colega suyo, el odontólogo forense Emilio Gregorio Ayala, contamos 197 desaparecidos de enero a agosto de 2014, y cuando le sumamos los 43 normalistas de Ayotzinapa dieron 240. Una cifra espeluznante que nadie quiso ver hasta después de que el daño fue mucho mayor e irreversible: el monstruo creció alimentado de tantos cadáveres que cuando se le quiso parar fue imposible.
Quiero decir, nadie de afuera del estado había reconocido el tamaño del crimen que se estaba cometiendo en Guerrero, porque acá adentro un puñado de hombres y mujeres ya se había armado en sus pueblos y comunidades para enfrentar con sus medios y sus armas a narcotraficantes y extorsionadores, los cuales, amparados por el Cártel de los Beltrán Leyva, asolaban lo mismo ciudades que rancherías.
En junio de 2012, en Huamuxtitlán, región de la Montaña de Guerrero, surgió la primera autodefensa armada, antes incluso que en Michoacán, sólo que con una diferencia: acá las armas no pasaban de escopetas y pistolas de bajo calibre, mientras que en Michoacán, aunque el fenómeno emergió más tarde, los cuernos de chivo llamaron la atención de inmediato para las fotos de los titulares de los grandes diarios nacionales e internacionales.
El alzamiento de Huamuxtitlán fue visto por muchos medios sólo como una turba embravecida que rescató a unos secuestrados de un grupo que saqueaba la región y que casi linchó al alcalde sustituto en la plaza central. Pero fue más que eso. No fue el embrión, porque el embrión de la Policía Comunitaria fue el nacimiento de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) en noviembre de 1995, pero sí representó el inicio de una autodefensa más frontal contra un enemigo visible: el narco. Fue una declaratoria de guerra que la población lanzó contra un adversario inmenso e imbatible, cuando las cifras alcanzaban ya 10 mil asesinatos violentos en Guerrero (según datos forenses, los homicidios se incrementaron 315% de 2004 a 2013).
En octubre de 2012, a Huamuxtitlán le siguió Olinalá, que tuvo mayor relevancia. A mediados de agosto de 2013, su comandanta Nestora Salgado García cobró notoriedad a partir de que la autodefensa que dirigía detuvo al síndico procurador del municipio, Armando Patrón Jiménez.
La comandanta había arrestado al síndico en Huamuxtitlán luego del asesinato de dos ganaderos en una carretera rural que conduce al municipio vecino de Cualac. Nestora tomó la decisión cuando se supo que después del atentado a los ganaderos había un sobreviviente desaparecido. La autodefensa fue en su búsqueda y llegó hasta Huamuxtitlán. En el sitio ya se encontraba Patrón Jiménez, quien había ido a recoger una camioneta en la que viajaban los ganaderos y transportaban una res. Nestora le reclamó que debería estar dirigiendo la búsqueda del sobreviviente de la matanza. El síndico no supo cómo explicar su presencia en el lugar. La autodefensa lo detuvo. El alcalde de Olinalá, Eusebio González Rodríguez, entendió el acto como una provocación y ensanchó sus desavenencias con Nestora.
Se trataba de una lucha de poder. Las diferencias surgieron porque los narcos se paseaban por el pueblo sin que la Policía Municipal –que obedecía a Eusebio González– moviera un dedo. El propio González, que había asumido la presidencia municipal apenas un mes antes, fue denunciado de ser beneficiario de esa situación. La detención del síndico fue el error que el gobierno municipal buscaba que cometiera Nestora. El hecho se convertiría en la mejor coartada del gobierno para aprehenderla.
El 2 de diciembre de 2012, Telamacatzingo, pueblo perteneciente al municipio de Olinalá, siguió los pasos de la cabecera con otra mujer al frente: esta vez se trataba de la indígena nahua y profesora bilingüe Citlali Pérez Vázquez.
El 5 de enero de 2013, Ayutla de los Libres se sumó a los levantamientos, encabezado por otro indígena: el na’savi Bruno Plácido Valerio, tal vez de los dirigentes más sobresalientes junto con Nestora Salgado, pero con radicales diferencias en su forma de conducir las autodefensas. Mientras Nestora se confrontó con el gobierno del estado, de quien en un principio recibió sólo una pick up, Bruno se hizo su aliado, aceptó cualquier cantidad de prebendas, desde playeras y radios para sus efectivos hasta una camioneta blindada en la que se transportaba; además, hizo de la residencia oficial del gobernador una casa donde entraba y salía sin mayores complicaciones.
De Ayutla de los Libres, Bruno y sus hombres saltaron 10 días después a Tecoanapa. Y ocho días más tarde, el 18 de enero de 2013, surgió en Iguala otra autodefensa, esporádica, sin mayores efectos ni dirigentes visibles. Para entonces, José Luis Abarca Velázquez ya era alcalde de ese municipio. Los sucesos violentos avanzaban con rapidez. El 8 de marzo de ese año, el síndico Justino Carvajal Salgado fue asesinado a unos pasos del ayuntamiento. En mayo, Arturo Hernández Cardona, dirigente de Unidad Popular, una organización de colonos y campesinos, fue desaparecido junto con otros siete integrantes. Tres, incluyendo a Arturo, aparecieron asesinados cuatro días después. De inmediato, las células sociales que conformaban Unidad Popular responsabilizaron al alcalde Abarca, quien posteriormente sería preso junto con su esposa, inmersos ambos en la trama que envuelve la desaparición de los 43 normalistas. No se sabía del todo por qué en Iguala no había surgido con fuerza alguna autodefensa hasta que el municipio se descubrió como el reino de Guerreros Unidos.
