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domingo, 19 de enero de 2014

Medios de comunicación modelizan conductas violentas




 

 

Medios deben promover los valores y la educación

Académicos señalan que los medios deben cuidar “la modelización” de conductas violentas

19 enero 2014 | Haga un comentario
 
Los impresos, las radios y las televisoras constituyen espacios de representación social que pueden incidir positiva o negativamente en la construcción que lo sujetos hacen de sí mismos y de los otros, dado su poderoso soporte simbólico y afectivo con el que penetran la mente.
 
 
 
A las 6:00 am se enciende el televisor en el noticiero que da los buenos días, la pantalla chica ha sustituido al reloj despertador. Camino al trabajo la gente navega por la web desde su teléfono móvil, lleva encendido el radio o va acompañado del diario. Al llegar de la escuela, algún medio acompaña a las y los jóvenes que hacen sus tareas y luego seguramente tendrán una recompensa con una jornada de videojuegos. 
 
Los medios no tienen distinciones de edad ni de clase social y están prácticamente en todos los hogares venezolanos, en aquellos que han sido víctimas de la violencia, que en 2013 alcanzó a 39% de la población, según cifras ofrecidas recientemente por el titular de la cartera para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres.

La mesa está servida para el debate y los medios son nuevamente el blanco. En la presentación de la Memoria y Cuenta de 2013 en la Asamblea Nacional, el presidente Nicolás Maduro criticó el modelo de comunicación al que calificó de antihumano, cargado de antivalores, de culto a la droga y a las armas.

¿La violencia está relacionada a lo que exponen los medios? Sí y no, responde el investigador Jesús María Aguirre, director del Centro Gumilla, quien enfatizó que los “medios refuerzan o reflejan el ambiente” violento.

UN MODELO A SEGUIR

Sea prensa escrita, radio o televisión, “el medio no es el que genera la violencia”. Sin embargo, indicó Aguirre que los medios deben cuidar “la modelización”, que puede reforzar la idea de que para dirimir un conflicto se debe recurrir a la violencia. El peligro de esto es que el modelaje se puede convertir en modos, pero que dentro del conjunto de factores de la violencia “son una cosa menor”.

El profesor Steven Bermúdez, de la Escuela de Comunicación de la Universidad del Zulia (LUZ) e investigador del discurso mediático, coincide con Jesús María Aguirre en que los medios ayudan a modelizar conductas violentas.

“La incidencia que tienen los medios de comunicación en la violencia delincuencial es semejante a la que tienen en otros ámbitos de la vida: los medios son fuertes espacios para el modelamiento social, para generar patrones o marcos de pensamiento y comportamiento, y para generar marcos interpretativos de los fenómenos del mundo cotidiano”, puntualizó.

Para Bermúdez los medios constituyen espacios de representación social que pueden incidir positiva o negativamente en la construcción que lo sujetos hacen de sí mismos y de los otros, dado su poderoso soporte simbólico y afectivo con el que penetran la mente.

“Si los medios prefieren y patrocinan programas o producciones en las que las representaciones violentas tengan mayor atención, mayor presencia o que estas no sean cuestionadas fuertemente, favorecen que la violencia sea percibida como aceptable y que los ciudadanos las vean como natural”, denunció.
 
Carlos Delgado Flores, director del Centro de Investigaciones de la Comunicación (CIC) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), opina diferente y dijo que “la idea de que en un proceso de comunicación la información que el receptor recibe es la misma que el emisor transmite no ocurre”.
 El docente desestimó que en un contenido difundido en un medio por si solo genere una conducta: “La gente usa la información pública suministrada por los medios de comunicación social, la resignifica, la recontextualiza y se convierte en argumento para la toma de decisiones”.

FALSAS JUSTIFICACIONES

El padre Jesús María Aguirre también critica las justificaciones que se aprenden con “las conductas modeladoras”, que proponen formas, procedimientos y los argumentos que se emplean para recurrir a la fuerza. “Eso es para mí lo peligroso de los medios”, reiteró.

El sacerdote de la Capilla Nuestra Señora de la Esperanza en Carapita, sostiene que la violencia es generada por el contexto y que a mayor densidad poblacional, aumenta el roce social y por ende la violencia: “En los barrios eso es obvio, no digo que no la haya también en otros lugares”.

Enumeró que a la problemática se han sumado procedimientos sofisticados por el uso de armas, motos y de equipos de telefonía móvil, ya que estos últimos ayudan a la vigilancia de las víctimas, lo cual complica la labor de los cuerpos de seguridad.

El profesor Aguirre insiste en que los medios son los menos importantes, son secundarios al analizar la violencia delincuencial. La problemática está en que las instituciones (la familia, la escuela y las iglesias Cristiana y Evagélica) han perdido su influencia para enraizar valores.

LAS INVESTIGACIONES

Delgado Flores resumió que los 70 años de estudios sobre medios que transmiten instrucciones para conductas violentas no son concluyentes, y que lo que ocurre en “es un proceso de liberación, de comprensión, de interpretación y de inteligencia. Todo eso va mediado por el sentido común de la gente”.

El profesor de la UCAB criticó que si una tradición de investigación no ha sido concluyente es muy posible que no se tal la relación entre medios y violencia, por lo que las investigaciones sobre el tema deberían enriquecerse, hacerlas desde nuevos paradigmas, desde las perspectivas de otras disciplinas con una visión constructiva entre la academia y el Estado.

El académico Steven Bermúdez la postura de Delgado Flores al señalar que “ningún investigador social serio negaría que exista una relación causal poderosísima entre medios de comunicación y violencia social”.

Además, afirmó que los medios pueden contribuir a generar cultura de paz o cultura de la violencia, y hay una relación altísima y recurrente en la aceptación de la violencia y de la inmunidad que las personas van generando ante ella.

SOBRE LAS POLÍTICAS

“La políticas públicas se realizan desde un saber, de alguna forma avalado por la academia. Si esa discusión (sobre las políticas) no se da y partimos del principio de que en efecto la televisión genera efectos, la radio genera efectos y conductas y resulta que no es concluyente la investigación ¿Cómo hacemos?”, expresó el profesor Carlos Delgado Flores.

