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domingo, 2 de agosto de 2015

Función Social del Estado: ¿Para qué vivimos en sociedad?



Función Social del Estado: ¿Para qué vivimos en sociedad?

Vivimos en sociedad para que el Estado vele por la existencia de las condiciones requeridas para el libre desarrollo y desenvolvimiento de la personalidad de los miembros de la sociedad, cuestión ésta a la cual se contraen las nociones del Estado de Derecho y las de los DDHH. Conjuguésmolas entonces; veámos someramente el asunto desde un simple ejemplo: El agua potable.  



 
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Recientemente enviaron a mi casa una factura, cobrándome por el servicio de suministro de agua potable, advirtiéndome que tenía aviso de corte del suministro, por haber acumulado varias facturas sin pagar; de inmediato, acudí a pagar para así evitar me quitasen el servicio y al llegar a la oficina de pago, una inmensa cantidad de personas también estaban allí bajo las mismas circunstancias: Debían pagar de inmediato, so pena de quedarse sin el servicio de suministro de agua potable. Sin embargo, ninguno de los allí presentes estaba en mora, todos estaban al día en el pago del servicio; fue allí cuándo nos dimos cuenta entonces que fuimos víctimas de una burda artimaña: Incrementaron subrepticiamente el monto de la tarifa a ser pagada y para impedir reclamos o protestas, exigían el pago coactivamente el pago de esa tarifa. 

Lo peor de todo es que el servicio es prestado con bastante irregularidad, casi nunca hay agua en los chorros; y cuando hay, el agua es turbia, maloliente: No es potable; tanto, que sí deja reposar por un par de horas dentro de un recipiente expuesto a la luz solar, esa agua turbia tiende a tornarse de color verde; expuesta por mayor tiempo, germinan plantas dentro del recipiente. Y no estoy exagerando: He podido constatar que en un recipiente completamente cerrado, al llenarlo con esa agua que nos suministran como “potable”, surge y prolifera no sólo esa especie de flora, sino que eclosionan hasta las larvas de mosquitos. En definitiva, nos cobran por un servicio ineptamente prestado.


Desde luego, la mala prestación de ese servicio público no implica meramente la ineptitud o la corrupción del Estado, implica igualmente que el Estado nos expone como ciudadanía a graves riesgos a la salud.


¿Sí el agua llega turbia a nuestros hogares, el Estado será responsable por la mala prestación de ese servicio? Claro, es indudable que el Estado será absolutamente responsable sí en vez de ser suministrada agua potable a la población, se le suministra agua turbia y poco potable. La función del Estado es velar por la existencia de las condiciones requeridas para el desarrollo y desenvolvimiento de la personalidad de los miembros de su sociedad, y estaría vulnerando esos derechos cuándo a éstos se les expone a riesgos, suministrándole agua poco potable, así como cuándo no se les suministra ese servicio.


Por supuesto, vivimos en sociedad para así alcanzar aquellos fines que jamás alcanzaríamos sólo con nuestras propias fuerzas individuales: De este modo, en vez de dedicarnos a ir en busca del agua a un pozo o a un río, transportarla hasta nuestros hogares y una vez allí
someterla al correspondiente proceso de potabilización, hirviéndola un par de veces para así eliminar sedimentos y los consabidos agentes patógenos, confiamos como ciudadanos en qué ese servicio nos será prestado bajo la vigilancia del Estado, a cambio del pago de una tarifa: Dispondríamos así de mayor tiempo libre, para dedicarlo a otros menesteres; pero no, pagamos por el servicio, no recibimos el suministro por el cual pagamos, alimentamos una voraz y creciente burocracia y nos exponemos a contraer enfermedades, aparte de vernos obligados a adquirir agua potable comprándola por garrafones y, en el peor de los casos, adquiriendo la transportada mediante camiones cisternas.


Entonces, ¿cuál es la función del Estado? ¿Para qué vivimos en sociedad? El Estado tiene como función asegurar la existencia de esas condiciones requeridas para el disfrute de una calidad de vida acorde con la condición humana; de allí que sea inaceptable que, por ejemplo, para enfrentarse a fallas en el suministro de energía eléctrica la ciudadanía se vea obligada entonces a proveerse de velas para alumbrarse o a comprar plantas eléctricas para encenderlas cada vez que falle la energía; o que deba resguardarse temprano en sus hogares antes del ocaso, para evitar ser víctima del hampa, dado que después de las cinco de las tarde cesa toda actividad de quienes deben resguardar la integridad de la ciudadanía: Jueces, Ministerio Público, Policía…       


Por supuesto, como quiera que la mala prestación de los servicios públicos por parte del Estado no está tipificado como delito por ley alguna, el tema no es de carácter criminológico. Dispensen por haber expuesto la cuestión en un blog sobre Criminología.  

