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domingo, 5 de junio de 2016

Mercenario libera 55 niñas Chibok de las garras de BOKO HARAM


LA HISTORIA DE 'EL RUBIO'

El mercenario ‘madrileño’ que liberó a 55 niñas de las garras de los terroristas de Boko Haram

J.M.L., conocido como 'El Rubio', cuenta por primera vez y para EL ESPAÑOL cómo salvó a dos grupos de chicas secuestradas por los guerrilleros del grupo fundamentalista nigeriano.

NURIA CORONADO @NuriaCSopena 
04.06.2016 01:59 h




El famoso secuestro de las 219 niñas nigerianas cometido por Boko Haram no es por desgracia el único. Día sí y día también -el país que resulta ser el mayor productor de petróleo de África, habitado por 160 millones de personas- vive bajo la amenaza y el terror de un ejército de apenas 15.000 hombres que ya ha causado unas 20.000 muertes en los últimos seis años y el secuestro de al menos otras 2.000 niñas de las que nada se sabe. Una realidad que conoce bien J.M.L., a quien los servicios de inteligencia de todo el mundo le conocen como 'El Rubio'.

El pasado 20 de febrero de 2014, cuando se encontraba realizando una misión de protección para UC Global Security Consulting (UCG), empresa internacional de seguridad privada radicada en Jerez (Cádiz) para la que trabaja, vivió una aventura que nunca podrá olvidar. “Aquel día estaba junto a mis seis compañeros de nacionalidad francesa, inglesa, española, argentina y alemana. Estábamos realizando un encargo para el gobierno de Camerún, que nos había derivado la protección y traslado a la Reserva de Faro y Kojoli (a muy pocos kilómetros de la frontera con Nigeria) de una central termoeléctrica para dotar a la zona de tecnología”, explica 'El Rubio'.

 Chicas liberadas durante la segunda operación, y a salvo en Europa

J.M.L., 'El Rubio', es un mercenario que tiene una dilatada formación militar. Ex miembro de la legión francesa, nació en Argentina pero pasa temporadas del año en una ciudad próxima a Madrid. Tiene 47 años y por su aspecto físico podría confundirse con un empleado de banca. Su fuerza está en el conocimiento de tácticas militares y en la utilización precisa de las armas cuando es necesario. Por primera vez cuenta para EL ESPAÑOL lo que vivió.




El grupo de 7 'camisas negras', capitaneado por J.M.L. (así se les llama por el uniforme que visten), iba acompañado de otro retén de nigerianos locales que les da apoyo y a los que les pagan 2.000 euros por misión. Tenía que custodiar a lo largo del trayecto once contenedores en los que iban desmontadas las diferentes partes de dicha central.

El convoy tenía que llegar a su destino de forma completa sin caer en manos de terroristas, ladrones o gente de la peor calaña. “Para aquel viaje desplegamos a dos tiradores profesionales preparados para cualquier contingencia con sendos calibres M50, uno en el primer camión del convoy y otro en el último, mientras el resto íbamos repartidos en un vehículo Toyota con aire acondicionado con el que avanzar dos o tres kilómetros para comprobar que nadie saldría a asaltarnos”, relata 'El Rubio'. “Mientras, otros dos integrantes estaban situados en el medio de la comitiva central cambiándose de camión a camión para ver por los laterales y asegurarse de que todo estaba en orden”, dice.

Una misión que se torció a las cinco de la tarde. Habían sido previamente alertados por los lugareños de que el grupo terrorista Boko Haram estaba operando por allí. No les sorprendió el ataque. “Un grupo de 20 negros en chanclas y armados salió de la selva a la carretera para asaltarnos y robarnos el material”, recuerda J.M.L. “No contaron con nuestra preparación. Una vez que nos defendimos de todos ellos y que comprobamos que efectivamente formaban parte del grupo terrorista decidimos adentrarnos en la zona frondosa ya que no nos quedaba duda de que habría más”. Y así fue. Se toparon con otros 25 hombres “a los que les dimos su merecido no sin antes interrogar a uno de ellos acerca de dónde estaba el campamento”, relata 'El Rubio'.



