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domingo, 17 de julio de 2016

¿Por qué es alta la tasa de criminalidad en Venezuela?

¿POR QUÉ ES ALTA LA TASA DE CRIMINALIDAD EN VENEZUELA?

















Existen muchos factores que inciden en la génesis del fenómeno criminal, unos del entorno social en el que se desenvuelve el individuo, otros pertenecientes al genotipo o al fenotipo mismo del propio individuo; unos y otros propiciarían el crimen, provocando la proclividad criminal del individuo. Sin embargo, esa proclividad no implica en modo alguno que el individuo pasará indefectiblemente al acto, que ese individuo incurrirá inexorablemente en acto criminal. La proclividad criminal implica sólo eso, una tendencia; la mayor o menor probabilidad que tiene un sujeto para pasar al acto criminal.
Empero, así como existen factores que inciden en la génesis del fenómeno criminal, también existen tanto en el entorno como en el propio individuo otros factores cuya función es impedir precisamente ese paso al acto criminal, procurando que el individuo se abstenga de incurrir en delito.
Entre los factores criminógenos existentes en el entorno social podríamos mencionar a los medios de comunicación (en cuanto al contenido y mensaje de los programas difundidos por radio, TV, cine, prensa, revistas, etc., tanto en formato digital o físico o tradicional) así como a las drogas y el alcohol.   Del mismo modo, entre los factores criminógenos existentes en el propio individuo, señalaríamos como pertenecientes al genotipo a las psicopatías, las perturbaciones psíquicas, las enfermedades mentales, las deficiencias congénitas neuronales o nutricionales, las alteraciones fisiológicas a nivel cerebral así como de glándulas endocrinas, las anormalidades cromosómicas, etc.; y entre las pertenecientes a las fenotípicas, señalaríamos a las perturbaciones psíquicas o psicológicas provocadas por consumo de sustancias estupefacientes, psicotrópicas u alcohol, las alteraciones y deficiencias de carácter orgánico provocadas por lesiones o por consumo de sustancias estupefacientes, psicotrópicas u alcohol, así como al entorno social del individuo.   
Nótese que hemos señalado al entorno social del individuo como un factor criminógeno existente en el propio individuo, conformando el fenotipo mismo del sujeto; algo así como sí estando inmerso el individuo en su propio entorno social, ese entorno social fluya a través del individuo tal como lo haría el aire en nosotros, fluyendo constantemente en nuestro organismo, aspirándolo, reteniéndolo en nuestros pulmones y expeliéndolo en incesante ritmo. Pues bien, de ese mismo modo fluye el entorno social a través de cada uno de nosotros; y fluye a modo de pautas culturales en nuestra propia conciencia, como datos de información que nos indican cómo comportarnos y cómo actuar, y que nos son aportados mediante el proceso de socialización al que somos sometidos en nuestros hogares, familias, vecinos y compañeros, así como en la escuela por nuestros primeros maestros, y en la iglesia o templos por nuestros clérigos o pastores; es a ese proceso de socialización al que aluden las teorías sobre el constructivismo propugnadas tanto por Jean Piaget como por Lev Vigotsky, por cuanto el individuo forja día a día desde su infancia su propia personalidad tomando y haciendo suyas las ideas, conceptos, normas culturales y pautas culturales que se encuentran esparcidos y diseminados en su propio entorno, y que al interaccionar socialmente le permitirán adoptar un determinado rol social del modo cómo lo señala en su Teoría Transaccional el psicólogo Eric Berne; y qué en conjunto vendrían a corroborar la Teoría de la Asociación Diferencial, de Edwin Sutherland: El criminal no nace como criminal, aprende a ser criminal; tampoco hereda esa condición ni la ejecuta por simple imitación, las ejecuta por haberlas aprendido, por haberlas internalizado.
De manera pues, la psicopatía podría pasar inadvertida sí el psicópata “aprende” a enmascarar y reprimir su violenta personalidad, así como a mostrar empatía y hasta compasión; pero ello no implica que haya dejado de ser un psicópata, implica sólo que ha reprimido su propia personalidad, así como la podría reprimir un pedófilo, y hacerse llamar “pedófilo virtuoso”: En cualquier momento mostrarán su verdadera personalidad.   Por supuesto, de decidir reprimir conducta y comportamiento, uno y otro se abstendrán de pasar al acto criminal debido a las normas culturales imperantes en la sociedad en la cual se desenvuelvan, y esas normas culturales están inmersas a su vez tanto en el individuo, quienes las internalizarán, así como en el entorno social de ese individuo, qué es la cuestión que queríamos demostrar: Que el entorno social es un factor criminógeno perteneciente tanto al fenotipo del individuo –por haberlas internalizado como pautas culturales-  así como al entorno social propiamente, o medio ambiente social.  
Desde luego, sí esas pautas culturales tienden a impedir que el individuo pase al acto, no serían entonces un factor “criminógeno” sino, más bién, un factor “criminogenicida”.
Entonces, el entorno social podría actuar tanto para provocar el fenómeno criminal como para impedir qué se produzca, y volvemos a caer en el proceso de “socialización”. 
Al estudiar la sociedad como un todo abstracto, los antropólogos funcionalistas afirman que toda sociedad posee una estructura, y qué esa estructura está conformada por diversas instituciones que la sustentan y que le permiten desenvolverse y desarrollarse, integrada a su vez por los individuos que ejecutarán las funciones requeridas y necesarias para que esas instituciones cumplan la función inherente: Todos necesitamos alimentos, vestimenta, calzados, etc., pero como quiera que vivimos en sociedad no tenemos que ocuparnos cada quién de producir los alimentos que necesitamos ingerir, así como tampoco nos ocupamos de producir ni la vestimenta ni los calzados que usamos. Y casualmente es esta la razón por la cual surge el Derecho, para regular de forma armónica las fuerzas de todos los miembros de la sociedad, y dirigirlas a un solo propósito, el Bien Común: Cada miembro de la sociedad debe ocupar y ejecutar un rol específico dentro de la sociedad, aportando y contribuyendo con su esfuerzo personal al logro de ese propósito general; es así cómo surge la cultura, al ser transmitida de una generación a otra las pautas culturales que permitirán subsistir al individuo así como a la sociedad persistir y perpetuarse como ente, perdurando en el tiempo, y qué no es otra sino la socialización del individuo.
Ahora bién, ¿por qué es alta la tasa de criminalidad en Venezuela?
En primer lugar, por cuanto el proceso de socialización que debería ser aplicado a los niños y jóvenes ha sido efectuado deficientemente, al inculcar a los individuos pautas culturales inidóneas e inaceptables socialmente,  pues impiden y obstaculizan el desarrollo armónico, ordenado y pacífico de las relaciones interpersonales entre éstos.    
En segundo lugar, por cuanto se omite someter a proceso de resocialización a quienes incurren en delito, segregándolos meramente por un tiempo indeterminado en recintos cuyo ambiente fomenta, promueve y facilita la adopción y el reforzamiento de conductas socialmente inaceptables, incrementando igualmente la proclividad criminal de éstos.
Criminal psiquiátrico que aún purga condena en la PGV,
con la población carcelaria común, por no existir hospitales psiquiátricos
para criminales en Venezuela (Nota: Dorangel "El Comegente"
cambió sus gustos antropófagos por el vegetarianismo tras ser condenado.)