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Objetivo de política estadounidense: Resolver factores subyacentes que impiden disfrutar de la oportunidad de vivir de forma segura y próspera en sus países de origen, evitando deban migrar buscando esa oportunidad.



Obama: Queremos que el pueblo venezolano triunfe y prospere


El presidente de EE UU, Barack Obama, dijo en una entrevista exclusiva con Efe que los "cambios históricos" en la política hacia Cuba ya están dando "resultados" y consideró que ni su país ni el resto de la región deben "mantener silencio" sobre la situación en Venezuela.

Obama reafirmó también en la entrevista, realizada antes de participar en la Cumbre de las Américas, su compromiso de "asociación" con Centroamérica para tratar de resolver "factores subyacentes" como la violencia o la pobreza que han llevado a muchos a un "peligroso viaje al norte" en busca de oportunidades.

La relación actual entre EE UU y las Américas es "la mejor en muchas décadas", remarcó Obama, quien animó, además, a sentirse "orgullosos" de la que la comunidad interamericana está hoy "muy dedicada a los principios democráticos, al progreso social y al crecimiento sostenible".

Este es el texto de la entrevista, según la transcripción facilitada por la Casa Blanca:

Pregunta.- Sr. presidente, el lema central de la VII Cumbre de las Américas es "Prosperidad con equidad: el desafío de la cooperación en las Américas". En su segundo mandato, sus políticas se han centrado en tomar medidas para reducir la inequidad y la brecha entre ricos y pobres. ¿Qué tipo de compromisos concretos espera obtener en la cumbre y cómo puede ayudar EE UU a luchar contra la desigualdad en la región?

Barack Obama.- Como presidente, les he dado mi palabra a nuestros hermanos y hermanas latinoamericanos que Estados Unidos colaborará con los países y los ciudadanos de la región como socios en igualdad de condiciones, basándonos en nuestros intereses compartidos y en una relación fundamentada en el respeto mutuo. Eso se debe a que creo que las oportunidades y los desafíos a los que se enfrenta nuestro hemisferio solo pueden ser resueltos si trabajamos juntos, con un espíritu de responsabilidad compartida. Y eso incluye abordar el tema de las injusticias causadas por las desigualdades de tipo económico.

Creo que esta cumbre puede construir sobre la base del increíble progreso que ha logrado la región en las últimas décadas. El crecimiento económico, el comercio y el compromiso compartido de ampliar las oportunidades ha sacado a millones de personas de la pobreza. Desde 2002, la clase media prácticamente se ha duplicado y constituye el grupo social mayoritario en países como Brasil y México por primera vez en la historia. A pesar de ello, junto a la nueva riqueza creada en la región un tercio de la población del continente todavía sufre de pobreza extrema, y le resulta enormemente difícil obtener acceso a la educación, la atención médica y los servicios básicos que necesitan sus familias. Esta situación no solo es un contrapeso al crecimiento económico, sino también un desafío moral para todos nosotros.

Estoy convencido de que la mejor forma de cerrar esta brecha es fomentar un crecimiento económico a gran escala que cree nuevas oportunidades, al igual que expandir el acceso a las herramientas que las personas necesitan para salir de la pobreza, que incluyen la educación, destrezas técnicas y la capacitación laboral. Este es el motivo por el que hemos impulsado el intercambio comercial y las inversiones que crean nuevos trabajos. A lo largo y ancho de la región, estamos expandiendo el acceso a la electricidad y conectando a las familias y las comunidades a la economía global. 

Nuestra Red para Pequeñas Empresas del continente americano está ayudando a 250.000 pequeñas empresas a crecer en toda la región y nuestra iniciativa WEAmericas está ayudando a empoderar a las mujeres emprendedoras. Y mediante nuestra iniciativa La Fuerza de 100.000 en las Américas y otros programas de intercambio estudiantil, estamos conectando a nuestros estudiantes, jóvenes y empresarios entre sí y brindándoles acceso a la formación y las redes que necesitan para colaborar y tener éxito en el siglo XXI.