VIOLACIÓN, DROGAS Y MUCHA TRISTEZA

Cuando supieron la localización caminaron con la mayor de las cautelas y se dispusieron a vigilar la zona. “A lo lejos contamos a unos 50 hombres y a un grupo de entre 10 y 15 niñas”, recuerda. “Alrededor de ellas había otro grupo de 13 cadáveres de niñas a las que les habían cortado los pechos, abierto el estómago y les habían destrozado sus partes al violarlas y martirizarlas con botellas de cristal rotas”, recuerda.


 El grupo terrorista aniquilado durante el segundo ataque


Decidieron vigilarles durante cuatro horas hasta llegar la noche. En ese tiempo comprobaron cómo trataban a las niñas. “Estaban en medio del campamento y a los lados había tiendas. Las tenían atadas a pleno sol y según los guerrilleros querían saciar su deseo sexual, puestos hasta arriba de drogas, las iban sacando de allí y llevando a las tiendas para después volverlas a dejar junto al resto del grupo en las peores condiciones”, recalca. A las 22 horas aproximadamente comenzaron la operación. “Tras comprobar que no habían escuchado el tiroteo previo con los otros grupos, comenzamos la operación”,narra J.M.L.

Sus enemigos estaban tan hasta las 'trancas' de cocaína, tan bebidos con el peor y más barato de los alcoholes que se lo pusieron en bandeja. “Su estado era tan lamentable que nos ayudó a hacer nuestro trabajo de forma rápida”. El equipo de occidentales no tuvo baja alguna. “Nos trajimos a las 25 niñas de entre 14 y 17 años que había. Tuvimos que dejar los cuerpos de las otras 13 niñas ya que nada podíamos hacer por ellas”, subraya. Calcula que pudieron morir unos 70 guerrilleros del Boko Haram, algunos muy jóvenes, casi niños, pero armados y siempre dispuestos a matar.

Las niñas les acompañaron con el miedo en el cuerpo al creer que ese grupo de occidentales eran sus compradores finales. “Les dijimos que no. Que habíamos ido a liberarlas”. Una vez fuera del campamento les preguntaron de dónde eran para llevarlas junto a sus familias. “Nos dijeron que eran de Yola y Mubi (en Nigeria) pero que, por favor, no las trasladásemos a sus poblados. Nuestra intención era dejarlas allí pero las niñas nos decían que no hiciésemos eso. Que sus familias las repudiarían por haber sido secuestradas”. 'El Rubio' y sus hombres dudaron de si lo que decían era cierto.

Decidieron trasladarlas a la frontera entre Camerún y Nigeria (justo en la zona de Chibok) y entregarlas al primer grupo de militares de Nigeria con que se encontraron. Los 'camisas negras', al ver cómo trataban a aquellas niñas, se dieron cuenta de que no mentían. Uno de los militares nigerianos les dijo que habría sido mejor llevarlas a Uganda o Ruanda ya que allí el tráfico sexual de europeos y americanos en busca de quinceañeras africanas les habría dado un futuro mejor.

El equipo decidió poner rumbo a Cotonou (Benin) para alertar al personal estadounidense de lo sucedido. “La mala suerte quiso que no hubiese nadie de la CIA destinado allí. No pudimos contar a nadie 'amigo' lo que nos había pasado”,dice J.M.L. Ante el desarrollo de los acontecimientos el equipo recibió la orden del gobierno de Camerún de dejar la misión para la cual les habían contratado. “Así lo hicimos por las presiones. Concluimos el encargo y nos fuimos del país”, comenta D.M, director general de la empresa de seguridad UCG. No volvieron a saber nada de estas niñas. Se prometieron que si la vida volvía a ponerles en una situación igual, no actuarían de la misma manera.

UNA SEGUNDA MISIÓN

Un año después, el 15 de febrero de 2015 cumplieron su palabra sin haberlo buscado. En esta ocasión 'El Rubio' estaba al frente de la custodia de un grupo de 18 europeos (españoles, franceses, londinenses, alemanes…) que se habían desplazado al mismo lugar en Camerún para comprar oro, diamantes y piedras preciosas con el fin de comercializarlos después en Europa. De repente fueron asaltados.