El docente de la UCAB cree que en Venezuela los decisores han formulado políticas públicas bajo la premisa de que los efectos que generan los contenidos violentos de los medios, de que la información que se transmite es igual a la que se recibe. “Y no es así, la gente hace cosas con la comunicación (la información). Tanto los decisores como los medios dejaron por fuera la posibilidad de que la gente haga cosas con la información: como discutirla, construir sentido común, resignificarla, emplearla en el aula, emplearla en reuniones de discusión, que las gente pueda criticar las agendas, las políticas públicas, criticar en aras de tener autonomía”, justificó.

Delgado Flores sostiene que hay una creciente demanda de comprensión, de conocimiento, de debate de la agenda de temas que no son cubiertos ni por los medios privados ni por los medios estatales. “Una parcialidad promueve el logro de los objetivos de la planificación de políticas públicas y el otro critica el cumplimiento de esos objetivos. En el ínterin a la gente le faltan argumentos para la toma de decisiones, por lo que hay que volverse a la gente”, argumentó.

El director del CIC apuntó que las discusiones en las redes sociales no son suficientes y que se deben abrir espacios en los medios donde circule información, opinión y se tomen decisiones. “El espacio público de los discursos consagrado, donde ocurre la confrontación, es un espacio intervenido, permeado por redes de deliberación y hay que volverse a esas redes, los medios deben abrirse a eso”, recalcó.

Delgado Flores citó un informe de Naciones Unidas sobre las ciudades más violentas del mundo, entre las 20 primeras se encuentran seis ciudades de México, seis de Brasil y tres de Venezuela, que tienen en común que los proyectos nacionales han devenido en tecnocráticos, sus instituciones han perdido legitimidad y conflictos sociales de larga data no resueltos. La violencia criminal obedece además a la penetración del narcotráfico, desesinstitucionalización y a rezagos educativos en cada caso.

En el caso venezolano, explicó, que el Instituto Nacional de Estadística detalla que 53% de la población activa que tiene como grado educativo séptimo año, representa a ocho millones de personas distribuidas en tres generaciones de hogares excluidos del sistema educativo. Se trata de una problemática cuesta arriba. Para revertir este proceso, el presidente Hugo Chávez creó las misiones educativas “con el fin de empoderar los proyectos de vida, los proyectos por edad”.

“Pero las misiones educativas van decayendo. No tiene sentido, que a esta fecha se tengan los mismos indicadores de fuerza de trabajo, que solo 25% de la población económicamente activa tenga formación universitaria. No se corresponden los datos de crecimiento de la matrícula con los indicadores de fuerza de trabajo. Algo pasa y no creo que sea un problema de medición”, subrayó Delgado Flores.

El investigador de la UCAB aseguró que los medios deben participar en la construcción de los planes de seguridad del Estado. La socióloga Maryclen Stteling también declaró esta semana a la prensa nacional que en el plan de pacificación del país que adelanta el Gobierno deberían participar los medios de comunicación.

Por su parte, Jesús María Aguirre reconoció el esfuerzo del Gobierno para disminuir la tasa de mortalidad infantil, gracias a políticas de protección para las niñas y los niños. No obstante, cree que la batalla se pierde en la población juvenil. Mencionó un estudio realizado por Andrea Chacón y José Luis Fernández-Shaw publicado en la Revista SIC del mes de noviembre de 2013, el cual detalla que la tasa de muertes violentas por armas en jóvenes de 15 a 17 años de edad es de 68%, “una barbaridad”. “Lo que ganamos en protección de la niñez se pierde en la mortandad tan alta”, lamentó el sacerdote.

DEL PERIODISMO

http://www.correodelorinoco.gob.ve/wp-content/uploads/2014/01/Medios-y-Violencia2.jpg¿Cuál debe ser la ética y el tratamiento periodístico sobre la problemática de la violencia? Según Carlos Delgado Flores la respuesta está en que la ética periodística no puede centrarse en la objetividad ni en la búsqueda de la verdad: El ejercicio del periodismo debe ser el ejercicio de la solidaridad. “Nos debemos a todos los ciudadanos, solidarse con ellos, conseguir los mejores argumentos para la toma de decisiones ciudadanas”.

A juicio de Steven Bermúdez, el periodismo debe evitar mostrar la violencia como algo “natural” y menos como un “espectáculo”. “Debe evitar reconstruirla, discursivamente, desde la emocionalidad, con la cual se busca la empatía irracional. Debería siempre apuntar a dejar establecido las causas o las variables más visibles que intervienen en su generación. Nunca debería ponerse a la víctima al mismo nivel del victimario. No debe claudicar en la pluralidad de perspectivas”, complementó.

¿Cuál debe ser la ética y el tratamiento periodístico sobre la problemática de la violencia? Según Carlos Delgado Flores la respuesta está en que la ética periodística no puede centrarse en la objetividad ni en la búsqueda de la verdad: El ejercicio del periodismo debe ser el ejercicio de la solidaridad. “Nos debemos a todos los ciudadanos, solidarse con ellos, conseguir los mejores argumentos para la toma de decisiones ciudadanas”.

A juicio de Steven Bermúdez, el periodismo debe evitar mostrar la violencia como algo “natural” y menos como un “espectáculo”. “Debe evitar reconstruirla, discursivamente, desde la emocionalidad, con la cual se busca la empatía irracional. Debería siempre apuntar a dejar establecido las causas o las variables más visibles que intervienen en su generación. Nunca debería ponerse a la víctima al mismo nivel del victimario. No debe claudicar en la pluralidad de perspectivas”, complementó.

Por otra parte, el investigador de LUZ apuesta a que los medios dedicados al entretenimiento ayuden a cuestionar la violencia, ofrecer miradas que propicien otras perspectivas.

