FUNDAMERCED

Mostrando entradas con la etiqueta COURTSHIP VIOLENCE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta COURTSHIP VIOLENCE. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de noviembre de 2012

VIOLENCIA EN EL NOVIAZGO: Cómo prevenir el maltrato

UN 12% HA PEGADO ALGUNA VEZ A SU PAREJA

Cómo prevenir el maltrato entre novios

  • La Universidad de Huelva crea un programa que previene la violencia de género
  • Defienden que estas experiencias se inserten en el currículo de los colegios
  • El Instituto Andaluz de la Mujer podría llevarlo a los centros de secundaria
Dos jóvenes en un instituto (Foto: Kike Para)Dos jóvenes en un instituto (Foto: Kike Para)
Actualizado sábado 23/05/2009 06:07 (CET)

PATRICIA MATEY
MADRID.- No son marido y mujer, pero se insultan y se pegan como lo hacen demasiados adultos. La violencia de género en los noviazgos de adolescentes no es una anécdota. Un 12% de los adolescentes reconoce que en una ocasión o más ha pegado o empujado a su pareja.
      El dato procede un estudio realizado con 962 adolescentes con una edad media de 15 años de siete institutos de enseñanza secundaria de Almería.               Elaborado por el Instituto Andaluz de la Mujer y la Universidad de Almería, el trabajo desvela, que hasta un 7% de los chicos reconoce haber dado una bofetada en más de una ocasión a su novia, un 16% confiesa haberlas empujado y un 6% admite haberlas amenazado con algún objeto.
       Ante estas cifras, cobran fuerza los programas educativos impartidos en colegios e institutos, como el desarrollado por la Universidad de Huelva, ya que, además de necesarios resultan eficaces para la prevención presente y futura de los abusos en la pareja.
     "Creemos fundamental que experiencias como la nuestra dejen de ser algo testimonial, fruto del voluntarismo, y se realicen de forma generalizada, tengan una continuidad en el tiempo y estén insertadas en la dinámica y el curriculum de los centros escolares", concluye Ángel Hernando Gómez, del Departamento de Psicología de la Universidad de Huelva en su artículo publicado en 'Apuntes de Psicología'. Una posibilidad que sería factible si finalmente se alcanzara el "acuerdo que se está gestionando con la delegación en Huelva del Instituto Andaluz de la Mujer para impartir el programa en los centros de secundaria", confiesa a el mundo.es el profesor Hernando.
        Este experto hace referencia al proyecto de prevención sobre violencia de género llevado a cabo con 22 alumnas y seis alumnos de 16 a 18 años de primer curso de Bachillerato, en la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales. El centro estaba ubicado en una zona de Compensatoria del extrarradio de Huelva capital.
        Tal y como reconoce el autor "pudimos elaborarlo revisando la literatura existente y las experiencias que se habían realizado en el ámbito español e internacional".

