Violencia contra el hombre: Reacción ante la violencia
En Inglaterra hicieron una cámara oculta
en la calle donde habían dos actores (hombre y mujer) interpretando una
pareja que se peleaba. Cuándo él hacía el papel del violento, la gente
intervenía y amenazaba con llamar a la policía; cuándo ella hacía el
papel de la violenta, la gente solo miraba y se reía. El slogan con el
que termina el video es "Violencia es violencia". El video fue hecho por una organización que trabaja con hombres víctimas de violencia doméstica y su propósito fue dejar en evidencia el doble estándar de la sociedad inglesa sobre la violencia de género: Mankind.
Ese doble estándar
es producto de una cultura machista que cree que un hombre no puede ser
realmente víctima de violencia física por parte de una mujer, que un
hombre está en todo momento posibilitado de defenderse (sobre todo
de una mujer) y que sí ante golpes y empujones no se defiende es porque
"se lo buscó" o porque es "poco hombre". O sea, es una evidencia de
cómo la cultura machista también perjudica al hombre.
Sin
embargo, ese video está siendo utilizado por gente anti-feminista para
comunicar el siguiente mensaje: "¿Ven? La violencia también va en
sentido mujer--->hombre, y ahí nadie hace nada. Dejen de victimizarse,
mujeres. Dejen de mostrar una sola cara
de la moneda, feministas". O sea, esta gente aprovecha ese video para
cerrar sus ojos -y su corazón- al hecho de que la abrumadora mayoría de
la violencia de género va en el sentido hombre->mujer. A esta gente
ni siquiera les importan las víctimas masculinas de violencia de género
-que son reales- sino que solo les importa usarlas como argumento
anti-feminista. Esta gente utiliza el video para promover una sensación
de que la violencia es "pareja" y por lo tanto para descalificar de
plano a todas las campañas que hagan hincapié en la violencia contra la
mujer.
Legalizing Medical Marijuana May Actually Reduce Crime, Study Says
Matt Ferner
Matt.Ferner@Huffington.post
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Legalizing medical marijuana causes no increase in crime, according
to a new study. In fact, legalized medical pot may reduce some violent
crime, including homicide, University of Texas at Dallas researchers
wrote in a journal article published this week.
The study, published in PLOS ONE on Wednesday, appears to settle concerns, simmering since the first states approved medical marijuana nearly two decades ago, that legalization would lead to more crime.
"We
believe that medical marijuana legalization poses no threat of
increased violent crime," Robert Morris, the study's lead author, told
The Huffington Post.
Morris, associate professor of criminology at
UT Dallas, and his colleagues looked at crime rates for all 50 U.S.
states from 1990 to 2006. During this period, 11 states legalized
medical marijuana. The researchers examined legalization's effect on
what the FBI calls Part I crimes, which include homicide, rape, robbery,
aggravated assault, burglary, larceny and auto theft.
"After
controlling for a host of known factors related to changes in crime
rates -- we accounted for factors such as poverty, employment,
education, even per capita beer sales, among other things -- we found no
evidence of increases in any of these crimes for states after
legalizing marijuana for medical use," Morris said. "In fact, for some
forms of violence -- homicide and assault -- we found partial support
for declines after the passing of this legislation."
Data for the
study came from state websites, FBI Uniform Crime Reports, the census,
The Bureau of Labor Statistics, The Bureau of Economic Analysis and the
Beer Institute.
The study did not explore a relationship between
marijuana use and violent crime, Morris said. Rather, the research team
looked at legalization's effect on crime. Other studies have failed to establish a link between marijuana use and crime.
"The
findings on the relationship between violence and marijuana use are
mixed and much of the evidence points toward reductions in violent
behavior for those who smoke marijuana," Morris said. "In fact,
researchers have suggested that any increase in criminality resulting
from marijuana use may be explained by its illegality, rather than from
the substance itself."
Other research suggests alcohol is a much more significant factor than marijuana when it comes to violent crime. A report
from the National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism found that
25 percent to 30 percent of violent crimes are linked to alcohol use. A separate study
in the journal of Addictive Behaviors noted that "alcohol is clearly
the drug with the most evidence to support a direct
intoxication-violence relationship," and that "cannabis reduces
likelihood of violence during intoxication." The National Academy of
Sciences found that in chronic marijuana users, THC -- the active
ingredient in pot -- actually causes a decrease in "aggressive and violent behavior."
Laws
in 20 states and the District of Columbia allow marijuana for medical
use. Colorado and Washington state have legalized marijuana for
recreational use. About a dozen other states are likely to legalize marijuana in some form in the coming years.
Michael
Elliott, executive director of the Marijuana Industry Group, said he
was pleased, but not surprised, by the new research.
"As a trade
association, we have supported the development of this comprehensive
regulatory framework, including transparency, accountability, licensing,
background checks, financial disclosures, seed to sale tracking, and
consumer safety protections like packaging, labeling, and testing,"
Elliott said. "While this program is cumbersome for the small business
owners in this industry, it is far better than choosing black market
operators who use violence to dominate the sale of marijuana and prey on
our children.”
