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lunes, 16 de junio de 2014

Bullying: Podrá ser eliminado mediante Ley?





¿Puede una ley detener el "bullying"?

 Lunes, 16 de junio de 2014


Escena de violencia escolar o "bullying". Foto cortesía diario Milenio.
Le dicen "El columpio". Consiste en agarrar a alguien por las extremidades, balancearlo y arrojarlo con fuerza contra el piso. Fue lo que ocurrió el mes pasado con Héctor, un menor de 12 años de edad.

Según se reportó, el jovencito fue arrojado dos veces por sus compañeros de una escuela de Tamaulipas, norte del país. La segunda se golpeó la cabeza y quedó inconsciente.

Estuvo en coma cuatro días antes de morir.

Aunque desde hace varios meses se han denunciado varios casos de bullying (violencia escolar, matoneo) por todo México, el escándalo por la muerte de Héctor alcanzó dimensiones que no se habían visto antes. 

El presidente Enrique Peña Nieto habló sobre el tema en un viaje a Tamaulipas y ordenó una investigación.

Poco después, el gobierno anunció un programa que contempla 547 proyectos dirigidos a niños y jóvenes que integran más de 13.000 acciones en las escuelas, especialmente las que se ubican en zonas con alto índice de violencia.

Además, senadores de diferentes partidos presentaron una serie de iniciativas de reforma sobre el tema, que incluye propuestas de una ley para combatir el acoso escolar radicada en el Senado mexicano desde hace más de año y medio.

Pero, ¿puede una ley evitar este tipo de abusos?

Cifras del abuso

En los últimos meses, tanto los medios de comunicación como los legisladores que impulsan la ley han divulgado cifras de lo que podría constituir el fenómeno del bullying en México.

El senador Mario Delgado, uno de los legisladores que propuso la iniciativa de ley en diciembre de 2012, argumentó recientemente que, según la Organización para la Cooperación y del Desarrollo Económico (OCDE), que aglutina a 34 países, México es entre ellos el que tiene el ambiente escolar más violento. Y sólo uno de cada 10 estudiantes recibe atención adecuada.

Luego cita a la Comisión Nacional para los Derechos Humanos que dice que la violencia escolar afecta a un 40% de los casi 19 millones de alumnos de primaria y secundaria en instituciones educativas públicas y privadas.

Leyes "antibullying"

Los países latinoamericanos que tienen leyes contra la violencia escolar sin Chile, Argentina y Perú.
También tienen leyes similares Puerto Rico (estado libre asociado de EE.UU.) y cinco estados mexicanos: Tamaulipas, Nayarit, Distrito Federal, Puebla y Veracruz.

Algunas cifras son más controvertidas. El año pasado, el senador José María Martínez indicó que en 2012 las muertes de jóvenes por violencia escolar superó las cinco mil: 4.201 varones y 989 mujeres.

Estos números, que han sido citados ampliamente por los medios, son disputados por la doctora Teresa Incháustegui, profesora en el posgrado de Humanidades de la Universidad Autónoma y antigua diputada federal.

Incháustegui dijo a BBC Mundo que "no hay ningún registro sólido de esto. No está consignado entre las causas de muerte. Y si fuera cierto, significaría que la tasa de victimización de bullying sería el triple de la tasa en feminicidio".

La Ley

Por lo que se ha conocido, la Ley General para la Prevención y Atención de la Violencia Escolar incluye entre sus sanciones la posibilidad de multar hasta por cinco mil salarios mínimos (350 mil pesos mexicanos o US$30.000), a maestros o padres de familia que hagan caso omiso a la violencia escolar con alumnos o hijos.

También se ha planteado la posibilidad "recluir" a los niños que participen en actos desmedidos de violencia escolar, algo que, según Teresa Incháustegui, "estaría violando la imputablidad de los menores en el sistema penal", por lo que habría que modificar el código penal federal para hacerlo.

Alrededor del mundo existen distintas iniciativas y leyes contra el matoneo escolar. Foto Getty Images.
Para los maestros, además, se contempla amonestación pública, inhabilitación del cargo académico hasta por 5 años y suspensión definitiva.

Esto ha incomodado a algunos educadores. En un típico comentario en un sitio de noticias, una profesora argumentó: "Por supuesto que los maestros nos damos cuenta del acoso escolar, pero el reglamento de la SEP nos prohíbe cualquier medida. Nos damos cuenta del acoso y lo reportamos, lo único que podemos hacer hacer es hablar con el alumno. No se le puede correr de clase, ni quitar el recreo, ni suspender de la escuela ni mucho menos correrlo".

