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miércoles, 3 de diciembre de 2014

Asesino múltiple visita a su esposa en su casa

Carmona viaja a Córdoba para estar con su pareja

El triple asesino con prisión perpetua tiene salidas transitorias. La Justicia chaqueña le permite este beneficio cuatro veces al año. Viene con fuerte custodia.

Condenado. El 8 de febrero de 1996, en la Cámara 3ª del Crimen, Carmona fue condenado por matar a otro preso en la cárcel (La Voz/Archivo)

El múltiple asesino Roberto José Carmona (51), quien purga condena de prisión perpetua, fue beneficiado por la Justicia de Chaco con un régimen de salidas transitorias y puede viajar cuatro veces al año a Córdoba para reunirse con su esposa.

Carmona se hizo conocido 
en la provincia a partir de 
enero de 1986 cuando secuestró, violó y asesinó a la adolescente Gabriela Ceppi (16). Luego, en 
la cárcel de barrio San Martín, 
de la ciudad de Córdoba, mató 
a otro recluso y, tras ser tras­la­dado a un penal de Resistencia (Chaco) volvió a ultimar a otro preso.

Ahora, sus condiciones de encierro están siendo flexibilizadas por las autoridades judiciales de aquella provincia.

Goza de un régimen de reclusión atenuada, ya que fue trasladado por las autoridades judiciales del Chaco a una unidad semiabierta en Corrientes. Está en una granja con “régimen de autodisciplina”, según comentaron autoridades del Patronato del Liberado de Córdoba.

Como parte de ese tratamiento penitenciario, el Juzgado de Ejecución Penal N° 2 de Resistencia le concedió las salidas transitorias que incluyen viajar a Córdoba para reunirse con su esposa, vínculo confirmado por su exabogado cordobés Domingo Cangelosi.

Salida segura

Pero esto no significa que haya “un asesino suelto en Córdoba” como trascendió ayer. Por el contrario, si bien Carmona sale del establecimiento carcelario, seguirá bajo estricta custodia.

El juez de Ejecución Penal 
2 de Córdoba Cristóbal Laje Ross recibió el exhorto de su 
par chaqueño para que super­vise las condiciones de la visita a la mujer.

Para esto, cuenta con la asistencia del Patronato del Liberado de Córdoba, cuya directora Cecilia Lanzarotti aseguró a este diario que cuatro penitenciarios de Corrientes viajan con él, siguen de cerca a Carmona y lo acompañan a todos lados.

Trasladado por tierra, llegan a la casa de su mujer, en barrio Las Violetas (en el oeste de la ciudad de Córdoba), y durante los tres días que permanece en esa morada no puede salir “ni a la vereda”.
Los cuatro efectivos armados permanecen en el interior de la vivienda y en su ingreso.

Lanzarotti agregó que la primera de esas visitas trimestrales ya se produjo, entre el 6 y 8 de junio. Allí concurrió la funcionaria junto al alcaide Ricardo Daniel Verona, titular del Grupo de Operaciones Tácticas del Servicio Penitenciario.

Juntos relevaron el cumplimiento de las condiciones, a saber: que el recluso permanezca en el hogar, que no consuma alcohol y que en la casa esté presente la custodia.

Al permanecer en el domi­cilio, se asegura el cumplimiento de otra de las consignas: que no tenga relaciones con la fa­milia Ceppi.

A propósito de este detalle, al enterarse ayer de este régimen penitenciario, se refirió el papá de la joven víctima, Héctor Ceppi. “Yo espero que (Carmona) pueda hacer su vida sin dañar a nadie”, señaló a Cadena 3. Y completó: “La Justicia sabe lo que hace, esperemos que se comporte bien y que nunca vuelva a pasar un caso como el que tuvimos que sufrir nosotros”.

Ahora se espera que en dos meses vuelva a haber otra salida transitoria y, así, cada tres meses por el curso de un año. Eso es lo que indica el exhorto que maneja la Justicia cordobesa. Luego, habrá que ver cómo continúa el tratamiento.

