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miércoles, 6 de julio de 2016

Las bacterias intestinales manipulan el cerebro humano

Las bacterias intestinales manipulan el cerebro humano



Se ha descubierto que unas bacterias existentes en los intestinos de los seres humanos necesitan alimentarse de sustancias químicas segregadas por el cerebro; para sobrevivir, estas bacterias dependen de un producto químico segregado por el cerebro, así lo informan en la revista “New Scientist”.  

En efecto, estas bacterias consumen GABA (1) , una molécula crucial para calmar el cerebro, y el hecho de que se alimenten de ella podría ayudar a explicar por qué el microbioma intestinal parece afectar el estado de ánimo, lo sugieren Philip Strandwitz y sus colegas de la Universidad Northeastern, Boston (EE.UU).

Este tipo de bacterias intestinales recién descubierto, conocido como KLE1738, solo crece y se reproduce si alimenta a sus moléculas con GABA, el ácido γ-aminobutírico que es el principal neurotransmisor inhibidor en el sistema nervioso central de los mamíferos y que desempeña el papel principal en la reducción de la excitabilidad neuronal del sistema nervioso de los seres humanos y de otros mamíferos. En humanos, el GABA es directamente responsable de la regulación del tono muscular.

En otras palabras, el GABA inhibe las señales de las células nerviosas, lo que elimina la excitación y tiene un efecto calmante. Los bajos niveles de GABA en el cuerpo se asocian con trastornos de depresión y del estado de ánimo.
Por lo tanto, esta es la primera prueba de que la flora intestinal puede afectar el cerebro y el estado de ánimo de la persona.
Ahora el equipo de Strandwitz trabaja para detectar otros microbios intestinales también consumidores (o quizá productores) de GABA, para utilizar estos conocimientos en el desarrollo de nuevos antidepresivos.
Cabría entonces plantearnos las siguientes interrogantes: ¿La conducta y el comportamiento dependen de una bacteria? ¿Dónde queda el libre albedrío?

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Nota:

1) El ácido γ-aminobutírico (GABA) es el principal neurotransmisor inhibidor en el sistema nervioso central (SNC) de mamíferos. Desempeña el papel principal en la reducción de excitabilidad neuronal a lo largo del sistema nervioso. En humanos, GABA es directamente responsable de la regulación del tono muscular.3

A pesar de que, en términos químicos, es un aminoácido, en las comunidades científica y médica rara vez se refieren a GABA como tal debido a que el término "aminoácido" por convención se refiere a los α aminoácidos y GABA no lo es. Además no se considera como parte de alguna proteína.

En la displejía espástica en humanos, la absorción de GABA se ve afectada de forma negativa por los nervios dañados por la lesión en las neuronas superiores motoras propias de la condición lo cual lleva a desarrollar hipertonía muscular señalizada por aquellos nervios que son incapaces de absorber GABA.


En vertebrados, GABA actúa en las sinapsis inhibidoras en el cerebro uniéndose a receptores transmembranales específicos en la membrana plasmática tanto de los procesos presinápticos como postsinápticos. Esta unión provoca la apertura de canales iónicos que permiten el flujo tanto de iones cloruro hacia dentro como el flujo de cationes de potasio hacia fuera. Esto resulta en un cambio negativo en el potencial transmembranal, generalmente provocando una hiperpolarización. Se conocen dos clases principales de receptores GABA: GABAA  en el que el receptor forma parte de un complejo de canal iónico regulado por ligando, y el receptor metabotrópico GABAB los cuales son receptores acoplados a proteínas G que abren o cierran los canales iónicos por medio de proteínas G intermediarias. 

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miércoles, 22 de abril de 2015

Gen de la pedofilia pederástica: ¿Existirá?



¿Por qué estamos tan desesperados por encontrar una explicación genética para los delincuentes sexuales?

Hebras de ADN a partir de un modelo de doble hélice en el Museo de la Ciencia. Foto: Paul Gilham / Getty Images

  • La investigación sobre el llamado "gen pederasta" se desintegra en virtud del más mínimo escrutinio. ¿Por qué queremos creer en ella?



Sarah Ditum



Published

Noticia sensacional: Los científicos han detectado el gen “pederasta”(*). Bueno, no el gen “pederasta” como tal, pero un equipo de investigadores que escribieron en la Revista Internacional de Epidemiología están  bastantes seguro de que tal cosa existe. Mediante el estudio de las relaciones familiares de los culpables de delitos sexuales en Suecia, entre 1973 y 2006, el estudio llegó a la conclusión de que un hombre cuyo padre o hermano haya sido condenado por un delito sexual contra un niño, tiene de cuatro a cinco veces más probabilidades de ser pederasta que aquellos  hombres sin estos antecedentes familiares. Entonces ¿no sería un alivio si existiera el gen “pederasta”? De ser así, podríamos aislar a quienes posean este gen “pederasta”  - los malos, en los que no se puede confiar, a los que no conocen nada mejor - y  separarlos del resto de la población.