El grupo de apoyo



La comitiva, esta vez compuesta por 11 'camisas negras' más el grupo de apoyo, volvió a repeler el ataque. “Vimos que el comportamiento de los guerrilleros era muy similar al de los atacantes un año atrás”. Resistimos la ofensiva dejando 32 bajas entre los atacantes y ninguna nuestra”. El equipo de seguridad, junto a los 18 empresarios, se adentró en el bosque hasta dar con el campamento. Bien parapetados vieron a 28 terroristas custodiando a un grupo de 32 niñas vivas, dos malheridas y junto a ellas tres cadáveres. “Las tenían juntas bajo un sol de justicia y sin ninguna protección. Algunas iban vestidas como occidentales, con pantalones y camisetas. A su alrededor había palos que quitaban a medida que se servían de ellas. Si había suerte y tras una brutal violación la niña seguía viva, la volvían a llevar allí. Si no, la dejaban tirada al lado”, dice 'El Rubio'.

La operación de rescate no dejó ningún terrorista vivo. En total, 50 muertos. “No queríamos prisioneros”, argumenta. El grupo de niñas -gracias a que estos vigilantes privados siempre llevan a un paramédico para lo que pueda pasar- fue inmediatamente atendido tanto por ellos como por los 18 europeos que, aunque estaban atónitos por lo que estaban viviendo, no dudaron en arrancarse las mangas de sus camisas para ofrecérselas como vendas y torniquetes y así parar la sangre que manaba de sus partes más íntimas. “Estaban destrozadas por tanta brutalidad”,recalca.

Concluida la operación, 'El Rubio', jefe del grupo, se puso en contacto con el gobierno de Camerún para relatarle lo que les había pasado por segunda vez y la respuesta fue inesperada. “Canceló de nuevo nuestro contrato y nos invitó a salir lo antes posible de allí con las niñas porque no querían conflictos”. Lo peor era que Nigeria y su entonces presidente Jonathan Goodluck, a quien avisaron, “tampoco quiso acoger a estas niñas y nos dio cuatro días para abandonar el país con ellas”.
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UN VIAJE DE RED BULL Y SILENCIO

Ante tal respuesta el grupo comenzó un nuevo viaje que duraría 30 días y recorrería cuatro países hasta llegar a Mauritania donde un contacto les iba a ayudar a sacarlas del continente. Con los siete Toyota pickup de doble cabina de que disponían, en los que iban repartidos en la parte anterior los empresarios y en la parte posterior las niñas postradas, tiraron tanto de los contactos a nivel internacional de ellos como de los empresarios para salir de allí y salvar a las “incómodas” chicas.

Dichas relaciones (y el dinero que iban poniendo los empresarios occidentales protegidos) les abrieron camino y les sirvió para pagar el combustible, los alimentos y el cobijo durante ese periplo. Pero ¿cuál era el estado de ellas durante el viaje? Sus violadores les habían dado tanta droga que apenas se tenían en pie o despertaban.

“Mientras nosotros íbamos pidiendo favores a los contactos y pasando por las diferentes fronteras, como no teníamos droga logramos que pasasen su mono con las 50 latas de Redbull que llevábamos para estar bien despiertos todo el día, más otras 150 que compramos por el camino. Se las tomaban como si fuera agua”, recuerda el mercenario 'madrileño'. “Casi podríamos haber pasado por traficantes de esta bebida”, recuerda irónicamente.

El grupo de vehículos pasó por Burkina Fasso, Mali y Ghana hasta llegar al destino final de Nouachot (Mauritania), donde tenían a un contacto en la ONU que aun jugándose el tipo y su trabajo les ayudaría a dar el salto a Europa arguyendo motivos humanitarios. “Por cada lugar que íbamos pasando y con las tarjetas de crédito de los empresarios algún contacto nos suministraba la gasolina para los vehículos o los papeles con los que ir pasado de un lugar a otro”.

Cuando el grupo llegó a Mauritania, 'El Rubio' llamó a varias puertas para que se hiciesen cargo de las niñas y les pudieran dar un techo seguro. “La Embajada de Alemania no consideró acoger a las niñas y la embajadora española ni siquiera nos quiso recibir”. Así que uno de los millonarios llamó a un amigo filántropo cuya mujer tiene una Fundación en un país nórdico de Europa para que echara una mano. “Le habló de las niñas y de su pésimo estado y le respondió que podía hacerse cargo del viaje y de su cuidado”.

