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lunes, 18 de julio de 2016

EL BARCO DE LOS TONTOS

EL BARCO DE LOS TONTOS 
(“Ship of fools", “El buque de los necios”)

“El barco de los tontos” es una sátira aplicable a la actual Venezuela, que se dirige hacia su destrucción a menos que vire y cambie la dirección de su rumbo, orientándolo no hacia a aquello contra la cual va a chocar sino precisamente en la dirección contraria, arrojando y deshaciéndonos primero de los cuatro locos que nos conducen hacia ese desastre. Por supuesto, ese viraje se ve impedido por los vicios individuales y colectivos de los miembros de la sociedad, sus propios intereses personales y hasta por prejuicios, creencias y supercherías.  

TED KACZYNSKI


É
rase una vez un capitán y los oficiales de un barco que estaban tan seguros de sí mismos y de cómo navegaban que se volvieron muy arrogantes creyéndose capaces de cualquier hazaña en el mar, estaban tan convencidos de que eran los mejores que se volvieron completamente locos y viraron el barco hacia el norte, dónde encontraron aguas peligrosas minadas de icebergs y témpanos helados, y siguieron con rumbo al norte solo para demostrar lo brillantes que eran en el arte de navegar.

A medida que el barco se acercaba a latitudes más y más altas, empezaron a surgir disputas entre la tripulación y no tardaron en quejarse sobre las pésimas condiciones en las que vivían.

Marinero:
 – ¡…Que me parta un rayo ahora mismo sí éste no es el peor viaje en el que he estado nunca, la cubierta está resbaladiza por el hielo, cuando estoy en el puesto de observación las ráfagas de viento helado cortan mi chaqueta como si fueran cuchillos, cada vez que arrío la vela de proa se me congelan los dedos y todo por cinco chelines de mierda al mes…!

Pasajera:
 – ¿Y tu crees que eso es lo peor? yo no puedo dormir por las noches…a las mujeres en este barco nos tocan menos mantas que a los hombres, ¡…es injusto…!

Marinero mexicano:
– ¡Váyanse a chingar la madre! Yo gano la mitad que los marineros anglosajones, necesitamos mucha comida para mantenernos calientes con este clima y a mi no me dan mi parte, a los anglos les dan más, y lo peor de todo es que siempre me dan las órdenes en inglés en lugar de dármelas en español.

Marinero indio americano:
– Yo tengo más motivos para quejarme que nadie, si los rostros pálidos no hubieran usurpado mis tierras ancestrales yo no estaría navegando en estas gélidas aguas rodeado de icebergs, en lugar de eso estaría remando plácidamente con mi canoa en un tranquilo lago, me merezco una indemnización, o como mínimo deberían dejarme organizar unas timbas para poder ganar algo de dinero.

Contramaestre:
– Ayer el primer oficial me llamó marica, solo porque chupo pollas. ¡…Tengo el derecho a poder chuparla sin ser insultado por ello…!

Amante de los animales:
– No solo los humanos están siendo maltratados, ayer ví al segundo oficial patear al perro en dos ocasiones.

Entre los pasajeros había un profesor de universidad y frotándose las manos exclamó:

Profesor:
 – ¡…Todo esto es horrible, es inmoral, es racismo, sexismo,  maltrato animal, homofobia, y explotación de la clase obrera…! ¡Es discriminación! Deberíamos tener justicia social: ¡Igualdad salarial para el marinero mejicano, mejores salarios para toda la tripulación, compensaciones para el indio, las mismas mantas para las mujeres, el derecho garantizado a chupar pollas y no más patadas para el perro!

¡Si, si…! – Gritaron los pasajeros – ¡Eso, eso! – Gritó la tripulación – ¡Es discriminación, tenemos que exigir nuestros derechos!

El grumete aclaró su voz.

Grumete:
– Ejem…Todos tenéis buenas razones para quejaros, pero me parece que lo que realmente importa es dar media vuelta rumbo al sur, porque si seguimos yendo hacia el norte, está claro que el barco se romperá tarde o temprano con los icebergs, y entonces tu salario, tus mantas y tu derecho a chuparla no os servirán de nada porque todos moriremos ahogados.

Pero nadie le prestó atención porque solo era un grumete.

El capitán y sus oficiales habían estado escuchando y observando desde la cubierta de popa, ahora sonriendo, guiñándose el ojo entre ellos y a un gesto del capitán con la mano, el tercer oficial bajó hasta donde la tripulación y los pasajeros estaban reunidos y se abrió paso entre ellos con una expresión muy seria en su rostro, y dijo así:

Tercer Oficial – Nosotros los oficiales tenemos que admitir que en este barco han sucedido hechos inexcusables, no nos habíamos percatado de la gravedad del asunto hasta escuchar sus quejas. Somos hombres de bien y queremos lo mejor para vosotros, pero… bien, el capitán es algo conservador en sus formas y tal vez necesite un pequeño empujón para que hayan cambios sustanciales, mi opinión personal es que sí ustedes protestan enérgicamente pero sin violencia y sin violar ninguna de las normas de la nave, eso sacará al capitán de su inercia y le forzará a afrontar los problemas de los que tan justamente se quejan.

Dicho esto, el tercer oficial se dirigió hacia la popa. A su paso, los pasajeros y la tripulación le gritaban a sus espaldas “moderado” “reformista” “títere del capitán” pero sin embargo hicieron lo que éste les dijo; se reunieron todos juntos en la cubierta de popa, insultaron a los oficiales y exigieron sus derechos:
–        “Quiero mejor salario y condiciones de trabajo”, gritó el marinero
–        “Igualdad de mantas para las mujeres”, exclamó la pasajera
–         “quiero recibir mis órdenes en Español”, gritó el mexicano
–         “quiero el derecho a organizar timbas”, gritó el indio
–        “No quiero que me llamen marica por chupar pollas”, dijo el contramaestre
–        “No más patadas al perro”, exclamó el amante de los animales
–         “Revolución ya”, gritó el profesor.


