FUNDAMERCED

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Asesino múltiple visita a su esposa en su casa

Carmona viaja a Córdoba para estar con su pareja

El triple asesino con prisión perpetua tiene salidas transitorias. La Justicia chaqueña le permite este beneficio cuatro veces al año. Viene con fuerte custodia.

Condenado. El 8 de febrero de 1996, en la Cámara 3ª del Crimen, Carmona fue condenado por matar a otro preso en la cárcel (La Voz/Archivo)

El múltiple asesino Roberto José Carmona (51), quien purga condena de prisión perpetua, fue beneficiado por la Justicia de Chaco con un régimen de salidas transitorias y puede viajar cuatro veces al año a Córdoba para reunirse con su esposa.

Carmona se hizo conocido 
en la provincia a partir de 
enero de 1986 cuando secuestró, violó y asesinó a la adolescente Gabriela Ceppi (16). Luego, en 
la cárcel de barrio San Martín, 
de la ciudad de Córdoba, mató 
a otro recluso y, tras ser tras­la­dado a un penal de Resistencia (Chaco) volvió a ultimar a otro preso.

Ahora, sus condiciones de encierro están siendo flexibilizadas por las autoridades judiciales de aquella provincia.

Goza de un régimen de reclusión atenuada, ya que fue trasladado por las autoridades judiciales del Chaco a una unidad semiabierta en Corrientes. Está en una granja con “régimen de autodisciplina”, según comentaron autoridades del Patronato del Liberado de Córdoba.

Como parte de ese tratamiento penitenciario, el Juzgado de Ejecución Penal N° 2 de Resistencia le concedió las salidas transitorias que incluyen viajar a Córdoba para reunirse con su esposa, vínculo confirmado por su exabogado cordobés Domingo Cangelosi.

Salida segura

Pero esto no significa que haya “un asesino suelto en Córdoba” como trascendió ayer. Por el contrario, si bien Carmona sale del establecimiento carcelario, seguirá bajo estricta custodia.

El juez de Ejecución Penal 
2 de Córdoba Cristóbal Laje Ross recibió el exhorto de su 
par chaqueño para que super­vise las condiciones de la visita a la mujer.

Para esto, cuenta con la asistencia del Patronato del Liberado de Córdoba, cuya directora Cecilia Lanzarotti aseguró a este diario que cuatro penitenciarios de Corrientes viajan con él, siguen de cerca a Carmona y lo acompañan a todos lados.

Trasladado por tierra, llegan a la casa de su mujer, en barrio Las Violetas (en el oeste de la ciudad de Córdoba), y durante los tres días que permanece en esa morada no puede salir “ni a la vereda”.
Los cuatro efectivos armados permanecen en el interior de la vivienda y en su ingreso.

Lanzarotti agregó que la primera de esas visitas trimestrales ya se produjo, entre el 6 y 8 de junio. Allí concurrió la funcionaria junto al alcaide Ricardo Daniel Verona, titular del Grupo de Operaciones Tácticas del Servicio Penitenciario.

Juntos relevaron el cumplimiento de las condiciones, a saber: que el recluso permanezca en el hogar, que no consuma alcohol y que en la casa esté presente la custodia.

Al permanecer en el domi­cilio, se asegura el cumplimiento de otra de las consignas: que no tenga relaciones con la fa­milia Ceppi.

A propósito de este detalle, al enterarse ayer de este régimen penitenciario, se refirió el papá de la joven víctima, Héctor Ceppi. “Yo espero que (Carmona) pueda hacer su vida sin dañar a nadie”, señaló a Cadena 3. Y completó: “La Justicia sabe lo que hace, esperemos que se comporte bien y que nunca vuelva a pasar un caso como el que tuvimos que sufrir nosotros”.

Ahora se espera que en dos meses vuelva a haber otra salida transitoria y, así, cada tres meses por el curso de un año. Eso es lo que indica el exhorto que maneja la Justicia cordobesa. Luego, habrá que ver cómo continúa el tratamiento.

Para la directora del Patronato local “las salidas transi­torias generalmente van de menor a mayor”. Si el recluso cumple con todas las prerro­gativas y condiciones, podría presumirse que le sea ampliado el beneficio. En última instancia, puede recibir libertad condicional, sin custodia, “bajo palabra de honor”.

Personalidad peligrosa

Pero no es sencillo que un sujeto de esta peligrosidad pueda ser puesto en libertad. Las reacciones inesperadas que ha manifestado a lo largo de su vida lo convierten en una persona temible.
Después de violar y asesinar cruelmente a Gabriela, mató con una púa a un preso. También desfiguró a otro al arrojarle caramelo caliente en el rostro y en Chaco mató a sangre fría a otro recluso.