  
En tercer lugar, por cuanto es inexistente en el sistema penitenciario actual la clasificación mediante diagnostico diferencial de aquellos quienes son segregados en los recintos penales y penitenciarios, al extremo que a los efectos del requerido tratamiento penitenciario no se distingue en modo alguno a los internos,  agrupando indistintamente a quienes están afectados por alguna psicopatía con quienes padecen desórdenes mentales y con todos aquellos que ni son psicópatas ni padecen desorden mental alguno; en vez de destinar a unos a centros de reclusión específicos para psicópatas, otros a centros terapéuticos para criminales con desórdenes mentales y al resto agruparlos en centros comunes de acuerdo a su edad, sexo, grado de peligrosidad, tiempo de duración de la reclusión, etc., conforme a los parámetros aceptados internacionalmente.   
En cuarto lugar, por cuanto el sistema penal y penitenciario venezolano no intimida al delincuente:
► De caer preso, el delincuente sabe que será conducido a un recinto dónde recibirá visitas de sus familiares y amigos con bastante frecuencia, y hasta tendrá la oportunidad de serle permitida la pernocta de esa visita por varios días en el recinto;
► Sabe y le consta que en los recintos podrá disfrutar en todo momento del uso de electrodomésticos, televisores, teléfonos celulares, laptops, etc., así como quizás disfrutar de la compañía de mascotas (perros, animales exóticos,etc.) y hasta el porte y posesión de todo
 Animales hallados al clausurar Cárcel de Sabaneta:
Cunaguaros (Leopardus Pardalis),
 babas (Caiman Crocodrilus), etc.
tipo de armas de fuego, explosivos y granadas incluidas, así como el uso y disfrute de piscinas, discotecas, restaurantes, conciertos con genuinos artistas de fama o participar como jugador en auténticas partidas de rugby o hasta viajar a Europa como integrante de una impecable orquesta sinfónica, con todos los gastos pagos: Boleto aéreo ida y vuelta, estadía, todas las comidas y bebidas! 
► Sabe y le consta que automática e incondicionalmente obtendrá defensa penal gratuita por parte de funcionarios públicos cuyo sueldo será pagado por el erario nacional, a costa de los contribuyentes;
► Sabe y le consta que sus familiares más allegados serán beneficiados con el “Plan Llegó Maita”, implementado por el Ministerio de los Servicios Penitenciarios, y que comprende agasajos y obsequios en los días festivos más significativos para una madre (Día de la Mujer, Día de la Madre, Navidad, Año Nuevo, etc.) así como excursiones con alojamiento incluido en los antiguos hoteles de la corporación Hilton y otros ahora
pertenecientes a Venetur (Margarita, Cumaná, Macuto, Chichiriviche, Canaima, etc.), lo cual incluye adicionalmente la automática inclusión en otros planes tales como “Gran Misión Vivienda Venezuela” y “Mi Casa Bien Equipada”, para así poner cese a las penurias que provocaron la invisibilización de un ser excluido por los anteriores gobiernos apátridas;
► Sabe y le consta que sí permanece en detención más de dos años continuos sin obtener sentencia condenatoria, saldrá en libertad;
► Sabe y le consta que el expediente de su causa podrá ser examinado dentro del mismo recinto por jueces itinerantes que podrían concederle la libertad, así como obtenerla a través del denominado “Plan Cayapa”;
► Sabe y le consta que desde los recintos podrá seguir movilizando sus cuentas bancarias, así como administrar sus bienes muebles e inmuebles, dado que ni unos ni otros ni serán incautados ni serán sometidos a ningún tipo de restricción.
Asesinado por un expran en Sabaneta, junto a los de su
grupo criminal; el expran le extrajó corazón
y ojos, tras obligarlo a desnudarse para cobardemente
matarlo. El crimen aún permanece impune.
► Sabe y le consta que no pagará condena por los delitos cometidos dentro del recinto, así como tampoco será enjuiciado por ello o que su pena será incrementada en modo alguno para que purgue condena adicional por estas otras acciones delictivas, aún cuándo asesine a mansalva a otros internos o extorsione desde el interior del recinto a ciudadanos que se hallen fuera del recinto o que se fugue y lo recapturen;
► Sabe y le consta que podrá estacionar dentro del propio recinto los vehículos automotores que hurte aún estando preso, sea para conservarlo para su uso posterior, sea para aguardar por el pago de rescate por el hurto.
En fin, abundan y sobran las razones para afirmar que el sistema penal penitenciario no intimida al delincuente; pareciera que lo incita, que lo provoca a delinquir.