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Legalización del uso médico de la marihuanaen realidad puedereducir el crimen, dice estudio
Matt Ferner
Matt.Ferner@Huffington.post
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La legalización de la marihuana medicinal no causa aumento de la delincuencia , de acuerdo con un nuevo estudio. De hecho, la legalización del uso medicinal de la marihuana puede reducir algunos delitos
violentos, incluyendo el homicidio, según un estudio de investigadores de la Universidad de Texas, Dallas, publicado en un artículo de una revista esta
semana.El estudio, publicado en PLoS ONE el miércoles, parece conformarse
con las preocupaciones, desde que los primeros Estados
aprobaron la marihuana medicinal hace casi dos décadas, que la
legalización llevaría a más crimen."Creemos que la legalización de la marihuana medicinal no representa
una amenaza de aumento de la delincuencia violenta", aseguró Robert Morris,
autor principal del estudio, a The Huffington Post.Morris, Profesor Adjunto de Criminología en la UT Dallas, y sus colegas,
examinaron los índices de criminalidad en los 50 estados de Estados
Unidos desde 1990 hasta 2006. Durante este período, 11 estados
legalizaron la marihuana medicinal. Los investigadores examinaron el efecto de la legalización de lo que
el FBI llama "Crímenes Parte I" , que incluyen homicidio, violación ,
robo, asalto agravado, robo, hurto y robo de autos ."Después de controlar una serie de factores conocidos relacionados
con los cambios en los índices de criminalidad - tuvimos en cuenta
factores como la pobreza , el empleo , la educación, las ventas de
cerveza, incluso por habitante, entre otras cosas - no encontramos
evidencia de aumentos en cualquiera de estos delitos por los estados después de la legalización de la marihuana para uso médico", dijo Morris. "De hecho, para algunas formas de violencia - homicidio y agresión - encontramos apoyo parcial a la disminución después de la aprobación
de esta legislación."Los datos del estudio provienen de los sitios web del Estado, "FBI
Uniform Crime Reports", el censo, la Oficina de Estadísticas Laborales,
la Oficina de Análisis Económico y el Instituto de la Cerveza .El estudio no exploró la relación entre el consumo de marihuana y el crimen violento, dijo Morris. Más bien, el equipo de investigación analizó el efecto de la legalización en la delincuencia. Otros estudios no han podido establecer un vínculo entre el consumo de marihuana y el crimen."Los
hallazgos sobre la relación entre la violencia y el consumo de
marihuana se mezclan y gran parte de la evidencia apunta hacia una
reducción en el comportamiento violento de los que fuman marihuana",
dijo Morris. "De hecho, los investigadores han sugerido que el aumento de la
criminalidad resultante del uso de la marihuana puede ser explicada por
su ilegalidad , y no por la sustancia en sí misma ."
Otras
investigaciones sugieren que el alcohol es un factor mucho más
importante que la marihuana cuando se trata de crímenes violentos. Un
informe del Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo
encontró que el 25 por ciento a 30 por ciento de los crímenes violentos
están relacionados con el consumo de alcohol . Otro
estudio en la revista Addictive Behaviors señaló que " el alcohol es
claramente el fármaco con más evidencia que apoye una relación directa
intoxicación - violencia", y que " el cannabis reduce la probabilidad de
la violencia durante la intoxicación ." La Academia Nacional de Ciencias encontró que en los usuarios crónicos
de marihuana , el THC - el ingrediente activo en la marihuana - en realidad
provoca una disminución en el "comportamiento agresivo y violento ."Las leyes en 20 estados y el Distrito de Columbia permiten la marihuana para uso médico. Colorado y Washington han legalizado la marihuana para uso recreativo. Cerca de una docena de otros estados es probable que legalicen la marihuana en alguna forma en los próximos años.Michael Elliott, Director Ejecutivo del "Marijuana Industry Group",
dijo que estaba satisfecho, pero no sorprendido, por la nueva
investigación."Como
una asociación comercial , hemos apoyado el desarrollo de este marco
normativo general, incluida la transparencia, la rendición de cuentas,
concesión de licencias, verificación de antecedentes, divulgación financiera, seguimiento de la
semilla vendida, y las protecciones de seguridad de
los consumidores como el envasado, el etiquetado y las pruebas", dijo
Elliott. "Si bien este programa es engorroso para los propietarios de pequeñas
empresas en esta industria , es mucho mejor que la elección de los
operadores del mercado negro que usan la violencia para dominar la venta
de marihuana y se aprovechan de nuestros hijos. "
Cómo legalizar cualquier fenómeno, desde la eutanasia hasta el canibalismo
Domingo, 20n de Abril de 2014
BD.- En la actual sociedad de la tolerancia, que no tiene ideales
fijos y, como resultado, tampoco una clara división entre el bien y el
mal, existe una técnica que permite cambiar la actitud popular hacia
conceptos considerados totalmente inaceptables.
Esta técnica, llamada ‘la ventana Overton’ y que consiste en una
secuencia concreta de acciones con el fin de conseguir el resultado
deseado, “puede ser más eficaz que la carga nuclear como arma para destruir comunidades humanas”, opina el columnista Evgueni Gorzhaltsán.
