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miércoles, 24 de septiembre de 2014

Moscow on the Hudson: Función Social del Estado desnaturalizada




Moscú en el Hudson
La desnaturalización de la función social del Estado
    
Fundamerced
Caracas, 23 de Septiembre de 2014
Festividad de la Virgen de Las Mercedes 





     Buscando protegerme del hampa y del chinkunguya, llegué temprano a mi hogar, y me encerré; no había electricidad. Apenas llegué, encendí la TV y comencé a hacer zapping; en uno de los canales transmitían un discurso que daba un gringo en alguna parte de Nueva York, ante un nutrido público; se trataba de uno de los Kennedy, quién ante un grupo de afroamericanos y judíos afirmaba que Venezuela era el único país del mundo que había accedido a prestarle ayuda a los estadounidenses más pobres, mediante el suministro gratuito de combustible para calefacción, beneficiando a más de 2 millones de personas, durante casí 10 años, a través de CITGO, una filial de PDVSA. En ese instante, se volvió a ir la electricidad, y entonces quedé a oscuras, frente a un silencioso televisor.

     Bullía aún en mi mente las palabras de Joseph Kennedy II, quién rememoró la ayuda prestada por su tío a Latinoamérica, JFK; omitió explicar en que consistió la ayuda así prestada; afirmó meramente que su tío JFK visitó Caracas, y que en Caracas construyeron una urbanización a la cual le dieron su nombre, y que él cada vez que podía visitaba esa urbanización, y hablando con los residentes de allí siempre les recordaba que esa urbanización lleva el nombre en honor de su propio tío, “Kennedy”, para recordar a JFK: a John Fitzgerald Kennedy. 

     Permaneciendo aún en la penumbra, recordé entonces que JFK visitó Caracas a principios de la década de los sesenta, junto a su esposa Jackie, cuando gobernaba Rómulo Betancourt; pero recordé también que ese viaje fue efectuado para fortalecer vínculos entre algunos gobiernos de Latinoamérica y concretizar un Proyecto denominado “Alianza para el Progreso” (en inglés, “Alliance for Progress"), y que a tales efectos fue suscrito y firmado el acuerdo contentivo del programa de ayuda económica, política y social que sería suministrado por EEUU a algunos países latinoamericanos, a través de ese Proyecto y de los fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID): El programa estaba ideado para contrarrestar en la región la influencia de la revolución cubana, apoyando sólo políticas reformistas; y sus principales medidas eran la reforma agraria, en función de mejorar la productividad agrícola; el libre comercio entre los países latinoamericanos; la modernización de la infraestructura de comunicaciones; la reforma de los sistemas de impuestos; así como medidas para obtener mejoras en el acceso a la vivienda, mejoras en las condiciones sanitarias para elevar la expectativa de vida, mejoras en el acceso a la educación y erradicación del analfabetismo, y para la obtención de precios estables y el control de la inflación. 

     Así pues, el “Alianza para el Progreso” consistió en un proyecto a ser ejecutado entre gobiernos, aprobado previamente por sus respectivos poderes legislativos y cuyos objetivos pretendían beneficiar a la totalidad de la población de las naciones dónde sería implementado, y no a una parcialidad de sus pobladores, cómo es el caso de regalar combustible sólo entre quienes residen en las barriadas de El Bronx, en Nueva York, y quizás a espaldas de los poderes ejecutivos y legislativos estadounidenses, toda vez que es ejecutado mediante transferencias efectuadas a una ONG dirigida por el precitado Joseph Kennedy II , quién administra los fondos.

     Entre una y otra acción no existe parangón: La “Alianza para el Progreso” fue un programa diseñado para  el desarrollo socioeconómico de Latinoamérica; preveía un plan de carácter decenal y fue aprobado por la Organización de Estados Americanos el 17 de agosto de 1961, en la Conferencia que tuvo lugar en Punta del Este (Uruguay), a instancias del presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy. El hecho de que Cuba no firmara finalmente el acuerdo fue motivado por la esencia del mismo, que pretendía fundamentalmente evitar la expansión de los principios políticos que pudiera aportar al resto de Latinoamérica la triunfante Revolución Cubana liderada por Fidel Castro. Cuba no aprobó ese Programa, Castro no aprobó la “Alianza para el Progreso”.      