Prosiguiendo, en quinto lugar, por cuanto fue anulada por inconstitucional la Ley de Vagos y Maleantes, que al menos permitía mantener bajo control el fenómeno criminal, impidiendo que deambularan a su antojo por las calles menesterosos, malvivientes, rufianes, proxenetas, vagos y maleantes, dado que la policía podía ejercer función preventiva y profiláctica, deteniendo a quién careciera de empleo, a todo aquél que se dedicase a los juegos de envite y azar en las vías públicas, etc., así como a enviar a las Colonias Móviles de El Dorado a todo aquél que estuviese vagando, cometiendo fechorías, o que tuviese cinco o más denuncias ante los cuerpos policiales: Eran enviados a las Colonias, a trabajar, a sembrar el campo, a cuidar y a alimentar animales, a aprender los rudimentos de un oficio, a capacitarse para trabajar a través del antiguo INCE, con instructores cabales. Ahora no, ahora pueden graduarse hasta de Abogado en una penitenciaría, gracias a la Misión Sucre, y descontar tiempo de condena por tiempo de estudio, rebajando así su tiempo de estadía en el recinto, por cada día de estudio, un día menos de condena.
En sexto lugar, por cuanto las fuerzas de seguridad pública incumplen su función primordial y en vez de resguardar a la ciudadanía, persiguiendo y aprehendiendo delincuentes como debería ser, actúan sólo luego de haberse materializado el delito y sí acaso vigilan, lo hacen a través de cámaras colocadas en postes o adosadas en drones, y pierden el tiempo esperando llamadas de emergencia que pocas veces atienden y que les efectúa la ciudadanía a través de una enrevesada maraña de números telefónicos que corresponden a una astronómica cantidad de cuadrantes policiales en las que dividieron todo el territorio nacional; pero eso sí,  ya a las cinco de las tarde retornan a sus respectivos hogares, quizás a bordo de la patrulla asignada, un Toyota Corolla, con el uniforme aún planchadito y almidonado, y las botas o zapatos aún lustrosos.    
En séptimo y último lugar, por cuanto todo el sistema penal venezolano promueve y fomenta la impunidad del criminal, incluyendo a los de cuello blanco así como el de los políticos corruptos, concentrándose y atendiendo sólo a la forma y lo aparente, en vez de resolver el fondo de la cuestión:  Sí un individuo altera y perturba el orden social, incurriendo en acto criminal, debe ser segregado; una vez segregado, debe ser sometido a reeducación y
resocialización social; una vez reeducado y resocializado socialmente podría ser entonces rehabilitado y reinsertado de nuevo en la sociedad; pero no, el sistema ignora quién es psicópata y no para mientes, lo segrega un tiempo y lo regresa de nuevo a las calles, sin mantener algún control sobre ese psicópata, y resulta que ese psicópata reincide y reincidiendo se repite el ciclo ya referido –defensa pública gratuita, una bulliciosa vida en la cárcel, libertad sí existe retardo procesal, Plan Llegó Maita, etc.-; en fin, el sistema es criminógeno. 
Excepciones a lo anterior: Disidentes políticos, presos políticos, tuiteros presos. A éstos los mantienen encerrados en oscuras y frías mazmorras, ven la luz del sol muy pocas veces, algunos perdieron hasta la noción del tiempo, alumbrados constantemente por bombillos incandescentes
A modo de corolario, es una sandez afirmar que el delito es una constelación de múltiples causas. El delito es el acto voluntario de un individuo cuya proclividad criminal aunada a su peligrosidad criminal lo animan a pasar al acto criminal, abusando así del derecho de un tercero. Es voluntario por cuanto en el denominado “iter criminis” notamos qué es la determinación del propio sujeto lo que impele al sujeto a pasar al acto, así esté ofuscado o lleno de ira; y es voluntario por cuanto aún cuándo esté ofuscado o lleno de ira, para proseguir con la misma casuística, el sujeto puede o podría abstenerse de pasar al acto, reprimiéndose y controlando su ímpetu, lo cual tendría lugar en la fase de deliberación del “iter criminis”.
En Venezuela, dadas las características ya señaladas del sistema penal penitenciario, la contención voluntaria no viene dada en función a la intimibilidad del sistema, vendría dada en todo caso por peculiaridades propias e intrínsecas del sujeto: De allí la alta tasa de criminalidad, y de allí el ambiente violento en el que por lo general se desarrolla toda interrelación social, comenzando por la comunicación verbal; al no existir un freno social que contenga los impulsos y emociones, éstos fluirán libremente; de allí la crueldad criminal, el ensañamiento, el surgimiento de bandas de delincuentes, la ola de homicidios con decapitaciones, la ola de asesinatos tras robos de nimiedades. No existe freno que los contenga, a no ser el de Fuenteovejuna, que ya comenzó a ser aplicado.