En su artículo en el portal Adme, pone el ejemplo radical de cómo convertir en aceptable la idea de legalizar el canibalismo paso a paso,
desde la fase en que se considera una acción repugnante e impensable,
completamente ajena a la moral pública, hasta convertirse en una
realidad aceptada por la conciencia de masas y la ley. Eso no se
consigue mediante un lavado de cerebro directo, sino en técnicas más
sofisticadas que son efectivas gracias a su aplicación coherente y
sistemática sin que la sociedad se dé cuenta del proceso, cree
Gorzhaltsán.
Primera etapa: de lo impensable a lo radical
Obviamente, actualmente la cuestión de la legalización del
canibalismo se encuentra en el nivel más bajo de aceptación en la
“ventana de posibilidades” de Overton, ya que la sociedad lo considera como un fenómeno absurdo e impensable, un tabú.
Para cambiar esa percepción, se puede, amparándose en la libertad de expresión,
trasladar la cuestión a la esfera científica, pues para los científicos
normalmente no hay temas tabú. Por lo tanto, es posible celebrar, por
ejemplo, un simposio etnológico sobre rituales exóticos de las tribus de
la Polinesia y discutir la historia del tema de estudio
y obtener declaraciones autorizadas sobre el canibalismo, garantizando
así la transición de la actitud negativa e intransigente de la sociedad a
una actitud más positiva.
Simultáneamente, hay que crear algún grupo radical de caníbales,
aunque exista sólo en Internet, que seguramente será advertido y citado
por numerosos medios de comunicación. Como resultado de la primera etapa de Overton, el tabú desaparece y el tema inaceptable empieza a discutirse.
Segunda etapa: de lo radical a lo aceptable
En esta etapa, hay que seguir citando a los científicos, argumentando
que uno no puede blindarse a tener conocimientos sobre el canibalismo,
ya que si alguna persona se niega a hablar de ello será considerado un
hipócrita intolerante.
Al condenar la intolerancia, también es necesario crear un eufemismo
para el propio fenómeno para disociar la esencia de la cuestión de su
denominación, separar la palabra de su significado. Así, el canibalismo
se convierte en “antropofagia”, y posteriormente en “antropofilia”.
Paralelamente, se puede crear un precedente de referencia, histórico,
mitológico, contemporáneo o simplemente inventado, pero lo más
importante es que sea legitimado, para que pueda ser utilizado como
prueba de que la antropofilia en principio puede ser legalizada.
Tercera etapa: de lo aceptable a lo sensato
Para esa etapa, es importante promover ideas como las siguientes: “el
deseo de comer personas está genéticamente justificado”, “a veces una
persona tiene que recurrir a eso, si se dan circunstancias apremiantes” o
“un hombre libre tiene el derecho de decidir qué come”.
Los adversarios reales a esos conceptos, es decir, la gente de a pie
que no quiere ser indiferente al problema, intencionadamente se
convierten para la opinión pública en enemigos radicales cuyo papel es
representar la imagen de psicópatas enloquecidos, oponentes agresivos de
la antropofilia que llaman a quemar vivos a los caníbales, junto con
otros representantes de las minorías.
Expertos y periodistas en esta etapa demuestran que durante la
historia de la humanidad siempre hubo ocasiones en que las personas se
comían unas a otras, y que eso era normal.
Cuarta etapa: de lo sensato a lo popular
Los medios de comunicación, con la ayuda de personas conocidas y
políticos, ya hablan abiertamente de la antropofilia. Este fenómeno
empieza a aparecer en películas, letras de canciones populares y videos.
En esta etapa, comienza a funcionar también la técnica que supone la
promoción de las referencias a las personajes históricos destacados que
practicaban la antropofilia.
Para justificar a los partidarios de la legalización del fenómeno se
puede recurrir a la humanización de los criminales mediante la creación
de una imagen positiva de ellos diciendo, por ejemplo, que ellos son las
víctimas, ya que la vida las obligó a practicar la antropofilia.
Quinta etapa: de lo popular a lo político
Esta categoría supone ya empezar a preparar la legislación para
legalizar el fenómeno. Los grupos de presión se consolidan en el poder y
publican encuestas que supuestamente confirman un alto porcentaje de
partidarios de la legalización del canibalismo en la sociedad. En la
conciencia pública se establece un nuevo dogma: “La prohibición de comer
personas está prohibida.”
Esta es una técnica típica del liberalismo que funciona debido a la
tolerancia como pretexto para la proscripción de los tabúes. Durante la
última etapa del “movimiento de las ventanas” de Overton de lo popular a
lo político, la sociedad ya ha sufrido una ruptura, pues las normas de
la existencia humana se han alterado o han sido destruidas con la
adopción de las nuevas leyes.
Gorzhaltsán concluye que el concepto de las ‘ventanas de
posibilidades’, inicialmente descrito por Joseph Overton, puede
extrapolarse a cualquier fenómeno y es especialmente fácil de aplicar en
una sociedad tolerante en la que la llamada libertad de expresión se ha
convertido en la deshumanización y donde ante nuestros ojos se eliminan
uno tras otro todos los límites que protegen a la sociedad del abismo
de la autodestrucción.