El docente Carlos Delgado Flores invocó la doctrina de la responsabilidad social de los medios, que data de la década de los cincuenta en Estados Unidos, que reconoce que los medios de comunicación social son vitales para la construcción del sentido común en una democracia. Pero advierte, que cuando impera la polarización, no impera el sentido común sino el sentido de los bandos.

Construir ese sentido común con la gente, dijo Delgado Flores, requiere diálogo, consulta, transparencia y despolarización.

Del recién creado Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria (Cesppa), que entre otros objetivos debe “unificar el flujo informativo sobre los aspectos sensibles de la seguridad, defensa, inteligencia y orden interno, relaciones exteriores y otras instituciones públicas y privadas que se requieran”, el profesor cuestionó hasta qué punto esta instancia garantizará información trasparente para la ciudadanía, necesaria para la participación y la contraloría social del Poder Popular.

UNA DÉCADA DESPUÉS

A 10 años de la promulgación de Ley de Responsabilidad Social en Radio, Televisión y Medios Electrónicos (Resorte), los analistas coinciden en que el instrumento debe ser revisado y aluden que el tiempo ha demostrado su ineficacia.

El profesor Carlos Delgado Flores de la UCAB, cree que la norma ha dejado por fuera contenidos y poblaciones, y le ha robado a la gente argumentos para el debate. “¿La gente se cura de violencia por no jugar videojuegos? Vamos a medir los resultados de la Ley Resorte y los índices de criminalidad”, cuestionó.

¿La ley debe ser reformada? Sí, respondió el docente, quien considera que el instrumento debe ser sustituido por un esfuerzo público de educomunicación. “La política pública debe ser propositiva y no restrictiva, porque no hay efectos fuertes ni causas directas (entre medios y violencia)”, propuso.

Steven Bermúdez determinó que al igual que otras leyes venezolanas, la incidencia de la Ley Resorte ha sido tímida. Salvo por la colocación de la advertencia sobre el tipo de programa a su inicio o la “autocensura” de los medios hacia temas considerados todavía tabú o controversiales en nuestra sociedad (homosexualidad, aborto, religión, etc.), no ha habido mayor impacto en la programación.

Admitió que el “asunto no está en imponer temas o en advertir sobre el programa tal o cual. El asunto está en determinar cómo son tratados los temas y qué tipo de televisión seguimos produciendo y a qué tipo de televisión se tiene acostumbrado al venezolano y latinoamericano”.

“Venevisión y Televen, por ejemplo, siguen dedicando la mayor parte de su parrilla a la difusión de telenovelas colombianas o mexicanas, en cuyas tramas se sigue insistiendo sobre visiones del mundo truculentas, violentas, discriminadoras. Frente a ellos, TVES presenta lo que, a mi juicio, es la mejor propuesta, de toda la historia de nuestra televisión nacional, en cuanto a cine de todos los países. ¿Cuál se ve más?”, contrastó Bermúdez.

 

PROPUESTAS

El académico Carlos Delgado Flores cree que hace falta una campaña nacional de educación, que sigue siendo el problema. “Las normas no sustituyen la cultura”, acotó.

El padre Jesús María Aguirre ilustró que en las instituciones y en las familias en general hay la carencia de una figura de autoridad y de respeto. “Hay pendiente una gran tarea de tipo educativo, por eso que hemos llamado a la internalización de valores en todas las instituciones”, exhortó.

Aguirre reconoce que no es una tarea fácil y que se deberían revisar como se como presentan estos temas en los medios que se dedican a los contenidos de ficción o entretenimiento, en los que la telenovela tiene supremacía en Venezuela.

De los dramáticos que presentan las estaciones de televisión se deberían evaluar las figuras paternas, las figuras de autoridad, etcétera. Ejemplificó que la famosa telenovela trasmitida en los años noventa por Radio Caracas Televisión, Por estas calles, “fue fatal” porque en esta serie la resolución de conflictos políticos no se hizo mediante las instituciones de justicia.

El también docente del postgrado en Comunicación para el Desarrollo de la UCAB indicó que se debe contrarrestar una cultura en la que las personas toman la justicia por sus manos: “Se ha implementado una lógica y una cultura de que la manera de resolver los conflictos es mediante las pistolas, las armas”. Aseveró que esto ocurre por que la persona se dedica a operaciones delincuenciales o porque las personas cuestionan y no le dan crédito a las instituciones policiales y de justicia.

“Este el problema cultural más impresionante que tenemos en este momento”, puntualizó.

ESTUDIO REVELADOR

Entre el 25 de noviembre de 2005 y el 25 de noviembre de 2006, la organización no gubernamental Fundaequidad realizó un estudio de los contenidos del horario estelar de los principales canales venezolanos: Radio Caracas Televisión (RCTV), Globovisión, Televen, Venevisión y Venezolana de Televisión (VTV).

El estudio reveló que RCTV, Globovisión, Televen y Venevisión mostraron más de 200 mil actos de violencia a sus televidentes, recordó el profesor Steven Bermúdez, docente de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Zulia.

“Es ridículo pensar que estar expuesto a tal cantidad de material violento es inocuo para la conducta del ciudadano, sobre todo de las niñas, los niños y de los adolescentes, quienes están en el proceso de formación de su personalidad”, fustigó.

 

LAS CARAS DE LA MONEDA

El profesor de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Zulia, Steven Bermúdez, criticó que muchas veces los medios eluden plantear o ir a la raíz que causa la conducta violenta o la situación de violencia “como si esta surgiera a partir del hecho de que las cosas son así”.

Ejemplificó que en las llamadas “narconovelas” de origen colombiano y transmitidas en la pantalla chica venezolana, tanto narcotraficantes como criminales son presentados desde su “humanidad”, con lo cual se atenúa sus responsabilidades en las desgracias sociales y hasta se propicia una imagen “simpática” de ellos.

Pero esto no es todo, el docente citó a Paola Ricaurte Quijano, del blog Mediosfera, quien señala que los medios pudieran volverlas “inmunes” ante el horror e insensibles ante hechos dantescos.

Además, gradualmente, pareciera que los medios hacen que se acepte la violencia como un modo de resolver problemas o conflictos.