Concluyendo, el sistema penal penitenciario no sólo debe ser idóneo y adecuado; también debe ser congruente y coherente. No podemos ir por las escuelas hablando acerca del bullying o violencia escolar mientras en nuestras cárceles existan armas de gran potencia en manos de los reclusos, ni mientras sigan publicando sus grotescas fotos en las redes sociales, gracias a qué ni siquiera se les ha ocurrido a las autoridades colocar un simple bloqueador de llamadas telefónicas celulares arriba en las azoteas a los recintos carcelarios; tampoco podemos inculcar pautas culturales socialmente aceptables a nuestros niños y jóvenes mientras impere el caos administrativo y la corrupción pública en el país, así cómo tampoco podríamos someter a resocialización social a un paupérrimo robagallinas a sabiendas qué quienes se enriquecieron groseramente con el erario público se pasean impunemente disfrutando alegremente su riqueza mal habida.  Es un sistema, como una pieza mecánica con engranajes; todos deben funcionar al unísono; cuando eso ocurra, se acabará el bochinche en Venezuela, aquél bochinche que advirtió y denunció el ilustre Precursor Francisco de Miranda, y qué aún nos afecta como sociedad. 


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Enlaces relacionados:

Venezuela: Pactos entre personeros del régimen y miembros de bandas criminales 

sábado, 13 de junio de 2015

ENTROPÍA SOCIAL: La dinámica social en relación con la entropía



ENTROPÍA SOCIAL: La dinámica social en relación con la entropía
  • ¿Serán aplicables en el campo social las leyes de la termodinámica así como los conceptos propios de la Física? 
  • ¿La entropía implica necesariamente el desorden y el caos, o podríamos revertir esos procesos entrópicos para crear estructuras ordenadas y así librarnos del fenómeno criminal?
  • Venezuela: La reforma de la LOPNNA y  el conferimiento a los consejos comunales de atribuciones para resocializar a los jóvenes delincuentes ¿Incrementará más el caos social, o lograrán impedir que esa generación de relevo se abstenga de reincidir en delito?
   
La entropía y su relativo incremento conforme aumentan las interacciones

Fundamerced
Caracas, 13 de Junio de 2015

La entropía es una magnitud física para medir el grado de organización de un sistema y en cuya virtud se establece axiomáticamente que todo sistema evolucionará y se transformará desde un estado inicial a otro estado final, homogeneizando y estabilizando todas las variables que interaccionen en ese sistema. Por supuesto, es un concepto propio del campo de la física, no del ámbito de las ciencias sociales; y en la física, obedece a rigurosas leyes: Las Leyes de la Termodinámica.
Sin embargo, se ha pretendido aplicar ese concepto del campo de la física al ámbito de lo social; pero al aplicarlo, por ejemplo, sólo se resalta el que la sociedad como sistema tiende al desorden, al caos. De allí que pareciese forzoso tener que admitir entonces que el destino de toda sociedad fuese tender a la anomia social, incluyendo al fenómeno criminal como una consecuencia inevitable. No obstante, hemos de advertir que conforme a los postulados de esas mismas leyes o principios de la termodinámica, puede ser evitado ese desorden al cual tiende todo sistema, aún cuando se trate de un sistema de ámbito social.
Veámoslo así: En el campo de la física se distingue el sistema según que sea abierto o cerrado, pues uno y otro se comportan de modo distinto. Por lo general, la termodinámica establece que para elevar la temperatura de un cuerpo, habrá de aplicársele calor; asimismo, que esa cantidad de calor a ser aplicada, habrá de ser mayor a la cantidad misma de temperatura que se quiere obtener en ese cuerpo; ahora bién, la entropía en este caso estaría conformada por las cantidades que se disipan tanto de calor como de temperatura, independientemente de sí ese cuerpo obtuvo o no la temperatura esperada, y sería mayor esa entropía sí ese sistema es abierto, pues de ser un sistema cerrado se requeriría menor cantidad de calor para obtener la cantidad de temperatura deseada, por ser menor la cantidad de energía disipada.
Veámoslo con mayor detalle: Sí usted quiere calentar el agua en una olla hasta obtener equis temperatura en esa agua, necesitará menor cantidad de calor sí lo hace al vacío, contrariamente a sí calienta esa olla en una simple hornilla a la intemperie. La explicación consiste en que sí el sistema es abierto necesitará mayor cantidad de energía por cuanto se disipará en el ambiente el calor tanto de la llama o fuente de calor (sí acaso usa una hornilla eléctrica) así como el de la olla o recipiente que contiene el agua a ser calentada, calentando y elevando la temperatura del entorno próximo e inmediato debido a la energía radiante que se desprenderá de los tres objetos que interactúan: La olla al calentarse, el agua al bullir y la llama al desprender calor. Por el contrario, sí el sistema es cerrado, aislado, no intercambiará materia ni energía con su entorno, cómo ocurriría en el hipotético caso de calentar esa agua al vacío.
Desde luego, la entropía esta asociada al desorden pero cómo ya expresamos, también implica la homogenización y estabilización de los componentes que interactúan en el sistema, y el ejemplo más extremo que pudiésemos referir para ilustrar ese proceso de homogenización y estabilización es el de la combustión que tiene lugar en algunas estrellas -cómo nuestro Sol- mediante fusiones termonucleares, transformando constante y continuamente hidrogeno para obtener helio, y quemando ese

helio para obtener otros elementos reactivos como el deuterio o el tritio y así sucesivamente, quemando esos otros elementos para obtener otros elementos más, pero mucho menos potentes y poderosos respecto al propio hidrogeno, al punto que una vez agotada esa provisión de combustible conformada inicialmente por la cantidad de hidrogeno existente en la estrella en el estado inicial del proceso, implicará la muerte misma de esa estrella, y ello por haber alcanzado una entropía igual a cero, debido a que homogeneizó y estabilizó el sistema, causando finalmente la gradual


disminución y descenso de la temperatura del cuerpo celeste a causa del descenso mismo de las cantidades de calor aportadas durante la fusión nuclear de los diversos elementos químicos intervinientes en el proceso, provocando el ulterior colapso de esa estrella, por el total agotamiento del calor, debido al cese de toda fusión nuclear por carencia de material fisible. En otras estrellas, las reacciones termonucleares ocurren no por fusión nuclear del hidrogeno, sino del carbono, pero igual colapsan, al agotarse todo el material fisible: Níquel, hierro o uranio 235.
En cuanto al desorden, conforme a la termodinámica,  axiomáticamente todo tiende al caos, al desorden; sin embargo, todo tiende al caos y al desorden siempre y cuándo sea inerte el sistema del cual se trate; esto es, que ese sistema esté desprovisto y carente totalmente de una fuerza o energía que impida esa tendencia, implicando la irreversibilidad del proceso entrópico. Es sabido que la entropía de todo sistema tiende a incrementarse, para que así el sistema alcance su equilibrio, transfiriendo constantemente una cantidad de energía de uno hacia otro componente, transformándolos a ambos, máxime sí es un sistema cerrado; pero esa tendencia al caos no es inexorable, existen unas especies de excepciones al axioma, aplicables tanto a sistemas abiertos o cerrados, e independientemente de sí éste sistema cerrado está aislado o no. La distinción no es una mera sutileza; ya volveremos a referirnos a ello.

