Fernando Torres Baena corrompió a
alumnos en su escuela de kárate, en Gran Canaria, pero no a todos: los
buscaba menores (de nueve a 13 años) y físicamente agraciados. Apoyado
por sus mujeres, formaba 'familias' que se regían por el lema de "aquí,
todos con todos y yo con todos"
Mónica Ceberio Belaza 21 MAR 2010
Fernando Torres Baena, en una gala de la Asociación de Periodistas Deportivos,
en 2005. / LA PROVINCIA DIARIO DE LAS PALMAS
En la escuela de kárate de Fernando Torres Baena no se corrompía a todos los alumnos. Sólo a los elegidos. El director los seleccionaba en función de su belleza y aptitudes físicas. Los preferidos pasaban a formar parte de su "familia", que él
controlaba de forma autoritaria dirigiendo cada uno de los actos de sus
miembros. A lo largo de más de 30 años de trayectoria profesional creó
varias. Eran familias perecederas. Cuando los alumnos crecían, salvo que
pasaran a formar parte de la cadena de mando, eran reemplazados por
chicos más jóvenes. La maquinaria de manipulación volvía entonces a
empezar. Los testigos y víctimas que han declarado en el proceso
judicial del caso del kárate coinciden en su versión de lo que
ocurría dentro de esta secta sexual y deportiva en Gran Canaria. Muchos
de ellos ni se conocen entre sí porque pertenecieron a diferentes
grupos. A algunos les separan 25 años de diferencia. Sólo una persona ha
estado en todos ellos: el propio Torres Baena, de 53 años, autoerigido
como pater familias absoluto, el líder.
La casa de Fernando Torres Baena en la playa de Vargas
(Agüimes, Gran Canaria). / CANARIAS 7
Los que no eran elegidos como miembros de la familia veían una
escuela de kárate normal. Lo único visible para todos era que alumnos y
monitores se mostraban muy cariñosos entre sí y que el saludo habitual
era un beso en la boca. Pero sólo los preferidos llegaban a conocer el
trasunto oscuro del gimnasio. "Sólo se interesaba por los que eran
físicamente agraciados tanto de cara como de cuerpo, especialmente entre
los nueve y los 13 años, que es cuando comienzan a competir", asegura
uno de los denunciantes. Dejaba de lado a los menos agraciados, aunque
si tenían cualidades podían participar en los campeonatos.
El karateca invitaba a sus niños a su casa de la playa de Vargas, en Agüimes. Iban allí en vacaciones y los fines de semana con la excusa de hacer
entrenamientos intensivos. Pero no sólo se entrenaba. Los chicos
limpiaban la casa por dentro, arreglaban el jardín, iban a la playa
juntos..., como si efectivamente fueran una gran familia que trabajaba
unida en todas las labores del hogar. Era parte del entrenamiento, como
el sexo, que pedía a los alumnos porque la familia "tenía que conocerse
en todos sus aspectos" y porque de esta forma se potenciaba "todo lo que
conlleva la vida deportiva y el kárate". Lo que había de fondo, según
él les explicaba, era "amor". Y disciplina. Él lo controlaba todo: hacía
cuadrantes ordenando quién debía acostarse con quién cada noche. La
regla general, según un menor, era ésta: "Aquí todos con todos y yo con
todos". El que se abstenía, era reprendido.
No se ejercía violencia física sobre los menores, según desvela un
sumario judicial en el que aparecen declaraciones de 55 presuntas
víctimas. Los niños iban asimilando poco a poco el estilo de vida que a
Torres Baena le gustaba; les convencía de que el sexo era algo "normal".
Las relaciones con los niños no eran "forzadas de forma explícita",
según explicó al juez de Las Palmas que lleva el caso una mujer que
ahora está en la treintena y que a los 13, recién llegada a la escuela,
recibió la buena noticia de que "formaría parte de la pequeña familia de
elegidos". Dice que no puede explicar muy bien cómo funcionaba el
mecanismo de control, pero que "había una manipulación por parte de
Fernando" en la que todos caían.
Otra mujer de esa época, de esa familia ya antigua, explicó al juez
cómo Torres Baena iba introduciendo a los chicos en su filosofía vital.
Les decía que la relación de pareja que tenían sus padres no era "lo que
se llevaba", que era de "desfasados" y que "no podían estar cerrados
porque les iba a apartar de muchas cosas". Alababa sus habilidades
deportivas y les hacía promesas sobre su futuro en el kárate. "Le gustan
sobre todo los niños más pequeños, entre los nueve y los 13 años",
relata uno de los denunciantes. "Es cuando empiezan a competir y puede
engatusarlos".
Los preferidos recibían un "seguimiento especial", y el profesor les
ponía ejemplos de deportistas que habían triunfado gracias a que le
habían hecho caso en todo. Por el contrario, los que no obedecían
fracasaban. Con niños en edades muy influenciables y con ganas de
triunfar, solía funcionar. Si se negaban a hacer algo, aparecía el
chantaje emocional: les convencía de que eran ingratos con quien les
estaba dando todo y que le "destrozaban" con su actitud rebelde.
A una chica le dijo que la vida que llevaban en la playa de Vargas
era "totalmente diferente a la exterior", que eran todos "una familia" y
que debían luchar "por lo que allí se podía conseguir". "Fernando tiene
poder de persuasión y capacidad de controlarte psicológicamente, y
desde que nota que empiezas a dudar y a flaquear comienza a hablar y
finalmente a convencerte para que vayas a su redil de nuevo", declaró
esta joven ante el juez y la policía. "No sabía cómo salir de todo
esto".
Ésa era la parte más suave de la manipulación. Había otra más
agresiva. Torres Baena tenía poder. En los últimos tiempos era el
presidente de la Federación Gran Canaria de Kárate y director de I+D de
la federación española. Los alumnos sabían, y así lo dejaba claro él,
que si se ponían en su contra no iban a ser admitidos en ningún gimnasio
y no podrían hacer nada en ese mundo. Un alumno le atribuye esta frase:
"Si quieres marcharte, márchate, pero ya puedes ir olvidándote del
kárate".