Mujeres mayores y casadas

         La normalización de la "violencia de género en la adolescencia es mayor si cabe que en otras edades, ya que ellos y ellas son capaces de describirla, conocen casos, pueden identificarla sobre el papel pero, en general creen que se trata de algo que sólo le ocurre a mujeres mayores que están casadas", se recuerda en el estudio.
        Se debe añadir a este hecho el que "determinados comportamientos, que están en la base y en el inicio del problema, como los celos y el control exagerado, para muchos adolescentes son síntomas de amor y preocupación por la pareja y no lo ven como el posible germen del problema".
       Por todos estos motivos, la prevención "de todas las formas de violencia de género comienza por la educación en la igualdad... Hay que educar e informar al alumnado adolescente", defiende el autor del trabajo.
        En su programa educativo, las acciones se llevaron a cabo en tres fases a lo largo de dos meses con 14 sesiones de trabajo, seis de una hora de duración y ocho de dos. La primera estuvo destinada a detectar las ideas (mitos, conocimientos falsos) que los participantes tenían sobre el tema, mediante cuestionarios, además de un debate dirigido por un moderador.
      En la segunda se procedió a la proyección de la película 'Te doy mis ojos' de Icíar Bollarín, en la que Pilar huye de su casa con su hijo debido a los malos tratos propinados por Antonio a lo largo de nueve años de matrimonio.
      Una vez que fue visionada se les pidió que rellenaran en casa unos cuestionarios (resumen de la cinta, comentar los hechos más impactantes, opinión personal sobre el tema... ). Asimismo se les entregó varios documentos ('Mitos y creencias erróneas' y 'Prevención de la violencia durante el noviazgo') que se trabajaron primero en grupos de cuatro y luego con todos los alumnos, participando en una discusión sobre el tema.
      La última fase trató de medir si los alumnos habían cambiado sus ideas previas sobre la violencia de género, mediante un debate y un cuestionario.
       Así por ejemplo, mientras que antes de iniciar el programa un 75% de los alumnos creía que la culpa del maltrato la tiene la mujer por seguir conviviendo con el hombre que le pega, tras el curso sólo un 28,6% opinaba de esta forma.

Aprender a detectar el maltrato

      Con su desarrollo "se ha conseguido un cambio en las actitudes que justifican la violencia en las relaciones de pareja. También se ha posibilitado un aumento en el conocimiento de los aspectos englobados en esta problemática y una fuerte disminución de los mitos e ideas erróneas subyacentes al fenómeno de los abusos que ya son ampliamente negados y cuestionados", rezan las conclusiones del ensayo.
       Positivo también resulto el hecho de que "los participantes aumentaran su capacidad para detectar comportamientos de pareja que pueden significar un inicio de control exagerado o violencia, lo que incrementa su capacidad para reconocer el maltrato psicológico, físico y sexual", agrega el autor. Los alumnos aprendieron también a saber qué hacer y dónde acudir en caso de abusos.
      Tras los buenos resultados obtenidos, el profesor Hernando recomienda que para maximizar los resultados es necesario que las "intervenciones vayan acompañadas de otras destinadas a los demás componentes de la comunidad educativa, así como a los progenitores a través de las Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos, "que pueden colaborar en la prevención de la violencia".

Fuente:  http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/05/22/psiquiatriainfantil/1243005660.html

VIOLENCIA EN EL NOVIAZGO: Maltrato encubierto

HUELVA | Investigación de la Universidad de Huelva

Maltrato encubierto en el 12 por ciento de los noviazgos juveniles

  • El estudio ha encuestado a 4.000 jóvenes de entre 15 y 30 años
  • Uno de cada cuatro jóvenes confiesa haberse sentido miedo de su pareja
  • La investigación examina comportamientos habituales en pareja
  • Las chicas son más propensas al chantaje emocional como castigo