La entropía como creadora del orden, y no del caos.
Para visualizar con mayor facilidad lo qué es la entropía, propongo que nos imaginemos mezclar dos recipientes con un galón de pintura, una de color blanco y otra de color negro; usemos para ello cualquier utensilio para sacar pequeñas dosis de pintura de cada uno de los recipientes, verterlos en

el otro y mezclarlos continuamente; al final, deberíamos obtener dos recipientes de pintura color gris.
Pues bién, la entropía en cada uno de los recipientes irá aumentando en la misma proporción en la cual transvasemos la pintura de un recipiente a otro, pues la desorganización será tal que las pinturas no serán ni de color blanco ni de color negro, cumpliéndose así entonces lo previsto, al no decrecer la entropía; del mismo modo, que esa entropía llegará a su máximo nivel cuando el color de la pintura en ambos recipientes sea significativamente igual, cumpliéndose así otra previsión, cesando ese crecimiento entrópico al alcanzar equilibrio ese sistema, al homogenizarse y estabilizarse el color  de las pinturas en ambos

recipientes; asimismo, que será una entropía de carácter irreversible, pues no puede deshacerse el proceso ya terminado, con lo cual igualmente se cumpliría otra previsión: La irreversibilidad del proceso de transformación del sistema. Trate de recomponer las trizas de un vaso de vidrio tras haberlo arrojado con fuerza contra el piso, para quebrar ese vaso; intente devolver al frasco la fragancia de un perfume, después de haberlo destapado para oler su contenido.
Empero, contradiciendo aparentemente toda previsión de las leyes y principios que rigen la termodinámica, cuando usted mezcla agua y aceite, estas dos sustancias no tienden a unirse, no tienden a homogeneizarse, se mantienen segregadas, separadas, apartadas, conservando su propia “individualidad”; otra aparente contradicción que ha sido advertida es la constituida por la cristalización de las esferas duras, que en estado fluido se comportan de modo distinto a cuándo cristalizan, ocupando en el espacio un volumen igualmente distinto según  se encuentren en fase fluida o cristalizada, siendo mayor su entropía cuando ocupan mayor volumen por estar en fase cristalizada, agitadas por una menor temperatura que en estado fluido, pero orientándose en redes regulares, mostrando configuraciones irregulares sólo cuándo están en fase fluida, a causa de la repulsión entre moléculas a corta distancia: En ambos casos, la aparente contradicción no implica siquiera una incoherencia con las leyes físicas, siendo más bien su confirmación.
En efecto, refiriéndonos nuevamente al comportamiento de las esferas duras, la entropía tiende al orden por cuanto sí la base ordenada de estas esferas en redes regulares implica mayor cantidad de volumen accesible por partícula, se deduce de ello que esta fase ordenada tiene mayor entropía, por tener mayor cantidad de microestados pero no por ello mayor desorden o caos, qué es lo que comúnmente se acepta como entropía.
Cuando se simula que hemos de situar N cantidad de esferas en una caja cúbica de volumen V, asignándoles una velocidad aleatoria a esas esferas y dejándolas evolucionar conforme a las leyes de la mecánica, ocurre que cuando dos de estas esferas se encuentran, se producirá una colisión elástica, entrarán en equilibrio y pasarán a ocupar un volumen específico cada una de éstas. A bajas densidades, cada 


una de estas esferas tendrá a su alrededor toda una esfera de radio 2r siendo r el radio de las esferas (en el gráfico, a) en la que no puede encontrarse ninguna otra esfera, para así evitar quedar solapadas; pero a densidades superiores, las esferas de exclusión de partículas vecinas se solapan (en el gráfico, b), quedando pues un volumen accesible mucho mayor, por depender ese volumen accesible tanto de la configuración concreta de las esferas, como de la fase en la cual se encuentren. Este fenómeno, que ocurre a nivel  molecular, puede ser visualizado fácilmente cuándo agitamos naranjas en un cesto o en un cajón de madera: Las naranjas se ordenaran “espontáneamente”, ocupando menos espacio mediante redes ordenadas; de allí que resulte absurdo y hasta chocante, cómo sí fuese posible volver a reconstruir un vaso de vidrio a partir de sus trizas esparcidas por el piso tras haberlo arrojado para quebrarlo. 
Entonces, conforme a las leyes de la física, podríamos suponer entonces que a mayor cantidad de microestados habrá mayor tendencia al orden, habida cuenta que a mayor cantidad de entropía no necesariamente el sistema tenderá hacia el desorden y el caos, siendo probable que tienda al orden.

El caos y el desorden ¿consecuencia natural de la entropía?
 Para entender cabalmente el concepto de la entropía, debemos distinguir entre los macroestados y los microestados, a los que hemos aludido someramente más arriba. A tales efectos, supongamos que tenemos un gas contenido dentro de una botella, y que ese gas está a una temperatura de 25º C. Cómo es de conocimiento general, los gases  están constituidos por moléculas, y éstas moléculas se mueven libremente, chocando unas contra otras, repeliéndose constantemente, ocupando la totalidad del envase en el cual estén contenidas; asimismo, que a diferentes temperaturas, la velocidad del movimiento de esas moléculas decrecerá o se incrementará, incidiendo igualmente en el estado físico de ese gas, que pudiera pasar a estado líquido: A mayor temperatura, mayor velocidad de las moléculas, que podrían hasta hacer estallar el envase; a menor temperatura, menor movilidad.
 Pues bién, la velocidad y relativa posición de cada una de las moléculas del gas de nuestro ejemplo, en un instante dado, constituirá un microestado; distinto al microestado de otro instante posterior o anterior; existirán tantos microestados cómo instantes queramos, sea que elevemos o disminuyamos la temperatura del envase. En contraposición, constituirá un macroestado el envase en sí mismo, conteniendo el gas de nuestro ejemplo, pero a una determinada temperatura; sólo existirá un único macroestado, siempre que la temperatura se mantenga sin variación; al variar la temperatura del envase, estaremos en presencia de otro macroestado: El macroestado, por tanto, corresponde a la caracterización del sistema termodinámico en cuanto a sus propiedades macroscópicas referentes a presión, temperatura, etc.; y el microestado, a la especificación detallada de la configuración microscópica de ese sistema termodinámico.
Pero como quiera que estamos en un blog dedicado a la investigación en el campo criminológico, obviemos las partículas y toda la parafernalia de la termodinámica y la mecánica cuántica: Ejemplifiquemos con extrapolaciones más accesibles.