En general, se supone que los delincuentes sexuales son personas como nosotros y en realidad, suponemos generalmente que los delincuentes sexuales son como el resto de la gente. Por ello, en el episodio de "Brass Eye" sobre la pedofilia, el Doctor Neil Fox estuvo dispuesto a leer algo tan sorprendentemente absurdo como esto: "Los pedófilos tienen más genes en común con los cangrejos que con usted y conmigo. Ahora es un hecho científico. No hay evidencia real para ello, pero es un hecho científico. "(El propio Fox fue arrestado en marzo pasado por acusaciones de delitos sexuales.) Pero la violencia sexual es un tipo regular de la monstruosidad. Alrededor de una de cada cinco mujeres tanto en Inglaterra como en Gales ha sido víctimas de un delito sexual. Las cifras obtenidas por la NSPCC muestran que 22.654 delitos sexuales contra menores se registraron en los años 2012-2013, y que esa cifra probablemente representa sólo una pequeña parte de la totalidad. Si los autores de estos crímenes son monstruos, son entonces un tipo normal de monstruo.

"Tenemos aquí toda la clase de gente que se puedan imaginar", dijo Lynn Saunders, alcaide de la prisión HMP Watton en Nottinghamshire, en declaraciones a Radio 4 en el documental “Inside the Sex Offenders’ Prison”: "Sacerdotes, maestros, pilotos de líneas aéreas, agentes de policía, funcionarios de prisiones, médicos, así como gente con problemas de aprendizaje y hasta personas con bajo coeficiente intelectual y problemas de salud mental complejas". Hay algunas cosas que estos hombres puedan poseer en común además de sus propios crímenes: "Nos ocupamos de  algunas personas muy dañadas que han sido víctimas de todo tipo de cosas, ya sea en el sistema de atención o problemas de salud mental o discapacidad de aprendizaje, o por las pobres y deficientes opciones de vida que han tenido", dice Saunders. Pero el "camino a la delincuencia" -como lo denominan los especialistas de Whatton- es complejo y variado, y los hombres condenados por el mismo delito pueden tener diferentes motivaciones.

Incluso cuando se trata de un mal aparentemente singular como la pedofilia, el personal de Whatton hace una distinción entre el "verdadero pedófilo" - alguien cuya orientación sexual es siempre y exclusivamente hacia los niños - y el delincuente oportunista, para quien un niño no es la víctima preferida sino simplemente la más accesible. Si sabemos que hay tanta ambigüedad en el fondo de estos delitos sexuales, ¿qué sentido tiene hablar de éstos delincuentes cómo "genéticamente predeterminados"? Resulta que mucho. Tome la medida más básica utilizada en el estudio sueco - condena por un delito sexual. Presumiblemente, esta variable fue elegida porque se consideró una constante fiable, pero la ley es una parte de la cultura, y la cultura es vulnerable a toda la variabilidad de los seres humanos. La calificación como crimen es relativa, flexible, no absoluta.

Entre 2003 y 2010 (un período que incluye los últimos tres años que abarca el estudio), el número de denuncias de violación en Suecia casi se triplicó. Con toda probabilidad, esto no fue a causa de una ola de crímenes en masa, fue debido más bién a un cambio de actitud: En las décadas anteriores, las víctimas podrían haber percibido un acto particular en contra de ellos como "normal", o tenían tan pocas expectativas de justicia que ni siquiera se molestaban en ir a la policía. Eso significa que es casi seguro que las primeras décadas del estudio incluyen varias instancias que simplemente no se pueden contar cómo de violencia sexual. Quizás estos crímenes desconocidos habrían seguido el mismo patrón de las relaciones familiares, o tal vez no lo harían; no podemos asegurarlo, y eso significa que la investigación tampoco puede ayudarnos para efectuar esa aseveración. Las cifras también incluyen condenas por posesión y distribución de pornografía infantil - un crimen hecho exponencialmente más fácil de cometer ahora debido a Internet. ¿Cuántos hombres en los años setenta, ochenta o noventa evitaron la pedofilia pederástica sólo por falta de un módem?

