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sábado, 1 de febrero de 2014

Madres con hijos violentos: Lazos que duelen



Lazos que duelen: madres con hijos violentos


 

Las relaciones tóxicas lastiman, duelen y separan. Pero, ¿qué sucede si esos vínculos violentos son los que unen a una madre con sus hijos? Desde hace más de diez años, el subprograma Lazos, dependiente de la Dirección General de la Mujer del Ministerio de Desarrollo Social porteño, se ocupa de escuchar y contener a mujeres que sufren violencia física o emocional por parte de sus hijos o hijas mayores de 14 años.
Sabrina Díaz Virzi
sdiazvirzi@agea.com.ar / @sabridiaz 
05.10.2011 | Violencia familiar
     Cualquier vínculo tóxico daña, aleja. Las relaciones violentas lastiman, separan, duelen. Muchas veces, es saludable apartar a esa persona que lesiona tanto la integridad física como mental de otra. Pero, ¿qué ocurre cuando ese lazo cruel es el que une a una madre con su hijo o hija? ¿Cómo reconstruir el vínculo más profundo de cualquier ser humano? Lazos es un subprograma dependiente de la Dirección General de la Mujer del Ministerio de Desarrollo Social porteño que se ocupa desde hace más de diez años de escuchar y contener a las mujeres que sufren violencia física o emocional por parte de sus hijos o hijas mayores de 14 años.

     El aumento de consultas de mamás que pedían ayuda para sus hijos o hijas violentos desencadenó la creación de un espacio que se ocupara especialmente de ellas, las que asumen la responsabilidad de educar y cuidar a sus hijos pero, a la vez, deben “defenderse” de ellos. El primer grupo de madres comenzó a funcionar en octubre de 1998 como una experiencia piloto dentro de otro programa. A partir de marzo de 2000, se independizó y tomó el nombre de Lazos. Actualmente, es uno de los cinco subprogramas del Programa de Atención Integral a las Víctimas de Violencia Doméstica y Sexual de la Dirección General de la Mujer, dependiente de la Subsecretaria de Promoción Social del Ministerio de Desarrollo Social del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

     Se trata de un servicio de contención, orientación y asistencia psicológica que busca ayudar a las madres a romper los círculos viciosos de violencia en el hogar y a recuperar el vínculo con sus hijos, a través de los cambios que ellas mismas puedan realizar. La coordinadora del este subprograma, la licenciada Teresita Batiz, explica que, “al contrario de lo que pasa con los maridos, que los tenemos que ‘sacar’ del hogar, la mamá tiene que modificarse ella para ver si puede modificar a su hijo”.

Alguien en el mundo me escucha a mí

    Griselda (*), una de las asistentes, tiene 67 años y dos hijos varones que promedian los 40 años, uno de ellos vive con ella. Desde hace cuatro años, asiste a las reuniones del subprograma Lazos, donde ya atendieron a 1.194 mujeres. “La primera vez me contacté porque hubo varios episodios de violencia verbal y me atacó personalmente, me agarró del cuello”, relata la mujer, dedicada a la actividad editorial. “Cuando llegué a Lazos para mí fue toda una novedad. Es un espacio de contención que te ayuda a seguir adelante. Y empecé a mirar todo desde otro lugar: me protegí, recurrí a la parte legal, le puse una demanda… Él sabe que está, que no me puede volver a atacar. Al menos, no físicamente”, dice.

    Las mamás que consultan son, en general, mujeres de clase media que criaron a sus hijos/as solas (separadas, viudas o madres solteras), sin un hombre u otros familiares que hayan acompañado la crianza. Tal como explicitan las profesionales del subprograma, esto se da porque, entre las familias de niveles socioeconómicos más bajos “hay más urgencias económicas y habitacionales. En la villa, la violencia muchas veces se da porque hay cinco durmiendo en una cama”. Por otro lado, entre las pocas que están casadas, “el hombre no se hace cargo. La mujer es la que busca, la que viene”, dicen.

