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lunes, 25 de mayo de 2015

Explotación sexual y laboral, las dos caras de la trata de personas



Explotación sexual y laboral, las dos caras de la trata de personas
La gran mayoría de los casos reportados hasta el 31 de marzo de 2015 en Estados Unidos de Norteamérica corresponden a tráfico sexual, pero el 14 % es de víctimas de trabajo forzado. 


En julio de 2013, Miriam Kizzie, conocido como “Keys” y “Keyshawn”, de Dorchester -un popular vecindario de Boston- conoció a dos jovencitas de 14 y 15 años de edad. Con apenas 21 años, se ganó la confianza de ambas y logró fotografiarlas en poses sugestivas...ellas nunca imaginaron que las subiría a internet en forma de anuncio para prostitución.

En el curso de una semana, ambas chicas fueron obligadas a prostituirse en habitaciones alquiladas y en los apartamentos de los hombres que respondieron a los anuncios. Kizzie contó con la ayuda de Anthony Pledger, de 26 años, para hacer los arreglos de logística para transportar a las víctimas entre Massachusetts y Rhode Island.

Oficiales del departamento de Investigaciones del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) y la unidad antihomicidios y tráfico humano de la Policía de Boston, desmantelaron la operación de ambos hombres; según documentos judiciales, se declararon culpables de los delitos de tráfico y transporte de menores con el objetivo de prostituirlas así como de pertenecer a los Thetford Avenue Buffalos, una pandilla de Boston.

El 11 de mayo, Kizzie fue sentenciado a 12 años de cárcel y 5 años de libertad asistida. Durante la audiencia, las madres de las jovencitas relataron el impacto que esa situación tuvo en sus vidas y familias.

Una de las víctimas, ahora de 16 años, se dirigió a la Corte y contó su lucha por salir adelante: “Él me destruyó. Me mintió. He pasado casi dos años tratando de rehacer mi vida”, declaró.

Tipos de trata de personas

Casos como el anterior ilustran el infierno que alguien puede vivir al ser víctima explotación sexual, una de las dos formas más comunes de la trata de personas. También está la explotación laboral, y aunque en menor frecuencia, la combinación de ambas.

Según estadísticas recopiladas por el National Human Trafficking Resource Center (NHTRC), que opera en todo Estados Unidos, en el transcurso de 2015 ha recibido 5,212 llamadas alertando sobre casos de trata de personas; 778 fueron realizadas por las mismas víctimas y sobrevivientes.

La entidad clasifica el tráfico sexual dependiendo del tipo de local o industria donde se comete el delito, siendo el más frecuente en negocios-fachadas de prostíbulos (104 casos), luego los anuncios en internet y locales desconocidos (89 casos), prostitución en hoteles o moteles (87 casos), prostíbulos residenciales (51 casos) y servicios de acompañantes (49 casos), para un total de 973 expedientes abiertos.

Al 31 de marzo de este año, el NHTRC -que es operado por la organización sin fines de lucro Polaris- ha registrado 973 casos de tráfico sexual en todo el país, cinco veces más que los casos de tráfico para propósitos laborales (194). Los cinco estados con más reportes son California (223), Texas (101), Florida (77) y Nueva York (76).

El trabajo forzado en negocios pequeños constituye la porción más corta de esta clase de trata de personas en Estados Unidos, ya que a la fecha se han registrado 12 casos. Le sigue la agricultura (13), restaurantes y servicios de comida (14), equipos de ventas ambulantes (15) para que el primer lugar sea ocupado por el trabajo doméstico forzado (31).

La mayoría de las víctimas son mujeres (1,127). Se cuentan además 433 menores de edad.

Del total de casos que se abrieron en 2014, el 36.6 por ciento de las víctimas tenían nacionalidad estadounidense o eran residentes legales; le siguen las originarias de México, con el 3 por ciento, y las del triángulo norte de Centroamérica (Honduras, Guatemala y El Salvador) suman 1.4 por ciento.