Para la directora del Patronato local “las salidas transi­torias generalmente van de menor a mayor”. Si el recluso cumple con todas las prerro­gativas y condiciones, podría presumirse que le sea ampliado el beneficio. En última instancia, puede recibir libertad condicional, sin custodia, “bajo palabra de honor”.

Personalidad peligrosa

Pero no es sencillo que un sujeto de esta peligrosidad pueda ser puesto en libertad. Las reacciones inesperadas que ha manifestado a lo largo de su vida lo convierten en una persona temible.
Después de violar y asesinar cruelmente a Gabriela, mató con una púa a un preso. También desfiguró a otro al arrojarle caramelo caliente en el rostro y en Chaco mató a sangre fría a otro recluso.

Su encierro en San Martín lo mantenía aislado

Con quienes no tuvo dificultades fue con las numerosas jóvenes que le escribían cartas de amor y lo visitaban en la penitenciaría tras conocer el crimen de Ceppi.

La prisión perpetua no significa necesariamente que pase el resto de su vida encerrado en una cárcel.
Carmona tiene 51 años y si consideran que ya no es peli­groso puede recibir mayores beneficios.

Peligroso registro criminal

Primer asesinato. El primer crimen cometido por Roberto Carmona fue cuando tenía sólo 23 años. La madrugada del 15 de ene­ro de 1986 secuestró en la autopista Villa Carlos Paz -Córdoba a la adolescente Gabriela Ceppi (16), quien regresaba de bailar de la villa serrana. El auto en el que viajaba la joven pinchó una rueda y, al detenerse, Carmona paró a auxiliarlos. Allí, armado, la obligó a subir a su vehículo. Luego la violó, la asesinó y la enterró en Toledo. Por estos delitos, en agosto de 1988 la Cámara 5ª del Crimen lo condenó a prisión perpetua.

Rencillas. En el penal de barrio San Martín, porque un preso no le quería “prestar” su mujer para tener sexo, le arrojó en la cara ca­ramelo hirviendo y terminó desfigurándolo. A otro preso lo apuñaló pero no consiguió matarlo. Esa noche le arrojó aceite hirvien­do en la cara. También en esa penitenciaría sufrieron sus agresiones algunos guardiacárceles.

Segundo asesinato. El 5 de diciembre de 1994 asesinó con una púa a Héctor Bolea un reo con el que se disputaba el li­derazgo en el pabellón. Otros presos quisieron lincharlo y por eso las autoridades decidieron trasladarlo. Por este asesinato fue condenado en febrero de 1996 a 16 años de prisión, según ordenó la Cámara 3º del Crimen.

Tercer asesinato. Este hecho ocurrió en el penal de Resistencia, Chaco, en julio de 1997, ­donde Carmona ­tuvo una disputa con otro preso, Demetrio Pérez, y también la saldó con un ­arma blanca. ­Según la causa, ­fabricó una ­lanza con un palo de escoba muy afilado y le perforó el tórax en el patio del penal. Por este delito lo condenaron otra vez a prisión perpetua, pero sus abogados lograron anular la condena. Fue hallado responsable de homicidio simple, delito que no contempla la perpetua.
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Fuente: http://www.lavoz.com.ar/sucesos/carmona-viaja-cordoba-para-estar-con-su-pareja