     La edad de los hijos oscila entre los 14 y los 40 años y, en general, sus dificultades tienen que ver con adicciones, perturbaciones psiquiátricas que aparecen en la adolescencia o en la edad adulta o antecedentes de padres violentos. Si los chicos o chicas, además de ser violentos, son psicóticos o adictos graves, no se atiende a las mamás en Lazos y se las deriva a otros servicios.

    Después de una entrevista individual, las mujeres comienzan a asistir semanalmente a los grupos –de no más de diez beneficiarias- coordinados por psicólogas y especialistas en violencia familiar. Se les pide que no falten y que sean conscientes que participan de un equipo. “Hay muchas mamás que están saliendo del problema, pero tienen que seguir concurriendo porque le dan recursos sanos a las que entran, que vienen muy desesperanzadas. Entonces, se trabaja con un grupo heterogéneo en ese plano y homogéneo en la temática”, explica Batiz.

    Cristina Díaz, profesional que también coordina los grupos, explica las problemáticas que deben afrontar con familias de otras culturas, como de Bolivia o Perú: “tenemos muchas dificultades para que ellas logren modificar sus criterios de familia, de autoridad, de educación de los hijos. Los chicos que son trasladados a esta cultura adoptan otra forma de conducta con sus pares y, como las madres no pueden adaptarse a ese cambio, surge mucha violencia: ellas quieren mantener las pautas de conducta más tradicionales (hay muchos problemas de violencia de las madres hacia los chicos) y los chicos responden con violencia”.

    Si bien los talleres se centran en la violencia intrafamiliar, en su transcurso surgen otros temas. “No se habla sólo de la violencia. La mayoría somos mujeres solas y la sociedad actual no contiene a los chicos. Siempre está el fantasma de la droga, del alcohol. No hay una sola problemática, se trata de un contexto familiar y social complejo”, explica esta mamá de 67 años. La coordinadora, por su parte, afirma que “todos los integrantes de la familia tienen que ver con lo que le pasa al chico. Hay toda una situación cultural y social que tenemos en cuenta: miramos al chico incluido en una familia y a la familia, en un contexto”. Y explica, además, que trabajan con una idea de integridad: “ella no es sólo mamá, también es mujer, amiga, cuñada… Desde la admisión, analizamos mucho la historia familiar, sus padres. Siempre se van con algo, no sólo con el ABC (por ejemplo: si tu hijo te pega, no te tenés que encerrar en el cuarto, tenés que salir de tu casa, etc.) Se lo decimos, pero es el cliché que tenemos. Trabajamos desde la causa de la violencia, no desde el síntoma”.

La importancia de divisar una salida

    “Las mamás que consultan vienen cuando ya no dan más. Pasaron por otros lugares, pero están muy preocupadas porque la violencia es extrema y corren riesgo de vida ellas y los chicos”, explica Cristina Díaz. “En el número de la Policía, me pasaron el 137 y pedí una entrevista porque yo me violentaba con mi hija por su conducta. Vivo en un edificio muy paquete, no es común escuchar gritos y una vez los vecinos llamaron porque me escuchaban muy nerviosa”, dice María (*), quien asiste a los talleres desde hace más de un año. María vive cerca del Parque Centenario, tiene 57 años y una hija de 18. “Lazos es una terapia. Primero te calman y, con el tiempo, te dicen si tenés que ir a un juzgado o a un psiquiatra. Y a veces también llaman a la persona que está violenta con vos”, comenta.

      Algunas de las asistentes llegan a través de recomendaciones de ex pacientes. Sin embargo, la mayoría de las mujeres consultantes llegan a Lazos a través de derivaciones, principalmente, de la Central de Llamadas de la Dirección General de la Mujer (0800-666-8537) o de dependencias del Poder Judicial de la Nación, en especial, de la Oficina de Violencia Familiar de la Corte Suprema de Justicia. “Uno llega –al programa- con muchos lazos anudados y cree que no tiene más remedio, que no hay salida. Y allí es como que hiciéramos el ejercicio de tomar lazo por lazo y desarmarlo y pensar cómo hacemos otro tipo de lazo. Son lazos novedosos, que no estaban en nuestra cabeza”, desarrolla Griselda.