Mi viaje de esta semana profundizará este trabajo. En Jamaica, anunciaré una nueva iniciativa para empoderar a los jóvenes emprendedores y a los líderes de la sociedad civil en todo el continente americano y trabajaré codo a codo con los mandatarios del Caribe a fin de promover fuentes de energía limpias y sostenibles. 

La Cumbre de las Américas en Panamá es una oportunidad de seguir mejorando la competitividad de la región, por lo que Estados Unidos alentará a todos los países del continente americano a ratificar el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio de la OMC. También estoy deseando encontrarme otra vez con los líderes de toda América Central para profundizar nuestras iniciativas de colaboración con dichos países a fin de impulsar la buena gobernanza y mejorar las condiciones económicas y de seguridad, para que cada vez más gente tenga la oportunidad de vivir de forma segura y próspera en dichos países.

Al mismo tiempo, cada gobierno tiene la responsabilidad de realizar lo que le corresponde en cuanto a asegurar la buena gobernanza y la transparencia que promueven el comercio, las inversiones y las iniciativas económicas conjuntas que fomentan una mayor prosperidad para todos, así como promover la inclusión social que brinda a todas las personas la oportunidad de tener éxito independientemente de sus orígenes.

Pregunta.- Será el estreno de Cuba en la cumbre y esto hará que todos los países de la región estén juntos por primera vez en la historia. ¿Está listo para anunciar la reapertura de las embajadas en Washington y La Habana junto con el presidente cubano, Raúl Castro? ¿Cree que el régimen cubano está haciendo lo suficiente para mejorar la situación de los derechos humanos en la isla y realizar progresos en ese ámbito?

Barack Obama.- Los cambios históricos de nuestra política que anuncié el pasado diciembre representaron un quiebre con una estrategia que, durante más de 50 años, no logró mejorar las condiciones políticas o económicas del pueblo cubano. Como parte de ese anuncio, los gobiernos de Cuba y Estados Unidos se comprometieron a negociar el restablecimiento de relaciones diplomáticas, cuya ruptura se produjo en 1961, y Estados Unidos tiene la intención de cumplir con ese compromiso. 

El secretario de Estado (John) Kerry y su equipo ya han llevado a cabo una serie de diálogos bilaterales con Cuba que constituyen las negociaciones más intensas y de más alto nivel de las últimas décadas. Nuestros diplomáticos están realizando progresos significativos y estoy convencido de que podremos llevar adelante la reapertura de nuestras respectivas embajadas. 

De todas formas, la reapertura de las embajadas es tan solo una parte del proceso de normalización entre nuestros dos países. Mientras tanto, nuestros gobiernos ya han iniciado las conversaciones sobre temas como la aviación civil, derechos humanos, telecomunicaciones y otros asuntos que afectan a los ciudadanos de ambos países. Estoy convencido que el enlace beneficiará a los Estados Unidos y a Cuba; mejorará las vidas de los cubanos de a pie e impulsará la cooperación más efectiva a través del hemisferio.

Nuestra nueva política hacia Cuba también facilitará un enlace más grande con el pueblo cubano incluido un aumento del flujo de recursos e información al pueblo cubano y esto ya está mostrando resultados. Hemos visto un aumento en el contacto entre el pueblo de Cuba y Estados Unidos y el entusiasmo del pueblo cubano hacia estos cambios demuestra que vamos por el camino correcto.

Como dije el diciembre pasado, continuamos teniendo diferencias significativas con el gobierno cubano incluidos temas relacionados con los derechos humanos y los Estados Unidos siempre apoyarán los valores universales como la libertad de expresión y la libertad de asamblea. 

Durante la Cumbre de las Américas me reuniré con líderes de la sociedad civil de toda la región, incluido Cuba, como lo hago a menudo en diferentes países de alrededor del mundo porque creemos que la sociedad civil juega un papel crucial para apoyar el progreso de nuestras sociedades.

Pregunta.- La solicitud de 1 millardo de dólares para ayudar a los países de Centroamérica a mejorar su seguridad con el fin de contener la inmigración ilegal a Estados Unidos aún necesita la aprobación del Congreso. Además, sus órdenes presidenciales sobre inmigración siguen bloqueadas en los tribunales. Entonces, ¿qué están haciendo para intentar avanzar con respecto a estos dos asuntos?