viernes, 7 de noviembre de 2014

Violencia contra la mujer: Desaciertos



Violencia contra la mujer: 
Desaciertos

    
Fundamerced
Noviembre, 7, 2014


Desde siempre estimamos qué es un desacierto discriminar por género la violencia; la violencia es violencia, sea que se ejecute en contra de un hombre, sea que se ejecute en contra de una mujer. Discriminaríamos a otros grupos: Los lisiados, los gays, los afroamericanos, los judíos, etc. La violencia es violencia.
Aún así, se discute sí lo correcto es denominar a la muerte dada a una mujer cómo “femicidio”, o “feminicidio”;  y sostener discusiones para distinguir entre uno y otro vocablo nos parece tán útil como calcular la cantidad de ángeles que podrían danzar en la cabeza de un alfiler, cómo otrora discutieran los escolásticos.
Hasta dónde hemos visto, la agresividad nada tiene que ver con el género de la persona, ni con el color de su piel, ni con sus creencias religiosas. Existen sí, psicópatas por doquier, hembras y varones; existen sí, individuos cuya agresividad se disparará con el menor detonante. En Venezuela, a nuestras hembras las llamamos “cuaimas”, por cuanto son hermosas y llamativas, pero con una naturaleza enrollada que a la final victimizará; algunas traen su propio cascabel, advirtiendo de su letalidad. 
Sin embargo… ¿Quiénes son los más agresivos? La etología afirma que serán mucho más agresivos aquellos cuya carga  letal sea más inferior, respecto a otras especies. Supongamos, entre un tigre y un canario, será mucho más agresivo el canario, por carecer éste de garras, de colmillos afilados para atacar a sus presas; y entre éstos, que será mucha más agresiva la hembra, cómo ha quedado demostrado ampliamente en estudios etológicos: La carga de agresividad será inversamente proporcional a la cantidad de atributos para depredar. Aún más, debemos distinguir entre agresividad y violencia.

En efecto, no es lo mismo agresividad y violencia: La agresividad es un impulso natural que tiende a la conservación del individuo, y al de su propia especie. En puridad de conceptos, la agresividad es un impulso; y la violencia es la exacerbación de ese impulso. De modo pues, sí el impulso tiende a la conservación, su exacerbación tenderá a la destrucción; pero caemos en lo mismo: Entre géneros, será mucho más agresiva y violenta la hembra, no el varón ni el macho.
En los libros de texto subyace una idea: La mujer delinque en supuestos y en circunstancias muy específicas, y ello desde la época de Lombroso; pero esto es una falacia, no acorde ni con la realidad. ¿Delitos sexuales? Delinquen en prácticas BDSM; “reprograman” mentalmente a niños convirtiéndolas en niñas, y hasta logran modificaciones anatómicas por cambio de sexo de esos mismos infantes, y pare usted de contar. El quid del asunto no es qué por el hecho de ser mujer sé es una dama; el punto es que sé delinque sin importar el género, el color de la piel o el credo religioso.
Entonces: Deslastrarnos de prejuicios ha de ser una condición necesaria. No de otro modo podríamos explicarnos siquiera cómo asesinaron a los 43 estudiantes normalistas, desaparecidos en Ayotzinapa; y qué hoy día sabemos fueron mandados a asesinar por la esposa del alcalde de esa localidad mexicana, para así evitar que protestaran en su contra. No fueron asesinados por el gobierno, quizás el Estado sea responsable de esas atroces muertes, pero en el fondo de todo la responsabilidad por esas muertes habrá de recaer en esa mujer, cuyo nombre no debería ni de pasar a la Historia. 
Entonces, reitero: ¿Violencia de género? La violencia es provocada por las propias mujeres. Hagamos otra suposición: Sí deambulo por una zona peligrosa exhibiendo en mi muñeca un costoso reloj Rolex… ¿Estaré provocando a otros para que me roben, o tras ser atracado y robado podré alegar que puedo exhibirlo cuándo sea y dónde sea, sin que ello sea motivo para que me atraquen y roben? Mutandis mutandi: Sí una chica deambula por las calles con ropas y vestimentas que inciten y exciten el deseo sexual… ¿habrá o no provocado la agresión sexual de la cual pudiese ser víctima? Es un caso de sentido común.
En verdad que discriminar por género es engorroso. Los homicidios deberían seguir siendo homicidios, y los actos de violencia, actos de violencia, sin discriminación alguna.   


domingo, 20 de abril de 2014

Hannibal Lecter no es el típico psicópata



'Hannibal Lecter' no es psicópata

Contrario a lo que se creía, un estudio señala que el Dr. Lecter, uno de los villanos más famosos de Hollywood, no sufre psicopatía



Identificar a un verdadero psicópata en la vida cotidiana es un reto sumamente complejo. Ni siquiera la industria de Hollywood a lo largo de su historia ha logrado acertar del todo a la hora de retratar a personajes que reúnan las características de un auténtico psicópata. Una persona que cumple con el diagnóstico de psicopatía no es sinónimo del Dr. Hannibal Lecter, a quien se le considera uno de los psicópatas más famosos fuera y dentro del cine.