     Las actividades de este programa tienen lugar en el Polo de Atención del Ministerio de Desarrollo Social (Piedras 1281, 1º piso, oficina 108, 4307-3187, abierto de 9:30 a 16:30 horas) y se replica en los CIM María Gallego (F. Beiró 5229, 4568-1245, de 8 a 17 horas) y Margarita Malharro (24 de noviembre 113, 4931-6296, funciona las 24 horas).

     Las profesionales destacan los resultados del subprograma y dicen que siempre las beneficiarias se llevan algo. En este sentido, Griselda comenta que “el programa ayuda a ver nuestros propios estereotipos sobre nuestros hijos: queremos que vayan a Harvard, que sean grandes ejecutivos, que tengan una linda familia, etc. Pero son hijos y no podemos cargarlos con nuestras propias estructuras. Así, desde otro lugar, podemos empezar a amar a nuestros hijos otra vez”. Porque Lazos se trata de eso, de reajustar los canales del amor.
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(*) Los nombres de las asistentes fueron modificados para respetar su privacidad.

Lazos: 

Servicio: Brinda un espacio APRA que las madres revean sus vínculos con sus hijos.

Programa de Atención Integral de las Victimas Sexuales y de Violencia Domestica.
Dirección: Piedras 1281, Barrio San Telmo, CABA (Argentina)
Teléfono: 4307-6715
Atención: Lunes a viernes de 8 a 15 hs.
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Fuente:  http://www.entremujeres.com/genero/Lazos-reconstruir-vinculo-amoroso-madre_0_532746814.html

sábado, 25 de enero de 2014

Abuelo acusado de incesto: Embarazó dos veces a la nieta



Abuelo acusado de incesto podría declararse culpable

Busca acuerdo con la fiscalía

Por Nydia Bauzá / nydia.bauza@gfrmedia.com


Natal Bracetti está acusado de embarazar dos veces a su nieta. (Archivo / José Rodríguez)
Manuel Natal Bracetti, un agricultor acusado de embarazar dos veces a su nieta, podría declararse culpable si se concreta un acuerdo que le permita reducir la pena que cumpliría en prisión.

La vista preliminar en su contra debía comenzar hoy en la sala de la jueza Silkia Carballo, del Tribunal de Primera Instancia de Caguas, pero la abogada de defensa, Celimar Gracia, le pidió tiempo adicional al tribunal para preparar la defensa.

El señalamiento de hoy se convirtió en una vista sobre el estado de los procedimientos del caso en la que las partes acordaron aplazar la vista preliminar para el 28 de febrero. No obstante, al mismo tiempo, trascendió que el acusado busca un acuerdo con la Fiscalía.

“Al momento no hay acuerdo alguno. El Ministerio Público estaba preparado para empezar hoy el caso”, dijo la fiscal Cándida Sellés.

“El Ministerio Público puede probar su caso más allá de duda razonable. A lo que se expone el imputado, es una pena de cárcel”, afirmó Sellés.

En la vista preliminar declararía la menor de 17 años, víctima de abuso sexual, mediante el sistema de circuito cerrado. Además, figura como testigo la madre de la menor, quien es hija del acusado.

Natal Bracetti, de 64 años y residente de Yabucoa, se encuentra en libertad bajo fianza con un grillete electrónico, luego que le fue rebajado el monto de $800 mil que se le impuso el pasado 27 de noviembre, cuando se le radicaron los cargos.

En dicha ocasión, el hombre se allanó a la determinación de causa para su arresto en cuatro cargos graves, dos de agresión sexual, uno de actos lascivos y otro de maltrato de menores. Los delitos de agresión sexual y actos lascivos no cualifican para el beneficio de cumplir una la sentencia en probatoria.