Ahora sólo quedaba salir de allí y dejar atrás todo lo vivido. “E.M., nuestro contacto en la ONU cumplió con su palabra y nos facilitó el aeropuerto para despegar y dejar atrás un amargo y triste continente para estas pobres mujeres. Otro pagó el combustible y el avión con el que hacerlo. Una vez allí nos separamos. Dejamos al grupo de niñas subidas en un avión en manos de los europeos para que las pusieran a salvo”.

El grupo de los 11 'camisas negras' voló a Las Palmas de Gran Canaria-Madrid y de ahí a sus respectivos países. Ahora estas niñas están a salvo de sus salvajes captores. Les queda el duro trabajo de olvidarse, si es que alguna vez pueden, de su pasado.

Mientras, en algún lugar de la denominada África Negra, aún quedan decenas de niñas que seguramente estarán siendo violadas, drogadas, abusadas de formas inimaginables por integrantes del grupo terrorista Boko Haram. Y J.M.L., el mercenario anónimo, se pregunta: “Si un pequeño grupo de vigilantes privados bien armado ha podido liberar en dos ocasiones a unas cuantas niñas, ¿cómo es que el Gobierno de Nigeria no puede hacerlo cuando recibe de países como EEUU por ejemplo 24 vehículos antiminas valorados en 11.000.000 dólares para eliminarlos o cuando Barack Obama firmaba en su día la Orden Ejecutiva Presidencial 13.224 que ordenaba la eliminación del grupo terrorista y solicitaba la detención de Abubakar Shekau, líder de Boko Haram, ofreciendo hasta 7.000.000 de dólares de recompensa por el mismo?

'El Rubio' no para de darle vueltas a la cabeza a la búsqueda de respuestas y solo tiene claro una cosa: si por él fuera, mañana mismo se subiría a un avión junto a su equipo de 'camisas negras' e iría a Nigeria a buscarlas y rescatarlas.

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domingo, 3 de mayo de 2015

La niña madre de 10 años. Aborto: ¿será lícito?




La niña madre de 10 años. 
Aborto: ¿será lícito?



Ayer perdí la amistad de un buen amigo, lo llamaremos Daniel, para proteger su identidad, y así no exponerlo al escarnio público; y perdimos su amistad por cuanto apoyamos públicamente una iniciativa de Amnistía Internacional, cuyo propósito es lograr practiquen el aborto a una niña que resultó embarazada por su padrastro, en Paraguay; esa niña apenas tiene 10 años, pesa 37 kilos y mide 1,39 metros; para colmo, los médicos afirman que el embarazo pone en riesgo la propia vida de esa niña: Cómo podrá advertirse, esa niña carece de madurez no sólo para dar a luz, sino hasta para criar a esa otra criatura que lleva ahora en sus entrañas, sí es qué acaso nace con vida y sobrevive.

Entonces, ya no se trata de discernir sobre sí el aborto es o no un asesinato, o desde cuándo ha de considerarse como humano al embrión o feto; se trata más bién de discernir sobre sí hemos de optar por salvar una vida en vez de arriesgar a que ambas perezcan, optando así por escoger se produzca entonces el mal menor, evitando tanto que ambos mueran como que ambos pasen a engrosar la ya abultada cantidad de menesterosos agobiados por taras, enfermedades y miserias. En nuestra opinión, deberíamos optar por proteger los derechos de ese tercero, qué en este caso sería la niña de 10 años de edad, cuyo embarazo es producto de una violación, y cuya vida peligra a causa de ese embarazo. Así evitaríamos su inminente muerte, salvándole la vida.

Para contrastar nuestra opinión, veamos qué en el caso en cuestión no se trata del frívolo deseo de abortar por mantener una esbelta figura, o por impedir o dificultar ese embarazo la movilización y ascenso dentro de una determinada estructura social por restar tiempo y recursos que pudiesen ser dedicados al fomento de ese ascenso social mediante la realización de actividades que acrecienten el mérito y el prestigio social; tampoco se trata ese caso de una necesidad provocada para evitar que los vecinos murmuren, o un caso de paternidad no deseada o no planificada. No, se trata más bién del caso de una niña cuya inmadurez fisiológica y cuyas características de grávidez implican que indefectiblemente morirá en cualquier término de ese embarazo.  

Sin embargo, nuestro buen amigo Daniel nos increpó afirmando que el aborto es un asesinato, un atajo inaceptable y abominable; qué en ética el fin no justifica los medios, y qué matar al bebé no es un medio lícito para eventualmente salvar a la madre.