Al “naturalizarla”, los medios propician que se imite la violencia que se observa en los medios. “Propicia la identificación con ciertos caracteres, ya sean víctimas o agresores”, completó.
T/ Várvara Rangel Hill
F/ Héctor Rattia-Héctor Lozano-Archivo CO
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Fuente: http://www.correodelorinoco.gob.ve/impacto/academicos-senalan-que-medios-deben-cuidar-%E2%80%9Cla-modelizacion%E2%80%9D-conductas-violentas/
 

Subcultura de malandros: Matar da prestigio y poder







Alejandro Moreno: Tienen menos de 25 años y la impunidad los fortalece

En el país hay una subcultura de malandros para quienes matar da prestigio y poder

19 enero 2014 | Haga un comentario
 
El psicólogo, director del Centro de Investigaciones Populares, teme que esos grupos de muchachos entren en conexión unos con otros y se conviertan en un poder. Asegura que no se puede intentar explicar la violencia criminal solo con el argumento de la pobreza y la exclusión.
 
 
 
La discusión sobre la violencia criminal en Venezuela encuentra a Alejandro Moreno en su oficina y con sus armas en la mano, listas para ser desenfundadas. Armas que no son pistolas ni subametralladoras, sino libros, ideas, estudios y razonamientos. Y en su oficina en Caracas, este psicólogo, filósofo y teólogo, fundador y director del Centro de Investigaciones Populares, dispara argumentos -en conversación con el Correo del Orinoco- que pueden ser tan duros como proyectiles y que tienen como blanco a la sociedad, el Gobierno y el Estado.

Moreno alerta que las bandas de muchachos de no más de 25 años de edad se han convertido en una subcultura de hombres dispuestos a matar porque matar es poder y es un acto placentero para ellos.

Aun cuando considera que se puede hablar de crímenes atroces, señala que el asesinato de la actriz Mónica Spear y de su esposo, Thomas Berry, que ha levantado una polvareda nacional e internacional, “no es de lo más atroces; más bien es casi común”, porque los delincuentes “interfieren el desplazamiento de un vehículo y disparan”. Eso “está sucediendo abundantemente”, y según sus estimaciones, se volvió cotidiano desde hace cuatro o cinco años; el año 2013 “ha sido muy abundante en esto, lo que me hace temer que 2014 puede ser peor”.


Su preocupación es evidente al analizar que “hemos entrado en una espiral de lo que yo llamo los crímenes sin suficiente motivación. Hay crímenes con motivación banal: le dieron un pisotón, sacó la pistola y disparó”. Es “una motivación banal y perversa, porque por supuesto que ninguna motivación es justa en este caso, pero hay los que no tienen motivación, y lo que estamos descubriendo es que disparan y matan por matar”.

Con base en su conocimiento, advierte que se está formando “un grupo humano, con su propio mundo de vida, al margen de la forma de vida y del mundo de vida de la sociedad”, ya que “desarrolla sus propios valores, desarrolla sus propia manera de entender la realidad y de reaccionar ante ella, de buscarse los bienes”. Maneras que están “completamente fuera de lo aceptado en la convivencia social de la gente”.

Moreno ya lo había enunciado en la investigación Y salimos a matar gente: “El delincuente estructural ha convertido la violencia en su forma de vida, en una forma de vida”. Pero en ese momento lo había analizado como un fenómeno de los sujetos: “No se nos había presentado todavía como un fenómeno grupal”.
 
Aclara que son “grupos de panas”, que tienen “cierta jerarquía de prestigio”. Y asegura que es una subcultura, entendida como “la manera que tiene un grupo humano de habérselas con la humanidad”. Un grupo se comunica con otro, “y tienen la misma forma de vivir la vida”.

Moreno precisa que estos delincuentes violentos no son enfermos ni tienen daño cerebral o psicológico de por sí, pero sí están en una subcultura y tienen libertad de decisión. Va aún más allá: Esas personas “saben lo que hacen, quieren lo que hacen y lo comparten todos. Todos tienen el mismo punto de vista”. Por ahora, analiza, “son grupos aislados”, pero “en el futuro pueden conectarse y se pueden convertir en un poder”.

A FUEGO LENTO

El investigador sostiene que esa subcultura “se ha ido formando lentamente”, debido -entre otras razones- a la práctica de la violencia sin consecuencias “o con consecuencias banales”. Toma el ejemplo de la banda que asesinó a Spear y a su esposo: cuerpos de seguridad dijeron que la habían desintegrado varias veces, lo que Moreno critica porque “una banda se la desintegra una sola vez si eres policía y si eres el Estado”. El desorden “favorece que actúes libremente, jugando con los distintos desórdenes”, reprocha.

“Cuando un acontecimiento social como este se deja a su libre desarrollo, se desarrolla y se amplía”, advierte, “y va captando a otros. Por eso es peligrosísimo”.

Todo empieza por las prácticas: “atracas, en pequeños grupos o en conexión con otros compinches y no tiene consecuencias. Entonces te afirmas en lo que estás haciendo y te afirmas en la manera de entender y de pensar. Empiezas a pensar que las cosas son así, que hay una forma natural de hacer las cosas así; que es lícito, que es normal hacerlo”. Así se forma “una mentalidad, una manera de ver que acaba por convertirse en una subcultura. ‘Yo soy así’. De unos años para acá han empezado a jactarse. Es más: pertenecer a esa cultura se convierte en un logro, se convierte en motivo de orgullo”. Ahora es, no una postura individual, sino una posición de grupo.

La vida humana merece, para la sociedad, un gran respeto. No así para los integrantes de esta subcultura. Ser malandro es “tener poder, y tener poder quiere decir tener todas las jevas que yo quiera, tener todo el dinero que yo quiera, tener el dominio de todos los que yo quiera”, describe. Los estudios de Moreno revelan que la gran motivación de estos delincuentes es imponer el ser respetados. “¿Cómo ven la vida? La vida como poder”.