El villano de “El silencio de los corderos” muestra una “excepcional y poco realista habilidad para matar personas, especialmente con cuchillas u objetos del hogar”, señalan los doctores Samuel Leistedt y Paul Linkowski, del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Libre de Bruselas, en un estudio publicado en The Journal of Forensic Sciences. 

Durante varios años, los científicos estudiaron más de 400 películas que fueron lanzadas a lo largo del último siglo para encontrar las representaciones de psicópatas que fueran realistas.

En el estudio, Leistedt y Linkowski comentan que Hannibal Lecter es uno de los mejores ejemplos de un tipo de psicópata denominado “psicópata elite”, que se ha vuelto muy popular en las últimas décadas. 

Se trata de “un psicópata que exhibe niveles de inteligencia exagerados, modales sofisticados y astucia, a veces hasta llegar a niveles sobrehumanos y supermediatizados”. Y aseguran que “por lo general estos rasgos, particularmente combinados, no están presentes en los psicópatas de la vida real”. 

Un psicópata debe reunir ciertos rasgos descritos en el Psychopathy Checklist-Revised (PCL-R), una herramienta de diagnóstico estandarizada a nivel global creada por Robert Hare, Profesor Emérito de Psicología de la Universidad de British Columbia.

Algunos de estos rasgos son falta de empatía, incapacidad para reconocer emociones propias y para aceptar la responsabilidad de las acciones propias, impulsividad y el egocentrismo de tipo patológico. 

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Fuente:  http://www.reporteindigo.com/piensa/sustentabilidad/hannibal-lecter-no-es-psicopata

miércoles, 9 de octubre de 2013

Pedófilo implacable dejo terribles secuelas


Policiales ARCHIVO DEL CRIMEN/ EEUU 1980

Un pedófilo implacable que dejó terribles secuelas

06.10.13 Por Carmen Petrini, El Tribuno 

Steven y Timmy, en la foto que recorrió el mundo.
Steven y Timmy, en la foto que recorrió el mundo.

 

El uno de marzo de 1980, Steven Stayner (15), un chico que había sido secuestrado por un pedófilo siete años atrás, decidió levantar de la cama a Timmy White, de 5 años, quien había corrido su misma suerte y ambos huyeron de la casa del depravadado Eugene Parnell aprovechando la oscuridad de la noche.

Ambas víctimas, rubios y flacuchentos corrieron asustados por las calles de Ukiah, California, escapando del horror al que habían sido sometidos.

Timmy y Steven. Tim fue una de las personas que llevó el féretro de Steven.
                             
Un patrullero policial los vio y los oficiales advirtieron que algo no andaba bien con ellos. Se detuvieron, cruzaron algunas palabras y los llevaron a la comisaría.

En ese preciso momento, terminaba el suplicio que durante 7 años había vivido Steven y las semanas de torturas soportadas por el pequeño Timmy.

El adolescente había sido intensamente buscado por sus padres, quienes, por ello mismo, habían descuidado, de alguna manera, a sus otros hijos. Entre ellos a su hermano mayor, Cary, quien saltó a la fama cuando en 1980, asesinó a cuatro mujeres, dos adultas y dos niñas, una de ellas Silvina Pelosso, de nacionalidad argentina, en el Parque Nacional Yosemite. A todas las ultimó solo para sentir la sensación de matar. Hoy, Cary, condenado a muerte, espera en el mítico penal de San Quintín, que se cumpla la pena.
Steven tiene una estatua en su pueblo que rememora el rescate de Timmy... Cary es un asesino serial...

Eugene Parnell y su abogada defensora durante el juicio que lo condenó a 25 años de prisión
                          

El fin del calvario
Cuando los policías entrevistaron a los niños descubrieron un escenario de horror que ni siquiera sospechaban. De hecho, cuando los detuvieron pensaban que eran dos chicos traviesos y la finalidad de su acción era devolverlos a sus padres. Sin embargo, al hablar con Steven, este narró los siete años de terror que había vivido.