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Fuente: http://www.alertadigital.com/2014/04/19/como-legalizar-cualquier-fenomeno-desde-la-eutanasia-hasta-el-canibalismo/
Más Información: http://es.wikipedia.org/wiki/Ventana_Overton
Delincuentes
y no-delincuentes. Cambio paradigmático
Fundamerced. 16-10-2013
La
Criminología tiene como objeto distinguir porqué se delinque. Tratando de
encontrar la distinción, tratando de encontrar el elemento que distingue al delincuente
de aquél que no es delincuente, quienes se dedican a encontrar esa distinción
han señalado diversos elementos como el factor etiológico de la criminalidad:
atavismos, protuberancias craneales, cromosomas, factores socio-económicos,
etc. Sopesando todos esos estudios e investigaciones, todos muy enjundiosos y exhaustivos,
pareciera que nada quedase por investigar, dado que hasta existen estudios comparativos
entre gemelos univitelinos, unas veces indicando que la criminalidad vendría
dada por factores fenotípicos, otras veces indicando que el genotipo es
decisivo, e independientemente de sí esos gemelos se criaron juntos o no; hasta
el eximio Jean Pinatel afirmó que la sociedad es criminógena, pero es que eso
ya lo había afirmado la Iglesia, cuando afirmó que el “pecado” residía en las
estructuras sociales de toda sociedad.
Suponemos entonces
que estamos cómo en la época de Colón, creyendo que la Tierra es plana, y que
herviremos al cruzar la línea ecuatorial, o nos despeñaremos en cualquier
momento hacia un insondable abismo sí avanzamos demasiado más allá de las
costas…No existe un criminal “nato” como especie, ni lo podremos distinguir en
base a sus características ni peculiaridades…existe sí un núcleo “criminal” en
la personalidad de todas las personas, compuesto por su carga de agresividad,
labilidad, egocentrismo e indiferencia afectiva, y qué será en definitiva el elemto determinante
para el paso al acto criminal. No se trata entonces de una especie a la cuál podamos
categorizar por características externas, pues es inexistente; se trata más bién
de un individuo cuyas peculiaridades lo predisponen a delinquir.
Ahora
bién, para enredarmás la cuestión: ¿Qué
es delinquir? Repetidamente se ha afirmado que el delito es una construcción
socio-cultural, y sí: No toda conducta o comportamiento es delito en toda
cultura, entendida ésta tanto en el espacio como en el tiempo, ni siquiera el
homicidio, puesto que las muertes producidas en una contienda militar no son “asesinatos”,
cómo pareciera no serlo tampoco el aborto.
Entonces,
esta misma “relativización einsteniana” implica el que sí vamos a distinguir
quién delinque y quién no, incurramos entonces también en otros errores, pues
esa carencia de objetividad implicará un grave sesgo cognitivo al momento de
calificar un acto como delito.La universalidad
debería implicar que el homicidio es un crimen, sea que se cometa contra un
enemigo de la patria, o contra un extraterrestre; bástese que sea contra un ser humano, sin distingo de su raza, género u orientación sexual.
Entonces,
para saber “porqué” se delinque, primeramente hemos de conocer “qué” es delito,
pero sí “delito” es una construcción socio-cultural estamos en un embrollo, pues las pautas culturales son
dinámicas y dispares, cómo podríamos ilustrarlo con la sodomía: un acto exquisito en algunas
culturas, execrable para otras, delito hasta no hace mucho en las sociedades
occidentales, y ahora fomentado como sublime por los pedófilos pederastas, los
virginistas y los sadomasoquistas. En definitiva, habida cuenta de la
aplicabilidad de las nociones del libre albedrío y el consentimiento –más no de
la existencia de esas nociones- suponemos igualmente que sí un niño de corta
edad consiente en mantener coito anal tampoco será delito, sí así es aceptado
por la sociedad; sin embargo, a juicio de Garofalo, es una aberración, por contrariar
los sentimientos de la nobleza humana.
Por tanto, hemos
de volver a las fuentes, y volver a colocar todo en su lugar: Delito debe ser
delito; delincuente debe ser delincuente. La permisividad y los eufemismos nos
han conducido al caos social.
Necesitamos pues un cambio de paradigma, es inexistente el “hombre
delincuente”; no existe. Existe sí el sujeto violento, el sujeto que al
comunicarse o interrelacionarse lo hace violenta y agresivamente; el sujeto que
agrede y maltrata, el sujeto que autoritariamente somete a otro arbitrariamente;
el sujeto incapaz de refrenarse o reprimirse y que lesiona al pisotear los demás,
el “tóxico”, la “cuaima” o como quiera que se le denomine, y en éstos están comprendidos
los psicópatas, los sociópatas y toda la gama de perturbados que deambulanpor doquier, así no estén etiquetados como
delincuentes: Son violentos y no aptos para convivir pacíficamente en sociedad.
La máscara que los encubre es eso, una máscara; y en cualquier momento se les
cae, dejando mostrar su verdadera personalidad, un ser violento.
¿Qué
debería estudiar la Criminología? La violencia, el mobbing.