Las autoridades dependen del público para detener a los perpetradores y liberar a las víctimas, que por lo general están asustadas, fuera de la vista y sufren en silencio.
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domingo, 24 de mayo de 2015

Crisis de migrantes apátridas en sudeste asiático


Peleas a muerte por la comida en los barcos varados en el Sudeste Asiático
Un centenar de personas, entre ellas mujeres y niños, han muerto en disputas por los escasos alimentos

Una mujer rohingya que ha logrado llegar a Indonesia llora al hablar por teléfono con un familiar en Malasia. Reuters / Roni Bintang 

                      

Internacional | 18/05/2015 - 08:16h
Madrid. (EUROPA PRESS).- Alrededor de cien personas murieron en varios barcos cargados de inmigrantes varados frente a las costas de Indonesia debido a disputas por la comida, según han relatado varios de los supervivientes a la cadena de televisión británica BBC.

"Una familia fue golpeada hasta morir con tablas de madera, el padre, la madre, y el niño. Y luego lanzaron sus cuerpos al mar", dijo Mohammad Amin, uno de los supervivientes. Pese a que los relatos no han podido ser verificados de forma independiente, un periodista de la cadena ha asegurado que los relatos de tres personas entrevistadas coinciden.

Algunas de las víctimas fueron apuñaladas, mientras que otras fueron ahorcadas, linchadas o arrojadas al mar. Las embarcaciones, en la que se encuentran centenares de rohingyas, han recibido la negativa a entrar en su territorio de Tailandia e Indonesia, que sostienen no tener los recursos suficientes para atender a ese número de inmigrantes.

Unos 25.000 emigrantes, principalmente rohingyas y bangladeshíes, han intentado salir de sus países en barcos durante el primer trimestre del año, muchos de ellos víctimas de redes clandestinas de tráfico de inmigrantes. En ocasiones estos emigrantes son abandonados por los traficantes en alta mar.

Solo la semana pasada, unas 2.500 personas han logrado alcanzar las costas de Malasia e Indonesia, pero en otras ocasiones son rechazados por estos países. Se estima que en Birmania viven alrededor de 800.000 rohingyas pero oficialmente son un pueblo sin Estado. El Gobierno de Birmania les niega la ciudadanía y los considera inmigrantes ilegales bangladeshíes. Bangladesh, por su parte, tampoco los reconoce como ciudadanos.

                   

                    

               

Venezuela: Elizabeth Kline, forzada a exiliarse.



Se nos va Elizabeth Kline


Goza en el canoping de la Flora Exótica Tropical en Yaracuy | Foto por Elizabeth Kline


Elizabeth Kline salió de Michigan hace 34 años para acompañar a su esposo que venía a trabajar con la Ford. El día del viaje caía una nevada feroz, era noviembre, tuvieron que descubrir el carro entre los blancos, abrigarse hasta el alma y encaramarse en el avión. De noche llegaron al hoy arruinado Macuto Sheraton, que vestía sus galas decembrinas. Al abrir los ojos salió a la terraza, vio el mar, el sol radiante, la gente contenta vestida de colores que cantaba y bailaba y sintió el aroma de un sofrito que desconocía. Se enamoró. Al día siguiente empezó sus clases de español. Compró un diccionario que la acompañó hasta que entendió y amó lo que le contaban. El primer año aprendió a bailar tambores en Borburata. Comió arepas, cachapas, empanadas y chicharrón.