Sí usted entra a una recámara, a un dormitorio, vea cómo está situada la ropa de vestir. Podría estar guardada y acomodada dentro del mueble destinado a tal fin, o podría estar totalmente regada y desperdigada entre todos los muebles de la habitación y hasta en el piso; esto es, podría estar “acomodada” o “desperdigada”, que serían entonces los dos probables “macroestados”. Ahora bién, sí esta “acomodada”, tendría mucho menos “microestados” que estando “desperdigada” y resulta que intuitivamente estaría “desordenada” sí esa ropa está “desperdigada”, intuición ésta que sería acertada conforme a las leyes de la termodinámica, por poseer mayor entropía: Cuantos más microestados tiene un macroestado, más desordenado está, porque más posiciones y velocidades distintas pueden tener sus partículas; vale decir, sí desperdigamos la ropa, tendremos mayor variabilidad de posiciones para desperdigar la ropa, que la cantidad de variaciones que tendríamos sí la colocásemos ordenadamente dentro de un cajón o gaveta. De allí que se afirme que la entropía tienda al caos.
No obstante, ni el caos ni el desorden son una consecuencia de la entropía.  Es evidente que existirá un desorden sí desperdigamos la ropa por todo el piso de la habitación, en vez de guardarla


ordenadamente en un mueble, pero ello no implica el que ese desorden sea producto de la entropía. ¿Quién produjo ese desorden? ¿Quién omitió guardar las ropas en el mueble y las desperdigo por toda la recámara? ¿La entropía, o usted?
Cómo podrá ser advertido, existen procesos entrópicos reversibles y otros que serán irreversibles. Un proceso entrópico será irreversible cuando sea imposible modificar su estado final para devolverlo a su estado inicial, cómo cuándo mezclamos una pintura blanca con otra negra para obtener un color gris, o cómo cuándo intentamos recomponer un vaso de vidrio a partir de sus propias trizas; por supuesto, ese proceso será reversible cuándo podemos retrotraer ese proceso entrópico a su estado inicial, o a un estado anterior al de su estado final: En el caso de la ropa desperdigada, procediendo a colocarla ordenadamente en un mueble, para así guardarla.

Aún más, la idea del orden y la del aumento de la entropía tampoco son incompatibles entre sí; la pretendida tendencia al caos que se le atribuye a la entropía no constituye un axioma en el campo de la termodinámica, y no está ni siquiera identificada ni relacionada con la ecuación que respecto a la entropía fuese formulada para describir la conexión entre el micromundo y el macromundo, enunciada por Boltzmann: S = K log W
En esa fórmula se expresa que la entropía de un sistema (S) es igual a la cantidad o número de microestados posibles de sus partículas elementales (W) multiplicado por el logaritmo de una constante de proporcionalidad (K). En ningún modo expresa que el caos o el desorden sean una consecuencia de la entropía, esa es una interpretación que se ha venido propalando, y cuyo contenido no es del todo acertado: Es perfectamente factible que a partir de un incremento de la entropía puedan crearse símultáneamente estructuras ordenadas, cómo ya ha sido demostrado, y cómo podríamos comprender hasta con el ejemplo de las naranjas que se ordenan “espontáneamente” dentro de una caja…bastaría o restaría entonces saber bajo que condiciones o circunstancias operaría esa probabilidad -para que así al menos la ropa de la chica de la foto se acomode "espontáneamente" en el closet o ropero-.