Steven Stayner, había sido secuestrado por Ervin Edward Murphy, el 4 de diciembre de 1972 desde la puerta de su escuela. Tenía 7 años. Pero Murphy, en realidad era solo un cazabobos utilizado por Eugene Parnell, un pederasta sádico e implacable.

Murphy, era un tipo simple, amable y hasta ingenuo del que nadie desconfiaría. Por eso le fue tan fácil acercarse a Steven y comenzar a hablar con él. Con engaños relacionados a la religión, terminó conversando animadamente con el niño y le ofreció acompañarlo a su casa. De pronto se paró un automóvil Buick blanco manejado por Parnell, Murphy lo invitó a subir, el pequeño, confiado por la reciente amistad establecida, no dudó en hacerlo.

Pero el destino no fue su vivienda, sino la del delincuente sexual Parnell, en una zona denominada Valle de Catheys muy cercana a donde vivían los abuelos maternos de Steven.

La mañana posterior a su secuestro Parnell lo violó y nunca más dejó de hacerlo hasta la noche que huyó.

La mentira
El raptor cambió el nombre a Steven, desde ese momento se llamaría Dennis Gregory Parnell y lo convenció de que sus padres se lo habían entregado a él, para que lo “criara de manera religiosa”. Lo inscribió en una nueva escuela, como si fuera su hijo y nadie sospechó nada.

Parnell se movía de manera constante por diferentes ciudades de California. Para ganarse la voluntad de su víctima le daba ciertas libertades, por ejemplo lo dejó beber a una edad muy temprana y le permitía salir con libertad.

Steven estaba convencido de los dichos de su captor, quien había logrado meterle en su cabeza que sus “padres no lo querían”. Además no pensó en fugarse porque no tenía a donde irse.

El disparador
Cuando Steven tenía 15 años, Parnell ya no era el mismo con él. No lo acosaba sexualmente como antes porque ya no le interesaba, le resultaba demasiado grande. Y por ese motivo, tomó la decisión de buscar a otro niño que lo reemplazara. Fue así que con la ayuda de otro sujeto, el 14 de febrero de 1980, secuestró a Timmy White, quien tenía solo 5 años y a quien empezó a violar de inmediato. En ese momento y al escuchar los gritos desgarradores del pequeño, Steven tuvo presente su propio calvario y decidió salvarlo huyendo con él.


El pequeño Timmy White junto a su madre.
                           
La pena
Cuando Steven contó la historia que había vivido, las autoridades detuvieron a Parnell, descubriendo que el sujeto tenía un largo prontuario como abusador de menores aunque permanecía en libertad porque jamás sus víctimas o los parientes de estas, habían suscripto denuncias concretas por temor a la vergenza social.

Para acusar a Parnell, Steven debía contar lo que él había vivido, pero lo hizo parcialmente y el hombre fue procesado por secuestro y no por pedofilia, de modo que solo recibió una condena leve que le permitió salir en libertad en menos de dos años.

Recién en 2004, cuando tenía 71 años y estaba muy enfermo, fue condenado a 25 años de prisión por haber intentado “comprar” a un pequeño de cuatro años para sodomizarlo. Los investigadores se enteraron de los planes de Parnell por la denuncia de un enfermero a quien le había “encargado la mercadería”. Le pusieron una trampa y de ese modo lograron, junto a otras pruebas como una abundante pornografía y las declaraciones de Timmy White, quien ya era un adulto, a juzgarlo por un crimen de magnitud. Parnell murió en la cárcel en 2008 por causas naturales.