Supo que su marido odiaba viajar, así que cuando los trasladaron a México pidió el divorcio. “Mi ex-esposo nombró como culpable a Venezuela”, comenta divertida. Nuestro país se convirtió en “el otro” de la discordia. Íngrima y sola se mudó a Venezuela, buscó un apartamentico, compró un carro usado y dio lecciones de inglés hasta que consiguió trabajo como corresponsal para el The Daily Journal. Su primer trabajo fue escribir de Guayana. El vuelo paró en todas las misiones y se dejó abrazar por los tepuyes. “Así fue como empecé a escribir de turismo. Conocer Venezuela se convirtió en una adicción. He viajado casi un millón de kilómetros en 5 carritos. Siempre sola porque me gusta cambiar el plan, participar en las actividades que encuentro. No quiero que nadie me diga que quiere parar o qué hacemos aquí. No puedo trabajar en una oficina. Yo necesito mi libertad”.

20 años de su Guía. Entre libertad y adicción, su Guía de Campamentos, posadas y cabañas está cumpliendo 20 años. La edición que está en librerías y posadas es la última que sacará esta viajera enamorada de nuestra geografía, sus fiestas, su gente y sus sabores.
 
Elizabeth va de posada en posada, de campamento en campamento. Nadie sabe que llegará. Se baja de su carrito y entra con actitud de investigador. Revisa baños, habitaciones, cocina, estacionamiento. Supervisa desde los jardines hasta las almohadas y las sábanas. Conversa con sus dueños y con los huéspedes. Prueba la comida. Y sale veloz hasta la próxima parada. Así anda por carreteras y caminos indagando dónde es bueno hospedarse y dónde será un fracaso. Lo reseña luego en su guía sin ninguna censura. A veces de forma descarnada que algunos critican y otros valoran, pero todos le creemos. No acepta ni avisos ni intercambios. Sabe y entiende que su credibilidad es su mayor fortaleza. La publica siempre en inglés y en español y la reparte personalmente en las posadas. Cuando regresa a revisar y actualizar información recoge su platica y lleva la próxima edición. Es una gladiadora de imposibles. Tiene 70 años y hasta ahora había viajado confiada y sin miedo, sola, en carritos sencillos, por cada una de las carreteras que unen pueblos y ciudades. Cada semana deja su testimonio en las páginas del cuerpo de turismo de El Universal. “Es impresionante la cantidad de venezolanos que me dicen: —Oye, tú conoces más de Venezuela que yo–. ‘Pero bueno, sal, aunque sea un día a un sitio cerca de tu casa’, les digo.”
— ¿Qué tiene Venezuela que te sorprende?
—Uno es la sencillez de la gente. Pasas por un pueblito, preguntas dónde queda algo y te dicen: “Ven, sígueme que yo te muestro”. Otra cosa que no se ha explotado son las fiestas, el folklore. Hay muchas manifestaciones muy autóctonas que se conservan intactas. La primera vez que vino una amiga de Estados Unidos fuimos a Maracaibo, llegamos a Sinamaica y nos topamos con un desfile de lanchas llevando a San Benito. Decidimos seguirlos y participamos de la fiesta. Luego salimos a Ciudad Ojeda y en cada pueblo seguía el homenaje a San Benito. Fue una suerte. Después empecé a ir todos los años.
— ¿Y la comida?
—Amo las empanadas, arepas, caraotas, cachapas. Lo impresionante es la diferencia en cada región del país. Las empanadas en Margarita son delgaditas, los pasteles en Mérida tienen papas. Las cachapas en Puerto La Cruz son inmensas. En Paria pruebo la influencia trinitaria. Donde voy hay cosas distintas. Algunas de mis mejores comidas las he gozado en tarantines al lado de la carretera. Son fresquitas y puedo ver dónde las están preparando.