Dinámica social y entropía
Las sociedades humanas son sistemas abiertos, no aislados. Quizás existan algunas sociedades humanas que estén aisladas, cómo sería el caso de esas tribus primitivas cuya existencia descubrimos de vez en cuando, pero son casos excepcionales, cómo sería el caso de la tribu descubierta en Amazonas, completamente aislada del resto del mundo.  Siendo así, el Principio Cero de la Termodinámica implica que sí colocas en contacto un objeto de menor temperatura con otro de mayor temperatura, ambos evolucionaran hasta que sus respectivas temperaturas se igualen: Extrapolando este principio al ámbito de las ciencias sociales, quizás podamos corroborar científicamente hasta la teoría de la asociación diferencial.
Del mismo modo, sus implicaciones materiales nos ayudarían a fundamentar el por qué sufren modificaciones y transformaciones las normas culturales de una sociedad dada, al adoptar los hábitos y costumbres de otras sociedades con cultura distinta a la suya propia, denostando, despreciando y hasta olvidándose de su propio acervo cultural; y nos ayudaría en Criminología a comprender el por qué de la necesidad de los procesos de socialización así como el de la resocialización, y el por qué deben ser conducidos bajo determinados parámetros, para así impedir y evitar que las conductas socialmente inaceptables sigan siendo transmitidas y hasta reforzadas entre los miembros de la sociedad y en las futuros miembros de esa sociedad, conformada por las generaciones de relevo.  
Es demasiado simplista y falaz el afirmar que el crimen es causado por una constelación de causas multifactoriales, o el signo evidente de toda sociedad criminógena, o la consecuencia natural de un proceso entrópico. Ese fatal determinismo es absolutamente falso.
Cómo ya quedó expuesto, los procesos entrópicos necesariamente no son todos irreversibles, existen algunos que son de carácter reversible; de tal modo, quién delinque, comportándose socialmente de modo inadecuado, no sólo por robar o matar -qué sería lo más evidente-, sino también por causar daño y perjuicio a otros al vulnerar, perturbar y alterar las condiciones de existencia a las que todos tenemos derecho –muchos de cuyos supuestos no son estudiados por la Criminología debido a no encontrarse tipificados por Ley penal alguna, cómo sería el caso de algunos crímenes de Estado-,  necesariamente debería ser segregado socialmente a los fines de ser sometido a resocialización, para así ulteriormente una vez readaptado socialmente ser reinsertado en la sociedad una vez rehabilitado.
Sin embargo, la entropía crece, aumenta y se incrementa día tras día, no en razón de ser cierta y válida la interpretación heurística según la cual todo conduce al caos y al desorden; se incrementa por cuánto son aplicados deficientemente tanto los procesos de socialización y de resocialización, o no son aplicados en modo alguno o son aplicados con propósitos distintos al de coexistir y convivir pacíficamente en sociedad. Pongamos por caso, sí alguien delinque, independientemente de su edad, debe ser sometido a resocialización, necesariamente, para así preservar los intereses del resto de los miembros de esa sociedad; por supuesto, sí no lo someten a ese proceso de resocialización, o sí quién lo aplica a su vez pertenece a una subcultura delincuente o desviada, ese individuo persistirá en su comportamiento desviado, desadaptado o antisocial. La entropía no implica ni el caos ni el desorden social.   
Del mismo modo, podríamos extraer aplicaciones del resto de las leyes de la termodinámica. Verbigracia, respecto de la segunda ley –en cuya virtud se establece la dirección en la que deben llevarse a cabo los procesos termodinámicos y, por lo tanto, la imposibilidad de que ocurran en el sentido contrario, así como las restricciones inherentes al proceso mismo- podríamos extrapolar para el campo de las ciencias sociales el cómo y el por qué en los sistemas aislados la entropía es igual a cero, al no intercambiar materia ni energía con su entorno. ¿Implicaría entonces que habrá mayor control social en las

las comunidades aisladas, o que perdurarán más allí sus usos y costumbres, su cultura?
Vea la imagen antes de responder: Mientras existen restricciones que mantienen aislado a un grupo, la entropía se mantiene constante debido a que es exigua la cantidad de microestados; pero tiende a aumentar esa entropía en la misma medida en que son eliminadas las barreras que mantenían aislado al grupo, debido al incremento de la cantidad de microestados tanto por el incremento de interacciones que podrían ser realizadas como por el incremento de espacio a ser ocupado por sus respectivos volúmenes. Por supuesto,  tratándose de seres humanos, calcule usted: La globalización de la casi totalidad de nuestras sociedades contemporáneas implicará la paulatina homogeneización y estabilización no tanto de nuestros usos y costumbres, sino también de nuestros sueños y anhelos. Reiteramos, La entropía no implica ni el caos ni el desorden social.

EPÍLOGO, para Venezuela
Recientemente fue reformada en Venezuela la ley de protección a niños, niñas y adolescentes; entre las reformas se contempla la elevación de la edad de responsabilidad penal para jóvenes, colocándola a los 14 años de edad; se eleva también el tiempo máximo a purgar condena privativa de libertad, incrementándola a 10 años de pena; pero también se le confiere a unas organizaciones de carácter socio-político –denominadas consejos comunales- la atribución de “resocializar”  a los jóvenes que han delinquido, cuándo así sea ordenado por el sistema de justicia penal; éste proceso habría de ser ejecutado mediante unos programas “ad hoc” a ser inscritos previamente ante los correspondientes consejos de protección. Nuestra crítica, a priori, consiste en que para resocializar a un individuo es menester conocer previamente y en forma cabal cuáles serán los parámetros que comprenderá ese proceso de resocialización, qué en sí mismo constituye un precioso mecanismo de control social y no una mera formalidad, y cuyo propósito precisamente es evitar que el sujeto reincida, inculcándole pautas sociales que debe internalizar como único medio para reducir su respectiva peligrosidad social y proclividad criminal, robusteciendo y reforzando en su ánimo la voluntad reflexiva de abstenerse de pasar al acto criminal.
Entonces, surge otra inquietud y es la relativa a que en Venezuela ni siquiera existe un programa para resocializar a la población carcelaria adulta, cómo tampoco existe un programa diferenciado para ser aplicado a los reclusos con trastornos psiquiátricos –albergados sin distingo alguno junto al resto de la población carcelaria-; y nos surge esta otra inquietud por cuanto se supone que el proceso de socialización es aplicado en primera fase en los propios hogares de cada quién, lo cual implica necesaria y materialmente qué todo el quid del asunto radica y está inmerso entonces en el seno familiar de cada quién, y qué la etiología del fenómeno criminal hemos de comenzar a rastrearla es allí y no en las estructuras de la sociedad ni en ideologías satanizadas y vituperadas por élites dominantes ni en la injusta distribución de las riquezas de un país, para así entonces hacer responsable al propio individuo por la ejecución de sus propias acciones, en vez de atribuírselo a un
sinnúmero de remotas causas no eficientes:        
     Una deplorable vida intrauterina, maltratos y abusos durante la infancia y pare usted de contar. Sin embargo, el individuo podría abstenerse de pasar al acto criminal, reflexivamente, aún cuándo haya sido la víctima de deplorables y terribles carencias o abusos, sin tener que excusarse en sus males del pasado para delinquir, para así justificar o legitimar de algún modo su inicuo proceder.
Por supuesto, sí al individuo le refuerzan la errónea suposición que sus acciones antisociales o delictivas son provocadas o determinadas por causas y factores que lo impelen a ejecutar esas acciones, persistirá en la ejecución de esas acciones, apretando el gatillo de su arma de fuego sintiéndose cuál marioneta. En vez de ello, debería serle inculcado que todas sus acciones son producto de su propia voluntad, para que así reflexivamente se abstenga de causar daños y perjuicios a otros.