     Por otra parte, recordé que la Urbanización “Kennedy” es ahora una barriada, rodeada de miseria y violencia, circundada a su vez por otros barrios: La Charanga, Corral de Piedra, Aguachina, etc.; por tal razón, no me imagino a Joseph Kennedy II deambulando por allí, abrazando y besando a quién por allí encuentre, mucho menos proclamando a los cuatro vientos que es un gringo perteneciente al Clan de los Kennedy, pues por mucho menos que eso podría ser víctima como mínimo de un secuestro “exprés”.

    Asimismo, recordamos que fue allí en “Kennedy” dónde vivió el finado Fiscal Danilo Anderson, hasta el día de su muerte,  hace ya casí diez años, asesinado mediante explosivos pero en otra urbanización caraqueña, bajo extrañas circunstancias, aún no esclarecidas; aún más, fue allí también dónde ocurrió la “masacre de Kennedy”, hace ya casí nueve años, un sonado caso de exceso policial con saldo de tres estudiantes universitarios muertos, y otros tres heridos, acribillados a mansalva por negarse a detener el vehículo en el cual viajaban, tras haberle dado voz de alto en una improvisada alcabala erigida en medio de un oscuro y solitario trecho de una carretera, a altas horas de la noche: Los estudiantes temieron ser víctimas de una emboscada criminal, pues quienes dieron voz de alto no portaban uniforme, llevaban armas largas y cubrían sus rostros con pasamontañas, razón por la cual optaron por acelerar la marcha del vehículo; de más está decir que los estudiantes no portaban armas, y que aún así fueron atacados por más de treinta funcionarios fuertemente armados, distribuidos en dos grupos, quienes practicaban una razzia debido al asesinato de un funcionario policial instantes antes, a quién despojaron del armamento luego de matarlo. En suma: Esos estudiantes murieron por estar en el sitio inadecuado, en un momento inadecuado; sus cadáveres presentaban múltiples tiros a quemarropa; fue una masacre.

      Conozco “Kennedy”, y sé que Joseph Kennedy II miente al afirmar que asiduamente visita esa barriada; supongo que también miente cuando afirma que regalar combustible en El Bronx es una forma de trabajar juntos por la paz:  Venezuela carece de relaciones diplomáticas con EEUU, desde 2010; mal podrían entonces estar trabajando ambos gobiernos para encontrar la paz, puesto que ni siquiera mantienen relaciones, salvo la consular; ésta es la evidencia más palpable de la falsedad de la afirmación en referencia: El obsequio de recursos venezolanos nada tiene que ver con la búsqueda de la paz.

     Ahondando sobre el asunto, recordamos entonces que CITGO había implementado un programa de suministro de combustible para calefacción, a bajos precios, destinado a las comunidades pobres de varias poblaciones de EEUU; asimismo, que en 2009 CITGO regaló una isla a Nueva Jersey, situada en el río Delaware y cercana a Filadelfia, dónde funcionó desde 1931 una refinería y más recientemente un centro de almacenamiento de combustible. Según CITGO, la donación "demuestra el compromiso del pueblo de Venezuela, liderado por el presidente Hugo Chávez, con la conservación del ambiente y el bienestar general de los pueblos".

     Sin embargo, ocurre que la empresa CITGO es probable sea vendida para reducir la exposición de Venezuela ante riesgos derivados por litigios en el extranjero debido a compensaciones económicas que debería pagar a otras empresas petroleras causadas por nacionalizaciones de activos, así como para aumentar el flujo de caja de PDVSA. Una tercera razón sería deshacerse de esa filial petrolera, para así poder cumplir compromisos con China, elevando las exportaciones de crudo para así pagar en especie las cuantiosas deudas contraídas con el tigre asiático.