Barack Obama.- Los 1.000 millones de dólares que he pedido para nuestra estrategia en Centroamérica no son tan solo para la seguridad ni están pensados solo en respuesta al aumento de la inmigración que observamos. Al revés, son parte de nuestra estrategia elaborada para asociarnos con los países centroamericanos mientras tratan de resolver los factores subyacentes que han llevado a muchos en el pasado a realizar el viaje peligroso hacia el norte, incluyendo violencia y pobreza.

Sirven para añadirse a los esfuerzos continuos de mi administración para promover la seguridad y la prosperidad en la región, incluyendo los programas de prevención de violencia a nivel de las comunidades.

Durante mi viaje de esta semana, seguiré defendiendo nuestra petición de 1 millardo de dólares al Congreso, que irán destinados a ayudar a los líderes de Centroamérica a realizar las difíciles reformas e inversiones necesarias para encargarse de los desafíos interrelacionados con respecto a la seguridad, el gobierno y la economía de la región. Los pueblos de la región quieren las mismas cosas que los pueblos de todo el mundo: instituciones democráticas, eficaces, responsables y transparentes, comunidades seguras para sus familias y economías integradas para que la región pueda competir en la economía mundial. Estados Unidos está comprometido a ser su aliado para construir ese futuro.

Al mismo tiempo, mantengo mi total compromiso para resolver nuestro sistema de inmigración que no funciona. Las acciones ejecutivas que anuncié el año pasado están diseñadas para arreglar algunos de los problemas que tenemos en la actualidad, y aunque algunas de esas acciones están a la espera en nuestros tribunales, confío en que la ley está de nuestro lado y en que al final todo saldrá adelante. Aún así, las medidas que tomé no son un sustituto para la reforma detallada y bipartidista que necesitamos para mejorar nuestro sistema de inmigración más completamente, en el que millones de personas siguen viviendo en la sombra. Por eso mantengo mi compromiso por trabajar con el Congreso para aprobar una reforma migratoria integral.

Pregunta.- Señor presidente, en el resto del mundo se percibe que Estados Unidos pierde influencia y presencia en el continente americano. Las organizaciones regionales como Unasur y Celac se ven como más eficaces y poderosas que la OEA y, por ejemplo, Brasil se ha unido al banco dirigido por China conocido como AIIB. ¿Cree que Estados Unidos sigue siendo el aliado principal y más importante para la región?

Barack Obama.- Sí, porque la relación entre Estados Unidos y el continente americano es como ninguna otra en todo el mundo. Estamos vinculados directamente por lazos familiares, comerciales, culturales, por valores compartidos y por nuestras aspiraciones sobre el futuro. 

Estamos vinculados por los miles de millones de hispanoamericanos, que es la población que más está aumentando en Estados Unidos y cuya influencia solo crecerá en las décadas que siguen. Y desde que asumí mi cargo, hemos reforzado nuestros lazos con Latinoamérica, que incluye lazos económicos, los cuales han impulsado las exportaciones estadounidenses a la región en casi un 70%.

De hecho, no exagero al decir que nuestra relación con el continente americano es la mejor que hemos tenido en muchas décadas. El nuevo capítulo de compromiso que hemos empezado con Cuba ha sido apoyado en toda la región y también es una oportunidad histórica de mejorar la cooperación y el progreso con la región.

Estados Unidos lidera los esfuerzos internacionales por apoyar a las naciones del Caribe a medida que aseguran su futuro energético. Se nos ha elegido como el socio para los países del Triángulo Norte mientras tratan de enfrentarse a los retos de seguridad y desarrollo de la región. 

Estamos trabajando de cerca con Canadá, Chile, México y Perú para cerrar un trato de comercio del siglo XXI en el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica. Cuando se trata de defender la seguridad, prosperidad y derechos humanos del pueblo del continente americano, nadie hace tanto, en más lugares, que Estados Unidos.