Y agrega: "Los padres, al ser informados, muchas veces lo niegan, defienden, minimizan, o incluso culpan al maestro".

En diálogo con BBC Mundo, el doctor Emilio Blanco, coordinador del Centro de Estudios Sociológicos del Colegio de México, se preguntó si "es razonable pedirle a las escuelas que controlen la violencia escolar mediante esto: amenazándolas con sanciones. Las escuelas ya tienen demasiados problemas, obligaciones, reglamentaciones, programas y controles administrativos".

Y luego apunta a algo que es cierto -por motivos muy diversos-: "El sistema mexicano desconfía profundamente de los maestros".

"La primera respuesta que se va a tratar de dar es que los maestros son grandes responsables del bullying porque no le ponen atención a los niños, porque son indiferentes ante el problema, etc. Entonces hay que amenazarlos con multas para que no lo permitan". 

La ley también propone un "Programa de Escuela para Padres" para capacitarlos sobre estos temas y plan de estudios que incluya una materia que "promueva y difunda los efectos negativos de enfermedades como la diabetes y la obesidad, así como los medios para prevenirlas" y apoyo sicológico tanto para las víctimas de bullying como para los victimarios.

¿Funciona?

Recientemente, varios países latinoamericanos han aprobado leyes contra la violencia escolar, entre ellos Chile, Perú y Argentina. Sin embargo, ninguno de los expertos consultados conoce estudios sobre la incidencia de estas leyes en esos países y si han logrado cambios apreciables.

De hecho, tampoco se conocen esos estudios en los cinco estados mexicanos que tienen leyes locales contra el matoneo escolar: Tamaulipas, Nayarit, Distrito Federal, Puebla y Veracruz.

La de Tamalipas, por ejemplo, fue aprobada en septiembre de 2013 y hace poco la diputada local Erika Crespo Castillo dijo a los medios que es "letra muerta", pues carece de reglamentación que la haga efectiva.

Tanto Blanco como Incháustegui resaltan también la propensión -"muy nuestra", dice la doctora- de México a enfrentar los problemas con leyes, las cuales algunas veces no tienen mucha incidencia en la realidad del país.

Incháustegui duda, incluso, que la ley sea aprobada este año, pues hay otras prioridades en la agenda, como las reformas que impulsa el gobierno.

Pero, aún si pasara, ¿piensa que una ley puede resolver el problema de la violencia escolar? Su respuesta es simple y contundente:
"Claro que no"

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Fuente:  http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/06/140613_mexico_bullying_ley_jcps.shtml?ocid=socialflow_twitter

miércoles, 11 de junio de 2014

Alejandro Moreno. Entrevista en La Razón: Se ha dejado libre a la violencia

Entrevista en "La Razón" a Alejandro Moreno, Director del Centro de Investigaciones Populares: "Se ha dejado libre a la violencia"


      "La violencia criminal que ha vivido en estos últimos años Venezuela ha ido en vertiginoso aumento debido principalmente al poco interés para castigar el delito, a la plena impunidad y la falta de control del Estado, así como a la negligencia de los poderes públicos." Así comienza la entrevista efectuada al Padre Alejandro Moreno, Director del Centro de Investigaciones Populares, sacerdote salesiano, psicólogo, filósofo, teólogo y Doctor en Ciencias Sociales; vive en una barriada popular, y es autor del libro "Salimos a matar", así como de la expresión: "Subcultura de malandros". La entrevista sólo esta disponible en formato material, no electrónico; de allí que nos hayamos atrevido a ofrecerla en formato digital a través de este blog, dada la relevancia de su contenido en el ámbito criminológico.


                             
Enlace relacionado: Subcultura de malandros: Matar da prestigio y poder

martes, 10 de junio de 2014

Prevención del bullying: Educando las emociones, otra función escolar





Discere 

Educar las emociones, otra tarea de la escuela

 

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No podemos elegir muchos aspectos de nuestra vida, pero nada ni nadie es lo bastante poderoso para impedir que escojamos nuestros pensamientos y nuestras emociones.
Gabriel García Márquez



La educación siempre ha fincado su campo de acción en los conocimientos y en el coeficiente intelectual del alumno para acceder al aprendizaje de los mismos, dejando de lado la práctica de ese conocimiento, a la que ahora afortunadamente se le está dando atención, y olvidando también elementos tan importantes como los sentimientos y las emociones, a pesar de que el maestro trabaja constantemente con ellas. Según Goleman, tenemos dos mentes, una que piensa y otra que siente y ambas deben ser atendidas sin que predomine una sobre la otra.