La violencia impera en las cárceles venezolanas; pero
también imperan el desorden y el caos:Constituyen una especie de universo paralelo,
algo así como la Reserva del “Mundo Feliz” de Huxley, pero mucho más cruento,
cruel y violento. Ya no se trata de un submundo en el cual se desenvuelven
penosa y miserablemente los individuos, sobreviviendo bajo terribles
condiciones infrahumanas, alimentándose de vez en cuándo con mendrugos de pan
que les son arrojados a la mugrosa mazmorra a través de una pequeñísima hendija
por dónde también se filtra la poca luz que ilumina la enmohecida celda;
tampoco se trata de un submundo formado por sufridos individuos que son
obligados día tras día a efectuar penosos trabajos, picando piedras para abrir
túneles o carreteras, vigilados por un implacable custodio que les impide hasta
enjugar el sudor que cubre sus propios rostros…no, se trata más bién de un
submundo dónde quienes delinquen viven a su propio antojo, encerrados y segregados
socialmente, pero viviendo a su libre arbitrio: Un submundo regido por las
reglas que ellos mismos se imponen a sí mismos, no ya por la Ley del Más
Fuerte, sino por la Ley del Mejor Armado; un submundo dónde carece de valor
tanto la Ley como el Estado de Derecho así como carece de valor tanto la
dignidad humana como la vida misma, toda vez que hasta la autoridad y el poder
disciplinario son ejercidos por los propios internos, en vez de ser ejercido
por el Estado.
Desconocemos cuándo comenzó esta debacle, pero estamos
seguros que existe. Sí un sujeto al delinquir es segregado socialmente, se
supone que se le segrega para resocializarlo y reinsertarlo posteriormente a la
sociedad; no tenemos pena de muerte ni cadenas perpetuas; por tanto, el sujeto
eventualmente deberá ser puesto en libertad nuevamente, y lo ideal sería que salga
resocializado para que así se abstenga de incurrir en delito.Pero desde hace mucho tiempo hemos venido
escuchando insistentemente que nuestras cárceles funcionaban más bién como una
especie de adiestramiento criminal, pues el sujeto al recobrar la libertad
mostraba mayor destreza y pericia al delinquir; ya había pasado el tiempo aquél
dónde las cárceles permitían al individuo obtener hasta una mejor cultura, al
compartir conocimientos con los compañeros de infortunio, al estilo de "La muerte de Honorio",
o "El Conde de Montecristo";
pero también pasó ya el tiempo dónde la cárcel era el coto cerrado de autoritarios
y prepotentes funcionarios que pisoteaban literalmente al infeliz que cayese
preso: Hubo un cambio de administración. Quienes abusan ahora de quién cae
preso, son otros presos.
Hobbes
afirmó que el hombre es un lobo para los propios hombres, y parece bastante
acertada. Afirmó asimismo que con anterioridad a la existencia del Estado, el
hombre vivía en constante guerra y que el respeto sólo se obtenía mediante el
temor al poder ajeno, circunstancias éstas que le infundía gran temor y miedo respecto
a su propia integridad y que le obligó a pactar para vivir en paz, cediendo
parte de su libertad a cambio de obtener seguridad de no ser atacado ni
agredido en lo sucesivo. Pero ocurre que
nuestras cárceles existen con posterioridad al propio Estado, y no obstante
ello pareciera o que son territorios extraterrestres o que fuesen anteriores en
existencia al Estado mismo, pues allí toda noción de Estado deja de existir:
Son los propios internos quienes se autogobiernan, quienes se imparten orden y
disciplina, quienes deciden quién vive y quién muere.
Empero,
sí están presos, deberían estar sujetos a la autoridad del Estado; no tanto
bajo interdicción, pero sí bajo la autoridad del Estado; sin embargo, todas las
semanas del mundo ocurren hechos sangrientos, pues semanalmente todo recluso
debe pagar contribución por mantenerse vivo, y cuyo monto es calculado en base
al uso de espacios o instalaciones, a las ganancias por venta de bienes o
prestación de servicios, a la posesión y detentación de determinados bienes o artículos,
o por la simple pertenencia a subgrupos; pero también semanalmente debe “pagar” las
deudas insolutas, sean dinerarias o de honor:Son los llamados “Coliseos”, enfrentamientos no exentos de toda la
ferocidad y saña de los antiguos gladiadores romanos, y dónde en vez de leones
y tigres para devorar a los caídos en la arena, a veces se encargan de hacerlo
cerdos y marranos criados dentro de los muros de la propia cárcel, así como
perros. De allí la saña mostrada al desmembrar: En Sabaneta, durante la guerra
entre reclusos por el control del recinto, arrancaron el corazón y los ojos a
los vencidos; pero ya venían practicando, decapitando a sus adversarios, y desmembrándolos.
Mientras tanto, nos debatimos febrilmente por dilucidar por qué delinque
el Hombre, pregonando incansablemente que la violencia escolar es una nueva
faceta del fenómeno criminal, y tratamos de hacer entender que el mobbing es el
núcleo de todo el quid del fenómeno criminal, pero el mobbing al cual se
refiereLorenz; en tanto que la Criminología pareciera estar interesada más en
tópicos criminalísticos, y persistir atribuyendo la etiología criminal a los
mismos factores de siempre: pobreza, maltratos sufridos durante la niñez, etc.