Su encierro en San Martín lo mantenía aislado

Con quienes no tuvo dificultades fue con las numerosas jóvenes que le escribían cartas de amor y lo visitaban en la penitenciaría tras conocer el crimen de Ceppi.

La prisión perpetua no significa necesariamente que pase el resto de su vida encerrado en una cárcel.
Carmona tiene 51 años y si consideran que ya no es peli­groso puede recibir mayores beneficios.

Peligroso registro criminal

Primer asesinato. El primer crimen cometido por Roberto Carmona fue cuando tenía sólo 23 años. La madrugada del 15 de ene­ro de 1986 secuestró en la autopista Villa Carlos Paz -Córdoba a la adolescente Gabriela Ceppi (16), quien regresaba de bailar de la villa serrana. El auto en el que viajaba la joven pinchó una rueda y, al detenerse, Carmona paró a auxiliarlos. Allí, armado, la obligó a subir a su vehículo. Luego la violó, la asesinó y la enterró en Toledo. Por estos delitos, en agosto de 1988 la Cámara 5ª del Crimen lo condenó a prisión perpetua.

Rencillas. En el penal de barrio San Martín, porque un preso no le quería “prestar” su mujer para tener sexo, le arrojó en la cara ca­ramelo hirviendo y terminó desfigurándolo. A otro preso lo apuñaló pero no consiguió matarlo. Esa noche le arrojó aceite hirvien­do en la cara. También en esa penitenciaría sufrieron sus agresiones algunos guardiacárceles.

Segundo asesinato. El 5 de diciembre de 1994 asesinó con una púa a Héctor Bolea un reo con el que se disputaba el li­derazgo en el pabellón. Otros presos quisieron lincharlo y por eso las autoridades decidieron trasladarlo. Por este asesinato fue condenado en febrero de 1996 a 16 años de prisión, según ordenó la Cámara 3º del Crimen.

Tercer asesinato. Este hecho ocurrió en el penal de Resistencia, Chaco, en julio de 1997, ­donde Carmona ­tuvo una disputa con otro preso, Demetrio Pérez, y también la saldó con un ­arma blanca. ­Según la causa, ­fabricó una ­lanza con un palo de escoba muy afilado y le perforó el tórax en el patio del penal. Por este delito lo condenaron otra vez a prisión perpetua, pero sus abogados lograron anular la condena. Fue hallado responsable de homicidio simple, delito que no contempla la perpetua.
____
Fuente: http://www.lavoz.com.ar/sucesos/carmona-viaja-cordoba-para-estar-con-su-pareja

martes, 2 de diciembre de 2014

Plagiado Fiscal Ministerio Público, liberado al pagar rescate









Guárico: Liberaron a Fiscal del Ministerio Público Había sido raptado en el sector Memo



Lunes, 01 diciembre a las 21:25:35




Presuntamente los delincuentes pidieron un millón 500 mil bolívares para liberar a la víctima



Alrededor de las 5:30 am de ayer, el Fiscal 25º en materia de droga de Valle de la Pascua, Estado Guárico, habría sido raptado por un grupo de antisociales, señalaron fuentes extraoficiales, quienes a su vez indicaron que la víctima identificada como Carlos Orocua, se encontraba en la vía del sector Memo cuando se suscitó el presunto secuestro.

Se conoció que el funcionario adscrito al Ministerio Público (MP), recién había salido de su vivienda ubicada cerca del conocido sector Concha ‘e Mango en El Sombrero para trasladarse hasta la capital del municipio Leonardo Infante, sitio donde está fijada su oficina.
Trascendió que el fiscal fue liberado aproximadamente a las 7:00 pm, siendo trasladado hasta el comando de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), ubicado en El Sombrero. Aparentemente los delincuentes  lograron cobrar el rescate que según versiones no oficiales oscilaba entre el millón 500 mil bolívares.


Gisela Fontainés
gfontaines@elperiodiquito.com
Fotos Archivo


Enlaces relacionados:   
Enlaces externos: 


____
Fuente: Fuente: http://www.elperiodiquito.com/article/180678/Guarico--Liberaron-a-Fiscal-del-Ministerio-Publico-



lunes, 1 de diciembre de 2014

Ayotzinapa, el nombre del horror


México
Ayotzinapa, el nombre del horror

Por: Rossana Reguillo Cruz


El asesinato de 6 estudiantes y la desaparición de otros 43, hace casi un mes en la ciudad de Iguala, en el suroeste de México, sacudió a un país anestesiado por la violencia cotidiana. La masacre, dice la antropológa mexicana Rossana Reguillo, condensa el poder oscuro de la narco máquina, expone como pocas veces las relaciones entre el Estado y el crimen organizado y desnuda la soberbia de un gobierno nacional que se creyó capaz de gestionar el horror sin salpicarse.