-¿Y cómo ven la vida del otro, a quien se la quitan?
-Si tienes poder, la vida del otro está sometida a tu poder. En sentir que tienes poder. Eso lo decía Alfredo, uno de los sujetos nuestros, y en los otros también se nota eso como gran motivación: el tener poder.

-¿Eso los lleva a matar?
-Claro. ¿Qué mayor poder que ser dueño de la vida y de la muerte de otro? A uno le cuesta mucho pensar que haya gente de esta manera, pero cuando se convierte en una manera común de entender, y compartida, pues parece normal. Y ni siquiera se plantean la pregunta.

-¿No hay conflicto ético?
-No. Quizá al principio. Uno de los sujetos con los que trabajamos nos dijo: “La primera noche, con el primero que yo maté, no dormí”. Pero más que conflicto ético, es miedo, por la superstición de que “me va a salir el muerto”.

Matar se convierte, para ellos, en algo normal. Moreno cuenta que en la carretera vieja Petare-Guarenas, en diciembre pasado, personas que esperaban el autobús fueron ametralladas. “Es matar a cualquiera, es matar por matar. Es tremendamente preocupante y se está convirtiendo en un valor en esa subcultura, porque da prestigio, porque da poder y produce placer”.

LAS CAUSAS

El investigador es muy crítico de la actuación del Gobierno y del Estado para atender este fenómeno. Cita a uno de los muchachos que analizó en sus trabajos: “Tenía 17 años (con cinco o seis asesinatos), cae preso con otro de 21 que tenía 13 muertos. A este lo llevan al Rodeo, a los tres meses sale. El muchacho de 17 años se escapa del centro juvenil donde estaba recluido y dice, tan tranquilo: ‘Seguimos matando gente”.

Hay, acusa, “una impunidad que viene de la justicia”, hasta el punto de que “los malandros han aprendido a tener un fondo de dinero para cuando caigan presos”.

Su experiencia con algunos cuerpos policiales cuando detienen a un malandro dista mucho de ser buena: “A una persona le dan vuelta y vuelta hasta que pague. Los primeros que inventaron, a mi parecer, el secuestro exprés son los policías, con el ruleteo para que les paguen”.

A su juicio, “en todos los gobiernos hubo lenidad y no hubo compromiso, pero en este gobierno no ha habido ninguno. En estos años ha sido desastroso, por unas razones supuestamente teóricas: Porque dicen que son víctimas de la sociedad, son pobrecitos, son del pueblo. Pero yo creo que hay que saber distinguir; no se puede analizar una realidad como esta con ligereza y sin una profundidad de análisis”. No se trata de tener “una ideología de catecismo”, resume.

-¿No son víctimas de la sociedad?
-También, pero eso es un factor más. Lo que hemos encontrado en nuestras investigaciones es que no tiene nada que ver la pobreza de origen con su conducta criminal, lo cual no quiere decir que la pobreza no sea un ambiente en el cual se pueden fomentar ciertas cosas, porque establece límites, cierra posibilidades; más que la pobreza personal, la pobreza ambiental. Pero no hay una relación directa, porque si no, todos los pobres serían malandros. Y desde el punto de vista ideológico, si tú eres de izquierda y estás diciendo que es por la pobreza, estás acusando a todos los pobres. La ideología ahí a veces juega al revés.

EL MODELAJE

Moreno opina que también ha influido la relación entre Gobierno-oposición, especialmente “por las autoridades de mayor prestigio” que “han atacado de palabra, pero de una manera sumamente violenta, han mostrado públicamente la violencia” con palabras y gestos. “La psicología social nos ha enseñado muy bien que la mayoría de las conductas se aprenden por el modelaje” y que “las personas de mayor prestigio: un futbolista, un gran artista, un literato de importancia, un presidente, un gobernador, son las que tienen mayor probabilidad de que sus conductas sean reproducidas”.
Puntualiza, no obstante, que esta reproducción “nunca es exacta” ni una copia al carbón, sino el resultado de un procesamiento. “Si muestras que puedes agredir al otro sin ninguna consecuencia”, enseñas que “eso se puede hacer”. El modelaje “facilita la emisión de conductas, facilita el aprendizaje de conductas”.

-¿Y la violencia de la exclusión?
-Las masas, que no son dirigentes o élites de los países, siempre han estado excluidas, y en Venezuela han estado excluidas siempre, marginadas, pero no había habido esta violencia. La exclusión hay que eliminarla por justicia, por derechos humanos y por dignidad humana, pero si vas a verla como fuente, como ambiente donde se da la violencia, puede ser, pero no es así en todos los lugares. La India, por ejemplo, y el mismo Haití, son ejemplo de ello. No se puede decir que haya una relación directa; hay otros factores que son más determinantes.

Moreno recuerda que en los años 80 del siglo XX “teníamos la tasa de homicidios común, el promedio mundial”, pero ahora, según cifras oficiales, el país cerró 2013 con una tasa oficial de 39 homicidios por cada 100 mil habitantes.

-¿Hay un punto de inflexión?
-Los puntos de inflexión son los momentos de desorden social, político y ético. Primer momento: 1989, con El Caracazo. Después de El Caracazo inmediatamente subió la tasa y se estabilizó. Otro momento: 1992, dos intentos de golpe. Hay un desorden institucional en sentido general: institución militar, institución política. Sube la tasa y se queda. Y luego, en 1998: ahí también hay un cambio completo, y sube.

El investigador habla, también, de la “imposibilidad de las instituciones”, y recalca que los jueces no tienen cómo atender tantos expedientes. “Es como una culebra que se muerde la cola, es un círculo vicioso”. Estima, además, que no hay una clara disposición del Gobierno “de tomar medidas en serio”.

Es verdad, añade, que la violencia “implica a toda la sociedad”, pero “cada uno hace lo que puede. La iglesia hace lo que puede con educación”, pero hace falta “un Gobierno que establezca los controles”. A su juicio, los planes implementados han fracasado. “¿Y voy a creer yo en otro plan?”, se pregunta.