Aunque es verdad que la región ha cambiado dramáticamente en las últimas dos décadas, lo ha hecho de un forma consistente con nuestros valores e intereses nacionales. Nos podemos sentir orgullosos de que la comunidad interamericana de hoy es una región en la que no hay conflictos entre los estados y una que está muy dedicada a los principios democráticos, al progreso social y al crecimiento sostenible. Nos interesa mucho que los países en el continente americano se relacionen y formen relaciones comerciales con Europa, África, India y Asia, puede significar más prosperidad y oportunidad para todos nosotros.

Agradecemos las contribuciones de cualquier país y organización regional que esté trabajando activamente por alcanzar nuestro objetivo compartido de conseguir un hemisferio democrático y más próspero y seguro, desde Canadá hasta Chile. A medida que los países del continente americano expanden sus relaciones internacionales y asumen un papel mundial más activo, un papel que ante todo avanza nuestros valores e intereses compartidos, es natural que otros actores internacionales y nuevas organizaciones subregionales jugarán un papel más importante en la región. Si esos países y organizaciones se esfuerzan por respetar la seguridad, la prosperidad y los derechos humanos de la región, es algo positivo.

Pregunta.- En marzo, emitieron una orden presidencial para imponer sanciones a Venezuela y declararon Venezuela como una "amenaza" a la seguridad nacional. Esa orden presidencial fue rechazada por algunos países de la región. ¿Por qué creen que esta orden fue la decisión correcta para enfrentarse a la situación de Venezuela? ¿Están abiertos a tener un diálogo directo con el presidente venezolano Nicolás Maduro?

Barack Obama.- Quiero hablar claro, nuestro interés principal y duradero es en una Venezuela que sea próspera, estable, democrática y segura. Queremos que el pueblo venezolano triunfe y prospere. Estados Unidos es el socio comercial más grande de Venezuela, con más de 40 millardos de dólares en comercio bilateral al año.

Tenemos conexiones muy profundas y duraderas entre familias y nuestros ciudadanos. Creo firmemente en el compromiso diplomático, y Estados Unidos sigue abierto al diálogo directo con el gobierno venezolano para discutir cualquier tema de interés mutuo.

Venezuela se enfrenta a retos enormes en estos momentos. Durante muchos meses los vecinos de Venezuela buscaron promover un diálogo interno y una solución política a las divisiones que fragmentan a la sociedad venezolana, esperando prevenir que la situación de Venezuela afecte negativamente a otros en la región. Hemos apoyado de forma constante ese tipo de diálogo y seguimos viéndolo como el mejor camino adelante para Venezuela.

Eso no significa que nosotros, ni cualquier otro miembro de la comunidad interamericana, deba mantener silencio sobre nuestras preocupaciones por la situación de Venezuela. No creemos que Venezuela sea una amenaza para los Estados Unidos y Estados Unidos tampoco es una amenaza para el gobierno de Venezuela. 


Pero seguimos muy preocupados por cómo el gobierno venezolano sigue esforzándose por intimidar a sus adversarios políticos, incluido el arresto y acusación por cargos políticos de funcionarios electos y la erosión continua de derechos humanos, de igual manera que deberíamos preocuparnos por tales hechos en cualquier otro país del mundo. 

Por eso las sanciones que impusimos iban dirigidas a disuadir la violación de derechos humanos y la corrupción. Estas sanciones están enfocadas específicamente a las personas responsables de perseguir a los adversarios políticos, a restringir la libertad de la prensa, el uso de violencia y las detenciones y arrestos arbitrarios. Estas sanciones no quieren socavar al gobierno venezolano ni promover la inestabilidad en Venezuela.

De aquí en adelante seguiremos trabajando de cerca con otros (países) en la región para alentar al gobierno venezolano a llevar a cabo su compromiso de promover y defender la democracia en su gobierno, según se articula en la Carta de la OEA, la Carta Democrática Interamericana y otros instrumentos relevantes relacionados con la democracia y los derechos humanos. La cumbre esta semana en Panamá es un momento importante para los líderes de toda la región para reafirmar nuestro compromiso con estos principios y valores.
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Fuente: http://www.el-nacional.com/mundo/Obama-Queremos-venezolano-triunfe-prospere_0_607139301.html

lunes, 6 de julio de 2015

El misterioso caso de la Cárcel de Stanford



El misterioso caso de la Cárcel de Stanford


julio 3, 2015
por Javier Jiménez Cuadros
                  @dronte


Dentro de un momento, llamarán al timbre de tu casa. Al abrir, una pareja de policías preguntará por ti. Sin comerlo ni beberlo, mientras los vecinos se asoman al descansillo, te acusarán en voz alta de robo con violencia y allanamiento, te detendrán y te llevarán, primero, a la comisaría más cercana y después a la prisión provincial.