El capitán y los oficiales se reunieron durante unos minutos, sonriendo, asintiendo y guiñando el ojo unos a otros todo el tiempo. Entonces el capitán se dirigió a la parte delantera de la cubierta de popa y con aires de gran benevolencia, anunció que el salario de los marineros ascendería a 6 chelines al mes, el salario del mexicano ascendería a dos tercios del salario de un marinero anglo y la orden de arriar velas se la darían en español, las mujeres recibirían una manta más, el indio podría organizar timbas los sábados por la noche, al contramaestre no se le llamaría marica siempre que chupe pollas en la estricta intimidad y el perro no sería pateado a menos que hiciera algo muy malo como por ejemplo robar comida de la cocina.

Los pasajeros y la tripulación celebraron esas concesiones como una gran victoria pero a la mañana siguiente volvieron a sentirse insatisfechos.

Marinero:
– Seis chelines al mes es una miseria y todavía se me congelan los dedos al arriar las velas.

Mexicano:
– Todavía no gano lo mismo que los anglos y no recibo suficiente comida para aguantar este frío.

Pasajera:
– Las mujeres aun no tenemos suficientes mantas para mantenernos calientes

Los demás tripulantes y pasajeros siguieron con quejas similares y el profesor les iba azuzando más.

Cuando terminaron el grumete tomó la palabra, esta vez gritando para que no pudieran ignorarlo.

Grumete:
– Es realmente terrible que pateen al perro solo por robar un chusco de pan de la cocina, que las mujeres no tengan las mismas mantas, que el marinero se congele los dedos por seis chelines y no veo porque el contramaestre no puede chupar pollas. Pero… ¿habéis visto que grandes son ahora los icebergs? ¿Y lo fuerte que sopla ahora el viento? ¡Tenemos que dar media vuelta hacia el sur porque si seguimos hacia el norte vamos a morir ahogados en estas aguas heladas!

Contramaestre:
– Oh sí es horrible ir tan al norte, pero, ¿por qué tengo que chuparla escondido en el armario? ¿Por qué tengo que aguantar que me llamen marica? ¿Acaso no soy tan bueno como los demás?

Pasajera:
– Navegar hacia el norte es terrible y es por eso que necesitamos más mantas para mantener el calor, ¡Exijo las mismas mantas para las mujeres ahora!

Profesor:
– Es absolutamente cierto que navegar hacia el norte impone grandes dificultades en todos nosotros. Pero el cambio de rumbo hacia el sur sería poco realista, no se puede dar marcha atrás al reloj, tenemos que encontrar una forma madura de enfrentar la situación.

Grumete:
 – Mira, si dejamos que esos cuatro locos se salgan con la suya vamos a morir ahogados. Cuando la nave se encuentre fuera de peligro, entonces podremos preocuparnos por las condiciones de trabajo, las mantas para las mujeres y el derecho a chupar pollas, pero primero tenemos que hacer que el buque dé la vuelta rumbo al sur, si nos juntamos, hacemos un plan y le ponemos valor podemos salvarnos, no necesitamos ser muchos, con seis u ocho bastaría, podemos entrar en la cubierta de popa, tirar por la borda a esos lunáticos y virar el barco hacia el sur.

Profesor:
– No creo en la violencia. (Dijo severamente, levantando la cabeza)

Contramaestre:
– El uso de la violencia no es ético

Pasajera:
– Me aterroriza la violencia

El capitán y los oficiales habían estado observando y escuchando todo el tiempo. A una señal del capitán, el tercer oficial bajó a la cubierta principal. Anduvo entre los pasajeros y la tripulación, diciéndoles que todavía había muchos problemas en el barco.

Tercer oficial:
– Hemos avanzado mucho, pero aún queda mucho por hacer. Las condiciones de trabajo para los marineros preferentes siguen siendo difíciles, el mexicano aún no recibe el mismo salario que los anglosajones, las mujeres aún no tienen las mismas mantas que los hombres, montar una timba los sábados por la noche es ciertamente una mísera compensación por las tierras robadas, es injusto que el contramaestre tenga que chupar pollas en el armario y el perro aun es pateado a veces, creo que deben dar otro empujoncito al capitán. Sería bueno que organizaran otra protesta siempre que ésta sea pacífica y sin violencia.

A medida que el tercer oficial volvía hacia la popa los pasajeros y la tripulación le iban insultando y gritando, pero sin embargo, hicieron lo que dijo y se reunieron frente a la cubierta de popa para organizar otra protesta. Despotricaban con el puño en alto, incluso alguien lanzó un huevo podrido contra el capitán (que lo esquivó hábilmente)

Después de escuchar sus quejas, el capitán y los oficiales se reunieron apiñándose, durante la reunión se guiñaron el ojo unos a otros sonriendo. Entonces el capitán se dirigió a la parte delantera de la cubierta de popa y anunció que a los marineros se les darían guantes para mantener calientes los dedos, el marinero mexicano recibiría un salario igual a las tres cuartas partes del salario de un marinero anglosajón, las mujeres recibirían otra manta más, el marinero indio podría organizar timbas los sábados y domingos por la noche, al contramaestre se le permitiría a chuparla públicamente por la noche, y nadie podía patear al perro sin un permiso especial del capitán.

Los pasajeros y la tripulación estaban extasiados con esta gran victoria revolucionaria, pero a la mañana siguiente volvieron a sentirse insatisfechos y comenzaron los murmullos sobre las injusticias de siempre.