     La violencia está presente en el 6 por ciento de las relaciones de noviazgo entre jóvenes, una cifra que sube hasta el 12 por ciento en lo que se refiere al maltrato encubierto, es decir, aquellas relaciones en la que los expertos sospechan de violencia, pero los miembros de la pareja la ocultan.
        Estos datos se extraen de un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Huelva. La coordinadora del proyecto, Susana Paíno, explica que el dato de la violencia presente en el 6 por ciento de las parejas jóvenes "es diminuta si lo comparamos con los países nórdicos donde los índices de violencia son del 30%, pero que no es nada despreciable porque en ella no se refleja el maltrato encubierto existente y que se sitúa en el 12 %".
        El estudio se ha realizado entre 4.000 jóvenes de 15 a 30 años de la provincia de Huelva y que han mantenido una relación de pareja de un mes como mínimo. El trabajo 'Violencia entre novios' persigue detectar los tipos de violencia y su prevalencia entre las relaciones sentimentales de los jóvenes.
      El test se realizó antes en otras ciudades andaluzas y españolas "con idénticos resultados". El cuestionario está compuesto por 42 preguntas que responden a 42 situaciones consideradas de violencia en las relaciones de pareja en edad adolescente.
       Entre ellas, se pueden destacar preguntas como '¿Alguna vez te ha ridiculizado tu pareja en público?', '¿Te ha tratado como un objeto sexual?', '¿Te ha retenido para que no te fueras?', '¿Te ha abofeteado, zarandeado o empujado?', '¿Ha bromeado o desprestigiado tu condición de mujer u hombre?'
       El objetivo general del proyecto es detectar la prevalencia de comportamientos que, por su naturaleza física, emocional, social y sexual puedan ser constitutivos de una relación de violencia doméstica.
       Para ello, "nos centramos fundamentalmente en las actitudes para poder prevenir", explicita la psicóloga. Así, por ejemplo, "hemos detectado una mayor tendencia de conductas femeninas dirigidas al castigo emocional", ilustra la investigadora. "Las chicas utilizan mucho más el sexo y el afecto como herramienta de chantaje afectivo", añade.
       Los expertos llaman la atención sobre el maltrato encubierto (o situaciones violentas identificadas pero no reconocidas por los encuestados) en un 12 % de las relaciones de pareja. "En los resultados hemos detectado que un 25 % de los encuestados reconoce haber sentido miedo en su relación, o haberse sentido atrapado, a pesar de después admitir que no han sufrido maltrato", ilustra la psicóloga.
      Los investigadores están identificando los factores de riesgo y protección para diseñar estrategias de intervención eficaces que solucionen esta lacra social. "Estamos escuchando constantemente en los medios cómo un hombre asesina a su mujer, pero también cómo un joven mata a su pareja sin que hayan tenido convivencia, por lo que se está adelantando el proceso", indica la experta.
     Una vez concluya el estudio, los miembros del equipo de investigación diseñarán un programa de prevención para erradicar estas conductas consideradas violentas. "La violencia sólo se erradicará si se actúa en edades tempranas y sólo desentrañado el funcionamiento de las relaciones de pareja", comenta la psicóloga.

Fuente:  http://www.elmundo.es/elmundo/2011/05/10/andalucia/1305019905.html

______________________________________________________________________________________

VIOLENCIA EN EL NOVIAZGO: Más del 70% de los mexicanos sufre violencia en el noviazgo

LA JORNADA 
Miércoles 23 de Julio de 2008

■ Los hombres padecen más la agresión “leve”, mientras las mujeres llevan la delantera en la “media”

Sufre violencia en el noviazgo más de 70% de los mexicanos

■ Los ataques, de empujones, bofetadas, patadas y hasta violaciones sexuales, pasan inadvertidos a instituciones y víctimas por igual
■ Presentó Zavala encuesta aplicada a habitantes de 15 a 24 años
Por: Laura Poy Solano 



 La titular de la SEP, Josefina Vázquez Mota; Margarita Zavala y el Secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, durante la presentación de la encuesta sobre violencia en el noviazgo
 Foto: Luis Humberto González