Una de las chicas que ha declarado, de casi 30 años, acabó
aterrorizada por Fernando. Empezó a tener una relación con alguien ajeno
al grupo y tuvo verdaderos problemas porque "eso no se podía
consentir". Una de las formas de lograr el control era precisamente
aislar a los menores; alejarlos de sus familias reales y de sus amigos
de forma que, en un momento dado, todo lo que eran se lo debían a
Fernando y al grupo de la playa de Vargas.
"Cualquiera que quisiera salirse de lo establecido por él tenía
bronca asegurada", declaró la mujer. A ella le amenazó con echarla del
club; le dijo que le haría la vida imposible, que él se encargaría de
que no volviese a competir jamás. La karateca rebelde se envalentonó y
le dijo que le contaría todo a la policía. Él, según su relato,
respondió que "llevaba haciendo el mismo tipo de vida desde hacía 35
años" y que siempre "había hecho lo que había querido".
Las broncas, al parecer, eran todo lo largas que fuera necesario para
doblegar la voluntad de los menores. Podían durar hasta tres o cuatro
horas. "Sabe cómo hacer daño cuando no le obedecen", asegura una joven.
"Es manipulador y no tiene escrúpulos", afirma otra. "Se interesaba por
la vida personal de los chicos como si tratara de averiguar el punto
flaco de cada uno", corrobora un alumno.
La historia de sus familias ficticias viene de tiempo atrás. Se casó
con su primera mujer, Edith, cuando ella tenía apenas 16 años. Él tenía
24. Un año antes, en 1979, se había proclamado campeón de España de
kárate en la modalidad kumité. En 1981 fundó su escuela e inició a su
mujer en la práctica del sexo con otras parejas, hombres y mujeres.
Mientras tanto tuvieron una primera hija.
Torres Baena formó en esa época una primera familia con alumnos de su
escuela, de 13 y 14 años, a los que llevaba a la playa de Vargas.
Edith, separada desde el año 1994 de Fernando, ha reconocido ante el
juez los abusos durante esa primera época, en los que ella también
participó porque sucedían "dentro de una forma de vida a la que le había
entrenado Fernando". Su marido le explicaba que no podía ser feliz "sin
montar la familia que quería", afirma la mujer. Uno de los menores que
visitaban la playa de Vargas se hizo novio de su hija mayor.
Edith dice que está segura de que Fernando no ha tenido relaciones
con sus propios hijos (tres), ni los ha involucrado en sesiones de sexo
en grupo, lo que contradice las declaraciones de muchos denunciantes.
Los tres hijos de la pareja también lo han negado.
Uno de los chicos que empezó a aparecer por la playa de Vargas fue
Juan Luis B., ahora también imputado a sus 37 años. Con 14 ya estaba en
la escuela, manteniendo relaciones sexuales con mayores y menores y con
el propio Fernando, según la versión de Edith (que admite haberse
acostado con él cuando era menor). De mayor pasó a convertirse en uno de
los líderes.
Años más tarde, en una familia posterior llegaron, de adolescentes,
María José G. P. e Ivonne G., otras dos imputadas que también
coincidieron con Edith. Cuando el matrimonio se separó, María José se
convirtió en la nueva novia de Fernando Torres Baena. Él las usaba a
ambas como cebo ante los chicos; eran las primeras en introducir a los
menores en las artes amatorias y prepararles para Fernando, según
decenas de declaraciones de víctimas. Una dibujó una pirámide explicando
el funcionamiento de la secta: en el vértice está Fernando; abajo,
María José e Ivonne; en un tercer peldaño situó a Juan Luis. Todo lo
demás era "la plebe". Tanto Juan Luis como María José e Ivonne habían
sido, probablemente, "plebe" cuando llegaron a la escuela tiempo atrás.
Todo se destapó el pasado 26 de enero. Una adolescente se atrevió a
hablar con un profesor suyo del colegio y con la policía para evitar que
el hermano pequeño de una compañera de clase, de nueve años, sufriera
los mismos abusos que ella. A partir de aquí se desencadenaron las
denuncias. Tres de los imputados (Fernando, su novia María José e
Ivonne) están encarcelados. Otros tres, Edith, Juan Luis y José (hermano
de María José), han quedado en libertad. Salvo Edith, el resto niega
todas las acusaciones. Torres Baena asegura que se trata de un complot
organizado por algún club deportivo y que sólo ha tenido relaciones con
mayores de edad. En la casa de la urbanización El Edén, en la playa de
Vargas, la policía encontró los artilugios sexuales (consoladores,
películas pornográficas...) de los que hablaban los denunciantes que
formaban parte de la familia actual.
¿Qué les puede pasar a los imputados? Las penas dependerán de cada
hecho concreto que quede acreditado y de la edad de los que han sufrido
los abusos. Los actos sexuales con menores de 13 años son delito en todo
caso. Cuando la víctima es mayor de esa edad, se considera que no hay
consentimiento si éste se ha obtenido "prevaliéndose el responsable de
una situación de superioridad manifiesta" que coarte su libertad. Las
penas se agravan, además, cuando ha habido penetración de algún tipo. El
Código Penal recoge también un tipo específico para cuando el abuso se
comete con menor de 13 a 16 años que ha consentido mediante engaño.
Alguno de los delitos puede haber prescrito.
En la causa se están investigando centenares de presuntos abusos. La
policía, en su informe final al juzgado, ha concluido lo siguiente: "Los
imputados constituyen un grupo organizado de pederastas (asimilable a
una secta, con un líder carismático) que aprovechaban su vinculación e
influencia en el mundo del kárate para atraer a los menores y ganarse su
confianza y admiración. (...) Fernando Torres Baena es el cabecilla del
grupo, llevando décadas realizando estos actos con total impunidad".