El grumete esta vez estaba furioso.

Grumete:
– Sois idiotas, ¿no veis lo que el capitán y sus oficiales están haciendo? os mantienen ocupados con vuestras quejas triviales sobre mantas, salarios y el perro pateado para que no penséis en lo que realmente va mal en este barco: Que estamos yendo cada vez más hacia el norte y moriremos ahogados, sí solo algunos de vosotros entrarais en razón, nos juntaríamos y tomaríamos la cubierta de popa giraríamos el barco y así nos salvaríamos. Pero lo único que hacéis es quejaros sobre cosas insignificantes como las condiciones de trabajo, los juegos de mierda y el derecho a chuparla.

Los pasajeros y la tripulación se indignaron.

Mexicano:
– ¿Insignificante?... ¿Te parece insignificante que yo cobre sólo las tres cuartas partes de las que cobra un marinero anglo?

Contramaestre:
– ¿Cómo puedes decir que mi queja es trivial? ¿Sabes lo humillante que es que te llamen marica?

Amante de los animales:
– Patear al perro no es insignificante, es brutal, despiadado y cruel.

Grumete:
– Bien, entonces no son quejas insignificantes y triviales, patear al perro es cruel y brutal y que te llamen marica es humillante, sin embargo, en comparación con nuestro problema real, en comparación con el hecho que el barco siga yendo hacia el norte, vuestras quejas se convierten en insignificantes y triviales porque si no conseguimos que el barco de la vuelta rápido todos moriremos.

Profesor:
– ¡Fascista!

Pasajera:
– ¡Contrarrevolucionario!

Y todos los pasajeros y tripulación fueron uno a uno llamándole fascista y contrarrevolucionario, lo dejaron de lado y siguieron hablando sobre salarios, mantas para las mujeres, el derecho a chupar pollas y de cómo maltratan al perro. El barco siguió rumbo al norte y al cabo de un rato fue aplastado entre dos icebergs. Todos murieron ahogados.

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Ted Kaczynski (UNABOMBER)
  

Ted Kaczynski se graduó en la Universidad Harvard en 1962 y acto seguido se matriculó en la Universidad de Míchigan para realizar un máster y un doctorado en matemáticas. La especialidad de Kaczynski era una rama del análisis complejo llamada teoría de funciones geométricas. Su tesis doctoral se titulaba "Boundary Functions" (funciones límite), y con ésta resolvía en menos de un año un problema matemático que uno de sus profesores en Michigan no fue capaz de resolver, y que sólo podía ser entendida y comprendida por unas 10 ó 12 personas. Impartió clases de matemáticas durante unos tres años, primero en Michigan y luego en Berkeley, California. Fue una mente brillante, muestra de ello su “Ship of fools” cuya lectura disfrutó, y el cual puede descargar aquí. . También escribió “La sociedad industrial y su futuro “, mejor conocido como "MANIFIESTO DE UNABOMBER"

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viernes, 3 de junio de 2016

Venezuela: Bochinche y más bochinche!

Venezuela:

Bochinche y más bochinche!






       La función pública ha de ser ejercida con arreglo a lo dispuesto en la Ley. Sin embargo, en vez de ejercer la función inherente al cargo, nuestros funcionarios públicos ejercen los roles más disímiles en la realidad venezolana: Soldados sembrando truchas o acaparando productos alimenticios, o explotando yacimientos mineros; alcaldes que en vez de mantener limpias las calles y avenidas de su respectiva ciudad, pasan todo el día declarando en vivo a través de las televisoras, opinando y opinando sobre cualquier cosa que se le ocurra; trabajadores de compañías de suministro de servicios públicos, que en vez de andar cambiando bombillos quemados en los postes del alumbrado público u ocuparse de potabilizar apropiadamente las aguas que salen por los grifos de nuestros hogares, se ocupan preferentemente de andar dando brinquitos con un arma larga al costado dizque entrenándose militarmente para una invasión que sólo existe en sus paranoicos delirios; y, en fin, nuestros abnegados y patrióticos servidores públicos descuidan la función que han de ejercer, máxime ahora que en Venezuela se “trabaja” sólo dos medios días a la semana,  a consecuencia de un racionamiento eléctrico implementado a consecuencia de un fenómeno climático que a nivel mundial sólo a afectado a la Represa “El Guri”.

        A continuación, una muestra ejemplificadora de nuestro aserto.







JAIME VARGAS
Director General de Fundamerced
Caracas, 2 de junio de 2016








     El Banco Central de Venezuela inició capacitación de facilitadores del Programa Nacional de Formación de Orfebrería y Joyería, que debería dictarlo el INCE (ahora INCES)... en vez de dedicarse a cumplir la función que tiene encomendada constitucionalmente: Lograr la estabilidad de los precios y preservar el valor interno y externo de nuestra unidad monetaria, conforme a lo expresado en el artículo 318 de la Constitución Bolivariana de la República de Venezuela.


¿Recuerdan la Misión "Mi Jeva Bien Equipada"?

Ahora van con la otra: "Mi Jeva Bien Adornada"...!!!


        Evidentemente, dictando cursos de orfebrería jamás podría nuestro insigne Banco Central lograr estabilizar nuestra moneda, cuya inestabilidad es notoria.  Por tanto, sólo podríamos colegir que el Banco Central de Venezuela ha incumplido las funciones que tiene asignadas; por supuesto, 


"Aguacerito" Rodríguez, posando
con su benefactor y patrocinador
Nelson Merentes, presidente del BCV
quizás en un futuro cercano sea dictada alguna sentencia afirmando que algún Banco Central ubicado en la Conchinchina organiza hasta partidas de dominó en las plazas públicas, y nos obliguen así  a silenciar nuestra protesta; no obstante, en puridad de conceptos, un Banco Central debería ocuparse de emitir moneda así como de velar por la estabilidad monetaria y de precios, pero no sólo llevando estadísticas sino ejecutando acciones aptas e idóneas enmarcadas en coherentes políticas de carácter fiscal, monetarias, financieras y cambiarias para así encauzar por rumbos definidos la economía de la nación, y así asegurar el bienestar social de todos los miembros de la sociedad.