PROPUESTAS

-¿Qué haría usted ya?
-La base para esto es algo que no se quiere hacer: distribuir el poder. No a las comunas, que no son poder autónomo, ni los Consejos Comunales, que no son poder. Me refiero a poder de la comunidad, poder autónomo de la comunidad.

Asegura: “Si yo tengo una especie de alcalde en mi barrio, con nombramiento y participación de toda la comunidad, con conexión con el Estado y con apoyo del Estado” será una forma de prevenir.

Un barrio “es una trama de relaciones”; allí el malandro tiene una mujer, los primos, los hermanos, los amigos. Esos vínculos sirven, por un lado, para ocultar, lo que “favorece la impunidad del malandro”, pero por otro lado sirve para influir y cambiar su personalidad, o encontrar formas “de neutralizar su acción”. La distribución del poder, argumenta, hace más manejable esa trama. Moreno cita los casos de Lima y de Bogotá, donde se crearon más municipios y “bajó la violencia”. Esa, aclara, “no es la solución total”, pero contribuye.

Igualmente incide la educación, que es eficaz como herramienta preventiva pero que hay personas a quienes no las cambiará. Se deben emprender acciones policiales, institucionales, pero “lo más importante sería la reforma completa de la justicia”.

¿Cómo desarticular la subcultura? “Eso requiere tiempo, y ahí es donde entra la difusión de valores, pero valores no solamente enseñados, sino practicados”, con la muestra de lo que es la otra sociedad. El problema, acota, es que “la otra sociedad” debe ser apetecible para ellos. “Debe ser apetecible para desarticular esa otra microsociedad, para que no tenga éxito y se muera por sí misma”. Pero también se debe garantizar que esa subcultura no tenga acceso a armas ni a drogas. “Es un trabajo completo, pero no ejercido por los ciudadanos comunes y corrientes, sino por el Estado”.

EL ROL DE LOS MEDIOS

El crimen Spear-Berry puso en el tapete de nuevo la relación entre delincuencia y medios de comunicación. Sobre este tema, Moreno subraya que “algo tiene que influir”, pero precisa que una película violenta es vista como una película por la población. “Cuando procesas la violencia, no en el marco de la verdad, sino en el marco de la fantasía, se queda como fantasía en la mayoría de la gente. Cuando algunos tienen tendencias, les influye indudablemente. Uno sabe del malandro que ha ido a ver tres o cuatro veces la misma película para ver cómo se dispara”.

Como investigador, acota que se han hecho mucho estudios “y no se ha llegado a ninguna conclusión clara”, aun cuando “siempre hay una sospecha”.

NO SON TANTOS PERO SU CAPACIDAD DE MUERTE “ES ASOMBROSA”

“Los malandros realmente activos en un barrio generalmente no pasan de 5 o 6, 10 cuando mucho. En un barrio de 8 mil habitantes 10 personas no es mucho. Es que la gente se cree que nosotros en Venezuela tenemos infinidad de malandros. No es verdad. No son tantos los malandros. Lo que pasa es que tienen una capacidad de muerte que es asombrosa. Tienen las armas que quieren, no tienen consecuencias negativas porque hay completa impunidad, tienen cómo moverse de un lado para otro. Tienen todas las facilidades. El porcentaje de delincuentes asesinos que nosotros tenemos no pasa del porcentaje de potenciales delincuentes de este tipo que pueda haber en cualquier sociedad. Lo que pasa es que en esas sociedades están controlados”.

“LA PENA DE MUERTE NO RESUELVE NADA”

Alejandro Moreno está en contra de la pena de muerte pero sabe que esos vientos soplan fuerte en una parte de la sociedad venezolana.

“Desgraciadamente cuando suceden hechos como el de Mónica Spear y su esposo, si preguntas si hay que poner la pena de muerte, más de 50% de los venezolanos te va a responder que sí”.

-¿Por qué usted les diría que no?
-La muerte de alguien nunca será justa. Además, no es necesario, para evitar el daño que cause una persona, matarla. Las instituciones y las sociedades modernas pueden tener medios para controlarlos. Si la persona está convertida en un criminal que se formó como tal, eso requiere un control especial, que puede ser la cárcel pero realmente cárceles. Nuestras cárceles son el mundo donde la violencia tiene su asiento, su difusión, su producción y su expansión.

La pena de muerte, insiste, “es injusta, porque no hay derecho a matar a nadie, sobre todo cuando se lo puede controlar”. Además, “la pena de muerte no resuelve nada; de hecho, en los países donde hay pena de muerte no ha disminuido la violencia, ni el eliminar la pena de muerte la ha aumentado, de manera que la pena de muerte no es eficiente”.

Moreno enfatiza que, por el contrario, la pena de muerte “puede servir para algo muy malo”, que es “el descargar la venganza no solamente de aquellos que son víctimas sino de la sociedad misma. La sociedad aprende que vengarse es lo que tiene que hacer, que vengarse es lo bueno, y eso difunde más violencia en el ánimo de la gran población, de la gran masa. La pena de muerte es dañina para la sociedad”.

El investigador entiende que esa sea la reacción, pero remarca que la pena de muerte no es lo justo. Por el contrario, subraya que se necesita control por parte del Estado.

T/ Vanessa Davies
F/ Avelino Rodrigues
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Fuente: http://www.correodelorinoco.gob.ve/tema-dia/pais-hay-una-subcultura-malandros-para-quienes-matar-da-prestigio-y-poder/ 
 

sábado, 18 de enero de 2014

Caracas: Segunda ciudad más violenta del mundo









Caracas, la segunda ciudad más violenta del mundo

 Enero 16, 2014 10:50 am

Campaña @amnistia (Foto: EFE)
La ciudad hondureña de San Pedro Sula es por tercer año consecutivo la ciudad más violenta del mundo, seguida por la capital venezolana, Caracas, y el puerto mexicano de Acapulco, según una lista elaborada por una ONG mexicana.

Con una tasa de 187 homicidios por cada 100.000 habitantes, la urbe hondureña encabezó otra vez en 2013 la clasificación de las 50 ciudades más violentas del mundo que cada año realiza el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal.