Condenado a 302 años el maestro de kárate que abusaba de sus alumnos
La sentencia del 'caso Kárate' tilda de depredador sexual a Torres Baena
El tribunal condena a sus dos cómplices a 126 y 148 años pero absuelve al cuarto imputado
Convencía a los menores para que mantuvieran sexo con él, con dos entrenadoras y entre ellos
El presunto pederasta utilizaba "técnicas de manipulación psicológica", según el tribunal
Manuel Altozano
Madrid
15 MAR 2013 - 12:13 CET
Era el sensei. El maestro. La persona docta o el hombre sabio cuyo criterio y órdenes no se cuestionan. Ni en el tatami
ni fuera de él. Aprovechándose de esa posición jerárquica, de su gran
prestigio nacional e internacional como entrenador de kárate —cinturón
negro sexto dan, mentor y valedor de campeones con cargos en las
federaciones de Gran Canaria y española—, Fernando Torres Baena, de 57
años, abusó durante años de decenas de discípulos que entrenaban en su
gimnasio y a los que convencía con una mezcla de engaños y castigos para
que mantuvieran relaciones sexuales con él, con otras dos entrenadoras
de ese centro deportivo y entre ellos mismos. Ayer, la Audiencia de Las
Palmas lo condenó a 302 años de cárcel por 37 delitos de abuso sexual y
otros 13 de corrupción de menores. Sus cómplices, las también profesoras
María José González Peña e Ivonne González Herrera, de 35 y 33 años,
fueron sentenciadas a otros 148 y 126 años respectivamente.
La sentencia relata como Torres Baena, al que califica de “depredador
sexual”, se valió de María José e Ivonne para diseñar una red de
captación. Una “tela de araña”, dicen los magistrados para atraer
menores al gimnasio desde otros centros deportivos donde estas daban sus
clases. Una vez allí, el maestro, pero también sus dos cómplices, daban
largas charlas a los niños —la mayoría recién entrados en la
adolescencia aunque también los había aún menores— de contenido erótico.
Les hablaban de las bondades del sexo y les animaban a practicarlo. En
todas sus variedades. Con personas del mismo sexo y del contrario. En
pareja o en grupo. Entre ellos, con sus entrenadores...
Se trataba, según los magistrados, de “técnicas de manipulación psicológica” depuradas durante años. El sensei
y sus colaboradoras, aprovechándose de la autoridad espiritual sobre
sus pupilos que tienen los maestros en las artes marciales, les
explicaban que, mediante el sexo, se convertirían en mejores luchadores y
karatekas de éxito y se ponían como ejemplo. A ellos mismos y a otros
alumnos de los que ya abusaban. Se presentaban ante sus futuras víctimas
como su verdadera familia, tratando de distanciarlos de las normas y
las prohibiciones de sus padres que tanto molestan a los chicos de esa
edad... Hasta que lograban el primer roce. El primer beso.
Una vez rota esa barrera el objetivo que planteaba el pederasta a los
chicos era formar parte de “los elegidos”; de “la élite”. Ese grupo
selecto que participaba con los condenados en auténticas orgías en El
Edén —el chalé que Torres Baena tenía en la playa de Vargas, en el
municipio de Agüimes—. A El Edén solo estaban invitados los menores más
sometidos a los dictados sexuales del entrenador. Aquellos a los que
había convencido para que saludaran —a él, a sus cómplices o al resto de
alumnos— con un beso en la boca. A los que ya había logrado someter,
por ejemplo, en el altillo del gimnasio. En esas fiestas, el maestro les
obligaba de nuevo a mantener sexo con él, con María José e Ivonne (que
según algunos testigos se paseaban desnudas por la casa), con otros
alumnos del gimnasio, en tríos, en grupo...
Los relatos de las víctimas son escalofriantes. Uno de los chicos
relató como Torres Baena le daba charlas y más charlas de contenido
sexual en las que, además, le inculcaba de manera salvaje el deber de
obediencia al maestro. El adolescente, que tenía en ese momento 15 años,
contó como, en una ocasión, llegó a ser obligado a correr a cuatro
patas de un lado al otro del tatami como si fuera un perro para mostrar
su absoluta lealtad. Cuando la logró, Torres Baena le obligó a
masturbarle y a mantener sexo oral y anal con él. Después le conminó a
acostarse con las otras dos profesoras, 13 y 15 años mayores que él.
Dos alumnos de Torres Baena dicen que los inició en el sexo, a uno a los diez años
Torres Baena permitió que 10 monitores tuvieran relaciones sexuales con menores
“Era una secta en la que el miedo y la amenaza estaban siempre ahí”
"Les comen la cabeza a los niños y abusan de ellos, es una secta"
“Una vez en ese mundo solo conocía eso”, declaró la víctima, que
aseguró que durante los dos años en que sufrió los abusos, estaba
obsesionado con el kárate. “Era como si estuviera solo, no tenía amigos
fuera”, añadió. Para el tribunal —formado por Emilio Moya (presidente),
Salvador Alba y Carlos Vielba— ese testimonio demuestra “la desconexión,
la ruptura afectiva, emocional y social con el exterior a la que Torres
sometía a sus alumnos”.
De esta trama de pederastia, una de las más importantes destapada en
los últimos años y que ha dejado graves secuelas psicológicas en las más
de 40 víctimas, queda liberado el cuarto acusado, Juan Luis Benítez,
otro de los entrenadores del gimnasio de Torres Baena, por falta de
pruebas. Para el presidente del tribunal, Emilio Moya Valdés, sin
embargo, esas pruebas sí existían, como ha dado a conocer en un voto
particular en el que estimaba que el exculpado debía haber sido
condenado a 20 años por supuestos abusos sexuales a tres niñas. El
proceso, que se inició el pasado tres de mayo, se prolongó hasta
diciembre. Con la sentencia, el principal escenario de los crímenes, el
gimnasio Torres Baena, ha quedado clausurado. La última palabra la tiene
el Supremo.