Allí, serás desnudado, cacheado y todos tu orificios serán inspeccionados a fondo. Te despiojarán, desinfectarán y te darán un uniforme: además del mono numerado, incluirá una pesada cadena enganchada a la altura de los tobillos, unas sandalias de goma y una gorra de nylon. Solo eso. Sin ropa interior, sin calcetines. Te sentirás humillado. Y entonces, poco importará tu identidad, tus creencias o valores, te habrás convertido –emocional, física y psicológicamente– en un preso.

Eso fue lo que les pasó a nueve jóvenes californianos el 15 de agosto de 1971 durante uno de los experimentos más conocidos de la historia de la psicología: el experimento de la cárcel de Stanford. O al menos, eso es lo que nos han contado.
  
La historia popular nos relata, a grandes rasgos, como un psicólogo social, Philip Zimbardo, reunió a 21 estudiantes universitarios ‘normales’, les asignó un papel al azar (unos de presos, otros de guardias) y los metió en una cárcel falsa. Allí, en pocos días y como por generación espontánea, aparecieron las agresiones verbales, los motines e incluso la tortura. El plan inicial era mantenerlos allí durante dos semanas, pero la situación se hizo tan insostenible que hubo que dar por finalizado el experimento en tan solo seis días.

Por eso, cuando los periódicos nos hablan de unos Mozos de Escuadra condenados por torturas o los abusos de Abu Ghraib, siempre hay alguien que dice “como en la película de El Experimento“, film basado en este experimento.

Es más, no sólo lo dice la historia popular, sino la mayoría de los manuales de psicología social. Si le preguntas a tu psicólogo de guardia, lo más probable es que te confirme, entre maravillado y horrorizado, lo que son capaces de hacer las situaciones a personas normales y corrientes.

Ya conocen la historia, ahora les contaremos la verdad
No obstante, la afirmación de Zimbardo de que, gracias a sus situaciones y roles, los estudiantes se habían ‘convertido’ en prisioneros y guardias, no goza de buena salud. No está claro que esta interpretación (la ‘situacionista’) tenga alguna validez. ¡Qué digo validez! No está claro que tenga ningún sentido.

Desde las primeras críticas (Banuaziziy Movahedi, 1975), se puso en duda que en el experimento ocurriera algo por ‘generación espontánea’. Banuazizi y Movahedi demostraron convincentemente que la misma presentación del experimento predisponía a los participantes a pensar que el comportamiento de los guardias iba a ser “opresivo y hostil”. Si a eso le sumamos que, hacia finales de los años 60 y principios de los 70 del siglo pasado, salieron a la luz numerosos casos de disturbios carcelarios y brutalidad por parte de los
guardias (Gray,2013) en Estados Unidos, se hace evidente que cualquier persona seleccionada con la premisa de “participar en un experimento psicológico sobre la vida en las cárceles” (como de hecho se hizo) podía tener una idea preconcebida muy clara de lo que se estaba buscando (Carnahan y McFarland, 2007).

Tampoco podemos decir que los guardias no recibieran instrucciones. El proceso de detención que he descrito arriba fue diseñado explícitamente por los investigadores para “humillar y castrar” a los prisioneros. Como el mismo Zimbardo ha reconocido recientemente (2007) y otros investigadores llevan tiempo señalando (Banyard, 2007; Gray, 2013; Haslam & Reicher, 2012), su papel fue más allá de lo que en un primer momento se dijo: tenía asignado el papel de “Superintendente” y ejerció como tal para que los guardias no tuvieran demasiado espacio a la imaginación. Los guardias fueron aleccionados tanto explícitamente en las reuniones diarias que se mantenían con el equipo investigador, como implícitamente al no ser ‘llamados al orden’ conforme iban aumentando el nivel de hostilidad y agresividad.

En un contexto como este, ese silencio por parte del investigador podía ser interpretado sin problemas como aprobación (Gray, 2013). Uno de los guardias, Dave Eshelman, confesó años después que, en cierta forma, él estaba llevando su propio experimento, “¿Hasta dónde podríamos llegar, cuánto podríamos abusar, hasta que estas personas (los investigadores) dijeran ‘ya basta’?” (Ratnesar,2011).