Dicha cifra es superior a la registrada en los dos años previos; en 2011 la tasa se situó en 159 homicidios y en 2012 se elevó a 174, lo que muestra un deterioro de la situación, apuntó la agrupación, que elabora la lista a partir datos oficiales y de fuentes alternas cuando los primeros no existen.

Caracas se situó en segundo lugar con 134 homicidios por cada 100.000 habitantes y Acapulco ocupó la tercera posición con 113.

De las 50 ciudades incluidas en la lista, todas de más de 300.000 habitantes, 16 están en Brasil, nueve en México, seis en Colombia, cinco en Venezuela, cuatro en Estados Unidos, tres en Sudáfrica, dos en Honduras y una en El Salvador, Guatemala, Jamaica, Haití y Puerto Rico.

La abrumadora mayoría se ubica en el continente americano (47 ciudades) y en particular en América Latina (43 urbes), lo que confirma que la violencia homicida en esta región “presenta una incidencia muy por encima de la media mundial”, afirmó la agrupación.

La ONG denunció la manipulación de cifras de homicidios en la mayoría de los estados mexicanos y consideró “escandalosos” los casos de Tamaulipas, Coahuila y Chihuahua, en el norte del país, cuyos números son muy inferiores a los reportados por el instituto nacional de estadísticas.

En relación con Venezuela, indicó que el Gobierno “ha demostrado que no le interesa la transparencia y la rendición de cuentas, sino el ocultamiento o la propaganda, muchas veces basada en mentiras”.

En 2013 el Gobierno venezolano dijo haber logrado una reducción de 17 % en los homicidios en comparación con 2012, a pesar de que en la mayoría de las morgues siguió “aumentando el número de ingreso de cadáveres en comparación con años anteriores”, apuntó el Consejo Ciudadano.

En el grupo de países que no son transparentes con su información sobre criminalidad también figuran Guatemala, Haití, Panamá, así como algunas regiones de Brasil.

La organización valoró el avance en Honduras, cuyo Gobierno divulgó cifras preliminares de 2013 desde los primeros días de 2014, y resaltó la transparencia en esta materia de las autoridades de Colombia, Estados Unidos, Sudáfrica y Puerto Rico, reseñó EFE

El informe detalla que la abrumadora mayoría de las 50 ciudades más violentas del mundo se ubican en el continente americano (46 ciudades) y en particular en América Latina (41 urbes).

Esto confirma lo que revelan diversos estudios globales por país: que la violencia homicida en América Latina presenta una incidencia muy por encima de la media mundial.

La situación de América Latina no es igual en todos los países, claro está. El nivel de violencia es considerablemente menor a la media latinoamericana en países como Chile, Nicaragua, Costa Rica o Argentina.

Los países latinoamericanos con el mayor problema de violencia son Honduras, Venezuela, Guatemala, El Salvador, México y Brasil.

Asimismo el proceso más exitoso y encomiable en la reducción de la violencia es el de Colombia. Resulta especialmente meritorio que desde hace 11 años sigan bajando la incidencia de homicidios y otros delitos violentos debido a la cada vez mayor eficacia de la policía y no como resultado de la negociación con criminales (como es el caso de El Salvador).

Ahora bien, el mayor obstáculo que un esfuerzo de investigación como el que representa el ranking enfrenta, es la falta de transparencia de los gobiernos de varios de los países. Peor aún es la práctica de falsificar cifras que realizan gobernantes de algunas naciones, específicamente de México y Venezuela.

Respecto al gobierno de Venezuela por sus actos ha demostrado que no le interesa la transparencia y la rendición de cuentas sino el ocultamiento o la propaganda, muchas veces basada en mentiras. Esta política del gobierno venezolano de hacer propaganda en lugar de resolver el problema de la violencia, confirma el temor de que Venezuela se conduce hacia el abismo.

En México en teoría hay transparencia informativa, para lo cual se hace público mes por mes la estadística de incidencia criminal, desglosada en decenas de tipos penales y con grado de desagregación estatal y, desde 2011, municipal.

El problema es que los gobiernos de no pocas entidades federativas falsifican las cifras, para simular una incidencia criminal inferior a la real.

Esta falsificación se constata cuando se cotejan las cifras de homicidios (y otros delitos) que los gobiernos locales reportan con las que genera el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), las cuales son más abultadas y resultan de un ejercicio más profesional y más honesto.

Al respecto quepa citar a manera de ejemplo los casos más escandalosos de discrepancia, que evidencian la manipulación de cifras y que tienen relación directa con el ranking, los cuales corresponden a los estados de Tamaulipas, Coahuila y Chihuahua. Los datos son 2012, pues el INEGI hasta mediados de 2014 dará a conocer sus cifras preliminares de 2013.

El caso más escandaloso de falsificación de cifras es el de Nuevo Laredo, Tamaulipas. El gobierno del estado reportó 288 homicidios en 2012. Con esa cifra y una tasa de 72.85 homicidios por cada 100 mil habitantes, se ubicó en el octavo lugar del ranking de las 50 ciudades más violentas del mundo.

Pero el INEGI registró 544 homicidios, es decir, ¡un 88.89% más! Eso significa que la tasa de Nuevo Laredo en realidad fue 137.61 homicidios por cada 100 mil habitantes, con lo cual el lugar que le habría correspondido en el ranking sería el tercero mundial.

El segundo caso de falsificación de cifras se refiere al municipio de Torreón Coahuila. El gobierno local reportó al SE-SNSP un total de 462 homicidios en 2012, cuando que el INEGI registró 792, es decir, un 71.43% más.

El tercer caso notorio de falsificación de cifras corresponde al municipio de Chihuahua, capital del estado del mismo nombre. El gobierno local reportó al SE-SNSP un total de 363 homicidios en 2012, mientras que el INEGI registró 587, es decir, un 61.71% más. Es decir, en el lugar de la posición 32 en el ranking que tuvo Chihuahua con una tasa de 43.49 homicidios por cada 100 mil habitantes, en realidad tenía que haber sido la posición 12, con una tasa de 69.56.