Sin embargo, allí, en esa arcaica y feudal violencia carcelaria, es en dónde se
encuentra el fundamento hasta de un nuevo paradigma criminológico: ¿Cuál
es la función social de la cárcel? ¿Permitir que los individuos adquieran mayor
destreza y pericia criminal? ¿Permitirles que obtengan un mejor manejo de sus
propios músculos y armas? ¿Facilitarles crear y reforzar nexos y lazos dentro
de su propia subcultura criminal? ¿Posibilitarles que aprendan el manejo de las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación, para que así puedan entonces
cometer fechorías cibernéticamente, o dirigir o coordinar la comisión de
delitos fuera del recinto carcelario estando ellos allí encerrados, disfrutando
de un año sabático?
Es
evidente que la función social de segregar socialmente en recintos carcelarios
o penitenciarios es o debería ser el resocializar al individuo, para que se
readapte a las exigencias que requiere toda convivencia social, reeducándolo
para así entonces reinsertarlo socialmente, una vez rehabilitado. Por supuesto,
a éstos desideratum se contraen las directrices contenidas en las Reglas Mínimas
para el Tratamiento de los Reclusos, dictadas por la ONU, y reflejadas
fielmente en nuestra derogada Ley sobre Régimen Penitenciario de 1981.
Ahora
bién, sí los reclusos deambulan por doquier, portando armas de fuego para
proteger, defender y controlar sus correspondientes territorios dentro del
recinto carcelario, es evidente que ha
dejado de ser cumplida la ya referida función social, pues en modo alguno estarían
siendo resocializados siquiera: No otra deducción podemos extraer sí vemos a un
montón de reclusos blandiendo armas desde la azotea de una cárcel, o jugando fútbol
con la cabeza recién decapitada de algún recluso.
Del
mismo modo, sí percibimos que en esos recintos carcelarios impera el caos y el
desorden, regido por la ley del más fuerte o la “del mejor armado”, resultaría
igualmente evidente que esos reclusos se han retrotraído a épocas anteriores a
la del pacto aludido por Hobbes, convirtiendo en una especie de feudo a la cárcel:
Poseen una especie de señor feudal, con sus lugartenientes y su propio ejército
privado, exigen contribución pecuniaria a quienes “viven” dentro de su feudo cómo
equiparándolos a siervos, a la vez que llegan a acuerdos y convenios con otros
de mayor poder, cómo sería con las autoridades ministeriales o con los
militares encargados de la custodia externa, siéndoles así reconocido implícitamente
ese señorío “feudal”; prueba de nuestro aserto, los comunicados de los lideres
de esos recintos, manifestando que asegurarán la paz dentro de esos recintos
carcelarios, a la vez que celebran acuerdos con esas autoridades; del mismo modo,
también nos podría servir de prueba la absoluta impunidad gozada pese a los
innumerables asesinatos cometidos estando presos. No han sido juzgados por
estos ulteriores crímenes, ni se les ha incrementado la pena ni nada; sólo los
trasladan de una cárcel a otra, en una especie de tour.
Recapitulando, la forma ha prevalecido sobre el fondo. Sí alguién
delinque, se le excluye socialmente, segregándolo en recintos carcelarios; sin
embargo, al segregarlo, no sólo es omitida la aplicación del mecanismo de
control idóneo para resocializarlo sino que además se permite robustezca el
comportamiento socialmente inadecuado o inaceptable. Quizás la sociedad sea
criminógena, pero debido a fallas o deficiencias coyunturales, no
estructurales, qué fue la distinción no advertida por Jean Pinatel, el eximio Criminólogo
de la Escuela Clínica; y aquí la falla coyuntural sería el relajamiento del
orden y la disciplina, causadas por la permisividad derivada de una errónea
apreciación de los DD HH en cuanto a sus contenidos y fines:
Yerran
quienes propugnan que es un derecho de los reclusos dedicarse a practicar las
actividades deportivas de su preferencia, o dedicarse al hobby que más le
agrade; constituye sí un derecho de los reclusos el ser clasificados para ser agrupado
con otros reclusos de características análogas, para así ser sometido al
correspondiente tratamiento y a cuyos efectos me permito transcribir
textualmente la respectiva regla:
"El tratamiento de los
condenados a una pena o medida privativa de libertad debe tener por objeto, en
tanto que laduración de la condena lo permita,
inculcarles la voluntad de vivir conforme a la ley, mantenerse con el producto
de su trabajo, y crear en ellos la
aptitud para hacerlo. Dicho tratamiento estará encaminado a fomentar en ellos el respeto de sí mismos y desarrollar
el sentido de responsabilidad.”
Concluyendo, tenemos entonces en los
reclusos a otra subcultura pugnando por sus propias reivindicaciones, y la más
inmediata es persistir en su propia desviación, cómo reivindican igualmente
todas las otras subculturas, gracias a una especie de estupidez que carcome hasta el sentido común. Cómo quién dice, son diferentes, pero son iguales
a ti; también son humanos, y merecen reconocimiento.
Sin embargo, para nosotros, otra forma más de mobbing: MOBBING CARCELARIO.