Romper el "tabú" de la pedofilia:el pretexto de los psicópatas para seguir violando impunemente a los niños
Mrs. Tigersoap
Sott.net
sab, 02 feb 2013 10:31 CST
Recientemente,
dos científicos holandeses han propuesto la
legalización de la pornografía infantil. Hace unos meses un simposio fue organizado en los Estados Unidos para
discutir la manera de legalizar la pedofilia. Hoy en día, los pedófilos tienen
sus propios foros y grupos de Facebook, sus partidos políticos, sus diarios, su mascota, sus "juguetes
sexuales", su día internacional ("International
Love Boy Day" para los amantes de chicos o "Alice Day" para los amantes de las niñas) y hasta
forman asociaciones para" defender sus
derechos". Los pedófilos se asumen, se muestran y se reivindican. Casi
olvidaríamos que su asunto es el de violar niños.
Si los pedófilos parecen así de abiertos en sus reivindicaciones al derecho a
"vivir su sexualidad" es en
parte porque juegan algunas nociones y conceptos que a veces son borrosos en la
mente del público (y, de manera más alarmante, entre algunos científicos - pero
veremos que esto no es realmente tan sorprendente). Con el pretexto de la
"libertad
de expresión", de superar el "tabú" y apresurándose a través
de la enorme brecha que dejaron abierta los
homosexuales que (legítimamente, ellos) defendieron sus derechos, los
pedófilos se atreven a todo.
Entre estas nociones vagas en la mente del público, consideremos primero la del tabú.
Por definición, un tabú es algo de lo "que sería impropio
hablar en virtud de las convenciones sociales o morales" (Larousse). A
menudo, el concepto de tabú es un concepto relacionado con la mentalidad
de una época o cultura. Lo que era tabú en un momento ya no lo es en otro. Lo que es
un tabú
en una cultura no lo es en otra. De acuerdo con Freud (quien, por cierto, era
un psicópata, como lo demuestra el
famoso experto de grado en psicopatía, Hervey Cleckley, en su libroThe Caricature of Love (La caricatura del
amor), sólo dos
tabúes son universales: el parricidio y el incesto. Sí, al parecer,
hay regiones, épocas y culturas donde el canibalismo, el asesinato, la necrofilia
y la pedofilia son bastante aceptables...
La noción de tabú es entonces inherentemente subjetiva y variable.
Cuando los medios hablan de tabúes, la palabra es a menudo sinónimo de falta de transparencia, de mentalidad
retrógrada, de disposición a estancarse en el pasado. La definición de la
Larousse ciertamente va en esa dirección. Al parecer, es entonces "la
sociedad", en el más amplio sentido del término, la que determina un tabú y
si ya es hora de sobrepasarlo. A veces para bien (terminar con la discriminación contra los homosexuales), a veces
para mal (la normalización de la
pedofilia).
Sin embargo, ¿el hecho de
que "la sociedad en sentido general" parezca tirar a una dirección,
necesariamente significa que la misma tiene razón? Por supuesto que no. Por un
lado, se debe observar primero el grado de ponerización
de dicha sociedad y por lo tanto su
tendencia a aceptar lo inaceptable. Una sociedad que es cada día un poco
más chocada y traumatizada por los acontecimientos cada vez más violentos ya no
es capaz de responder a otros. Esto se
llama inhibición transmarginal. Por otro lado, hay que ver si es realmente
la voluntad de la sociedad en sentido general, o bien, el hecho que de un grupo
de personas tienen un interés en el asunto y ejercen su influencia.
Que la época en la que
vivimos está ponerizada es obvio. Para
aquellos que todavía están en duda, no hace falta más que consultar la sección
"El niño de la sociedad" de este
sitio [<es.sott.net>]. Usted encontrará
muchos ejemplos de todo tipo de actos del "final
de los tiempos", de degeneración y todo tipo de hechos, cada uno
más preocupante que el otro. ¿Podemos confiar en las decisiones de una sociedad
tal?
Probablemente no. ¿Son éstas las de un grupo de
personas con un interés en el asunto? ¿Serían ellos más confiables? Obviamente
no. Así que tenemos que tener esto en cuenta cuando se habla de "cambio de mentalidad", "la evolución de la moral", "desafiar lo prohibido" y "concepto tabú". También hay que tener en cuenta
que este grupo con un interés en el caso, tratará de explotar la ponerización de la sociedad para sus propósitos.
Otro concepto que parece
confuso es el de la libertad de expresión.
Todo el mundo tiene derecho a tener una opinión y expresarla. Sin embargo, la
propia ley establece que algunas opiniones (racistas "anti-semitas",
sexistas, que inciten al odio o a la violencia) de hecho pierden este derecho
por su propia naturaleza. El hecho de disfrutar de violar a niños ¿no es, por
lo menos, tan grave, si no más, que estas excepciones a la libertad de
expresión?
Luego viene la cuestión de la identidad sexual.
Los pedófilos se defienden diciendo que "nacen de esa manera y no pueden
hacer nada", y evocan a la homosexualidad como un ejemplo de esta sexualidad
que no se elige. Nosotros nos saltearemos (por el momento en todo caso, ver más
abajo) esta comparación tan ridícula como peligrosa (los homosexuales tienen
relaciones CONSENTIDAS entre ADULTOS). Contrariamente, que los pedófilos hayan
elegido su sexualidad o no, no tiene nada que ver con el derecho a la práctica.
Después de todo, si seguimos esta lógica, los necrófilos también podrían hacer
valer este derecho "porque nacieron así" y los degenerados a quienes
les gusta hacer muebles de piel humana también tienen el derecho de expresar su
creatividad, "porque ellos nacieron de esa manera." ¿Debemos dejar que estas personas hagan lo que quieran porque
"nacieron así"? Obviamente no.