El estudio de los sentimientos y las emociones empezó a tener importancia en 1983, cuando Howard Gardner, con su teoría de las “Inteligencias Múltiples”, dio a conocer un nuevo enfoque al considerar que existían ocho tipos de inteligencias. Dos de ellas, la interpersonal y la intrapersonal, fueron objeto de las investigaciones de Peter Salovey y John Mayer que en 1990 proponen el concepto de “Inteligencia Emocional”, definiéndola como: “Una forma de inteligencia social que implica la habilidad para dirigir los propios sentimientos y emociones y los de los demás, saber discriminar entre ellos, y usar esta información para guiar el pensamiento y la propia acción”. No obstante, fue Daniel Goleman y su exitoso libro, “Inteligencia Emocional”, quien incidió en la necesidad de conocer y educar las emociones, con un enfoque diferente. En él afirma que las personas exitosas socialmente y con un buen control de su vida son las que tienen una mayor inteligencia emocional.

Los especialistas dicen que nuestro cerebro tiende a pensamientos negativos como una manera de estar alerta para poder defenderse de los peligros del entorno, pero es posible educarlo para que modifique esa tendencia  y piense en positivo. También afirman que cuando nos sentimos deprimidos, ansiosos o infelices, transmitimos estas emociones a los demás, con lo cual las relaciones sociales se deterioran y acabamos actuando de una forma agresiva y conflictiva. Esta dinámica se da con frecuencia al interior del salón de clases cuando el maestro o los alumnos no pueden gestionar adecuadamente sus emociones. Hoy se sabe que el cerebro tiene la capacidad de modificarse con el aprendizaje, por lo que con un correcto entrenamiento se mejoraría la inteligencia intrapersonal e interpersonal de los estudiantes y con ello mejorarían las relaciones en la comunidad educativa.

La preocupación normal de cualquier profesor es lograr que sus alumnos estén abiertos al conocimiento para poder aprender con mayor facilidad, pero en muchas ocasiones esto no es posible puesto que su cerebro está bloqueado por una serie de sentimientos que no pueden manejar, provocados por un contexto violento, con familias disfuncionales, continuos maltratos o agresiones en el hogar, y que interfieren notablemente con su aprendizaje. Es muy triste que los niños no estén recibiendo en su familia ese cariño y tranquilidad que les otorgaría una gran seguridad en su vida diaria, y también lo es el hecho de que los padres no sean el modelo de inteligencia emocional a seguir; al contrario, las conductas agresivas son una constante en el hogar, por lo que, además del mal ejemplo, aconsejan a sus hijos que se defiendan a golpes en caso de ser molestados.

Ante ese panorama, la escuela se convierte en el recinto ideal para educar las emociones, empezando por los profesores, ya que si el maestro tiene estabilidad estará en posibilidad de desarrollar la madurez emocional de sus alumnos. Esta educación de la inteligencia emocional consiste en enseñarlos a identificar sus sentimientos y las reacciones que provocan, para que aprendan a controlarlos y canalizarlos; todo esto se reflejará en la mejora de logros académicos y en el saludable ambiente social de la clase. Lo ideal sería también que esta misma enseñanza la recibieran los padres de familia.

La educación de las emociones ayudaría a prevenir la depresión, la ansiedad, la violencia, el acoso escolar y muchas otras situaciones conflictivas, que han ido en aumento día con día y que están íntimamente ligadas al mundo de los sentimientos. Son problemas que se están atendiendo de una manera limitada, enfocándose únicamente en la situación y sin llegar a la raíz del problema; sin que el maestro, los padres de familia o los alumnos tengan al mismo tiempo el entrenamiento que les ayude a modificar conductas negativas aprendidas y que son las causantes de dichos conflictos.

La escuela del siglo XXI deberá ampliar su ámbito de acción e incluir en su currículum, además del componente intelectual, que es lo que realmente debe trabajar, una formación en la salud física y ambiental, educación en valores y el desarrollo de la inteligencia emocional de los alumnos, aspectos éstos que debieran ser prerrogativa de los padres de familia, pero que lamentablemente se están delegando a la escuela, a la que no le queda más remedio que asumirlas para no dejar a los alumnos en situación de vulnerabilidad; mientras tanto los maestros esperan y confían en que un día no lejano, las familias recuperen de nuevo el papel de formadoras de sus hijos y le dejen a la escuela únicamente la parte de la formación intelectual.

petrallamasgarcia@hotmail.com  Twitter: @petrallamas
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Fuente:  http://www.lja.mx/2013/05/discere-educar-las-emociones-otra-tarea-de-la-escuela/