    Mientras tanto, en Venezuela pretenden elevar el precio de la gasolina, incrementándolo a niveles internacionales. Regalamos nuestro petróleo, pero el que nosotros usamos debemos pagarlo carísimo. Insólito.

    Recalquemos, CITGO ha donado más de 235 millones de galones de combustible para calefacción a más de 1,8 millones de personas desde 2005, distribuyendo ayuda entre familias empobrecidas, refugios para desamparados y las tribus nativo americanas ubicadas en 25 estados de los EEUU y el Distrito de Columbia, según puede apreciarse en nota de prensa publicada en fecha 5 de febrero de 2014, en Houston, Texas, con ocasión del noveno año del programa, y anunciado poco antes del inicio del recrudecimiento de las protestas estudiantiles en Venezuela, el 12F, "Día de la Juventud" en Venezuela, cuando se conmemora una batalla librada y ganada por jóvenes universitarios durante la guerra independentista, en La Victoria.

     De manera pues, el quid de la cuestión no es tanto que nuestros recursos sean derrochados en el extranjero; el problema radica en que se pretenda financiar ese derroche imponiéndonos mayores cargas a los venezolanos:   De ser incrementado el precio de la gasolina, se incrementarían automáticamente los costos y precios de todos los productos y servicios que circulan en nuestro circuito económico; toda actividad económica, sea industrial o comercial o de servicios, está directa o indirectamente relacionada con el transporte y con el flete, sin excepción, indudablemente. 

        Sirva la presente acotación para aclaranos la cuestión planteada:  Sí el petróleo es de los venezolanos, y quién lo explota es una empresa con capital exclusivamente de los venezolanos, al igual que es propiedad nuestra las filiales de esa empresa: ¿Cuándo dió usted como venezolano autorización para que unos empleados suyo regalasen lo qué es de todos los venezolanos? ¿Usted va a pagar caro por lo qué es suyo de su propiedad, mientras que en el extranjero los extranjeros disfrutan gratuitamente del petróleo qué es de todos los venezolanos? ¿Así, o más claro? ¿Unos cuántos empleados nuestros tienen más poder que todos nosotros los venezolanos, los propios dueños y propietarios de todas las riquezas que tenemos?

      Empero, tenemos tanto petróleo, que no deberíamos estar pechados con ningún tipo de impuesto ni contribución; sin embargo, estamos sometidos a exacciones, y el colmo es que financiamos hasta con dinero de nuestros propios bolsillos desde la producción de películas en el extranjero hasta la construcción de escuelas y hospitales más allá de nuestras fronteras. ¿Hasta cuándo?

       Aún más, tenemos tantas riquezas, que deberíamos dedicarnos únicamente en alma y espíritu a las artes y a las ciencias, mejorándonos cada día más como humanos, trascendiéndonos; no obstante, nuestras riquezas son saqueadas, expoliadas, cómo es el caso de los yacimientos auríferos de  yacimientos auríferos de Las Cristinas o del coltán en nuestro Amazonas o de los diamantes, oro, bauxita, uranio, petróleo, gas natural y el gran potencial hidroeléctrico de nuestra disputada Guayana Esequiba, sólo por mencionar algunos ejemplos.  En vez de eso, en vez de desarrollar plenamente nuestrapersonalidad, nos las pasamos horas y horas formándonos y haciendo cola hasta para comprar  papel toilette, desperdiciando así un valioso tiempo. 

         Saben qué es triste: Caminar por nuestras calles, caminando entre bolsas y bolsas de basura; caminar, y 
ver tiendas y negocios cerrados por falta de inventario, o abiertos pero con los anaqueles vacíos; caminar, y caminar sobresaltados y con temor, temiendo al hampa, a la delincuencia; caminar, y ver por doquier colas y colas, escuchando de vez en cuándo aquí o por allá que llegó el champú, o el café o la harina pan; en fin, caminar y percibir también en el rostro de los demás el desasosiego, la ansiedad,  la desesperanza, la frustración y la impotencia. 
 