Nos parece que al increparnos, Daniel no advirtió que apoyábamos una propuesta concreta, evitar que una niña de 10 años muriera a consecuencia de haber quedado embarazada, producto de una violación; me explico, no apoyamos en modo alguno el libertinaje, al mero derecho a abortar cuándo se quiera propugnado por los movimientos feministas. Opinamos tán sólo que debemos impedir que muera esa niña paraguaya de 10 años, porqué ella también tiene derecho a vivir; opinamos que no podemos condenarla a la muerte, sólo por haber sido víctima de un aberrado sexual que la violó y la embarazó, y ahora corre riesgo de morir debido a intrínseca inmadurez fisiológica para  sostener ese embarazo y conducirlo a feliz término.

No obstante, ni el fanatismo ni el dogmatismo podrían constituir el criterio válido para resolver la cuestión que nos plantea este caso en particular: ¿Qué hacer cuándo un incapaz respecto a algo resulta circunstancialmente obligado a ejecutar aquello para lo cual es incapaz?

Acudamos a la lógica: ¿Obligaría Ud. a que un ciego dirija su mirada hacia el cielo y le informe acerca de sí el cielo está nublado o despejado de nubes, a sabiendas de qué es ciego? Okey, tiene dos ojos; pero eso no implica que posea el sentido de la visión. Del mismo modo, ¿tras producirse un gran estruendo, obligaría Ud. a que un sordo le informe acerca de sí escuchó o no ese estruendo, a sabiendas de que es sordo? Okey, quizás tenga dos orejas, pero ello no implica el que posea el sentido de la audición. Así pues, sí una mujer resulta embarazada tras ser violada: ¿Estará obligada a parirle un hijo a su propio violador, y a criarlo y a amamantarlo? ¿Y sí esa mujer es discapacitada mental, o padece de síndrome de Down? ¿Estarían aún así obligadas a parir? ¿Es qué acaso no existe el aborto terapéutico? 

Perdón: Prosigamos con el mismo orden de ideas. En todos esos casos arriba enunciados, referentes al de mujeres que resultaron embarazadas tras ser violadas, es indudable que como hembras poseen útero y quizás todos los demás  elementos pertenecientes a todo aparato reproductor femenino, pero ello no implica necesariamente el que posean el “sentido” de la maternidad, así como tampoco implica que posean el sentido de la visión los ciegos por tener dos ojos, o el de la audición los sordos por tener dos orejas.

Por tanto, para responder a nuestra anterior interrogante – ¿Qué hacer cuándo un incapaz respecto a algo resulta circunstancialmente obligado a ejecutar aquello para lo cual es incapaz? – no nos queda más que acudir al sentido común: Nadie está obligado a lo imposible.

En consecuencia, ateniéndonos a nuestra deducción así obtenida, resultará que quien no posea el “sentido” de la maternidad pero queda embarazada, no estará obligada entonces ni a parir ni a criar a la criatura que lleve en su vientre: ¿Cómo obligaría Ud. a una “mongólica” a que críe al fruto de su vientre? ¿Dándole un curso intensivo con unas muñequitas “Barbie”?

Reitero: ¿Cómo exigirle a alguien incapaz de hacer algo, a qué haga ese algo? Criar a un muchacho no es sólo lactarlo, darle de comer y estar pendiente de cambiarle los pañales cada vez que los ensucie; aún así, existen individuos incapaces de ejecutar estas actividades aparentemente simples y nimias; las afectadas por el síndrome de Down son una de ellas, y aún así salen embarazadas año tras año. Criar a un muchacho es mucho más que atenderlo y cuidarlo, implica y exige suministrarle información a los fines pueda integrarse como miembro a su sociedad, integrándose armónicamente en el cumplimiento y ejecución de alguna función dentro de la estructura social de su propia sociedad, información esa que no se agota en la mera adquisición de conocimientos y destrezas para obtener sustento y guarecerse apropiadamente de las inclemencias atmosféricas, sino que comprende igualmente las relativas al contenido de las pautas culturales socialmente aceptables para convivir en esa sociedad en particular.

Ahora bién, ¿podría transmitir a otro esas pautas culturales un individuo que aún no las adquirido?