 Steven: un joven  héroe rebelde
Steven se reencontró con sus padres y sus cuatro hermanos, tres mujeres y un varón. Fue un boom en la prensa y se transformó en un héroe. Sin embargo las cosas no salieron bien para el muchacho. Se casó en 1985 y tuvo dos hijas. Se unió a la iglesia mormona y trató de seguir una vida normal, pero no fue fácil. Estaba bajo la celosa mirada de la sociedad de manera permanente, eso lo hizo rebelde, hosco, problemático y propietario de una audacia suicida. Finalmente murió en un accidente de moto, el 16 de septiembre de 1989. A su funeral asistió Timmy White, que por esos momentos tenía 14 años y quien, con el paso de los años, se convirtió en sheriff de Los Ángeles. Su destino también fue cruel: dejó de existir el 1 de abril de 2010, a los 35 años, de una embolia pulmonar . Dejó una esposa y dos niños pequeños.

Steven Stayner a los 23 años.
                                

Un periódico de la época anuncia la muerte de Steven. Aquí se lo ve con su familia.
                               

El hermano, asesino serial
La contracara de Steven fue su hermano mayor, Cary que pasó a un segundo plano en su familia cuando él fue secuestrado. Durante los siete años que estuvo desaparecido, fue buscado intensamente y el otro varón fue ignorado. La psiquis de Cary se desestablizó. En febrero de 1999 asesinó a cuatro mujeres, Carole Carrington su hija Judy, Silvina Pelosso, una cordobesa de paseo con ellas en EEUU y a una guardaparques. Fue condenado a muerte.


Cary Stayner, que se convertiría en asesino serial después 10 años de la muerte de su hermano
                                 

Estatua de los dos niños que homenajea a Steven.
Estatua de los dos niños que homenajea a Steven.

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Fuente: http://www.eltribuno.info/salta/329991-Un-pedofilo-implacable-que-dejo-terribles-secuelas.note.aspx

jueves, 3 de octubre de 2013

La sabiduria de los psicópatas





Javier Caraballo JAVIER CARABALLO                                          MATACÁN    

  01.10.2013

Para explicar los intrincados mecanismos mentales que pueblan la mente de los psicópatas, el doctor Kevin Dutton propone un sencillo ejercicio que sirve, está bien avisarlo desde el principio, para desconcertarnos a todos un poco más. Veamos. Imagine una vía del tren que se desdobla. En una de las vías hay cinco personas atadas a los raíles y en la otra vía, sólo una, también atada. Un tren se acerca por la primera vía. Si nadie lo remedia, el tren va a arrollar a cinco personas. Usted puede impedirlo porque tiene en sus manos el cambio de agujas de las vías. Si lo acciona, salvara a esas cinco personas y el tren sólo arrollará al hombre que está atado a la segunda vía. ¿Lo haría? ¿Cambiaría la vida de cinco personas por la de una sola?

Bien, es de suponer que usted, como la mayoría de las personas consultadas, ha contestado que sí, que impulsaría la palanca del cambio de agujas. De acuerdo. Ahora piense en el mismo escenario, pero con algunas diferencias. Hay sólo una vía de tren con cinco personas atadas a los raíles. Esta vez, no es posible cambiar el tren de vía; esta vez, para salvar a esas cinco personas sólo hay una salida: usted contempla la escena desde lo alto de un puente, bajo el cual pasa el tren, y delante de usted hay un señor gordo. Si lo empuja, y el hombre grueso cae a la vía, el tren se frena y no arrollará a las cinco personas que están atadas a la vía. ¿Lo haría igual, reaccionaría igual que hace un instante? La inmensa mayoría contesta, sin embargo, que no, que en este caso no empujaría a esa persona para que cayera al vacío desde el puente. Sin embargo, el balance sería el mismo: muere una persona para poder salvar a cinco.

¿Por qué en un caso decimos que sí, casi sin pestañear, y en el otro nos oponemos al instante? ¿Qué moral es esa que hace depender nuestra decisión y nuestros escrúpulos de que tengamos que implicarnos en un asunto directamente? En los dos casos se trata de lo mismo, sacrificamos a una persona inocente, que no iba a morir, para evitar que el tren arrolle y mate a cinco. Todas estas preguntas, al menos en mi caso, me llenan de desconcierto y se complican todavía más cuando, como explica el doctor Kevin Dutton, el mismo dilema se le plantea a un psicópata.