En enero de 2013 surgieron cinco diferentes autodefensas en Guerrero. Además de la liderada por Bruno en Ayutla y la llamarada de Iguala, el 21 de enero se rebelaron en Tixtla, a media hora de la capital, Chilpancingo; el 26 de enero en Cuetzala, Tierra Caliente, un movimiento que no terminó de germinar hasta febrero de 2014. Y una más en El Mesón, Ayutla de los Libres.
La de Tixtla fue una autodefensa diferente, más confrontada con el gobierno municipal al que acusaban de estar coludido con los narcos del lugar. El liderazgo más visible fue el de Gonzalo Molina González, muy cercano al de Nestora Salgado y Arturo Campos Herrera, de El Paraíso, Ayutla.
¿Cómo se conformaron estos liderazgos en medio de una oleada de violencia que no respetaba a nadie? ¿De dónde sacaron valor esos hombres y esas mujeres para enfrentar, confrontar o al menos desafiar a una horda de nihilistas que como jinetes del apocalipsis sembraron y siguen sembrando el terror en Guerrero? Esta crónica busca hacer un retrato de las situaciones en las cuales el movimiento de autodefensas surgió, avanzó, creció y se extinguió al igual que sus dirigentes. De cómo el gobierno corrompió y tejió alianzas y de cómo encarceló a los que se mostraron renuentes.
Desde 2012, cuando emergieron en Huamuxtitlán, las autodefensas no han parado en Guerrero. No han parado porque los asesinatos, los hallazgos de fosas clandestinas, los desaparecidos, los secuestros y lo que se ha dado en llamar levantones no han dejado de ocurrir. La escalada de violencia no se ha detenido: no sólo en Acapulco –que fue desde 2005 el centro de la lucha entre el Cártel de Sinaloa, aliado en ese momento de los Beltrán Leyva, y el Cártel del Golfo–, sino en todo Guerrero. La cifra de muertes violentas va en aumento. Siempre en aumento. Y no es tremendismo.
La última autodefensa, surgida apenas el 11 de enero de 2016 en Teloloapan, región norte, es un eslabón más de todas las que se han manifestado a lo largo de las siete regiones de Guerrero en muy diversos municipios: El Mesón, Cualac, Coyuca de Benítez, Tierra Colorada, Teloloapan, Xaltianguis (Acapulco), Tecpan, Costa Grande y Atlixtac, Alpoyeca, Tlapa (centro económico de la Montaña), Chichihualco, Zumpango, Apaxtla. En enero de 2014 emergió una autodefensa donde el gobierno del estado se resistía a que surgiera: Chilpancingo, y aunque si bien no fue en la mera capital, sí en seis pueblos pertenecientes al municipio: Ocotito, Mazatlán, Dos Caminos, Buena Vista, Barrio Viejo y Mojoneras. La autodefensa tardó otro año para acercarse 15 minutos a Chilpancingo: en febrero de 2015, al final, llegaron a la comunidad de Petaquillas, en la zona conurbada de la capital.
Todas estas irrupciones se formaron por un patrón, el mismo por el que continúan apareciendo: la población no quiere más, se niega a vivir atemorizada. Ha habido heroísmo en más de uno, pero también muchos excesos. No han tardado en aparecer las diferencias que han terminado en masacres. La más cruenta fue Xolapa, un pueblo cercano a Xaltianguis, donde el 7 de junio de 2015 dos grupos primero aliados y luego contrarios de la autodefensa se enfrentaron a balazos y hubo 16 asesinados. La explicación de uno de los comandantes, Salvador Alanís Trujillo, fue que se había tratado de una pelea por el control del territorio. Bruno Plácido, en cambio, ha dicho que al final la autodefensa terminó por ser infiltrada por el narco y minada desde adentro.
El fenómeno de las autodefensas en un estado con 3 millones de habitantes, 500 mil de los cuales son indígenas empobrecidos, sigue tan vigente como desde el principio; por lo menos los motivos por los cuales se hizo presente. Al menos las razones por las que inicié esta crónica reporteada durante tres años. Desde Huamuxtitlán hasta Teloloapan, y desde Teloloapan hasta Tecpan, he contado 81 municipios donde grupos armados han desafiado al crimen organizado.
A pesar de todo, el narcotráfico sigue inamovible e imbatible: controla la ciudad más grande y más poblada, Acapulco, y el pueblo más recóndito y pobre, Zitlala; ha causado miles de muertes y ha desplazado a cientos de personas, imponiendo así la ley de la selva, donde el Estado es débil o de plano inexistente. Sin embargo, ese vacío lo han llenado también hombres y mujeres que siguen creyendo en la armonía como norma y en la paz como sistema. Que si tuvieron que tomar las armas, que si siguen tomando las armas, ha sido para desarmar a los otros. Aunque en el intento pierdan la vida.
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Fuente: http://www.proceso.com.mx/441763/una-radiografia-las-autodefensas   

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