Este es el caso de la niña paraguaya de 10 años, violada y embarazada por su propio padrastro: ¿Cuál es el futuro que le depara tanto a ella como a su propio hijo, sí acaso sobreviven ambos al parto? Esa niña carece de la formación para asumir las obligaciones inherentes a ser madre, no podría criar apropiadamente a ese hijo fruto de la violación; carece de los conocimientos y las destrezas propias para asumir ese rol social, y carece de esa formación por cuanto el desarrollo y desenvolvimiento de su propia personalidad fue perturbado y alterado a causa de la violación de la que fue víctima. Ella no pidió ser madre, resultó embarazada mediante un acto de violencia; ser madre a los 10 años no formaba parte de sus anhelos, deseos y expectativas, no con 37 kilos de peso y 1,39 metros de estatura: Fue arrancada de la niñez...

Por otra parte, hemos de resaltar que el presente caso ha de ser considerado como el de otros casos extremos: Monjas violadas y embarazadas tras ser violadas; mujeres violadas por enemigos manifiestos, y embarazadas tras esas violaciones; mujeres violadas incestuosamente y embarazadas tras esas violaciones incestuosas. Estos casos abundan y son innumerables, a lo largo del tiempo y del espacio. ¿Qué guardan en común? ¿Cómo obligar a las madres de esas criaturas a que críen a sus propios hijos, pero a la vez hijo de su propio violador?

Para finalizar, como último punto, quisiéramos referirnos a la parte ética de la cuestión; recordemos que las normas que rigen nuestro comportamiento en sociedad pertenecen a diferentes ámbitos (religioso, moral, social o jurídico) y que su respectiva vigencia dimana de su correspondiente validez en cada uno de esos ámbitos, perdiendo validez sí el substrato de esa norma colide con el de alguno de esos ámbitos. Pues bién, concentrándonos únicamente en el ámbito religioso, y más específicamente en el de la religión católica, a la luz de la enseñanza de la Iglesia, expuestas en el Catecismo de la Iglesia Católica (CEC), podríamos deducir que es perfectamente legítimo salvarle la vida a esa niña paraguaya de 10 años, practicándole un aborto, para evitar que muera durante el período de gestación o en el término del propio alumbramiento, por la vía de la defensa del derecho de un tercero, figura no contemplada en el CEC pero sí en el Derecho Común; legitimidad ésta que viene dada por cuanto sí la legítima defensa constituye no sólo un derecho sino un deber grave (CEC, 2265), que no constituye una excepción a la prohibición de dar muerte a otro por cuanto la acción de defenderse entraña un doble efecto, conservar la propia vida y dar muerte a otro (CEC, 2263) y que esta facultad de dar muerte ha sido extendida al propio Estado, para que aplique hasta la pena de muerte para proteger y defender de los agresores al resto de la sociedad (CEC, 2267), extensible a la legítima defensa mediante la fuerza militar (CEC, 2308 y 2309), resulta entonces que el respeto a la vida humana no es un valor absoluto sino relativo, por cuanto es un principio que prevé excepciones y estas excepciones han sido enunciadas expresamente, no tácitamente; siendo así, un valor relativo, competerá entonces al propio individuo preservar y salvaguardar su propia existencia, conservando por sí mismo su propia integridad, pues a eso se contrae la legítima defensa propugnada por la propia enseñanza de la iglesia cuando legítima el derecho a defendernos (CEC, 2263); por supuesto, de no poder defenderlos por nosotros mismos, esa defensa puede ser asumida por terceros, por la vía de la defensa de los derechos de un tercero.

Entonces, no es que propugnemos ni apoyemos al aborto; sino que apoyamos la práctica de un aborto terapéutico en el caso específico de esa niña paraguaya de 10 años, embarazada a consecuencia de una violación, porque puede morir a causa de ese estado de grávidez, a consecuencia precisamente de su inmadura fisiología, que pone en riesgo su propia vida. 

Por tanto, rogamos encarecidamente a nuestros lectores firmen la petición de amnistía Internacional, para salvarle la vida a esa niña, ruego éste dirigido especialmente a nuestro amigo Daniel:  Ni el fanatismo ni el dogmatismo deben obnubilar nuestro juicio. Ni siquiera el propio Cristo condenó a muerte a la mujer adúltera que estuvo a punto de morir lapidada. (Jn 8:11) ¿Por qué condenar a muerte a esa pobre niña de 10 años embarazada tras ser violada?