Contra los sofistas: "Criminogénica", un nuevo paradigma criminológico
Autor: Fundamerced
Apología de Sócrates
Sócrates fue un crítico acérrimo de todos
aquellos quienes no hacían más que repetir lo afirmado por otros, sin aportar
siquiera nuevo conocimiento y sin analizar siquiera esa afirmación, para
contrastarla, pero para depurarla y obtener así un dato más acertado; y en la
Criminología abundan quienes así actúan, cómo en cualquier otra disciplina científica. Sí
está de moda la lobotomía, hasta un Nobel confieren al creador de la técnica;
sí está de moda suponer que el delincuente es un ser atávico con rasgos
simiescos, colman de honores al creador de la teoría; y así, hasta el infinito.
El problema sobreviene cuando esa técnica o esa teoría caen en desgracia, pero
un problema para los seguidores de esas técnicas o de esas teorías; no un
problema para la Ciencia.
Practicando lobotomía
Afortunadamente, el dato científico
debe ser verificable, universal, objetivo. La Ciencia no está sujeta a
caprichos, ni puede estar condicionada por creencias ni porprejuicios ni por opiniones personales, aún
cuándo esté sujeta a lo que Thomas S. Kuhn denomina paradigmas.
En líneas generales, un paradigma es
un modo de pensar, un modelo; y en el campo científico, paradigma es el conjunto de modelos o
modos de pensar compartidos por los miembros de una comunidad científica, para
determinar cuál es el objetivo y cómo debe ser observado, cuáles son las
interrogantes a ser formuladas para hallar respuestas respecto a las incógnitas
planteadas y cómo deben ser interpretados los resultados obtenidos.
De este modo, tomando como ilustración un ejemplo dado
por el propio Thomas S. Kuhn, la precesión de los equinoccios, en su libro “La
Revolución Copernicana” (Ediciones Orbis,1984, VolumenII, Barcelona,
España), sí observamos que el polo celeste se desplaza 0,5° cada siglo
alrededor de las estrellas que se encuentran en el polo de la elíptica, formando
una especie de circulo, y que esa trayectoria circular tarda 26.000 años para
ser completada; ocurre que ese hecho será interpretado de modo diverso dependiendo
del paradigma aplicable:Sí fuese el
ptolemaico, para interpretarlo eficazmente agregaríamos unas especies de esferas para explicar el fenómeno,
pues supondríamos que la Tierra ocupa el centro del Universo, y todos los demás
elementos celestes giran a su alrededor gracias a la existencia de una esfera u
órbita en particular; una para la Luna, otra para el Sol, otras para las
estrellas y los planetas, para un total de ocho; la novena la ocuparía esa
precesión de los equinoccios.Las
distinguiríamos por sus velocidades respectivas, unas rotan en 23’ 56’’, otras
en 26.000 años.No obstante, pese a ser
un dato inválido, incierto y falso, así fue pregonado por siglos desde todas
las cátedras académicas, pues así estaba en los libros, y se supuso como válido hasta ser desvirtuado.
Empero, nos ocupamos de la violencia,
del mobbing.La Criminología se ocupa de
una tríada*: Delincuente, delito, control social.En cambio, nosotros nos ocupamos de la
exacerbación de la agresividad, de la violencia, y desde ese rasgo procuramos
aprehender entonces la etiología del fenómeno criminal, buscar sus causas.No andamos por allí repitiendo lo que
pudiésemos haber leído en los libros:
Desde Lombroso hasta ahora, son
innumerables las investigaciones que se han realizado en el campo de la
Criminología, y ninguna pareciera haber resuelto la cuestión de fondo, qué es
diferenciar y distinguir netamente al delincuente del no-delincuente; en
cambio, se ha dejado avasallar por otras disciplinas científicas que hasta nos
señalan a quienes debemos considerar delincuentes y a quienes no, cómo es el
caso de los psicólogos y psiquíatras, avalados por un Manual Diagnóstico y Estadístico
de Enfermedades Mentales (DSM*, por sus siglas en inglés), cuya validez se
encuentra en entredicho y sumamente cuestionada:
Son ficticias algunas de las
enfermedades catalogadas en el DSM, cómo es el caso del Trastorno de Déficit de
Atención por Hiperactividad (TDAH*); asimismo, los criterios diagnósticos
parecieran obedecer más bién a los intereses de las industrias farmacéuticas y
no al de los pacientes, para así eternamente recetarles medicamentos que
pudiesen resultar hasta adictivos, cómo es el caso del metilfenidato*; del mismo
modo, por incluir y excluir comportamientos dentro del catálogo casí arbitraria
y caprichosamente, por no sujetarse cabalmente a un riguroso método científico,
cómo es el caso de los trastornos alimenticios, los trastornos por duelo, etc.,
y cómo es el caso de los pedófilos*, los sadomasoquistas y un sin finde orates que deambulan por nuestras calles
asegurando que están cuerdos, por qué así se lo dijo su psiquiatra.