De entre los innumerables carteles, pancartas, dibujos que los manifestantes de Occupy Wall Street han venido utilizando, hay uno que me sigue pareciendo especialmente relevante para entender la atmósfera de la época convulsa que atravesamos. La portaba un joven menor de 20 años, en la primera toma del puente de Brooklyn allá por los intensos días de octubre de 2011. A paso lento y sin mezclarse con otros manifestantes, el rostro de ese joven me impresionó para siempre, mitad tristeza enorme, mitad enojo sin límite, su pancarta decía: “ If you are not angry, you are not paying attention.” 

Cuando la ola de indignación empezó a crecer en México a raíz del ataque a los jóvenes normalistas de Ayotzinapa el 26 de septiembre pasado, recordé con nitidez aquella pancarta: si no estás enojado, es que no estás prestando atención. Ese 26/9, por la noche, estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos del pueblo de Ayotzinapa viajaron a la ciudad de Iguala. Allí, la esposa del alcalde José Luis Abarca daría su informe de gobierno. La policía reprimió a los estudiantes. Hubo bala, muertos, heridos y desaparecidos. Los policías municipales detenidos dijeron que los más de 40 estudiantes desaparecidos habían sido entregados por ellos a sicarios del cártel Guerreros Unidos. Dijeron también los Guerreros Unidos habían prendido fuego a los estudiantes y los habían enterrado en varias fosas.

Una de las hipótesis es que los señores del narco en colaboración con las autoridades locales, policías y un presidente municipal –que milita en las filas del Partido de la Revolución Democrática– hoy en fuga y vinculado a los Guerreros Unidos, no están dispuestos a tolerar otro grupo armado en la región, es decir el ERPI (Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente), una guerrilla que dicen, recluta sus cuadros en las Normales. Así, dice la hipótesis, el ataque, asesinato y desaparición de los normalistas es un “mensaje” del narco-estado a la guerrilla. 

El saldo de “Ayotzinapa”, no hay un mejor modo de nombrar hoy el horror, es de: 6 muertos (uno de ellos, desollado), 5 heridos de gravedad (dos al borde de la muerte) y la desaparición forzada de 43 estudiantes; un presidente municipal en fuga, un gobernador al filo de la navaja, un palacio de gobierno en llamas, una presidencia terriblemente cuestionada ya no solo por los mexicanos, sino además por la comunidad internacional y algunos de esos elefantiásicos organismos –como la ONU- que se han pronunciado con fuerza sobre el “caso” y el saldo sigue creciendo y creciendo, sin control, sin que aparezca un gesto o algo que medianamente se vislumbre como estrategia de contención, ya no digamos de voluntad política de esclarecer y aplicar la justicia. 

Este brutal acontecimiento parece haber sacudido de raíz la indiferente convivencia con la muerte violenta que se ha paseado en estos territorios con carta de ciudadanía. Un huracán de rabia y desconcierto recorre la geografía de sur a norte, mareas humanas formadas principalmente por jóvenes estudiantes han caminado las calles de decenas de ciudades del país y, en muchos casos, tanto algunos corresponsales extranjeros como muchos ciudadanos, abren los ojos sin aliento, como si estuvieran frente a hechos que parecen inéditos, pero no, no lo son. Aunque inédita sea la cruda y aterradora evidencia del grado de descomposición en las estructuras del Estado, que no puede ya esconder en ningún boletín de prensa, en ninguna declaración, pose, o lamentación que la narco política capitalista controla buena parte del paisaje nacional. 

Pero quizás lo más relevante de Ayotzinapa –el nombre del horror– es que ha obligado a México a prestar atención.

Se prestó poca atención a las fosas clandestinas que fueron convirtiéndose en noticia cotidiana, 69 cuerpos en una, 15 en otra, 11 en una más; como si se tratara de accidentes geográficos, esas heridas en la tierra, pasaron a formar parte de un vocabulario que instauró el horror como normalidad. Los daños colaterales: en esas fosas hay cadáveres, muertos, calcinados, no personas. Y el espanto aumenta cuando sabemos que muchos de ellos no serán jamás identificados, porque en este país que no presta atención, no hay protocolos para reconocimiento de ADN, adecuados, porque aunque hay una guerra, los gobiernos en turno no la reconocen, por sus costos políticos. Desde el 2007 y sólo en tres estados, Tamaulipas, Guerrero y Jalisco, 460 cuerpos han sido “recuperados” de estas fosas, vertederos secretos de ese poder oscuro, que “levanta” (secuestra) personas, enemigos o no, a plena luz del día y con ese mismo poder, los desaparece.