El experimento, de hecho, se ha realizado, y los psicópatas, a diferencia de las personas 'normales', se comportan de una forma más homogénea: si se trata de salvar a cinco personas, cambiarían de vía con la misma fría determinación con la que empujarían por la barandilla del puente al señor grueso. Asumen, en los dos casos, que alguien debe morir para que se salven los demás. Punto. ¿De verdad podemos decir que nuestra reacción, y no la del psicópata, es la más equilibrada?

Los expertos encuentran la explicación científica en la diferencia de comportamiento ante lo que llaman "dilemas morales impersonales", aquellos que no nos afectan directamente, y ubican esas reacciones en una zona concreta del cerebro, el "córtex orbitofrontal medial". En cualquier caso, todo esto sólo nos sirve para llegar a otra duda mayor; los experimentos del doctor Kevin Dutton, las distintas reacciones de todos nosotros, las contradicciones, todo eso a lo único que nos conduce a la pregunta que tantas veces nos planteamos: ¿qué pasa por la mente de un psicópata para cometer un asesinato como el de la niña Asunta Basterra?

Si no podemos explicar, siquiera, el comportamiento de seres normales, ¿cómo vamos a pretender encontrarle alguna lógica a la mente de un psicópata? Para eso sirven los experimentos, para que renunciemos a plantearnos esa duda que siempre será irresoluble. Es posible que sea irremediable, que el asombro y la angustia que se genera con un crimen así, nos conduzca inevitablemente a esas preguntas, como un lamento infinito de la maldad del ser humano, como una letanía desolada. Pero tenemos que saber que no tienen contestación.

De la mente de los psicópatas, que es lo que se detalla en el libro de Kevin Dutton (La sabiduría de los psicópatas), sólo conocemos la frialdad, el cálculo, la serenidad, la planificación meticulosa y la ausencia total de sentimiento alguno ante el sufrimiento de los demás. Todo eso, contenido en la mente de una persona en apariencia normal, que si tiene alguna característica visible es su capacidad para atraer a los demás. ¿Cómo diferenciarlos, cómo prevenir nada? En una ocasión, un veterano investigador de crímenes le preguntó a un psiquiatra: “¿Existe alguna diferencia entre un hijo de puta y un psicópata?”. Y el psiquiatra, sin pensarlo un segundo, le contestó: “Esa es la gran duda de la psiquiatría forense…”

He recordado aquella respuesta al leer ahora que a uno de los asesinos en serie más famoso de Estados Unidos, Ted Bundy, lo entrevistaron poco antes de ejecutarlo y despidió a sus interlocutores con despecho: “Soy el hijo de puta más frío que se encontrarán en la vida”.

No, no existe posibilidad alguna de explorar la mente de un psicópata, ninguna lógica, ninguna explicación, ningún móvil previsible. Y de nada vale esta tortura nuestra con la que nos sacudimos cuando aparece el cadáver de una niña y las sospechas policiales apuntan a sus propios padres. Como en el caso de Bretón, ya condenado, por el asesinato de sus dos hijos. Y antes, otros crímenes, como el de Marta del Castillo en el que el cálculo frío, gélido, de los culpables es capaz de burlarse de todo y de todos. O mucho antes, cuando tras el crimen de Rocío Wanninkoff se descubrió a un asesino mayor, Tony King. ¿Qué había en la mente de cada asesino?  Nunca lo sabremos.

Lo que sí sabemos por todos esos casos anteriores al de Asunta Basterra es que cualquier chapuza, cualquier precipitación, cualquier error generado por la ansiedad de cerrar un caso, durante la investigación policial sólo va a generar frustración mañana, y aquí se incluye también la precipitación y el ansia de muchos medios de comunicación. Investigación serena para evitar que, cuando un psicópata se siente ante un tribunal, no existan más que pruebas indiciarias, y nada concluyente sobre el móvil del crimen y las circunstancias en las que se produjo. Investigación rigurosa, serena, contundente, discreta, profesional. Que la sabiduría de los psicópatas nunca puede imponerse.

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Fuente: http://blogs.elconfidencial.com/espana/matacan/2013-10-01/la-sabiduria-de-los-psicopatas_35050/