      Pero no, el Banco Central de Venezuela auspicia peleas de boxeo, actos culturales con grupos musicales o de teatro y, claro, la mal llamada “Misión Mi Jeva Bien Equipada”.  

         Ni siquiera fue capaz de resguardar apropiadamente nuestras reservas en oro: 

        ¿Dónde están los lingotes de oro de nuestra otrora reserva internacional? ¿Empeñados?
El año pasado los medios de comunicación social así lo informaron. Pero...¿cuántos nos quedan? ¿Dónde están?




   Estamos al borde del precipicio, nuestra sociedad como ente pareciera ya un paciente que padece de alguna enfermedad cuyos síntomas fuesen el deterioro general progresivo. Respira y mantiene pulso, pero está a punto de colapsar. Debemos actuar. Pero,  ¿dónde comenzaríamos a buscar los responsables del desastre que se cierne sobre Venezuela? Comencemos por lo más evidente:
  • Mueren de mengua nuestros pacientes por falta de medicamentos o por fallas hospitalarias, por cuanto no pueden adquirir siquiera aquello que les permitiría al menos mantenerse con vida; y todo ello consecuencia de la inexistencia de esos medicamentos en nuestro mercado, o por la imposibilidad de adquirir nuevos equipos o de reparar siquiera los equipos médicos que se dañen, por no existir repuestos. Por supuesto, se pudo haber evitado esta crítica situación mediante una sana política implementada por el Banco Central de Venezuela.
  • La escasez de alimentos así como la de medicamentos podría venir dada igualmente por acto atribuible también al Banco Central de Venezuela, al haberse descapitalizado, haber apoyado políticas económicas erradas y haber convalidado y financiado políticas fiscales deficitarias. Ya las protestas se tornan más frecuentes, la gente tiene hambre y no consigue dónde adquirir productos para saciar su necesidad más básica, saciar el hambre; no bastará la represión policial ni militar para contener la violencia que provocará esta insatisfacción, ni serán suficientes las celdas y calabozos para encerrar a todos quienes protesten cuando gruñan por hambre sus estómagos y el de sus hijos y demás allegados.
  • ¿Dónde están los dólares que deben ser asignados a cada venezolano? ¿Quienes los están disfrutando? ¿Por qué no han pagado las deudas que el Estado mantiene con empresas de transporte aéreo y con las farmacéuticas y con las proveedoras de alimentos, ya que nadie siembra ni cosecha en suelo venezolano, por falta igualmente de insumos cuyo costo han de ser pagados en divisas extranjeras? Respuesta: Obvio, falla atribuible al Banco Central de Venezuela, por no haber evitado que nuestra economía se volviese vulnerable.

        Podríamos extendernos indefinidamente con nuestras elucubraciones; como sociedad hemos sido víctimas de un régimen depredador, y me niego a aceptar que dentro de unos años quienes aún permanezcan y subsistan acá en esta tierra de Libertad conduzcan sus vehículos automotores tirados por burros o asnos, por carecer de llantas, repuestos y hasta de gasolina; conviviendo en derruidas mansiones convertidas en insalubres barracones; y peleándonos por guiar en sus paseos a los turistas que nos vengan a visitar cuál sí fuésemos simples monigotes, para así ganarnos una mísera moneda en divisa extranjera. ¿Alguien podría decirme dónde vivieron así, paupérrimamente? Ya sé, no me lo digas: Cuba. La Cuba de Fidel Castro. 


             Actuemos en consecuencia. Debemos volver nuestra atención a las instituciones y a su funcionamiento, exigiendo que cumplan sus funciones en vez de dedicarse a otros menesteres, instándolas al cumplimiento de sus deberes, denunciándolas cuándo incurran en acto ilícito, sin tolerarles desviación ni abuso alguno. Será cómo enfrentarse a la Hidra de Lerna, quién poseía la virtud de regenerar la cabeza que le fuese amputada, de las innumerables cabezas que tenía, por surgirle dos o tres más por cada cabeza que le fuese cercenada, pero así es cómo debe enfrentarse a los forajidos, máxime sí padecen de alguna psicopatía:

  • ¿Por qué debemos tolerar que el agua que sale por nuestros grifos sea turbia y maloliente?
  • ¿Cuántas horas a la semana trabajaremos el año que viene, dado que luego del período de lluvias vendrá el de sequía, y la consiguiente pérdida de caudal del Río Caroní, así como el consecuente descenso del nivel de agua en la Represa del Guri? ¿O ya no será necesario declarar asuetos por no existir más referéndum cuya celebración deba ser obstaculizada?   
  • ¿Por qué no recuperan las aguas que caen por las turbinas de la hidroeléctrica, retornándolas al embalse mediante conductos subterráneos cuyas bocas de entrada estén ubicadas en el curso inferior del río, o mediante bombas o mediante las mismas turbinas actuando como bombas? Estos sistemas están en funcionamiento en otras partes del mundo, y es mucho más factible que llenar la represa con camiones cisternas, cómo irresponsablemente propusieran algunos jerarcas.
  • ¿Cuándo inaugurarán el tramo ferroviario Anaco-Tinaco? ¿O el tercer puente sobre el río Orinoco? ¿Cuándo llegará a Caracas el tren que viene desde Puerto Cabello, ya que cada día que pasa el tramo que está en Maracay se deteriora más y más? ¿Cuándo viajaremos en el tren que sale desde Guayana y que haciendo transbordo nos permitiría dirigirnos hacia Barcelona, Caracas, Maracaibo, Carúpano, Puerto Ayacucho, San Cristóbal o Puerto Cabello, sin salirnos del sistema ferroviario?
     