Un aumento (debido a que no es algo nuevo, véase más abajo) de la tendencia a
la "tolerancia" es inminente y
por lo tanto estos "progresistas" quieren debatir sobre la pedofilia
y la pornografía infantil con el fin de legalizarlas. Los defensores de la
pedofilia son, obviamente, los pedófilos mismos (que, como hemos visto, incluso
hoy en día se reúnen en asociaciones - a cuándo la asociaciones de fanáticos de
la violación?), pero también los escritores, científicos, sexólogos, profesores
universitarios, políticos, etc., algo que no deja de añadir a la confusión
pública.
De hecho, estos científicos ¿no están allí para guiar
el hombre común que, en esencia, sabe menos que ellos? Esto es lo que sería
lógico pensar, pero lamentablemente es falso. Por un lado, pueden estar tan ponerizados
como la sociedad en general. La corrupción de la ciencia es un hecho probado y
las universidades tampoco son inmunes. Por otra parte, debido a su condición,
estos "especialistas eminentes" pueden ser cortejados (o pagados) por
los psicópatas que tienen un interés en que la pedofilia y la pornografía
infantil sean desdramatizadas y legalizadas. También pueden ser objeto
de abuso por el psicópata y/o pedófilo, expertos en la manipulación y cuya
especialidad es hacerse pasar por víctimas. Por último, no dejemos de lado el
hecho de que
estos científicos pueden ser psicópatas y/o pedófilos ellos mismos.
Nunca están mejor atendidos que por sí mismos después de todo. Así que no tome
automáticamente en serio lo que estas personas dicen. Su situación profesional
o social no es en absoluto garantía de su moralidad o fiabilidad.
En lugar de basarse en
conceptos vagos y desvíos deliberados y sobre el apoyo y el testimonio sesgado
de individuos indignos de confianza, vamos a examinar los hechos para darnos
una mejor idea de lo que realmente significa la pedofilia.
La pedofilia
La pedofilia es una atracción o preferencia sexual de un adulto hacia
niños impúberes o en el inicio de la pubertad. Un pedófilo es una
persona que experimenta este tipo de atracción.
De acuerdo con el criterio de la OMS, los adolescentes de entre 16 y 17
también se clasifican como pedófilos si tienen una preferencia sexual
persistente o predominante hacia niños impúberes al menos cinco años más
joven que ellos.
En la mayoría de las sociedades modernas, este tipo de preferencia
es considerada una perversión sexual (parafilia) y las actividades
relacionadas son condenados por la ley. Los pasajes al acto de pedofilia
o las relaciones sexuales entre un adulto y un niño debajo de la edad
de consentimiento, constituyen, jurídicamente, el abuso sexual de un
menor, un título que puede adoptar diferentes formas según la
legislación y el tipo de acto sexual incriminado. La pedofilia está
clasificada como un trastorno de la preferencia sexual (trastorno
mental) por la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) y como
una parafilia por el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos
Mentales (DSM).
La comunidad médica cree que la pedofilia es enfermedad, desviación,
perversidad, en una palabra proveniente de la psiquiatría, y tal vez de
la medicina. Se trata de la tesis más aceptada en el discurso
psiquiátrico sobre el tema. (Fuente: Wikipedia)
Vemos, entonces, lo que es la pedofilia: enfermedad, desviación,
perversidad. La pedofilia es una perversión sexual. Que sea o no tabú en
un momento o en un lugar determinado no cambia nada. Los tabúes pasan, la
perversión permanece. Cualquier sexualidad que involucre a otro ser vivo sin su
consentimiento o asimilado (léase: un ser que no puede ser considerado como
capaz de dar consentimiento en virtud de su falta de madurez y cuyo
consentimiento por lo tanto no significa nada) es condenable. La pedofilia no
se puede comparar EN NADA a la homosexualidad. La amalgama es común (por
ignorancia o por intolerancia), pero también porque los pedófilos y psicópatas
han encontrado esta táctica con el fin de ganarse el respeto en la opinión
pública. Ellos intentan recuperar la lucha que los homosexuales han llevado a
cabo por el reconocimiento de sus derechos para satisfacer así su perversión.
Según Anna Salter, en su libro Predators(Depredadores), hay básicamente dos
tipos de pedófilos (en su mayoría hombres, pero de hecho, también hay pedófilas
mujeres): los psicópatas y el resto. El resto, son personas que tienen una
atracción por los niños. Algunos pasan al acto, otros no. Una vez que pasan al
acto, ellos se las arreglan para convencerse de que el niño fue el iniciador del contacto (el más mínimo gesto puede
ser erotizado por el pedófilo), que el niño "es un adulto en el cuerpo de
un niño", que el niño lo deseaba tanto como él/ella, que el intercambio es
agradable y beneficioso para el niño. Son absolutamente incapaces de ponerse en
el lugar del niño, de comprender su sufrimiento y el abuso al que es sometido y
se niegan a ver a su manipulación. Sólo sus instintos importan y éstos tienen
que ser satisfechos. Ilustración:
Daniel Cohn-Bendit (1)
El
niño quiere agradar, ser aceptado y amado. Si un adulto, referencia absoluta
para el niño, lo incentiva a tener una relación, sea del tipo que sea, el niño
no tiene otra opción que obedecer. Decir que el niño podría negarse equivale a
decir que el ratón puede negarse a ser devorado por el gato. No tiene peso. El
niño es manipulable mentalmente y, sobretodo, emocionalmente. Y ésta es a
menudo la táctica del pedófilo: se gana al niño a través de sus sentimientos.
Se gana la confianza, la amistad, el amor, y luego procede a su arreglo
personal. Cuando el niño se siente seguro, el pedófilo "propone". El
niño no es capaz de rechazar. Él pedófilo le habla sobre un secreto a
compartir, un amor especial que sería incomprendido, pero si el niño se resiste
demasiado para su gusto, puede muy bien amenazarlo. El pedófilo generalmente
preferirá a los niños que no están bien, que tienen relaciones difíciles o
inexistentes con sus padres. Propone darles lo que nunca recibió. ¿Qué niño
podría negarse? Una vez que el niño es tocado por un adulto (o adolescente
según el caso) con fines sexuales, el niño no es respetado en su integridad
física y psicológica (y esto también se aplica a un niño cuya imagen se utiliza
con un propósito sexual sin que haya contacto físico directo - ver más abajo).