   Entonces, al tenor de todo lo anteriormente expuesto podríamos advertir enton ces que la criminalización de una conducta estará en función de sí esa conducta está o no supeditada a los intereses de aquel quién detente el poder para criminalizarla; sí una conducta contraría o perturba esos intereses, será criminalizada.

     Para mayor entendimiento de este aserto, podríamos señalar que sí un funcionario estadounidense se reúne en nuestro sagrado suelo patrio con un grupo de opositores al gobierno, lo más probable es que sea expulsado del país, cómo de hecho ha ocurrido en diversas oportunidades: Como mínimo, son acusados de financiar y alentar acciones desestabilizadoras en contra del gobierno. Empero, sí en territorio gringo  funcionarios venezolanos son quienes se reúnen con un grupo de disidentes al gobierno yanqui, entonces hemos de suponer que estaríamos en presencia de unos benefactores de la Humanidad, por estarse esforzando en beneficiar a los más vulnerables de la sociedad, así sea a los más vulnerables de la nación más poderosa del planeta.

     Por supuesto, esta relativización o doble discurso implica puedan ser perseguidos quienes disientan del proceso revolucionario, cuyo objetivo declarado es desmantelar el Estado Burgués Liberal que imperó en Venezuela hasta antes del propio inicio de la denominada revolución bolivariana, haciéndolo desaparecer y suplantarlo o sustituirlo por un nuevo Estado Socialista. De allí que en vez de fomentar la creación de nuevas fuentes de empleo, el robustecimiento de nuestras industrias o la creación, adquisición o perfeccionamiento de nuevas tecnologías, se fomente más bién el expendio masivo de títulos académicos por doquier, o la creación y fortalecimiento de grupos y colectivos, o la depauperación de toda nuestra sociedad, incitando que sea a través de venduteros y buhoneros cómo se puedan adquirir desde ahora los productos de primera necesidad, incluso hasta los medicamentos: 

     Entendamos esto: El desabastecimiento en el país es provocado por no producir por nosotros mismos todo aquello que necesitamos, pero también influye la existencia de ese inmenso gentío dedicado a revender en el comercio informal, dedicados a esa actividad por carecer de empleo formal, u obligados a ejercerlo por tener uno cuya remuneración no le permite adquirir siquiera la denominada cesta básica.

    De manera pues,  para evitar extendernos más, deberíamos afirmar que la función del Estado es procurar  a sus ciudadanos todas las condiciones requeridas para que éste pueda desenvolver y desarrollar plenamente su propia personalidad; eso incluye asegurarle la existencia de su propia vida, su integridad personal y los medios para su propio sustento; cuándo esas condiciones sean perturbadas, el Estado debe procurar cese la causa de la perturbación; es en esto en lo cual consiste el Estado de Derecho:  

    De lo contrario, sobrevendría el caos social y hasta la anomia social. Así ocurre actualmente en Nigeria, con el grupo Boko Haram y su pretensión de instaurar el islamismo como sharia en todo el territorio nigeriano, para posteriormente adherirse a un Estado Islámico; o en Siria e Irán, con la instauración de un Califato, resucitando una figura medieval.

    Desde luego, ese caos social no sólo provoca muertes, también provoca desplazamientos migratorios; ha ocurrido a través de toda la Historia; durante la Segunda Guerra Mundial, ingentes cantidades de seres humanos huyendo de la miseria y la violencia, dispuestos a morir sólo por escalar el Muro de Hierro, escapando de la égida de la Rusia soviética; más cercanos a nuestra época, los “marielitos”, más de diez mil cubanos asilados en la Embajada de Perú en La Habana, Cuba, autorizados a zarpar posteriormente hacia Miami,
Florida, y quienes surcaron alta mar, arriesgándose hasta a ser comidos por tiburones, sólo por el afán de escapar de toda fantasía socialista; asimismo, los miles y miles de centroamericanos que día tras día huyen de la miseria, la corrupción y la delincuencia imperante en sus respectivos pueblos, y que atraviesan a pie y sin mayores recursos materiales la distancia que los separa de auella tierra que les promete un mejor futuro, advirtiéndose que el fatigoso camino lo efectúan hasta niños de corta edad, sin sus padres, arriesgándo sus vidas por la esperanza de mayores oportunidades para desarrollarse;  y por supuesto, los miles y miles de rusos que desertaban en cualquier oportunidad que les ofreciese el destino, convertido casí que en cliché cinematográfico y que sería el caso de “Moscow on the Hudson”, estelarizada por el inolvidable Robin Williams, QEPD:


    Un ruso que deserta durante una gira artística que realizaba el circo dónde trabajaba, y quién al desertar se instala en Harlem, cerca de El Bronx, Nueva York, en casa de quién presenció cuando desertó;  la historia de un ruso que añora sólo el saxofón que dejó olvidado al escapar, y quién termina enamorado de María Conchita Alonso, cuyo corazón lo atrapa y embelesa.  

      A propósito, celebramos hoy día la Festividad de la Virgen de Las Mercedes, Redentora de Cautivos, cuya advocación  precisamente es impedir o evitar que los cristianos sean reducidos a esclavitud o pierdan la vida a causa de su fé en Cristo, al ser sometidos por contrarios a nuestra religión; entre nosotros, actualmente celebramos su día festivo acordándonos de los reclusos, los presos; sin embargo, lejos de rescatarlos, sometiéndolos a resocialización, los abandonamos a su vil suerte, tolerando que persistan en su vida proclive al crimen. Esta debería ser una función a ser cumplida por el Estado, para así evitar continúen siendo un riesgo para el resto de la sociedad; en vez de eso, reforzan su proclividad criminal, transgrediendo los más elementales principios de una recta administración penitenciaria y en vez de ocuparse de implementar acciones que impidan reincidan en el crimen, hacen caso omiso y dedican todos los recursos del Estado en perseguir manifestantes y hasta disidentes políticos, sólo por alzar su voz en contra del Gobierno, sin admitir que subvencionar actividades de una ONG estadounidense también podría ser considerado subversión:  

     Ahora persiguen a María Conchita Alonso, nuestra inolvidable "Ambar", a quién pretenden ahora revocar su nacionalidad venezolana, por subversiva, por elevar su voz en contra del gobierno venezolano; y pese a que también podría ser considerado igualmente subversivo el que un régimen extranjero reparta dádivas en El Bronx al modo de los cárteles, en su pretensión de hacer imperar su socialismo en el Hudson.

     Para finalizar: ¿Cuáles han sido las medidas adoptadas para evitar asaltos en plena carretera?  No podemos olvidar el asesinato de Mónica Spear. ¿Habrán colocado alumbrado público en el tramo de la carretera dónde Mónica fue asesinada? ¿Patrullarán policialmente ese trágico tramo carretero, o funcionará allí constantemente un puesto de control policial, las 24 horas del día? Estas son las acciones que habrían sido adoptadas por todo Estado de Derecho: Servir y proteger al ciudadano.


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domingo, 13 de julio de 2014

Asesinato Mónica Spear: Marca roja de la violencia en Venezuela






La marca roja de la autopista

El lugar donde asesinaron el 6 de enero de 2014 a Mónica Spear y Thomas Berry
El lugar donde asesinaron el 6 de enero de 2014 a Mónica Spear y Thomas Berry


Seis meses han transitado desde el asesinato de Mónica Spear y Thomás Berry en la autopista Valencia-Puerto Cabello. El recuerdo de este suceso persigue a los conductores que la recorren con miedo y los habitantes se han acostumbrado a que la zona haya quedado marcada. El gobierno nacional, responsable de la seguridad de todas las vías expresas, aumentó el patrullaje y los puntos de control, pero los esfuerzos son insuficientes y se han diluido con el paso de los días: el Punto de Atención al Ciudadano –parte del Plan Patria Segura- trabaja solo hasta las 6:00 pm; la policía Municipal de Puerto Cabello tiene una patrulla para recorrer 50 kilómetros y la Policía Nacional Bolivariana no posee estadísticas de su gestión