  • ¿Cuándo reanudarán la explotación de sal en las minas de Araya? Llegará un momento en que también importaremos sal, pese a que desde la época de la conquista española nuestra mayor riqueza era precisamente la sal, producto de exportación, extraída en la ahora olvidada Araya. 












      
       Bochinche y más bochinche; y este régimen se comporta como ese cuero seco aludido por Francisco de Miranda: Lo pisas de un lado y se levanta por otro. Ineficiente, inepto e incapaz, pero insiste en qué gobernará "per saecula saeculorum".
    
     Dejemos entonces que gobierne cuánto quiera, pero ajustado a la Ley: Exijamos que cumpla sus funciones. No resistirá ni aguantará ésta exigencia. 


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martes, 31 de mayo de 2016

VENEZUELA: Los bebés mueren por falta de medicamentos y por fallas de los hospitales

VENEZUELA: 
Los bebés mueren por falta de medicamentos y por fallas de los hospitales

Por NICHOLAS CASEYMAY
15 de Mayo de 2016
Publicado en The New York Times
Traducción libre


  
BARCELONA, Venezuela - Por la mañana, tres recién nacidos ya estaban muertos.

El día había comenzado con los riesgos habituales: La escasez crónica de antibióticos, soluciones intravenosas, incluso de alimentos. A continuación, un apagón se extendió sobre la ciudad y provocó el cierre de los respiradores en la sala de maternidad.

Los médicos mantienen vivos a los recién nacidos prematuros mediante el bombeo de aire en sus pulmones manualmente, durante horas. Al caer la noche, otros cuatro recién nacidos habían muerto.

"La muerte de un bebé es nuestro pan de cada día", dijo el Doctor Osleidy Camejo, un médico cirujano en la capital del país, Caracas, en referencia a la cifra de los hospitales venezolanos en colapso.

La crisis económica en este país ha estallado en una emergencia de salud pública, que causó la muerte de un número incalculable de venezolanos. Es sólo parte de un desenlace más grande que aquí se ha vuelto tan grave que ha provocado que el presidente, Nicolás Maduro, haya decretado un estado de emergencia, aumentando así los temores de un colapso del gobierno.

Las salas de los hospitales se han convertido en crisoles donde convergen las fuerzas de desgarro de Venezuela. Guantes y jabón han desaparecido en algunos hospitales. A menudo, los medicamentos para el cáncer sólo se encuentran en el mercado negro. Hay tan poca electricidad que las oficinas gubernamentales funcionan sólo dos días a la semana, para ahorrar lo que queda de energía eléctrica.

En el Hospital de la Universidad de los Andes, de la ciudad de Mérida, situada en la cordillera andina, no había agua suficiente para lavar la sangre de la mesa de operaciones. Los médicos se preparan para la cirugía lavándose las manos con agua mineral embotellada.

"Es como algo del siglo XIX", dijo el Doctor Christian Pino, un cirujano en ese hospital.

Las cifras son devastadoras. La tasa de mortalidad entre los bebés de menos de un mes de edad aumentó más de cien veces en los hospitales públicos dependientes del Ministerio de Salud, a poco más de un 2 por ciento en 2015 desde el 0,02 por ciento en 2012, según un informe del gobierno proporcionado por los legisladores.

La tasa de muerte entre las nuevas madres en los hospitales aumentó en casi cinco veces en el mismo período, según el informe.

Yulitza Roa, 15 años, tiene un tumor cerebral, está a la espera de la cirugía que se ha retrasado debido a que el Hospital Luis Razetti carece del equipo de escaneo necesario. 
Meridith Kohut para The New York Times


Aquí, en la ciudad portuaria caribeña de Barcelona, ​​dos bebés prematuros murieron recientemente en el camino a la clínica pública principal, porque la ambulancia no tenía tanques de oxígeno. El hospital presta servicio sin las máquinas de rayos X o de diálisis renal porque éstas se dañaron hace mucho tiempo. Y por cuanto no hay camas disponibles, algunos pacientes yacen en el suelo, sobre charcos de sangre.

Es un hospital propio de un campo de batalla, en un país donde no hay guerra.

"Algunos vienen aquí sanos, y salen muertos", dijo el Doctor Leandro Pérez, de pie en la sala de emergencias del Hospital Luís Razetti, que sirve a la ciudad.

Esta nación tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, sin embargo, el gobierno guardó poco dinero para los tiempos difíciles de cuándo los precios del petróleo eran altos. Ahora que los precios se han derrumbado - que son alrededor de un tercio de lo que eran en 2014 - las consecuencias arrojan sombras destructivas en todo el país. Colas para adquirir comida, mucho tiempo una característica de la vida en Venezuela, ahora estallan en saqueos. El bolívar, la moneda del país, está casi sin valor.

La crisis se agrava por una disputa política entre los izquierdistas de Venezuela, que controlan la presidencia, y sus rivales en la Asamblea Nacional. Los oponentes del presidente declararon una crisis humanitaria en enero, y este mes aprobaron una ley que permitiría a Venezuela aceptar la ayuda internacional para así apuntalar el sistema de atención de la salud.

"Este es un acto criminal que nos podemos admitir en un país con tanto petróleo,  la gente está muriendo hasta por falta de antibióticos", dice Oneida Guaipe, legislador y ex dirigente sindical del hospital.