El niño es manipulado, ya que no tiene la madurez para entender que este acto
no es sólo desviado y reprobable, sino que también tendrá graves consecuencias
en su desarrollo. Incluso las caricias que pueden parecer agradables para los niños
(y por más inquietante que pueda parecer, los niños pueden experimentar una
forma de "placer físico" - un hecho a menudo esgrimido por los
pedófilos como prueba irrefutable de que el niño no sufre y que la relación se
da de manera consentida) es un incumplimiento de su integridad física. A pesar
de que el niño puede parecer curioso o interesado, él no puede entender lo que
significa una relación sexual ni las consecuencias que tendrá sobre su persona.
De hecho, numerosos niños maltratados heredarán una visión de sí mismos, de la
sexualidad y, de manera general; una visión del bien y del mal completamente
perturbada - en el mejor de los casos. Algunos nunca desarrollarán una relación
normal con una pareja, otros encontrarán consuelo en el alcohol o las drogas,
otros se convertirán en delincuentes (en
los Estados Unidos, se estima que el 90% de los adolescentes que están en
prisión han sido víctimas de abuso sexual cuando eran niños) o trabajarán
en la industria del sexo (prostitución,
pornografía); otros se suicidan. Ninguno escapa ileso, cualquiera sea el
abuso. Una vez que hemos sido ensuciados y utilizados, traicionados y abusados
por una persona que supuestamente nos debía proteger (el adulto), ¿como podría
ser de otra manera?
El otro tipo de pedófilo es el psicópata. Es necesario saber que es
psicópata antes de ser pedófilo. El niño es un pretexto, lo que cuenta es el
dominio (a menudo mediante la violencia) del otro. Ver sufrir al niño y
robar su inocencia son partes integrantes del placer experimentado por el
psicópata. Sin embargo, la víctima podría muy bien ser un hombre o una mujer
también. Uno probablemente no puede realmente hablar de atracción por los niños
en este caso. El psicópata no intenta mentirse
a sí mismo diciendo que el niño está dispuesto, el hecho de que el niño no lo
esté ES de donde él retira su disfrute. La falta total de conciencia del
psicópata a menudo lo empuja a filmar sus actos, sea laviolación, la tortura o el asesinato (películas snuff). Él filma por varias razones: para
poder ver las películas cuando no hay una víctima a su disposición, pero
también porque sabe que hay una fuerte demanda de este tipo de películas
odiosas. La pedofilia es de hecho inseparable de la pornografía infantil.
Los pedófilos, sean psicópatas o no, han acudido todos, al menos una vez en sus
vidas, al recurso de la pornografía infantil. No todos ven las películas snuff,
pero la mayoría alivian sus impulsos viendo pornografía infantil de manera
regular.
La pornografía infantil
Antes de hablar de la pornografía infantil, debemos hablar brevemente de la
"simple" pornografía. En el momento en el que vivimos, la pornografía
está en todas partes y ver "hype" se ha hecho casi respetable (otro
signo de la ponerización extrema de la
sociedad). Si la pornografía ha existido siempre (ya existía en la antigüedad),
su distribución y su contenido han "evolucionado" un montón en los
siglos XX y XXI, de las fotos intercambiadas bajo el manto de damas en
combinación, la pornografía ha pasado a revistas a todo color que se venden en
tiendas especializadas. Revistas con fotos cada vez más sugerentes en seguida
fueron vendidas en librerías. Hoy en día, está en todos los hogares a un par de
clics en Internet, y "provocador y atrevido" ya no es suficiente para
describir el contenido cada vez más degradante y violento.
Hay que saber que la adicción a la pornografía en efecto existe. En una excitación fuerte, se libera
dopamina, un neurotransmisor. La repetición de estas dos acciones
(excitación seguida de la liberación de dopamina) hará a los receptores de
dopamina menos sensibles a la misma, un fenómeno de habituación típico de la
adicción. Para un estímulo dado, la reacción se hace menos fuerte. Para
producir el mismo efecto del principio, el estímulo debe ser más fuerte. El
fenómeno de la habituación se manifiesta en cualquiera que vea pornografía
regularmente. Lejos de calmar los impulsos sexuales, la pornografía los
exacerba. El control de los impulsos se hace cada vez más difícil. Y,
sobretodo, debido al fenómeno de la habituación a la dopamina, un adicto a la
pornografía va a buscar una pornografía más "rica en sensaciones", lo
que se traduce en un contenido cada vez más violento y degradante. Esto es lo
que llevó a los "géneros" como el gonzo (y en algunos casos extremos,
las películas snuff) a desarrollarse, un
fenómeno impensable hace algunas décadas.
La pornografía infantil no es una excepción a
esta regla. Por su propia admisión, los pedófilos son, con el tiempo, atraídos
por la pornografía cada vez más violenta y los niños cada vez más jóvenes. Así,
un pedófilo entrevistado por Anna Salter en Nashville, dijo que al comienzo se
sentía atraído por niños de 8 años, pero gradualmente, esta edad disminuyó
hasta su atracción por niños de 2 años. Esto es bastante común según los
numerosos testimonios obtenidos por la autora. Eso responde a aquellos que se
preguntaban cómo puede haber personas que violan a los bebés. Los dos sexólogos
holandeses del inicio del artículo que esperan que los pedófilos estén
satisfechos con una pornografía compuesta de "algunos montajes y dibujos
animados regulados por el gobierno" para regular sus impulsos,
probablemente obtuvieron su título de sexología en la misma facultad que el Dr.
Nick Riviera, o tienen algún interés en mentir...