         De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Violencia en las Relaciones de Noviazgo (Envinov) 2007, elaborada por el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJ), 15.5 por ciento de los mexicanos de entre 15 y 24 años con relaciones de pareja ha sido víctima de violencia física; 75.8 por ciento ha sufrido agresiones sicológicas y 16.5 por ciento ha vivido al menos una experiencia de ataque sexual.
       En la clasificación por tipo de violencia física se destaca que en la considerada “leve” –empujones, arañazos, jalones de cabello y mordidas– los hombres son los más afectados, con 48 por ciento de los casos, contra 32.1 de las mujeres, cifra que se incrementa si se trata de violencia física “media”, donde 61.4 por ciento de los casos afecta a mujeres que sufren bofetadas, golpes, agresiones con objetos pesados, patadas o que rompan sus objetos personales, a lo que se suma la considerada “severa”, que incluye el riesgo de quemaduras, intentos de estrangulamiento y amenazas con cuchillo, navaja u otras armas.
        Los resultados de dicha encuesta –de la cual sólo se dio a conocer un resumen de 22 cuartillas– fueron presentados en una ceremonia oficial a la que asistieron Margarita Zavala, directora nacional del DIF y esposa del presidente Felipe Calderón, así como los titulares de las secretarías de Salud, José Angel Córdova Villalobos, y de Educación Pública, Josefina Vázquez Mota. Destaca que la violencia en el noviazgo tiende a pasar desapercibida tanto para las instituciones como para los propios jóvenes, lo que ocasiona falta de apoyo institucional y familiar a las víctimas.
       El estudio, aplicado en 18 mil hogares en todo el país, con representatividad en localidades urbanas y rurales, es el primero en su tipo en México y América Latina, aseguró Priscila Vera, directora del IMJ, quien destacó que se busca conocer la frecuencia y magnitud de la agresión en las relaciones de noviazgo, por lo que consideró como universo de estudio a la población de entre 15 y 24 años (14 millones 61 mil 802 jóvenes), de los cuales sólo 7 millones 278 mil 236 tuvieron al menos una relación sentimental en 2007.
       De esta cifra, 90.7 por ciento afirmó que el primer motivo para relacionarse con su pareja fue que le gustaba mucho, mientras 4.9 aceptó el noviazgo porque le insistieron, y 2 por ciento por presión social. En 36 por ciento de los casos el encuentro con la pareja ocurre en la escuela, 18 por ciento en la calle y 14 por ciento en una fiesta.
        Sobre los motivos que ocasionan el enojo con la pareja, 41 por ciento de los hombres respondió que se molesta por celos; 25.7 porque su pareja tiene muchos amigos y 23.1 dice que se su pareja se enoja de todo sin razón aparente. En tanto, 46 por ciento de las mujeres dijo que se molesta porque siente celos; 42.5 porque su pareja queda en algo y no lo hace y 35 por ciento porque considera que es engañada.
       En cuanto a la violencia sexual, se destaca que si bien 16.5 por ciento de los jóvenes ha vivido al menos una experiencia de ese tipo, 8.1 por ciento de jóvenes de entre 15 y 24 años señaló que alguna vez han tratado de forzarlos a tener relaciones sexuales contra su voluntad, mientras que a 1.8 la obligaron a hacerlo. En ambos casos los principales agresores han sido novios, tíos y vecinos.
      Respecto al consumo de alcohol, tabaco y drogas, se destaca que si bien hay menos violencia entre quienes no usan dichas sustancias, 59.2 por ciento de los encuestados afirmó que fuma, 23 por ciento bebe alcohol y 8.2 por ciento ha consumido alguna sustancia ilícita, como mariguana, cocaína o crack.
        Por ello, Zavala alertó sobre los riesgos del consumo de drogas y alcohol. Dijo que “no sólo favorece la violencia en el noviazgo, sino que también afecta física, mental y espiritualmente a nuestros jóvenes, y destruye su vida emocional”, por lo que convocó a reforzar las acciones de prevención de adicciones y aseguró que los resultados de la Envinov deben ser un “llamado de alerta para los padres de familia”.
      En tanto, la titular de la SEP afirmó que como parte de las acciones para prevenir la violencia en el noviazgo se fortalecerán las tareas de prevención en alumnos de secundaria y bachillerato, además de poner en funcionamiento un número 01 800 para atender a las víctimas, así como una página electrónica. También anunció la convocatoria a un concurso de cortometrajes sobre la “resolución pacífica de conflictos”; aseguró que los 20 mejores trabajos serán distribuidos a los estudiantes de bachillerato de todo el país.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2008/07/23/index.php?section=sociedad&article=046n1soc

VIOLENCIA EN EL NOVIAZGO


Violencia en el Noviazgo 
Graciela Ferreira
 
Cuando se forma una nueva pareja, se entrelazan dos historias diferentes. Cada uno trae consigo su manera de ver la vida, sus proyectos y la educación recibida, repleta de creencias acerca de lo que es el amor, la pareja, la familia...
Estas ideas provenientes de la Cultura se van adquiriendo en el contacto directo con familiares y amigos, al formar parte de distintas instituciones como la Escuela, Iglesia, Club; a través de los medios de comunicación, etcétera.
____________________________________________________________________________________