Uno de lo asesores del experimento, el exconvicto Carlo Prescott, escribió una carta al Stanford Daily titulada ‘La mentira del experimento de la cárcel de Stanford‘ en el que se arrepentía profundamente de su participación y acusaba a Zimbardo de haber manipulado el comportamiento de los guardias para demostrar su conclusión (Griggs, 2014).

Como ven metodológicamente el estudio es muy pobre: ni doble ciego, ni control de variables externas, ni un largo etcétera. Hasta tal punto que en el año 2002, y con financiación de la BBC, cuando Haslam y Reicher (2005, 2012; Reicher yHaslam, 2006) llevaron a cabo una ‘réplica’ del experimento pero evitando incentivar la hostilidad y los resultados fueron francamente decepcionantes para la hipótesis zimbardiana.

Pero la cosa no se queda aquí. Como señala Griggs (2014), el experimento de Zimbardo ha sido criticado por problemas de generalizabilidad y validez ecológica (Fromm,1973), el posible sesgo en la selección de participantes (Carnahan & McFarland, 2007; McFarland & Carnahan, 2009), por problema éticos (e.g., Savin, 1973) o por no dar cuenta de las diferencias individuales observadas (McGreal, 2013).

No es de extrañar que no se publicara en ninguna revista prestigiosa del área de la psicología social. Lo realmente curioso, como dice Ribkoff (2013) es “que pese a los obvios problemas conceptuales, metodológicos y éticos, el Experimento de la Cárcel de Stanford y las conclusiones propuestas por Zimbardo y otros siga siendo citado constantemente en entornos sociológicos, pedagógicos, políticos, legales y populares como una prueba del ‘poder de la situación’…”.

Entonces, ¿cómo llegó a ser tan exitoso y conocido este experimento?
¿Cómo pudo un experimento mal diseñado, publicado en una revista de segundo o tercer orden, llegar a ser tan respetado y popular? Para entenderlo, como dice Maria Konikkova, tenemos que irnos a octubre de 1971. Menos de dos meses después de la finalización del experimento y mucho antes de que ningún análisis de él hubiera sido publicado (ni probablemente, añado yo, realizado), Philip Zimbardo fue invitado a hablar como experto en la comisión para la reforma de prisiones del Congreso americano.

Tal y como comenta Konikkova, pese a que Zimbardo explicó bien el diseño del experimento, describió el estudio como “un intento para entender qué significaba psicológicamente ser guardia y ser prisionero”. Explicó que los participantes eran “la cream
de la cream de su generación”, que los guardias no habían sido aleccionados y que eran libres de crear “sus propias normas para mantener el orden, la ley y el respeto”. También expuso que “una amplia mayoría de los participantes no fueron capaces de diferenciar claramente entre su rol en el experimento y su ser verdadero”.

“La experiencia del encarcelamiento deshizo, aunque fuera temporalmente, toda una vida de aprendizaje; los valores fueron suspendidos, los autoconceptos fueron desafiados, y el lado más feo, básico y patológico de la naturaleza humana emergió a la superficie”, cito textualmente. Y siguió en esa línea durante los siguientes años ya fuera en entrevistas televisivas o en tribunas para los medios más populares de EE.UU.


Zimbardo distorsionó tanto la imagen del experimento ante la opinión pública que, para cuando se publicaron los artículos sobre el tema (1973a, 1973b) y sus consecuentes críticas (Banuazizi y Movahedi,1975), ya no había nada que hacer, el relato mítico ya estaba lanzado. Lo demás es historia.

O más bien historias. Historias, algunas falsas, otras reales como la vida misma, que os iremos contando en esta nueva serie de mitos y realidades de la psicología que empezamos hoy. Preparados, listos, adelante.

 
About Javier Jiménez Cuadros
Javier Jiménez, Consultor. Me dedico a encontrar soluciones conductuales a problemas sociales, profesionales y personales. He trabajado en las Universidades de Granada, Cambridge y Cranfield. Ahora desarrollo proyectos de consultoría, formación y divulgación con el fin de que la Psicología sea una forma de mejorar el mundo.
 
  
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Fuente: http://rasgolatente.es/el-misterioso-caso-de-la-carcel-de-stanford/

           
                     

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