Su exilio forzado. Aunque este amor desbarrancado por nuestro país sigue intacto en la piel, el alma y el paladar de Elizabeth, por primera vez en 34 años siente miedo. Sus hijos vinieron hace dos años luego de tres sin visitarla. Quedaron abrumados por el deterioro y la inseguridad. Le pidieron a su madre que saliera de aquí. En esas vacaciones juntos no les ocurrió ningún percance, pero apenas salieron de tres posadas, hubo asaltos en dos de ellas. En su último viaje a la Gran Sabana por primera vez tuvo dudas al visitar un salto desconocido porque estaba muy solo. Hace una semana casi la asaltan en un hombrillo donde tuvo que detenerse a contestar una llamada. Vio un par de motos acercarse con dos hombres en cada una. Tocó la corneta y metió la chola. Logró escaparse. Posaderos de todo el país le cuentan los horrores por los que han pasado: asaltos, robos, comandos entrando a los campamentos armados hasta los dientes. A veces ha habido violaciones a alguna huésped. Con frecuencia no lo cuentan para no crear pánico. Se quejan porque no consiguen papel tualé, harina, azúcar. El café con leche desapareció de los desayunos. Comparten con ellas sus vicisitudes.

En Paraguaná estuvo más de cuatro horas trancada en una vía por una protesta. Se caldearon los ánimos, la gente se fue poniendo agresiva y pudo huir en un descuido por un camino de tierra. Le da terror que su carro se eche a perder y que no consiga los repuestos. Ya estuvo parada casi dos meses. Sin carro no es nadie. Su vida es andar por Venezuela para contarla.

Elizabeth entrevistada por Valentina en @CircuitoOnda
“Soy gringa. Mi visa vence en 2016. ¿Quién me dice que me la van a renovar? Si me pasa algo, ¿quién me garantiza que mis hijos puedan entrar a auxiliarme? Los dos son gringos y viven en Estados Unidos”, explica Elizabeth desolada.

Puede que algún lector piense que lo de Elizabeth Kline no es un exilio porque ella no nació aquí. Pero para ella lo es. Y quienes la conocemos lo percibimos así. Antes de despedirme le pregunto cómo se siente al tener que buscar otra vida a los 70 años en un país que dejó hace 34. “Es como divorciarse de un marido que todavía amas”. No aguanta el dolor. Sale un llanto desgarrado, profundo. Abandona lo que más ama: esa libertad de viajar por Venezuela y compartirla con los venezolanos. Me da una vergüenza muy profunda. La estamos expulsando. A ella, que lo único que ha hecho es regalarnos entrega, sensibilidad, asombro y amor por cada metro cuadrado de Venezuela. La vamos a extrañar muchísimo.
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Fuente: http://www.el-nacional.com/viajes/va-Elizabeth-Kline_0_632336952.html

Venezuela: Fallas del sistema de atención de emergencias



Falta de policías obliga a fusionar cuadrantes del patrullaje inteligente
Teléfonos sin señal, dañados, descargados o números intercambiados dificultan la atención inmediata en seguridad ciudadana. El Nacional llamó a los 142 cuadrantes que hay los 5 municipios de Caracas para verificar el funcionamiento

En 20% de los números no respondieron | Foto Archivo El Nacional



Cinco parejas de amigos decidieron cenar en El Hatillo el jueves 16 de abril. Al bajarse de los automóviles vieron a dos hombres extraños estacionados que observaban a quienes entraban al local. Fue intimidante, pero siguieron su camino al restaurante. Estaba lleno. A las 10:00 pm una de las parejas se despidió después de cenar, y a la 1:00 am volvió la mujer descalza y gritando que a su novio se lo habían llevado secuestrado en el carro y allí estaban las llaves de su casa donde se encontraba su hijo. Llamaron al servicio de patrullaje inteligente de El Hatillo para denunciar el plagio mientras que el resto de los amigos se quedaron resguardados en el local, que cerró las puertas para evitar que alguien entrara. La patrulla llegó dos horas después con la víctima, a quien encontraron en la carretera, ya liberado, mientras iban a atender el llamado dos horas después. “Llegaron tarde, pero llegaron”, expresa una de las mujeres del grupo.