Pero el señor Maduro, quién sucedió a Hugo Chávez, rechazó el esfuerzo en cadena televisiva, y describe la medida como un intento de socavar su poder y privatizar el sistema hospitalario.

"Dudo que en cualquier parte del mundo, excepto en Cuba, exista un mejor sistema de salud que éste", dijo Maduro.

A finales del pasado otoño, explotaron las envejecidas y vetustas bombas que suministran agua al Hospital de la Universidad de los Andes. Pero no fueron reparadas durante meses.

Así que sin agua, guantes, jabón o antibióticos, un grupo de cirujanos se preparan para extirpar un apéndice que está a punto de estallar, a pesar de que la sala de operaciones todavía estaba cubierta por la sangre de otro paciente.

Incluso en la capital, sólo dos de los nueve quirófanos están funcionando en el  Hospital de Niños "J. M. de  Los Ríos". 

Una protesta el mes pasado en Caracas, Venezuela, durante la crisis hospitalaria del país.
Meridith Kohut para The New York Times
 

"Hay personas que mueren por falta de medicinas, niños que mueren por desnutrición y otros que mueren porque no hay personal médico", dijo la Doctora Yamila Battaglini, un médico cirujano en el hospital.

Sin embargo, incluso entre los hospitales que fallan de Venezuela, el Hospital “Luis Razetti” de Barcelona se convirtió en uno de los más notorios.

En abril, las autoridades detuvieron a su director, Aquiles Martínez, y le quitaron su puesto. Los informes locales dijeron que fue acusado de robar equipos médicos del hospital, incluidas las máquinas para el tratamiento de personas con enfermedades respiratorias, así como soluciones intravenosas y 127 cajas de medicina.

Alrededor de las 10 de una noche reciente, el doctor Freddy Díaz caminaba por un pasillo, convertido en una sala improvisada para los pacientes que no tenían camas: Algunos  se aferraron a sus vendas empapadas en sangre y llamaban desde el suelo en busca de ayuda. Uno de ellos, traídos por la policía, fue esposado a una camilla. En un cuarto de suministros, las cucarachas huyeron cuando la puerta se abrió.

El Doctor Díaz registra los datos médicos de un paciente en la parte posterior de un extracto de cuenta que alguien había tirado a la basura.

"Nos hemos quedado sin papel de aquí", dijo.

En el cuarto piso, uno de sus pacientes, Rosa Parucho, de 68 años, fue una de las pocas que había logrado conseguir una cama, aunque el colchón en descomposición provocó que su cuerpo se cubriera de llagas.

Pero esos eran los menores de sus problemas: la señora Parucho, una diabética, era incapaz de recibir diálisis renal debido a que las máquinas estaban dañadas. Una infección se había extendido a sus pies, que eran negros como noche oscura. Ella iba a entrar en shock séptico.

La señora Parucho necesita oxígeno, pero tampoco está disponible. Sus manos se movieron y entornó sus ojos, se le pusieron en la parte posterior de su cabeza.

"Las bacterias no mueren, se están propagando", dijo el Doctor Díaz, señalando que tres de los antibióticos que la señora Parucho necesita no están disponibles desde hace meses.

El médico prosiguió. "Tendremos que amputarle los pies."

Tres familiares de una mujer inconsciente se sentaron a leer el Antiguo Testamento delante de ella. Ella había llegado seis días antes, y permanecía allí aguardando por diagnóstico, debido a que una máquina de escaneo se había dañado, días antes de que alguien descubriese el tumor que ocupa una cuarta parte de su lóbulo frontal.

Lisquer Pulido, 17, izquierda, y Marilin Mago, 25, esperando el mes pasado para entrar en el área neonatal de la sala de maternidad de un hospital de Puerto La Cruz para alimentar a sus bebés prematuros que habían nacido durante la semana. Meridith Kohut para The New York Times

Samuel Castillo, de 21 años, llegó a la sala de emergencias, necesitando transfusión de sangre. Sin embargo, los suministros se habían agotado. Llegó un día que había sido declarado de asueto por el gobierno para ahorrar electricidad, y el banco de sangre tomó donaciones sólo en días laborables. El señor Castillo murió esa noche.

Durante los últimos dos meses y medio, el hospital no ha tenido una manera de imprimir radiografías. Por lo tanto los pacientes deben utilizar un teléfono inteligente para tomar una imagen de sus exploraciones radiográficas y llevarlos al médico adecuado.

"Parece que es tuberculosis", dijo un médico de emergencia que observó la exploración radiográfica de un pulmón captada en un teléfono celular. "Pero no puedo afirmarlo. La calidad de la imagen es mala."

Encontrar la medicina es quizás el reto más difícil.

La farmacia de aquí tiene estantes vacíos debido a la escasez de las importaciones, que el gobierno ya no puede permitirse. Cuando los pacientes necesitan tratamiento, los médicos entregan a los familiares cercanos una lista de medicamentos, soluciones y otros elementos necesarios para estabilizar los pacientes o para realizar la cirugía. Los seres queridos son enviados de vuelta por donde llegaron a encontrar a los vendedores del mercado negro que tienen las mercancías.

Lo mismo se aplica a casi todo lo demás que pueda ser necesario aquí.

"Usted debe traer los pañales ahora", dijo una enfermera a Alejandro Ruíz, cuya madre había sido llevada a la sala de emergencias.

"¿Qué más?", preguntó, agarrando grandes bolsas de basura que había llevado llena de mantas, sábanas, almohadas y papel higiénico.

Nicolás Espinosa se sentó junto a su pequeña hija, que ha padecido cáncer dos de sus cinco años. Se estaba quedando sin dinero para pagar por las soluciones intravenosas. La inflación había aumentado el precio por 16 veces más de lo que pagó hace un año.