Por Graciela Ferreira
Los Novios, quienes se proponen un proyecto común de vida, generalmente no se detienen a pensar y a intercambiar cuáles son sus creencias. Comienza la relación y se van activando mecanismos donde "se sobreentiende" que el hombre debe hacer algunas cosas y la mujer algunas otras.
Al no tener la posibilidad de reflexionar acerca de estas creencias, generalmente se copia el modelo familiar de origen, se construye uno totalmente opuesto o la relación se convierte en una especie de "collage" entre lo que él y ella creen adecuado para ambos.
Pero, ¿existen acuerdos? Muchas veces una parte cede en función de la otra, para evitar discusiones, desgaste en la pareja, porque cree que eso es lo correcto, o por temor a ser agredido. Aquí comienza el PODER en la pareja, con la idea de que alguien debe mandar, y alguien obedecer.
De lo cotidiano surge que en el lugar del mando se ubica rápidamente el varón, mientras que en el de la obediencia, la mujer.
¿Qué sucede entonces?
Ese momento en el que pensábamos como de AMOR ABSOLUTO se convierte en un campo de batalla donde afloran, salen a la luz, las creencias de cada uno y sin mediar acuerdos, se ponen en acción.
El novio reproduce el modelo tradicional masculino (fuerte, imponente, dominante, protector...) y la novia acepta el rol pasivo femenino generándose entonces EPISODIOS VIOLENTOS dentro del Noviazgo. Abusos de poder del novio que se instalan en la pareja en forma cíclica y que producen serios daños de tipo físico, emocional, sexual y/o económicos de la novia.
Muchas veces las novias creen que, luego del matrimonio, esta situación cambiará. PERO NO ES ASÍ. Lo que irá sucediendo es un profundo deterioro en su persona que puede llegar a producirle graves daños. Si la Violencia está instalada en la relación de noviazgo, luego del matrimonio producirá VIOLENCIA CONYUGAL.
El ciclo de la violencia puede haber empezado durante el noviazgo donde él mostró conductas de control y autoritarismo que la mujer suele atribuir equivocadamente al excesivo amor. Piensa: “Va a cambiar con el casamiento, se va a tranquilizar”.
Estimamos de la mayor importancia aprender a detectar tales señales con fines preventivos.
PREVENCION DE LA VIOLENCIA DURANTE EL NOVIAZGO.
CARACTERISTICAS A OBSERVAR EN LOS VARONES:
  • El novio o acompañante de una muchacha controla todo lo que ella hace, exige explicaciones por todo y pretende conocer hasta su pensamiento más recóndito pues no quiere que tenga “secretos con él”.
  • Quiere saber con lujo de detalles adónde va, dónde estuvo, con quiénes se encontró o a quiénes va a ver, los horarios y el tiempo que permaneció en cada lugar, cuánto tiempo estará afuera y el horario de regreso, lo cual comprobará con sucesivos llamados telefónicos o“pasadas” por la casa de ella.
  • De manera permanente vigila, critica o pretende que ella cambie su manera de vestir, de peinarse, de maquillarse, de hablar o de comportarse.
  • Formula prohibiciones o amenazas respecto de los estudios, el trabajo, las costumbres, las actividades o las relaciones que desarrolla la joven.
  • Fiscaliza a los parientes, los amigos, los vecinos, los compañeros de estudio o trabajo, sospechando, desconfiando o criticándolos luego de querer conocerlos a todos para ver cómo son.
  • Hace escándalos en público o en privado por lo que ella u otros dijeron o hicieron.
  • Deja plantada a la novia en salidas o reuniones, sin explicar ni aclarar los motivos de su reacción.
  • No expresa ni habla acerca de lo que piensa, lo que siente o lo que desea, pero pretende que ella adivine todo lo que le sucede y actúe de manera satisfactoria, sin que él deba molestarse en comunicar nada.