El tiempo de respuesta de los cuadrantes de seguridad implementados en Caracas y varios estados del país hace 15 meses es la crítica común de los usuarios, aunque desde el Viceministerio de Prevención y Seguridad Ciudadana se promete que la atención del llamado no debería tardar más de 5 minutos desde el momento del reporte. Luego, errores en los números, problemas de señal, baterías descargadas, celulares averiados o funcionarios ocupados en operativos son las variables de las cuales dependerá que del otro lado del teléfono algún oficial pueda atender el llamado de un ciudadano.

En el área metropolitana de Caracas hay 142 cuadrantes de seguridad. Cada uno abarca un kilómetro cuadrado de territorio y dispone de una patrulla y 2 motos para actuar. Entre el jueves 7 y el viernes 8 de mayo, en la mañana y la tarde, El Nacional llamó a todos los números de los cuadrantes para verificar su funcionamiento. De los 142 números, solo en 31 (20% del directorio) no atendieron y en 3 se negaron a dar información.

En el monitoreo telefónico de los 95 cuadrantes del municipio Libertador en 14 no atendieron las llamadas.  Los cuadrantes 7 de Antímano (estaciones de Metro Mamera y Antímano, Párate Bueno, Calle Real del Carmen, calle Cruz Verde, La Rangela, Altos de la Iglesia calle Tras, calle del Medio y calle Guzmán Blanco), 1 de La Pastora (desde el Metro Agua Salud hasta el Barrio Canaima) y el 2 de San Bernardino (urbanización San Bernardino y avenidas José Ángel  Lamas, Cecilio Acosta, Humboldt, Baralt, Aranda, Diego Lozada y  Germán Roscio) tienen los teléfonos dañados. 

En El Junquito los problemas de señal con las líneas Movilnet dificultan las comunicaciones. Al llamar, un oficial de la GNB se identifica, advierte que no se escucha porque no hay señal y se cae la llamada.

Pocos funcionarios. El déficit de funcionarios obliga a que una comisión se ocupe de varios cuadrantes. El criminólogo Fermín Mármol García señala que se requiere incrementar en 70% el pie de fuerza policial para cumplir con los estándares internacionales de 4 funcionarios por 1.000 habitantes. La distribución de los funcionarios, agrega, debería responder a la densidad de poblacional y a un mapa del delito.

Aún con la incorporación de militares a las tareas preventivas de seguridad ciudadana –política criticada por los especialistas y sobre la que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha hecho objeciones– el plan tiene poco personal.

El monitoreo arrojó que había 467 funcionarios asignados a 108 de los 142 cuadrantes del área metropolitana, que en su mayoría atienden problemas de ruidos molestos y violencia de género: 230 son de la GNB, 125 de la PNB, 12 de Polimiranda y 100 de policías municipales. Cuando comenzó el plan de seguridad, en enero de 2014, se anunció que solo en el municipio Libertador estarían desplegados 1.420 polinacionales en 52 cuadrantes.

En la práctica varios sectores trabajan fusionados. En el cuadrante 3 de Coche y los 4 que integran El Valle hay 2 funcionarios por cuadrante que se unen para atender las llamadas de emergencia “por lo peligroso de la zona”. En la parroquia El  Recreo, 4 guardias nacionales asumen los cuadrantes 2 y 3 por falta de personal para cubrir ambas jurisdicciones.

En la parroquia Sucre, 3 funcionarios de la PNB trabajan unidos para cubrir los cuadrantes 1, 2 y 3, mientras que en los cuadrante 18, 19 y 20 quedan 11 de los 24 policías nacionales que trabajaron inicialmente porque el personal lo asignaron a otras tareas: evitar la presencia de buhoneros en el bulevar de Catia, deportar colombianos y custodiar al alcalde metropolitano, Antonio Ledezma, que está detenido en su casa en el municipio Baruta. Una patrulla con la identificación Patrullaje Inteligente Parroquia Sucre está permanentemente en la entrada de a residencia.