Llevaba consigo una lista de medicamentos que estaba tratando de encontrar aquí en Barcelona y en una ciudad vecina. Algunos de los medicamentos están destinados a proteger el cuerpo durante la quimioterapia, sin embargo, los tratamientos de la chica terminó cuando el departamento de oncología se quedó sin los medicamentos necesarios hace un mes y medio.

Cerca de él, un letrero escrito a mano decía: "Vendemos antibióticos - Negociables".
El medicamento estaba en la lista del vendedor del mercado negro.

Biceña Pérez, de 36 años, exploró en los pasillos en busca de alguien que le escuche.

"¿Puede alguien ayudar a mi padre?", preguntó.

La sala de emergencia pediátrica de una clínica dirigida por el gobierno en Catia La Mar.
Meridith Kohut para The New York Times

Su padre, José Calvo, de 61 años, había contraído la enfermedad de Chagas, una enfermedad causada por un parásito. Pero la medicación que había sido prescrita al señor Calvo se agotó en Venezuela este año, y él comenzó a sufrir insuficiencia cardíaca.

Seis horas después de la petición de la señora Pérez, un grito se escuchó en la sala de emergencias. Era la hermana del señor Calvo: "Mi amor, mi amor...",  gemía. El señor Calvo estaba muerto.

Su hija deambulaba por la sala, sin saber qué hacer. Sus manos cubrían su cara, y luego se apretaron en puños.

"¿Por qué el director de este hospital robó ese equipo?", fue todo lo que pudo decir. "¿Dime de quién es la culpa?"

El noveno piso del hospital es la sala de maternidad, donde los siete bebés habían muerto el día anterior. Una habitación al final del pasillo estaba lleno de incubadoras dañadas.

Se rompió el cristal de una. Los cables rojos, amarillos y azules colgaban de otra.

"No usar - No funciona", decía un letrero, colocado en noviembre pasado.

La Doctora Amalia Rodríguez estaba de pie en el pasillo.

"Tuve un paciente que necesitaba de respiración artificial, y no tenía ninguna disponible...", dijo la Doctora Rodríguez. "Un bebé. ¿Qué podemos hacer?"

El día del apagón, la Doctora Rodríguez dijo que el personal del hospital trató de encender el generador, pero no funcionó.

Los médicos intentaron todo lo posible para mantener respirando a los bebés, bombeando aire manualmente hasta que los empleados estaban tan agotados que apenas podían ver, dijo. ¿Cuántos bebés murieron a causa del apagón? Era imposible decir, teniendo en cuenta todas las otras deficiencias en el hospital.

"¿Qué podemos hacer aquí?", Dijo la Doctora Rodríguez. "Cada día que pase una incubadora sin calentar, qué esté fría, está dañada."

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Fuente: http://www.nytimes.com/2016/05/16/world/americas/dying-infants-and-no-medicine-inside-venezuelas-failing-hospitals.html?_r=0

El momento oscuro de Venezuela: hambre, apagones y un gobierno paralizado

  
El momento oscuro de Venezuela: hambre, apagones y un gobierno paralizado

Por NICHOLAS CASEY y PATRICIA TORRES 
30 mayo 2016
Publicado en The New York Times




CARACAS — ¿Los tribunales? Cerrados la mayor parte del tiempo. ¿Las oficinas para registrar un negocio? Igual. ¿El ministerio público? Se ha transformado en una venta de alimentos para empleados del gobierno.

Poco a poco, Venezuela ha comenzado a paralizarse.

Los habitantes de este país llevan años acostumbrados a una aguda escasez, incluso de alimentos básicos. Sin embargo, Venezuela continúa adentrándose en territorio inexplorado. Hace poco el gobierno adoptó una medida desesperada para ahorrar electricidad: decretó el cierre temporal de muchas de sus oficinas que ahora solo trabajan dos días por semana (de 7:30 de la mañana a 13:00).

Pero eso solo es una muestra de los males del país. La electricidad y el agua están racionadas por lo que enormes regiones del país han sufrido la escasez de ambos recursos durante meses.

Muchas personas no pueden hacer llamadas internacionales desde sus teléfonos debido a un conflicto entre el gobierno y las compañías telefónicas por las tarifas y regulaciones cambiarias. Coca-Cola Femsa, la compañía mexicana que embotella Coca-Cola en el país, ha paralizado la producción de refrescos debido a la escasez en el suministro de azúcar.

La semana pasada las protestas se tornaron violentas en varias regiones del país donde los manifestantes exigían que se volvieran a abastecer a los supermercados. El viernes el gobierno dijo que la medida implementada en sus oficinas continuará por otros 15 días.

“Se han experimentado muchos problemas, pero algo que no se había visto son estas protestas cuya finalidad es, simplemente, obtener alimentos”, dijo David Smilde, un analista de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, una organización de derechos humanos.

La creciente crisis económica —alimentada por los bajos precios del petróleo, el principal producto de exportación del país; una sequía que ha paralizado la generación de energía hidroeléctrica, y la caída en la producción manufacturera y agrícola— se ha convertido en una intensa crisis política para el presidente Nicolás Maduro.

Este mes declaró un estado de emergencia, el segundo de 2016, y ordenó la realización de ejercicios militares, al citar amenazas externas. Sin embargo, el cerco sobre el presidente se estrecha cada vez más.

Algunos funcionarios estadounidenses dicen que las múltiples crisis han hecho que Maduro caiga en desgracia con los miembros del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), su propio partido. Según los funcionarios, los militantes podrían volverse en su contra, lo que provocaría el caos en las calles.