  • A veces da órdenes y otras “mata” con el silencio, con las actitudes hurañas, con la hosquedad o el mutismo, que no abandona aunque obtenga lo que esperaba o le hagan el gusto.
  • Demuestra frustración y enojo por todo lo que no resulta como él quiere, sin distinguir lo importante de lo superfluo.
  • Culpa a la novia de todo lo que sucede y la convence de que es culpable, dando vuelta las cosas hasta confundirla o dejarla cansada e impotente.
  • No reconoce ninguna responsabilidad sobre la relación ni sobre lo que les sucede a ambos.
  • No pide disculpas para nada.
  • Compara a la muchacha con otras personas, dejándola incómoda y humillada. “Si te parecieras a fulana yo no tendría que...”; “Por lo menos mengana hace las cosas bien y no como vos que...”
  • Impone reglas sobre la relación (días, horarios, tipos de salidas, etcétera) de acuerdo con su exclusiva conveniencia.
  • Ejerce la doble moral “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”, reservándose el derecho de realizar cosas que le impide hacer a la novia.
  • Obliga a la muchacha a formar una alianza con él para aislarse o enfrentar a los demás. (Puede llegar a proponer pactos suicidas).
  • Ante cualquier pregunta o cuestionamiento de ella, declara que los parientes o amigos “le llenan la cabeza” contra él, que no lo quieren y que están “envenenando” el afecto entre ellos, que los otros “sienten celos” o envidia de su relación. Así desvía la cuestión y nunca responde por su conducta.
  • Amenaza a su novia con abandonarla si no hace todo lo que él desea.
  • Induce sentimientos de lástima, al justificarse o insistir con su vida desdichada o su infancia infeliz.
  • No acepta formular o discutir planes para el futuro. No se compromete ni busca acuerdos para mejorar la relación.
  • Recibe cariños, mimos y atenciones, pero nunca los retribuye.
  • Pretende que lo acepten tal cual es y acusa de “castradora” o posesiva a la novia si hace alguna observación sobre sus actitudes.
  • Nunca aprueba ni estimula de manera auténtica los actos o cualidades de la muchacha.
  • Es poco sociable, se aísla y es desconsiderado con la familia y los amigos de ella.
  • Es susceptible y está pendiente de lo que se diga o se comente sobre él. Se ofende rápido y cree que los demás andan atrás de lo que hace.
  • Pone a prueba, con subterfugios y engaños, el amor de su novia, le pone trampas para ver si lo engaña, para averiguar si miente, si lo quiere, etcétera.
  • Es caprichoso, cambiante y contradictorio, Dice que no se va a dejar dominar.
  • Se niega a conversar o a discutir con franqueza acerca de los conflictos o los desacuerdos de la pareja.
  • Mantiene en vilo a la novia en fiestas y reuniones, coqueteando con otras de manera abierta o solapada.
  • Es seductor y simpático con todos, pero a ella la trata con crueldad.
  • Decide por su cuenta, sin consultar ni pedir opinión a la novia, ni siquiera en cosas que le atañen a ella sola.
  • Promete cambios y mejoras de sus defectos o de sus adicciones. Nunca cumple, pero siempre renueva sus ofrecimientos de modificarse.
  • Piensa que las mujeres son inferiores y deben obedecer a los hombres. O no lo dice, pero actúa de acuerdo con este principio.
  • Para obligarla a mantener relaciones sexuales, pone en práctica toda clase de artimañas: la acusa de anticuada, pone en duda sus sentimientos o su amor por él, la acusa de frígida, la avergüenza haciéndola sentir como un bicho raro, como si fuera la única en el mundo que no se acuesta con el novio, le reprocha que a ella no le interesa que él “se caliente y no pueda desahogarse”, amenaza con que se va a buscar a otras para acostarse con ellas, pone en duda su salud o su espontaneidad, dice que tiene “miedo de convertirse en mujer”, le critica su atadura a los principios de los padres o de una religión o por sostener —según él— una moral “inservible”.