Teléfonos averiados. En el municipio Sucre hay 22 cuadrantes, de los cuales 9 no atendieron los teléfonos en zonas como Petare, El Llanito, Paulo VI. En Leoncio Martínez los cuadrantes 1 y 2 tenían los celulares descargados a las 10:00 am y el cuadrante 3 (estación del Metro Miranda, Parque Miranda, La Carlota, Santa Cecilia, Campo Claro, Los Ruices y Los Cortijos) lo reportaron hace un mes como averiado. Los cuadrantes 7 y 9 están intercambiados en la página del Ministerio de Interior, Justicia y Paz y fueron atendidos por funcionarios de la GNB.

Mármol León añade que el plan pierde efectividad por la variedad de números que debe manejar un ciudadano dependiendo de la zona donde se movilice. "Hay fallas de inversión tecnológica que deberían solventarse para tener una respuesta más eficaz, como el teléfono único que localice el lugar donde la persona tiene el problema”. Ese modelo está en planes de ejecución con la creación del 911, que sustituyó al 171, que también presentaba fallas.

El director de Seguridad Ciudadana de Sucre, Ángel Alvarado, explicó que hay dos teléfonos por cuadrante en su jurisdicción aunque la página web del MIJ solo publica un teléfono para cada zona demarcada. Denunció que 10 teléfonos de los 22 cuadrantes del municipio están dañados y aún el ministerio no solventa la avería, por lo que recomendó a los vecinos llamar directo a la central telefónica si viven en los cuadrantes 3 (San José y zona 1 de La Bombilla) y 10 (La California Norte y Sur, Brisas de Petare, Campo Rico y Zona Industrial Lebrún, que actualmente están incomunicados.


En el municipio Baruta hay 16 cuadrantes de los cuales los 3, 5, 6, 7, 10 12 estaban apagados en la mañana. Manuel Tangir, director de Seguridad Ciudadana de Baruta, reportó 20 teléfonos dañados hace 2 meses de 32 que hay en el municipio. Actualmente, Chuao, Santa Marta, Santa Sofía, Lomas de las Mercedes, Santa Fe, Valle Arriba, Barrio El Guire, Prados del Este, San Andrés y Las Cocuizas, están incomunicados por la avería de los números de 3 cuadrantes. Tangir también recomienda llamar al centro de emergencias (0212-9038511) e informó que en Baruta se habilitarán 3 cuadrantes más en Hoyo de la Puerta.

En el municipio Hatillo hay  6 cuadrantes y solo en 2 no contestaron las llamadas, mientras que 2 zonas tienen los números intercambiados en la página del ministerio: el cuadrante 5 tiene el número de la zona 2 y el 6 el del cuadrante 3. Ernesto Romero, director encargado de Seguridad Ciudadana de El Hatillo, explicó que los cuadrantes 3 y 6 están bajo la custodia de la GNB y los otros de Polihatillo, que dispone de 150 policías municipales para resguardar 6.000 habitantes.

En el municipio Chacao los 3 cuadrantes están operativos y a cargo de la policía municipal.

App sin respuestas
Desde septiembre del año pasado hay una aplicación del patrullaje inteligente para teléfonos inteligentes que utiliza el GPS del móvil para ubicar el cuadrante donde la persona se encuentra e indica el número al que debe llamar. También puede mandar la denuncia vía mensaje de texto y una foto de manera anónima.

A través de la aplicación Giselle Pérez denunció hace dos meses por mensaje de texto que había una fiesta que alteraba el orden público en la avenida Andrés Bello. El reporte lo hizo a la 1:00 am. Pese a que recibió la notificación de que una patrulla se estaba dirigiendo al lugar fue el amanecer del lunes y no la policía la que terminó con la fiesta. Intentó comunicarse a través del número del cuadrante pero nadie atendió la llamada.

En el sondeo realizado vía telefónica ningún funcionario reconoció que ha recibido denuncias a través de esa aplicación en sus teléfonos móviles.
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Fuente: http://www.el-nacional.com/sucesos/Falta-fusionar-cuadrantes-patrullaje-inteligente_0_633536744.html