Mario Álvarez manejó la gandola con 19.500 kilos de carga más de 30 kilómetros con un caucho espichado. Cuando faltaban cerca de 4 para llegar al peaje, se le reventó el segundo. Así, haciendo cojear a una cava de pollo congelado, rodó por miedo a detenerse en la autopista Valencia-Puerto Cabello. Álvarez, que salió de Chivacoa, se recuesta del capó a esperar a que la empresa de transporte le haga llegar dos enormes cauchos para poder seguir su camino. Prefiere causarle un daño al vehículo, prefiere perder el día esperando los repuestos, prefiere rodar con el tac, tac, tac de la incertidumbre, a pararse en el hombrillo de esa vía acechada por malas noticias y malos recuerdos.
                                                                                                            
El domingo pasado se cumplieron seis meses del asesinato de Mónica Spear y Thomás Berry en el kilómetro 194. Esa reminiscencia persigue a los conductores particulares, a los grueros, a los funcionarios de seguridad, a los vecinos de la autopista. El suceso se convirtió en una marca en el mapa que se mueve de acuerdo con la aprensión del que la transite: “Aquí fue lo de Mónica”, “Por aquí mataron a la miss”, “En esta curva pasó la tragedia de la muchacha”. Cada quien cree que está en el sitio del hecho, cada quien siente que puede ser también víctima.  

Aunque es mediodía, en el lugar donde asesinaron a la pareja corre una brisa fría. Dos árboles de fronda amplia cubren el hombrillo del canal de subida justo donde detuvieron el carro con un desperfecto esa noche. A pocos metros hay una quebrada convertida en vertedero de basura; entre las piedras y el monte se ven cauchos rotos, botellas –muchas- de cerveza, una tabla de plástico rosado que pertenecía a la mesa de una niña. Una tubería de Pdvsa gas se asoma de vez en cuando. Y está la brisa fría. 

Una patrulla de la policía municipal de Puerto Cabello se detiene. “Ahora todos dicen ‘Aquí fue donde mataron a Mónica’. Anoche asistimos a un doctor que se accidentó en Las Trincheras y estaba asustado porque decía que había sido ahí”, cuenta uno de ellos. Piden no ser identificados y aseguran que esa es la única patrulla que hace el recorrido fijo -día y noche -de los 50 kilómetros de autopista, en guardias de 24 por 48 horas. 

“Con la muerte de la actriz se intensificó el patrullaje. Vino la Armada, la Guardia Nacional, la PNB. Eso duró un mes; la PNB está en el peaje y a veces aparece. Quedamos solo nosotros desde el puente El Cambur hasta la entrada de Morón. Y la oscuridad”, señala uno de los funcionarios. “Hacemos mucho con una patrulla que no sirve. Hay apenas seis para todo el municipio. Los malandros tienen mejores armas que nosotros que hemos llegado a comprar nuestras propias municiones a 2.000 bolívares la caja de 25 tiros. Yo no me voy a dejar matar. No tenemos ni chaleco antibalas, pero sí una familia que nos espera”, dice su compañero golpeándose en el pecho. Ricardo Spear, hermano de la miss Venezuela fallecida, recuerda las carencias de aquel 6 de enero, que aún persisten. 

“No hay fondos para patrullas; esa noche no contestaron la llamada de emergencia de Mónica. Mientras tanto, tienen una flota de camionetas de Pdvsa usada principalmente para promoción gubernamental”. El gobernador de Carabobo, Francisco Ameliach, declaró el 18 de enero que la llamada al 171 sí había sido atendida y grabada, pero no hubo tiempo de evitar las muertes. 