Firma la petición: Haz click en este enlace!




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martes, 7 de abril de 2015

Tráfico sexual en Camboya: Vendida por su madre











Vendida por su madre: el tráfico sexual en Camboya
 




Por Lisa Cohen, CNN

(CNN)  - Cuando Kieu tenía 12 años su madre le pidió que aceptara un trabajo. Pero no era cualquier trabajo. Primero, Kieu fue examinada por un médico, quien le emitió un "certificado de virginidad". Luego fue llevada a un hotel, en donde un hombre la violó durante dos días.

En 2013, el Proyecto Libertad fue a Camboya con Mira Sorvino, actriz ganadora de un Óscar y embajadora de buena voluntad de la ONUDD contra la Trata de Personas. El resultado fue "Every Day in Cambodia: A CNN Freedom Project Documentary" (Cada día en Camboya: Un documental de CNN del Proyecto Libertad), el cual examinaba el tráfico sexual infantil en el país.

En Svay Pak, un conocido centro de tráfico sexual infantil en Nom Pen, Sorvino conoció a Kieu, quien entonces tenía alrededor de 14 años. Ella había sido rescatada de la trata sexual por Agape International Missions (AIM), una organización no lucrativa para niños y adolescentes que han sido víctimas de la trata y los que están en riesgo.

Kieu le contó cómo había sido vendida a los 12 años por su madre a un hombre khmer que "tenía quizá más de 50 años" y que tenía tres hijos propios; Sorvino explica en su diario de Camboya: "El precio fijado de antemano por su virginidad: 1.500 dólares, aunque, a la larga, solo le dieron 1.000 dólares, de los cuales ella le tuvo que dar 400 dólares a la mujer que la llevó con el hombre. Su madre utilizó el dinero para pagar una deuda y para comprar comida para los peces que ellos crían debajo de su casa flotante... su principal fuente de ingresos.

"De antemano, dijo Kieu, 'Yo no sabía qué trabajo era y si era bueno para mí. No tenía ni idea de lo que podía esperar. Pero ahora sé que el trabajo no era bueno para mí'. Después de que perdió su virginidad con este hombre, se sintió 'sumamente desconsolada'. Supuestamente, su madre también se sintió mal, pero aun así la envió a trabajar a un burdel. Kieu dijo que no quería ir, pero que tuvo que hacerlo. 'Me mantuvieron como si estuviera en la cárcel', dijo".

La mantuvieron allí durante tres días, y la violaban de tres a seis hombres cada día. Cuando regresó a casa, su madre la envió por temporadas a otros dos burdeles, incluyendo uno a 400 kilómetros de la frontera con Tailandia. Cuando se enteró de que su madre estaba planeando venderla de nuevo, esta vez durante un período de seis meses, se dio cuenta de que tenía que escapar de su hogar.

Su historia es muy común en Svay Pak; ella fue únicamente una de las niñas cuyas historias se relataron en la película. En un rápido avance hasta el 2015, vemos que "Everyday in Cambodia" fue nombrado como un "documental extraordinario" por la Alliance for Women in Media Foundation (Fundación Alianza para las Mujeres en los Medios), y que ganó un premio Gracie Allen.

Sorvino dice que la película ha hecho conciencia del problema de la trata sexual infantil en Svay Pak y Camboya, y que ha ayudado a recaudar fondos para que AIM construya una escuela que, una vez terminada, ofrecerá esperanza para más de 1.000 niños de la región.

"La educación primaria y, en especial, la educación secundaria, es muy importante para prevenir la trata", dice ella. "Permite que los niños desarrollen habilidades de pensamiento crítico para que puedan defenderse de los traficantes; además les ayuda a que puedan tener las habilidades que les permitan tener un empleo remunerado a fin de mantener a sus familias sin tener que ser explotados sexualmente".

AIM ahora también trabaja con un equipo SWAT "insobornable" de la policía para allanar burdeles en donde trabajan niños.

Pero Sorvino añade que no se trata solamente de ayudar a las víctimas. "Realmente se necesita abordar el lado de la demanda", dice. "Si la gente no estuviera intentando comprar sexo infantil, este no se estaría vendiendo".
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Fuente: http://cnnespanol.cnn.com/2015/04/03/vendida-por-su-madre-el-trafico-sexual-en-camboya/