Antiguos aliados como Brasil, cuya presidenta Dilma Rousseff fue removida de su cargo este mes mientras espera para ser enjuiciada, ahora critican abiertamente a Venezuela. José Mujica, el expresidente de Uruguay, dijo hace unos días que Maduro está “loco como una cabra”.

En un pequeño comercio de Caracas, los empleados hornean y empacan pan. Pararon sus operaciones durante días, debido a que el dueño no podía comprar harina por la escasez de alimentos.
Credit Meridith Kohut para The New York Times

Las tensiones regionales llegaron a su punto crítico la semana pasada cuando Maduro declaró en televisión y reprendió a la Organización de Estados Americanos (OEA), que ha criticado el manejo de la crisis económica y política del gobierno venezolano. Maduro arremetió contra Luis Almagro, el secretario general de la organización, diciendo que es un “traidor desde hace tiempo” y acusándolo de ser un agente de la CIA.

Almagro le respondió con una carta abierta en la que le hace una fuerte crítica y aboga para que Maduro permita que se realice el referendo revocatorio que la oposición está convocando para destituirlo.

“Traicionas a tu pueblo y a tu supuesta ideología con tus diatribas sin contenido”, escribió Almagro. “Negar la consulta al pueblo, negarle la posibilidad de decidir, te transforma en un dictadorzuelo más, como los tantos que ha tenido el continente”.

Mientras este enfrentamiento continúa, Mariángel González, de 32 años y madre de dos hijas, está más preocupada por los efectos de la crisis gubernamental en su vida cotidiana. Ahora las escuelas públicas no trabajan los viernes para ahorrar energía eléctrica. Así que estaba haciendo fila con su hija mayor en un cajero automático, mientras su esposo cuidaba a la otra niña en casa.

“En este momento mi hija mayor debería estar en la escuela primaria y la más pequeña en el kínder”, dijo. “Hemos tenido que inventarnos nuevas rutinas”.

González, es una abogada independiente, y hasta hace poco vivía como la clase media. Pero dice que el colapso gubernamental la ha dejado sin trabajo y a su familia sin comida.

“La niña más grande, que entiende lo que sucede, me dice: ‘¿Qué hay, mamá: pan, arepas o nada?’”. La mujer dice que hace poco la familia cenó pasta con kétchup.

Para Vanessa Arneta, quien comparte un departamento con siete familiares, la mayor dificultad son los cortes de agua que solo llega un día a la semana, los jueves, a su barrio de San Antonio de los Altos.

Ese día se reparten las tareas a toda prisa. Un sobrino se ducha mientras otro lava los platos, cuenta Arneta. Uno de sus hermanos lava el baño mientras alguien más llena baldes de agua. Sin embargo, Arneta menciona que el agua es de color café y enferma a su familia.

Muchos venezolanos dicen que sufren irritaciones en la piel por bañarse con esa agua o por no poder hacerlo, ni lavar sus sábanas y toallas. “Su cuerpo está lleno de pequeñas burbujas que duelen horrible”, dijo Arneta de una de sus hermanas.

Las escuelas públicas de Venezuela cierran los viernes, en otro esfuerzo por ahorrar electricidad.
 Credit Meridith Kohut para The New York Times
El gobierno de Venezuela afirma que los problemas son provocados por una “guerra económica” declarada por las élites que acumulan las provisiones, además de los esfuerzos del gobierno estadounidense por desestabilizar al país.

Sin embargo, la mayoría de los economistas concuerdan en que Venezuela padece los efectos de años de mala administración económica, lo que se manifiesta en una excesiva dependencia del petróleo y los controles de precios que han paralizado la producción de muchas empresas.

Algunos venezolanos canalizan sus frustraciones en protestas contra el gobierno. Los opositores de Maduro, quienes ahora controlan la Asamblea Nacional, realizan protestas semanales para que se convoque un referendo.

El miércoles pasado, los manifestantes se enfrentaron a la policía que disparó gas lacrimógeno y recibió ataques con botellas y piedras.

“La situación económica de este país está colapsando”, comentó Pablo Parada, un estudiante de derecho que participó la semana pasada en una huelga de hambre frente a la oficina de la OEA en Caracas. “Ahora hay personas que pasan hambre”.

Parada dijo que el propósito de su huelga de hambre era presionar a la OEA para que inste a los funcionarios venezolanos a que permitan que el referendo se realice este año. Es la única forma en la que cree que el país podría recuperarse.

Ahora en Caracas hay menos tráfico porque muy poca gente sale de sus casas debido a la falta de dinero o de empleo. Hace poco, en los edificios gubernamentales del centro de la ciudad, los peatones pasaban de largo porque casi todos los edificios —incluyendo varios museos, la oficina del registro público y el seguro social— estaban vacíos, como si fuera un día festivo.

Los únicos que trabajaban eran los guardias.

“Ahora esto está en las manos de Dios”, dijo uno de los guardias llamado Luis Ríos. Otros señalan lo absurdo que resulta cerrar servicios para ahorrar la energía gubernamental.

“Yo no veo que ahorren energía de esta forma”, comentó Youheinz Linares, una madre divorciada de 38 años, quien cuidaba de sus hijos, un viernes en el que no hubo escuela.

“En la escuela hay 40 niños con una bombilla en un salón”, dijo. “Ahora tienes 40 niños en sus casas con las luces, los televisores, tabletas, videojuegos y computadoras encendidas todo el día. Es ilógico”.

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Fuente:  http://www.nytimes.com/es/2016/05/30/el-momento-oscuro-de-venezuela-hambre-apagones-y-un-gobierno-paralizado/?em_pos=small&emc=edit_bn_20160530&nl=boletin&nl_art=0&nlid=74283157&ref=headline&te=1