Desde un punto de vista puramente comercial, la pornografía
(y la trata de niños, porque los dos son
inseparables) es grande. La pornografía por sí sola representaba en la década
de 1990 cerca de $3 mil millones al año sólo en los Estados Unidos (el doble en
el mundo entero). 22 millones de copias de videos de pornografía infantil
fueron vendidas o arrendadas en los Estados Unidos en 1991. Una película snuff
puede vender hasta $5.000 más si se hace "a medida". Dutroux ofreció
sus cohortes entre 2000 y 4000 € para un secuestro de niñas (la reventa
internacional, de acuerdo con las palabras de algunos traficantes puede subir a
$30.000). Si estas cifras (citadas por David Mc Gowan muy detalladamente en su
libroProgrammed to Kill) son correctas,
muchos pedófilos son muy aficionados a este tipo de "recreación". Al
parecer, algunos también tienen grandes medios a su alcance para pagar dichas
sumas, lo cual parece apoyar la idea de que muchos de estos amantes de la
pornografía infantil (y el abuso de niños) son
ricos - como los médicos, abogados, políticos y notables.
Las redes y la élite psicopática
Para estos ricos, la pedofilia y la pornografía infantil son una forma de entretener y
aliviar sus impulsos. Bien integrados en la sociedad - incluso en lo más alto
de la escala social - tienen mucho que perder si son descubiertos. Esta es una
razón por la cual las redes existen. Los psicópatas
y pedófilos trabajan mano a mano para el tráfico de niños y la pornografía
infantil y que sea aprovechada por su círculo de amigos y clientes. Al
considerar estas redes, vemos que ningún entorno está a salvo, pero que
definitivamente hay una gran cantidad de políticos, líderes, celebridades,
jueces, policías, médicos, psiquiatras y abogados. Si usted se pregunta por qué
la proporción de personas depravadas parece ser tan importante en las altas
esferas, he aquí un intento de contestarlo: en primer lugar, el psicópata
raramente se contenta simplemente con un pequeño trabajo discreto que paga poco
(aunque algunos psicópatas de pequeña escala
simplemente viven de los demás) y atraen a estas profesiones, para empezar. Por
otro lado, al psicópata le agrada disfrutar del
estatus y la casi-inmunidad conferida por estas ocupaciones. Por último, debido
a la "respetabilidad" de estas profesiones, el psicópata se ve
obligado a usar una máscara de normalidad (la famosa Mask of Sanity [Máscara de la Cordura] descrita por Hervey
Cleckley) y luego tendrá entonces la necesidad, para compensar, de participar
de actos de depravación para encontrar a su verdadera naturaleza. El abuso de
niños y la visión de pornografía infantil responden bastante bien a esta
necesidad.
Por lo tanto, estas famosas redes (que se han discutido mucho, sobre todo en el
archivo Dutroux en Bélgica, el archivo Zandvoort en los Países Bajos y en el
archivo Franklin en los Estados Unidos) son, aparentemente, muy protegidas, ya
que cualquiera que trate de desenmascararlas se expone a represalias: la
censura del parlamentario Laurent Louis, la
ridícularización pública de la testigo Regina Louf, la destrucción de la
carrera del periodista de investigación Michel Bouffioulx, la desaparición de Stan Maillaud y su esposa Janett
Seemann, la condena Marcel Vervloesem (condenar por pedofilia a las
personas que se oponen es una especialidad de las redes). Estas represalias
pueden ser incluso fatales y la tasa de suicidio en estos casos es simplemente
increíble (¡no menos de 12 testigos "se
suicidaron" en el caso Dutroux! Ver también el "suicidio" con
dos balas en la cabeza del gendarme Jambert en el caso de las desapariciones de Yonne).
La Justicia igualmente parece estar muy a menudo en el lado de los pedófilos.
En Programmed to Kill, David Mc Gowann
afirma que el sistema legal, la justicia y la policía están entre los sistemas
más corruptos y están, literalmente, infestados por psicópatas y pedófilos.
Esta es en realidad su técnica preferida: infiltrarse en los servicios que
podrían poner palos en sus ruedas. Práctico también para tener acceso a la
famosa pornografía infantil "incautadas" por la policía. En efecto, a
través de estas incautaciones ¿no se convertiría la policía en el mayor
poseedor de pornografía en el mundo? Práctico también, ser parte del poder
judicial para hacer descarrilar o retirar los cargos contra sus amigos... o sus
proveedores.
Los pedófilos, así como los psicópatas, son expertos en el arte de estar en las
posiciones o puestos de trabajo que les permitan acceder fácilmente a sus
presas. No hacen nada al azar. Admitido por los pedófilos mismos, ciertas
ocupaciones son conocidas en su medio por ofrecer una acceso fácil y riesgos
mínimos. Este es el caso de la profesión de
sacerdote: los padres católicos muy raras veces atacan en
justicia a los sacerdotes pedófilos por haber violado a su hijo, y la Iglesia
Católica siempre encuentra una manera de cubrir y resolver "el problema
internamente". Sin embargo, las otras religiones no son inmunes. Otros
oficios y ocupaciones para los pedófilos, que tal vez mantienen menos el olor
del incienso, también son posibles: monitores de
campos de vacaciones o de grupos de jóvenes, maestros o entrenadores deportivos.
Los más desviados abrirán un orfanato o una guardería y no sólo tendrán acceso a niños muy
pequeños (o discapacitados) que todavía no saben testificar, ellos
tendrán acceso durante días, lo cual es conveniente para el beneficio de otros
o para hacer películas. Luego están los "ambiciosos", esos que
quieren acceder a su presa. Y ser ricos y famosos. Ellos trabajarán en Hollywood
o, más prosaicamente, para la televisión o la prensa,
incluyendo a la BBC, que sabe permanecer
discreta acerca de la vida privada de sus presentadores; se convertirán en
cantantes, cineastas, deportistas y guitarristas en una banda de rock. Pero la
consagración, probablemente sea ser todas las cosas a la vez: célebre,
poderoso, invencible, y disponer de un acceso sin límite y una inmunidad sin
igual debido a su estatus en la parte más alta de la escala social, en esta
sociedad gangrenada que es la nuestra: el hombre
político.