Según la investigación, el patrón de abuso sexual contra la menor comenzó desde que tenía 12 años. También se alega que los hechos ocurrieron en la casa de la perjudicada, ubicada en el barrio Certenejas de Cidra, y en la casa del acusado, en una finca en el barrio Guayabota de Yabucoa, en la colindancia con los municipios de San Lorenzo y Patillas.

Aunque Natal Bracetti ha negado la paternidad de los niños, la fiscal adelantó que cuenta con prueba científica (ADN) que confirma que el abuelo es el padre de una niña de dos años y de un varón de tres, hijos de la menor.

Sellés Ríos dijo que el caso se estuvo investigando por dos años, en coordinación con el Departamento de la Familia. Explicó que en septiembre de 2011, les llegó una querella, cuando la adolescente ya estaba embarazada de su segundo hijo.
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Fuente:  http://www.elnuevodia.com/abueloacusadodeincestopodriadeclararseculpable-1696465.html

Incesto de cuatro generaciones





Incesto de 4 generaciones en Australia



Vivían viajando de estado en estado para que no se descubriera su inusual manera de vivir.
Vivían viajando de estado en estado para que no se descubriera su inusual manera de vivir.

Se trata del peor caso de incesto que se ha registrado y ha ido sucediendo a lo largo de cuatro  generaciones de la misma familia.
 
Hace un año, las autoridades de Australia, descubrieron el secreto de los 'Colt', una familia que vivía en remolques y tiendas de campaña en el suroeste de Sidney, estaba conformada por 40 personas. Los integrantes de ésta, han vivido teniendo relaciones sexuales entre sí durante cuatro generaciones. 
 
Descendientes de los mismos tatarabuelos, que eran hermanos, han seguido la tradición y se han encargado de mantener su secreto a salvo viajando de un estado a otro para evitar que los demás descubran su inusual forma de vida.
 
Las autoridades fueron alertadas cuando un grupo de niños no asistía a la escuela, ahí  comenzaron las investigaciones que arrojaron que de los doce niños que había, once tenían padres relacionados. 
 
Los pequeños pertenecían a cinco madres distintas, incluyendo a tres hermanas de diferentes edades que tuvieron relaciones sexuales con su hermano. 
 
Según informes, el incesto causó en los menores deformidades físicas y/o muestran algunos tipos de retraso en su desarrollo. "Eran incapaces de utilizar un cepillo de dientes, papel higiénico o lavarse", mencionan los medios de comunicación.
 
ML

Incesto en Soriano: Penado como violación reiterada



Caso de incesto en Soriano fue penado como violación reiterada

El padre biológico de una adolescente de 14 años mantenía relaciones sexuales con ella hasta que la madre los descubrió y denunció. El hombre le hacía creer que era natural y no la dejaba asistir al liceo.


Montevideo, Uruguay
UNoticias
Fuente Agesor
VA

12-01-2014




El padre. de 37 años, mantenía relaciones sexuales con su hija biológica, algo de lo que la madre tenía sospechas pero ni la adolescente le contaba nada por temor a represalias ni ella había podido constatarlo.

Pero en los últimos días, la mamá fue a una entrevista de trabajo y cuando regresó se encontró con su esposo e hija manteniendo relaciones sexuales en la cama de la adolescente, por lo que tomó la decisión de denunciar la situación en la Unidad Especializada de Violencia Doméstica de Mercedes, la que actuó en un inicio y derivó las actuaciones a la órbita judicial.

La Dra. Isabel Suárez terminó procesando al hombre por reiterados delitos de violación, a pesar que ante la sede lo negó en todo momento, pero el testimonio de su esposa, el de su hija y las pericias médicas fueron determinantes para enviarlo a la cárcel.

El hombre llegó a impedir a su hija que fuera al liceo porque iba a aprender cosas malas, por lo que la adolescente solo terminó la escuela, a pesar que la madre intentaba hacer ver que eso estaba mal, siempre primaba lo que decía él, ya fuera por convencimiento o por imposición.
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Fuente: http://www.unoticias.com.uy/2014/01/12/policiales/caso-de-incesto-en-soriano-fue-penado-como-violacion-reiterada/