De modo pues, tenemos ante nosotros
una realidad; pero también tenemos ante nuestros ojos unas gríngolas que nos
impiden verla en toda su dimensión, entorpecida además por una errónea interpretación
de los Derechos Humanos en cuanto a su aplicación, por cuya causa ni
disciplinar se puede a los individuos. Ese es el origen de la violencia que
vivimos cotidianamente en nuestras sociedades:
A la mayor o menor capacidad del sujeto para refrenarse a sí mismo, por lo cual fluye entonces libremente todo egocentrismo en la misma proporción de esa incapacidad suya para refrenar su agresividad, siendo indiferente afectivamente en mayor o en menor medida todo los demás excepto uno mismo, y pasando de un estado anímico a otro, al modo de unas caretas o máscaras, usadas cuándo pasamos de un rol social a otro: Una cuándo depredamos, otra cuándo nos interrelacionamos pacíficamente en nuestros propios circulos sociales, conviviendo con familiares, amigos o compañeros en nuestro sitio de trabajo. Esta es la base y el fundamento de la teoría de la personalidad criminal.
Por tanto, la Criminología debería aprehender la
totalidad de la realidad del fenómeno criminal, no parcialidades ni pequeñas
parcelas de ésta; asimismo, debería definir por sí misma cuál es su objeto, sin
aguardar a que otros se lo definan; en estas cuestiones radicaría el cambio paradigmático. Recientemente
un pedófilo nos aseguró que él era un pedófilo "casto" y "virtuoso", y fue
cuándo caímos en cuenta qué esas supuestas castidad y virtuosidad sólo podrían
sostenerse sí nadie acusaba a ese pedófilo de haber cometido un acto
pederástico: Sí nadie lo acusaba de pederasta, era entonces un santo
pedófilo.En consecuencia, para
mantenerse casto y virtuoso era necesario que ese pedófilo se garantizase de cualquier modo el
silencio de su víctima, comprándolo, o eliminándola. Simple, una de
dos opciones. Pero un criminólogo se enterará de qué alguién es pedófilo cuándo
así sea diagnosticado clínicamente, cuándo éste haya permanecido durante seis meses en constante
excitación sexual pedófila, quizás hasta satisfaciéndola materialmente, pues de
otro modo no podría ser catalogado clínicamente como pedófilo conforme al DSM.
Empero, la realidad opera con total
prescindencia de los criterios diagnósticos del DSM; será pedófilo todo aquél
que ejecute un acto pederasta*; los pedófilos castos no existen, así como
tampoco existen los pedófilos virtuosos; existen sí, pedófilos que no han sido
denunciados por la comisión de actos pederásticos, y otros que efectivamente
han sido denunciados como pedófilos pederastas. Es carente de sentido y de toda
validez la distinción que en psiquiatría pretende establecerse respecto a los
pedófilos castos y virtuosos y los pedófilos pederastas, sublimando* a unos en desmedro de otros; la distinción implica
sólo la existencia de alguién que testifique en contra, de alguién que pueda
destruir con su testimonio la “castidad” y la “virtuosidad” del pedófilo.
Por supuesto, sí vemos el caso del
Kent y la Barbie* canadiense esa
consecuencia salta a la vista: Sí una de las víctimas de Paul Bernardo no escapa y
sobrevive al cautiverio y las torturas sexuales a las que estaba sometida, y sí la
propia cómplice de éste no lo delata ante la policía, Paul Bernardo siguiese conviviendo
tranquila y placidamente entre sus vecinos y ni siquiera sería considerado un pedófilo
ni un pedófilo pederasta, cómo también lo estaría haciendo el Monstruo de Cleveland, Ariel Castro, el sujeto enjuiciado y condenado recientemente por
secuestrar y mantener como esclavas sexuales a tres jóvenes durante años. La
Criminología debe definir por sí misma cuál es su objeto de estudio; afirmar
qué es el delincuente resulta vacuo.
Igualmente, debe definir por sí misma cómo
interpretar esa realidad que aprehende; nosotros afirmamos que la violencia
escolar, el bullying, es una nueva faceta del fenómeno criminal, pero no pasa
de ser una mera opinión nuestra. No obstante, correlacionar las desapariciones
de individuos con el turismo sexual y las películas snuff resulta elemental,
evidente; no es una mera opinión nuestra, es algo que salta a la vista.
Sin embargo, la Ciencia Oficial afirma
que efectuar esa correlación en particular constituye una muestra de
desinformación; las desapariciones parecieran no estar relacionadas ni con el
turismo sexual ni con las películas “snuff”; habrá que preguntarles entonces a
los pedófilos pederastas, pues los muertos no hablan, a no ser que su muerte
haya sido registrada mediante video, cómo es el caso de las niñas de Alcácer*.
Esperamos equivocarnos; sin embargo, esa correlación es correcta. Es cómo descubrir que sumar dos más dos es igual a cuatro, o que el Sol sale por el Este.
Así pues, para no extendernos más, suponemos
que el nuevo paradigma en Criminología será el “criminogénico”: Hallar la
acción que impida la existencia del fenómeno criminal, un elemento que pudiese
estar en el proceso de socialización del individuo. La violencia está en cada
uno de nosotros; quizás la sociedad sea criminógena, como afirmó Pinatel, pero
la violencia está en cada uno de nosotros, y no casualmente en nuestros genes; por consiguiente, será desde allí desde dónde podríamos evitar surja esa violencia que a su vez genera al fenómeno criminal.