Hoy está, una vez más, de moda hacer ser
"progresista" y defender el llamado
"tabú" de la pedofilia
y la pornografía infantil, ofreciendo
foros a estas dos perversiones, como han hecho anteriormente algunos,
notablementeLe Monde o Libération.
De todos modos, los ataques contra la mayoría sexual, justamente, fueron objeto
de peticiones en los años 70, publicadas en Libération
y otros periódicos. Y en 1977 salió una petición al Parlamento para derogar los
diversos artículos de la ley de consentimiento sexual y ladespenalización de las relaciones sexuales entre un adulto y
un menor de 15 años. Las personas a las que llamaríamos
intelectuales tales como Jean-Paul Sartre,
Simone de Beauvoir, Michel Foucault, Guy Hocquenghem, Jacques Derrida, André Glucksman, Roland Barthe,
Alain Robbe Grillet, Françoise Dolto o Philippe Sollers, la han firmado.
El mismo año, una carta abierta fue publicada en Le
Monde, para solicitar la clemencia para tres pedófilos que habían abusado de menores y se habían divertido
haciendo fotos de sus proezas. Los autores de esta carta abierta evocaban
"un simple caso 'moral', donde los niños no han
sido víctimas de ningún tipo de violencia", antes de
concluir que "tres años de prisión por besos y caricias, eso es
suficiente." Entre los firmantes, Louis Aragon, Francis Ponge, Roland
Barthes, Simone de Beauvoir, el Dr. Michel Bon, Patrice Chéreau, Gilles y Fanny
Deleuze, Bernard Dort, Jean-Pierre Faye, André Glucksmann, Guy Hocquenghem,
Bernard Kouchner, Françoise Laborie, Jack Lang, Georges Lapassade, Gabriel
Matzneff, Catherine Millet, Jean-Paul Sartre, René Scherer, Philippe Sollers.
Después de esta carta abierta, los lectores de Libération
han creado el Frente de Liberación de Pedófilos (FLIP,
por sus siglas en Francés) (Fuente: Pedopolis)
Liberación
que, por cierto, recientemente ha añadido una capa con este artículo:
Un niño al que privamos de toda fuerza de resistencia, de
cualquier posibilidad de dar un uso libre y colectivo de su cuerpo, de sus
órganos y de sus fluidos sexuales. [...]
Yo fui un día el niño al que Frigide Barjot se jacta de
proteger. Y me levanto hoy en nombre de los niños a los que éstos discursos
hipócritas intentan preservar. ¿Quién defiende los derechos de los niños
diferentes? ¿Los derechos del niño al que le gusta vestir de rosa? ¿La niña que
sueña con casarse con su mejor amiga? ¿Los derechos del niño extraño,
maricón, bollera, transgénero o transexual? ¿Quién defiende los derechos de los
niños a cambiarse de sexo si así lo desean?
Gran argumento para pedófilos y psicópatas que son siempre muy fuertes culpando
a la víctima. En base a este principio falaz según el cual el niño tendría la
madurez suficiente como para tomar las decisiones mencionadas anteriormente,
imaginemos que, a fuerza del derecho de usar "libremente su cuerpo",
él "decide" satisfacer sus supuestas "necesidades sexuales"
con un adulto. Esto no sería culpa del adulto, sino del niño!
Otro
ejemplo reciente, este elocuente alegato para la pedofilia emitido por «Maître
Lévy» sobre un canal del servicio público:
A
pesar de estos ejemplos asombrosos de la degeneración moral, siempre habrá
personas que tienen, ellas mismas, una conciencia y facultades intelectuales, y
que saben que manipular o forzar a un niño a tener relaciones sexuales es un
acto puramente abyecto que merece ser castigado, y los niños del mundo entero
deben ser protegidos. Y vista la poca cantidad de gente de conciencia que no
han alcanzado un grado terminal de ponerización,
es nuestro deber llamar la atención, incansablemente, sobre esta perversión.
Hable a su alrededor, cite las encuestas, haga leer los artículos, llame a las
cosas por su nombre, recuerde las estadísticas. Y hablando de estadísticas,
aquí están algunas cifras, en forma de conclusión: los casos denunciados de abuso infantil (y es bastante seguro estimar que sólo
representan una parte de las cifras!) entre 1963 y 1988 han sido de 150.000
a 2.000.000 POR AÑO, lo que representa un incremento del 1300% en 25
años.
El abuso de
los niños, del cual forman parte la pedofilia y
la pornografía infantil, es una epidemia.
Callar, es propagarla. Callar, es ser cómplice.
Mrs.Tigersoap is from Brussels, Belgium. She has a BA in
Translation and a training in alternative therapies. She got the Truth
Seeking bug during childhood and luckily never recovered. After many
detours, she finally found
Sott.net in 2007. Besides helping with translation into French, she
is a Sott.net Editor and has recently started writing Focus pieces. Her
favourite fields of research are cognitive sciences, psychopathy, diet
and health,linguistics, self-development and science. In her spare time,
she joins Batman in his adventures.
1) Daniel Cohn-Bendit, político europeo de origen alemán, participó en el Mayo de 1968, anarquista, ecologista luego, escribió un libro, Le Grand Bazar, de cuyo contenido posteriormente se arrepintió sabiendo lo que sabe hoy acerca del abuso sexual infantil.
En ese libro Daniel Cohn-Bendit defendía la liberación sexual de los
niños y su capacidad de otorgar consentimiento para vivir su sexualidad
libremente con los adultos. Daniel Cohn-Bendit se justifica diciendo que
en la década de los 70
los revolucionarios estaban obsesionados con la represión en todas sus
formas, incluida la represión sexual y que se creía que una educación
anti-autoritaria era permitir a un niño crecer sin tabúes sexuales. Dice
que exageró al describir que tuvo situaciones sexuales con los niños
del jardín de infantes donde trabajaba y que había sido una manera
contestaria de luchar contra la moral burguesa, que lo había escrito por
pura provocación (Tomado de Wikipedia).