Hemos llegado a tanto que el Procurador General de la República, el priista Jesús Murillo Karam, salió a decir, casi aliviado, que los 28 cuerpos encontrados en las primeras fosas clandestinas “descubiertas” en Iguala (la ciudad donde se produjo el último ataque a los normalistas y donde fueron detenidos por la policía municipal un número no determinado de estudiantes, entre los que se encuentran los 43 desaparecidos), no correspondían a los de los normalistas, puf, ¿alivio? Quiénes son entonces esas 28 personas, desde cuándo están ahí, por qué. Las preguntas se atragantan. 

No se prestó atención a la cifra escalofriante que indicaba que tan solo en 2012 habían fallecido 20.658 jóvenes por causas violentas. La muerte por agresión para hombres y mujeres alcanzó en ese año el 44.1%, 16.298 vidas jóvenes cegadas por las violencias directas que azotan este país. Estos datos a los que se sumaban otros, muchos datos terribles que se fueron acumulando desde 2006, deberían haber bastado para declarar un estado de emergencia nacional.  Pero no fue así. En estos días terribles, ha dicho Javier Sicilia, el poeta que dejó de serlo por el dolor que lo atravesó sin aviso, cuando su hijo fue ejecutado, que “el PRI creyó que podría administrar el infierno”. Nada  más cierto.

Si la administración de Felipe Calderón (PAN) desató con absoluta irresponsabilidad el infierno, la administración de Enrique Peña Ñieto (PRI) apostó al silencio, al amordazamiento, a la soberbia imperdonable de creerse capaces de gestionar el horror, sin salpicarse. Quizás por la necesidad de no hacer el recuento cotidiano de los muertos y los desaparecidos, quizás por una necesidad de cerrar los ojos, muchas y muchos ciudadanos pensaron que la desaparición del tema de la violencia de las páginas de los principales diarios del país, de las televisoras y noticieros radiofónicos, significaban un avance en la “guerra contra el narco”. No hacer olas. Pero despertamos y la violencia y el poder oscuro de la narco máquina, esa articulación terrible entre los poderes propietarios (políticos, económicos, delincuenciales), seguía ahí. La evidente relación del presidente municipal de extracción perredista, José Luis Abarca Velázquez, con el crimen organizado, la participación de las policías municipales, la indiferencia del Ejército, cuando los estudiantes pidieron ayuda, nos han obligado a prestar atención.


Pasaron años y años, meses y días en los que era más cómodo no saber, ignorar, pasar la página; algunas y algunos, desde el periodismo de investigación, desde la academia, desde el activismo social, insistimos en que el crimen organizado solo puede crecer en medio de una sociedad desarticulada y atemorizada, con miedo a desobedecer el orden paralelo que abre ese poder. Nadie lo sabe a ciencia cierta todavía, pero quizás los estudiantes de la escuela normal rural, son parte de esa violencia disciplinante o ejemplarizante a la que acude este poder para seguir reinando en el terror. 

Y es otra vez Sicilia el que pone la clave para descifrar por qué Ayotzinapa, el nombre del horror, nos obliga a poner atención. Dice el poeta que dejó de serlo: “Cierro los ojos y miro a mi hijo, ese muchacho noble. Con su angustia, aterrado, esperando que unos tipos lo vayan a matar. Ese instante me duele mucho, en el que uno que se parece a ti te arranca la vida. La memoria es terrible. Ya sucedió, pero sigue sucediendo. Ya pasó, pero no”. Y es cierto, Ayotzinapa, el nombre del horror, es un instante que sigue sucediendo. Julio César Mondragón, ese joven al que le desollaron el rostro y le vaciaron las cuencas de los ojos, es un instante que sigue sucediendo; como sigue sucediendo cada día, cada tarde, cada noche, la tristeza y el dolor infinitos de esas madres, como Letty, Lupita, o Margarita Santizo que fue a morirse sin encontrar a su hijo desaparecido y pidió ser velada frente a la Secretaría de Gobernación, en un último deseo, quizás, de hacerle saber a la autoridad, lo que significa ese instante que sigue sucediendo, en un país que no presta atención.
 _____
Fuente:  http://revistaanfibia.com/ensayo/ayotzinapa-el-nombre-del-horror/