De manera pues, la conclusión salta a la vista: Sí la entropía de todo sistema constantemente aumenta, crece y se incrementa, tornándose en tendencia hacia el desorden y el caos a no ser que medie alguna fuerza que la impele a la creación del orden, ¿Cree usted que decrecerá la criminalidad sí nada se hace para evitar que los sujetos delincan o reincidan en el delito, socializándolos o resocializándolos?

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martes, 29 de julio de 2014

Trata de personas



Trata de Personas

                            
El 30 de Julio se celebra el “Día Mundial contra la Trata de Personas”, a instancias de una Resolución de la ONU, quién la ha definido como la captación, transporte, traslado,  acogida o recepción de personas con fines de explotación, entendida ésta como la explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos, y siempre que medien amenazas o el uso de la fuerza u otras formas de coacción, el rapto, el fraude, el engaño, el abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios a cambio del control sobre la víctima. La trata de personas es un delito, y su tipificación está prevista en el Protocolo de la Naciones Unidas para prevenir, reprimir y sancionar la Trata de Personas, especialmente en Mujeres y Niños, también conocido como Protocolo contra la Trata de Personas.
A nivel global, es un delito cuya erradicación necesita de la cooperación de las correspondientes autoridades locales; no basta que exista una Resolución de la ONU afirmando se requiere de la cooperación internacional para erradicar ese flagelo; se requiere que a nivel local sean puestas en práctica todas las medidas para hacer frente a la trata de blancas. Abundan los casos, y emblemáticos: las niñas secuestradas por Boko Haram en Nigeria, los jóvenes migrando desde Centroamérica hacia EEUU, los obligados a trabajo forzado alrededor de todo el mundo, los explotados a trabajar a cambio de irrisorios salarios con la excusa de compensarlos posteriormente, los obligados a incorporarse a grupos paramilitares, o los sometidos a explotación sexual por redes de prostitución o por redes pedófilas pederásticas, más aún sí se trata de prostitución infantil o pornografía infantil. La trata de personas no es el mero tráfico de seres humanos; tampoco es el simple negocio para ganar dinero, a costa del sufrimiento de otro ser humano; la trata de personas es todo eso, y también es más que eso: Es un crimen; es asesinar, es matar; es amputar, mancar y convertir en inválido a otro ser humano, o asesinarlo, para extraerle órganos; es asesinarlo luego de haberlo convertido en un simple objeto sexual, para impedir delate el abuso sexual, o impedir que se descubra la comisión de ese abuso; es embrutecerlo, sometiéndolo a explotación sexual; es fraude y engaño, forzándolo a trabajar a cambio de migajas con la excusa de compensarle futuramente con participación en ganancias o mejoras salariales, o ayudas en status migratorio propio o de algún allegado, o prometiéndole simplemente un mejor futuro, a sabiendas de estarlo engañando. En otras palabras, es la realidad que palpamos en la violencia que impregna nuestra sociedad.
Navegando por la red, encontré un video cuya finalidad es impulsar la promulgación de instrumentos legales en México, relativos a la trata de personas, el abuso sexual, la violación; y tras visualizarlo, procuré entonces investigar sí esos instrumentos legales habían sido promulgados. Pareciera que fracasó la iniciativa legal respecto a la trata de personas, pues no aparece aprobada como ley en el correspondiente listado, y esperamos habernos equivocado; sin embargo, de no haber sido aprobada esa iniciativa legal, ello no sería obstáculo alguno para que sea combatida la trata de personas en tierras mexicanas, pues México suscribió efectivamente el Protocolo contra la Trata de Personas siendo signatario de ese Tratado Internacional, estando obligado a aplicar el Protocolo, e integrarlo a su propio Derecho nacional. Por tanto, sirva entonces el ejemplo así expuesto como acción a emular para combatir eficazmente la trata de personas; y, por supuesto, nuestras más calurosas felicitaciones a la Diputado Federal Flor Ayala Robles, de Sonora, México, autora de la iniciativa legal bajo comentario, por su encomiable tesón.


                           



      


   Nuestras sociedades deben brindar mayor seguridad al ciudadano. El crimen debe ser combatido; no basta mantenernos en estado contemplativo, bajo éxtasis, leyendo y releyendo libros; tampoco basta observarlo, para llevar estadísticas o caracterizarlo; tampoco basta limitarnos a dar cumplimiento a las meras formas, sin atender el fondo, creando normas y más normas pretendiendo regular y controlar el crimen, pues nos rebasará sí no entendemos que el quid de toda la cuestión radica en la socialización del sujeto, y en su respectiva resocialización cuando pase al acto criminal: No basta con sancionar a quién delinque, es necesario resocializarlo como requisito previo a su ulterior reinserción social.
 El crimen debe ser combatido cabalmente. ¿De qué nos sirve conocer todo lo escrito sobre Criminología, sí no aplicamos ese conocimiento para combatir al crimen? Es algo así como sí supiésemos mucho de Medicina, pero jamás hubiésemos curado a ningún enfermo. El conocimiento no es para acumularlo, atesorándolo; el conocimiento es para usarlo, para aplicarlo. Mientras tanto, miríadas de seres caen abatidos por el fenómeno criminal. Es menester aplicar medidas coherentes en cuanto a política criminal se refiera, que comprendan y abarquen al sujeto desde la fase misma de la socialización. Unos de esos tantos seres que son víctimas de la criminalidad son precisamente esos miles de jóvenes que huyen de sus hogares y de sus propios pueblos, pero huyendo de la violencia; y huyen por cuanto no se les garantiza en modo alguno las condiciones necesarias ni para trascender ni para vivir dignamente como humanos, cayendo víctimas de la trata de blancas, apagándose hasta sus propias esperanzas.

 

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