  • Se burla, habla groseramente o en términos agraviantes acerca de las mujeres en general. Es una amenaza velada, para que la novia no se parezca al resto de las mujeres y sea sólo como a él le gusta.
  • Es bueno y cumplidor en el trabajo, pero con la novia siempre llega tarde, no cumple lo prometido y se muestra irresponsable por sus olvidos o descuidos.
  • Transforma todo en bromas o utiliza el humor para cubrir sus actos de irresponsabilidad, restándole importancia a sus incumplimientos.
  • Utiliza algún dato del pasado de la novia, o lo que conoce de sus otras relaciones, para efectuarle reproches o acusaciones o para probar su desconfianza en ella y en su amor.
  • Exagera defectos de la chica haciéndola sentir culpable y descalificada.
  • Deja de hablar o desaparece por varios días, sin dar explicaciones, como manera de demostrar sus enojos.
  • Se muestra condescendiente y magnánimo, como si fuera un ser superior tratando con una nenita.
  • No le presta atención a ella y con prepotencia asegura saber más o tener más experiencia.
  • Se muestra protector y paternal. “Yo sé lo que es bueno para vos, quiero lo mejor para vos, hago lo mejor para vos”. (Acá hay que reemplazar el “para vos” por el “para mí” y se captarán las verdaderas intenciones.)
  • Se irrita y tiene estallidos de violencia. Luego actúa como si no hubiera pasado nada y deja a todos desorientados y confusos.
  • Se burla de los enojos de ella.
  • Acusa injustamente a su novia de coquetear, salir o verse con otros hombres. La cela y acusa de “acostarse con otros”.
  • Mezcla el afecto con las discusiones haciendo notar que, si ella no piensa como él, no podrá seguir queriéndola.
  • Siempre da más importancia a lo que le pasó a él que a lo que le sucedió a ella.
  • Utiliza nombres, diminutivos o términos que a ella no le agradan, porque siente que la disminuyen o ridiculizan.
  • Tiene antecedentes policiales o se ha visto envuelto en asuntos un poco turbios o nunca aclarados del todo.
  • Está convencido de que sus negocios, sus estudios o sus obligaciones son lo más importante del mundo y lo fundamental de su vida. Exige que la novia se adapte a eso.
  • Su forma de expresarse es grosera; constantemente utiliza palabras vulgares y habla en términos de acciones violentas: “los reventamos; a esos los vamos a matar; si viene le rompo la cara; a esa habría que darle una paliza; éste se está buscando una piña; los jodimos, los cogimos, les rompimos el culo, le voy a cagar la vida, etcétera. Es fundamental recordar que un alto índice de violencia verbal pronostica actos de violencia física a corto o mediano plazo.
  • Expresa prejuicios religiosos, raciales o sexuales y los fundamenta de manera colérica y encendida. Tiene rasgos de fanatismo.
  • Es desconsiderado y violento al mantener relaciones sexuales. Se enoja si ella en algún momento no lo desea.
  • Es impulsivo e intolerante. Impone su voluntad en el terreno sexual, sin tener en cuenta las necesidades femeninas.
  • Aunque sea una vez, le pegó una bofetada a la novia, le dio empujones, le retorció un brazo, le apretó el cuello o la tomó fuertemente de los cabellos.
Fuente: "'HOMBRES VIOLENTOS -MUJERES MALTRATADAS' - Aportes a la Investigación y Tratamiento de un Problema Social." (GRACIELA FERREIRA, Buenos Aires, 1995, Editorial Sudamericana, Capítulo 4, "Novias Maltratadas"); y reproducido a su vez desde: <http://www.aapvf.com.ar/03violencia-familiar,noviazgos-violentos.php>, portal electrónico de la Asociación Argentina de Prevención de la Violencia Familiar, AAPVF.