Cerca del lugar del asesinato hay un caserío. En el patio de la casa de bloques pintados de rosado hay dos perros flacos amarrados con cadenas. Ambos se ponen de pie con flojera, pero ninguno ladra por la llegada de extraños. Al tocar la puerta, Adriana Quevedo sale apurada. Dice que ahí viven “calidad”, pero que sus amigos no quieren visitarla. “Me preguntan dónde vivo y cuando les digo que en El Cambur me dicen ‘Ayyy, por donde mataron a Mónica. Eso es zona roja’”. Quevedo, de 24 años de edad, llora cuando recuerda a Spear. “Yo tuve un hijo especial que se me murió. Y ella ayudó mucho a los niños con problemas. Quisiera ser actriz”, dice. Después de despedirse se asoma por la ventana y se queda mirando la vía sin decir más nada. 


“Eventual”

Un tramo de la calzada inaugurada en 1966 es de concreto; otro, de asfalto; de la montaña se desprenden piedras cuando hay algunas lluvias fuertes; en la mayoría del empinado trayecto no hay postes de luz. Buena parte de los que la transitan son gandolas de containers que vienen o van a Puerto Cabello, la aduana más importante del país. Hay huecos, desniveles, intentos de asfaltado a medias, turistas que van a las playas de noche para burlar la cola. La Valencia-Puerto Cabello, atrapada entre las montañas donde se asientan pequeños poblados e invasiones, es una ruta de alto riesgo y para conocedores. “La vía es completamente insegura. De día es un poco más tranquila, pero igual hay que tener cuidado. Después de la muerte de la miss mejoró la seguridad, pero solo un tiempo”, dice Álvarez, el gandolero de los cauchos.   

Desde que en 2008 la respuesta presidencial a la victoria de varios candidatos opositores en alcaldías y gobernaciones importantes fue recentralizar varios servicios públicos, las autopistas son responsabilidad del Ministerio de Transporte Terrestre. Hasta El Cambur, es municipio Naguanagua; desde allí hasta El Palito, está el municipio Puerto Cabello. “La autopista es competencia del gobierno nacional y ciertamente después de lo ocurrido a Mónica Spear tomaron algunas medidas como la colocación de más puntos de la guardia, pero no es suficiente porque esos dos puntos son estáticos, en una autopista que tiene cerca de 50 kilómetros de trayecto. Y las bandas locales le toman el golpe a esa situación y atacan a los vehículos que transitan. Es necesario que volvamos al esquema que funcionaba cuando las autopistas estaban descentralizadas y el patrullaje de carretera era constante y estaba el servicio de grúas”, dice Alejandro Feo La Cruz, alcalde de Naguanagua. 

La comunidad de Las Trincheras, donde están las conocidas aguas termales, sí es competencia del alcalde Feo La Cruz. Vecinos del lugar coinciden en que tienen que cerrar sus comercios a las 6:00 pm por la inseguridad. “Sí hay más patrullaje, pero es por corrupción”, comenta un muchacho que no quiere decir su nombre. “Aquí agarran a los delincuentes y los sueltan, entonces salen alumbrados porque estuvieron presos, se sienten más importantes, son más malos”, añade una muchacha. “Es importante que se realicen actividades de inteligencia para desmontar las bandas que se dedican a delinquir en esa ruta, que muchas veces se esconden en El Cambur y Trincheras. Que yo sepa en Trincheras no opera una banda específica pero sí hemos tenido conocimiento de que algunas veces, por ser una zona montañosa, es fácil que sea utilizada para esconderse”, explica Feo La Cruz. Miembros de la banda "Los Sanguinarios de El Cambur" fueron acusados por las muertes de Spear y Berry. Las autoridades han declarado que fue desmantelada. 

A pocos metros de allí, debajo del distribuidor El Cambur, está el Puesto de Atención al Ciudadano del Plan Patria Segura que se instaló hace un año. Los militares de la Armada y la Guardia Nacional que inspeccionan a los carros saben que los delincuentes conocen su horario. “Estamos de seis de la mañana a seis de la tarde. En la noche nos replegamos en las carpas. No tenemos motos ni vehículos, aunque deberíamos tenerlos. La delincuencia sabe que después de cierta hora no hay nadie aquí”. 