Al respecto, toda certeza del artículo en referencia se deshace con el menor escrutinio. Sin embargo, podemos afirmar categóricamente que todos estos criminales tienen algo en común. No se trata específicamente en ese artículo de la Revista Internacional de Epidemiología, tampoco se ve ni se percibe en el interior de la prisión de los delincuentes sexuales, en Whatton. Tal vez parecería demasiado obvio mencionarlo, pero es esta: Los hombres declarados culpables de delitos sexuales son todos hombres. "Dado que menos del 1 por ciento de los delincuentes sexuales convictos eran mujeres, sólo los delincuentes masculinos y sus padres y hermanos se incluyeron en la muestra", dice el documento: Casualmente, es ese el atributo más importante y menos estudiado que comparten entre sí los delincuentes sexuales, el género.

¿Significa esto que la violencia sexual es una herencia genética de los hombres? No, porque no son nuestros genes - o al menos, no en la forma de añadir en bruto indicada en el documento, ya que añaden a factores genéticos (40 por ciento), los factores ambientales no compartidos (58 por ciento) y las influencias ambientales compartidas (2 por ciento) para crear una persona completa. Esto no es del todo cómo funcionan los genes, como explica Rebecca Jordan-Young en su libro “Brain Storm”: Su última expresión no es fija en la concepción, pues sufre modificaciones debido al  medio ambiente a lo largo de toda la vida, hasta que el rasgo a que se refiere se ha terminado de desarrollar. Y cuando se trata de conductas ligadas al sexo, como la violación, el medio ambiente es un modificador en sí mismo: Un intrincado sistema con bucles retroalimentándose, lleno de individuos masculinos y femeninos girando constantemente en lo que nuestra cultura ha determinado que sean hombres o mujeres. Es el resultado obtenido tras la exposición al ambiente.

Ser ofensor sexual no está "escrito en el ADN", como aseguraron en el “Telegraph”. Tampoco estamos obligados a creer, ya que en el  “Mail” nos lo digan, que "los delitos sexuales pueden estar en los genes masculinos de una familia". (En cualquier caso, tiene sentido mínimo para hablar de "genes masculinos" cuando muchas condiciones en los hombres concretos están relacionados con el cromosoma X). En Whatton, el personal trabaja para que los internos no ofendan de nuevo, no reincidan. Saunders afirma tener éxito, con una tasa de reincidencia de sólo el 6 por ciento en comparación con el 50 por ciento de la población general de la prisión - aunque otras investigaciones sugieren que la reincidencia de los delincuentes sexuales puede ser mucho mayor que el récord oficial de estadísticas. Tal vez los delincuentes sexuales individuales se pueden cambiar de forma fiable, quizás no - pero a nivel social, la violencia masculina no es una fatalidad. Hemos hecho un mundo en el que tiene lugar  esta explotación y el abuso de mujeres y niños. Podemos hacer otro, uno mejor; donde la violencia, el poder y la dominación sexual no sea lo que significa ser un hombre.

Por tanto, sí no existe una predisposición genética al delito, es posible que quienes delinquen cambien su propio comportamiento y se abstengan de reincidir.
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*) En el original, en inglés: "nonce gene", que hemos traducido al español por gen "pederasta", no por gen "paedophile" o "pedófilo".

Traducción libre

Fuente: http://www.newstatesman.com/lifestyle/2015/04/why-are-we-so-desperate-find-genetic-explanation-sex-offenders

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viernes, 7 de noviembre de 2014

¿Es genético el instinto asesino?

¿El instinto asesino es genético?
Descubren dos genes vinculados con los comportamientos violentos y criminales

Redacción Quo - 29/10/2014


Fotograma del film "Natural born killers", Oliver Stone, 1994.


La expresión "asesinos natos" podría tener algo de real. Un estudio realizado por investigadores del Instituto Karolinska de Estocolmo, y cuyos resultados se han publicado en la revista Molecular psychiatry, ha revelado la existencia de un vínculo entre la variante de dos genes y determinados comportamientos violentos y criminales del ser humano.

Los investigadores realizaron estudios genéticos a análisis genéticos a casi mil presos finlandeses, todos ellos condenados por delitos cometidos con distintos grados de violencia, y detectaron en todos ellos variantes de los genes MAOA y CDH13. Sorprendentemente, esas mismas variantes no se detectaron en otros reclusos que habían sido condenados por delitos no violentos.

El estudio revela que la variación del gen MAO está vinculada con unos niveles de dopamina muy bajos, un factor que contribuye a potenciar la agresividad. Además, los investigadores aseguran que esas dos variantes de dichos genes se detectan en los autores de un 10% de todos los delitos violentos cometidos en Finlandia.

Con todo, los investigadores aseguran que, aunque existan raíces genéticas en los comportamientos criminales, no se debe menospreciar la importancia de las causas sociales, como el abuso de drogas o alcohol, la marginalidad... en este tipo de hechos.

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Fuente: http://www.quo.es/ser-humano/el-instinto-asesino-es-genetico