Cuando el gobierno del Presidente Enrique Peña festina la supuesta baja de la incidencia de homicidios en México ¿cómo creer en las cifras oficiales cuando están basadas en estos fraudes?

Por lo demás no es de esperar una disminución significativa de la violencia en México cuando la nueva administración, como la anterior, carece de una política eficaz y ni siquiera es capaz de poner en práctica sus cuestionables programas como el de crear una nueva policía (¡otra más!), la gendarmería nacional.


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Fuente: http://www.lapatilla.com/site/2014/01/16/caracas-es-la-segunda-ciudad-mas-violenta-del-mundo/

Venezuela: Cinco Ejes para Pacificación


Latinoamérica
Sábado 18 de Enero de 2014, 02:37 pm

Conozca los cinco ejes del camino a la Pacificación de Venezuela

TeleSUR-NicolasMaduro.org-Prensa MIJ / ad-LP



        El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció un plan de trabajo para disminuir la violencia en ese país. (Foto: Prensa Presidencial)




A partir de cinco ejes esenciales el Gobierno Nacional de Venezuela trabaja en el tema de la lucha contra la criminalidad y por la construcción de la paz en todo el país. Dentro de las que destaca la consolidación de un nuevo sistema policial y el desarme de bandas criminales.


El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se reunió la noche de este viernes con su tren ministerial, en el primer consejo de ministros del año, donde el mandatario dio a conocer los cinco ejes centrales que ayudarán a disminuir la violencia en el país y a fortalecer la seguridad social:
  • Consolidar un nuevo sistema policial que permita el resguardo de la seguridad ciudadana.
  • Implantar una política que persiga la construcción de nuevos valores en la sociedad para la consolidación de espacios de paz.
  • Realizar operaciones de desarme de bandas criminales.
  • Implantar el castigo severo en centros penitenciarios de altos niveles de control para aquellas personas que cometan actos ilícitos.
  • Impulso de una cultura de paz y sana convivencia en los medios de comunicación.
  • Impulso del Instituto de Atención Social a las Víctimas, para brindar atención a los afectados por la criminalidad.

El presidente Maduro instruyó a su equipo de Gobierno para que sean redoblados los esfuerzos para alcanzar resultados positivos en el tema de la seguridad ciudadana.

“Vayamos construyendo comunidades de paz, espacios públicos de paz (…) apoyemos a las familias que tengan un problema con un muchacho (…) hay que desarmar a todas las bandas y a esos muchachos, con la ley en la mano, incorporarlos al estudio y el trabajo (…) no se trata de un problema solamente policial”, subrayó el Presidente.


Medidas en la frontera

En tanto, el ministro de Interior, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, sostuvo este viernes una reunión del Plan Patria Segura con el Gobernador del estado Táchira (oeste), José Gregorio Vielma Mora y los 29 alcaldes de la entidad, para diseñar estrategias que aborden la criminalidad en esa entidad que colinda con el este de Colombia.
“Es uno de los tres gobernadores que mejores resultados ofrecen en materia de seguridad; junto con Vielma Mora se encuentran Aristóbulo Istúriz, en el estado Anzoátegui (centro-este) y Francisco Arias Cárdenas en el Zulia (noroeste)”, expresó el ministro, al tiempo que hizo varias recomendaciones para disminuir los índices delictivos:
  • Colocar peajes en la frontera colombo-venezolana del estado Táchira, el despliegue de funcionarios y la colocación de balanzas para pesar los vehículos permitirán un mejor control, enmarcado en el Plan de Seguridad.
  • Controlar el uso de motocicletas en el estado, para garantizar la seguridad y la vida de los motorizados y regular la circulación en horas nocturnas.
  • Crear un equipo multidisciplinario para luchar contra el contrabando de cemento y cabillas (materiales de construcción).
  • Realizar un censo en cada comunidad, junto con la Misión Barrio Adentro, para detectar a los jóvenes que cayeron en el mundo de las drogas, para rescatarlos.
  • Promover la cultura y el deporte en el trabajo preventivo del delito en cada municipio del país.
  • Implementar un sistema de cámaras en centros regionales y locales de monitoreo, integrado con un sistema de patrullaje inteligente.
El jefe de la cartera de interior, justicia y paz, afirmó que en el año 2013, el Gobierno redujo en 51 por ciento los secuestros en el país, gracias a las políticas que en materia de seguridad cumple el Ejecutivo, y reiteró que se requiere del esfuerzo de alcaldes y gobernadores para mejorar aún más estos índices.

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Fuente:  http://www.telesurtv.net/articulos/2014/01/18/conozca-los-cinco-ejes-marcan-el-camino-del-plan-de-pacificacion-de-venezuela-5262.html









miércoles, 15 de enero de 2014

Ajusticiados pernoctas PGV

Ajusticiados pernoctas de la PGV

Por FUNDAMERCED

      La denominada "pernocta" es un beneficio procesal en cuya virtud se concede a un penado la posibilidad de trabajar fuera del establecimiento carcelario sin vigilancia especial, pero pernoctando en el mismo; vale decir, que debe retornar al establecimiento a dormir. Viene determinado por el principio de progresividad pues sí debe garantizar la resocialización del penado, se habrá de posibilitar entonces la reinserción social y uno de los modos precisamente es éste: Autorizar que determinada clase de penados trabaje fuera del recinto, para que así comience a reinsertarse nuevamente a la sociedad. 

      Lamentablemente, dos pernoctas encontraron la muerte; y aquí está la reseña del suceso: En vez de trabajar, estaban consumiendo bebidas alcohólicas y fueron ajusticiados atrozmente. A uno de ellos lo ahorcaron con una cuerda, y a ambos los tirotearon y luego los arrojaron a una quebrada. Fueron hallados muertos. Eran pernoctas de la Penitenciaría General de Venezuela (PGV). El hecho fue publicado como noticia el día 13-01-2014.


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