Esta semana la diputada de Proyecto Venezuela al consejo legislativo de Carabobo, Neidy Rosal, denunció que persiste la inseguridad. “Vimos cómo los tres primeros meses del año pusieron unos puntos de control en El Cambur pero en este momento funcionan en horario de oficina, a partir de las 6 pm quedan las autopistas totalmente desguarnecidas. El 4 de julio hubo un incidente cuando 18 vehículos fueron impactados con piedras y palos y hasta una viga. Esos vehículos llegaron al peaje de La Entrada y allí denunciaron lo ocurrido; otros llegaron a Puerto Cabello desesperados. En este momento no hay excusas para que el gobierno nacional y regional ponga puntos de control”. 

El supervisor de la PNB en el peaje –que no puede identificarse sin la autorización del ministerio de Interior y Justicia- enfatiza que solo fueron seis carros los atacados, que nadie denunció y que se trató de un caso “eventual”. “De repente una persona tomada, un demente, le causó daño a seis carros nada más. Fue fortuito. Tal vez un borracho, un indigente se puso a lanzar cosas. Nosotros salimos a patrullar y no encontramos a nadie. Estar en el momento en el que ocurre el hecho es muy difícil. No es un modus operandi”. El guardia nacional, en cambio, sí considera que es una constante: “Todos los días lanzan algo”. El funcionario de la PNB asegura que el organismo está desplegado en toda la autopista, pero no cuenta con estadísticas de su actuación porque están centralizadas. 


Tres minutos

El Chevette tiene adaptado un motor de Blazer. Cerca de Las Trincheras el experimento mecánico se accidenta y el chofer y su hijo se orillan. Cuando ven que se acerca gente, se paralizan. “En febrero casi nos mataron a 50 metros del peaje de La Entrada. Nos paramos para que mi hijo orinara y cuando volvimos al carro ya los tipos estaban adentro. Le pusieron una pistola en la cabeza a él para que yo les diera todo”, dice César Serritiello, que recorre la autopista a diario. Mientras el niño lo ayuda a quitarse la grasa de las manos, dice que no es buena idea estar hablando ahí. Antes de arrancar el carro –que casi vuela gracias a la prótesis de potencia– dice que le llama la atención que ahora hay menos grúas prestando servicio. “Tal vez tiene que ver con lo que pasó con la miss”. Serritiello no puso denuncia de su asalto a pesar de haber ocurrido a metros del puesto de la PNB. 

En El Palito se acaba la autopista. Allí hay un destacamento del CORE 2, uno de la policía municipal de Puerto Cabello, varias ventas de almuerzos y algunas grúas. Luis Enrique Núñez lleva 15 años como gruero. “Patrulleros no hay, lo que hay son matraqueros. Tú vas a montar un carro en una zona peligrosa y no ves a nadie”, dice. Núñez conoce al que atendió a Berry y a Spear la noche del asesinato. “Él vendió esa grúa y compró otra, pero se la dio a alguien para que se la manejara. Hace como un mes que no lo veo, ya no se baja aquí a conversar como antes. Quedó mal, le da miedo”. El recorrido en carro desde allí hasta el kilómetro 194 toma exactamente tres minutos. Esa noche, seis meses atrás, nadie llegó a tiempo para auxiliar a Spear.


Con luces intermitentes


Jacobo Vidarte, del Centro de Investigación Educación y Seguridad Vial, da recomendaciones para protegerse en la autopista Valencia-Puerto Cabello, especialmente en estas vacaciones:
 


  • Ir en caravana si vamos a viajar de noche.
  • Notificar a dónde voy y a qué hora estimo llegar.
  • No pegarse a los carros para evitar ser emboscado.
  • Se recomienda ir -a buena distancia- detrás de un vehículo de carga para que sirva de escudo si lanzan objetos para robar.
  • Dar a los familiares la clave del GPS del vehículo.
  • Se recomienda contactar al operador de emergencia de la compañía de teléfono celular, porque suelen hacer seguimiento al caso y así estás monitoreado.
  • Si es de noche, no detenerse por un caucho espichado. Es mejor rodar a un lugar seguro.


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Fuente: http://www.el-nacional.com/siete_dias/marca-roja-autopista_0_444555660.html