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sábado, 20 de abril de 2013

HEMEROTECA: PEDERASTIA, así funcionaba la secta sexual del karateca


el país


-----------------Reportaje:PEDERASTIA--------------

Así funcionaba la secta sexual del karateca

Fernando Torres Baena corrompió a alumnos en su escuela de kárate, en Gran Canaria, pero no a todos: los buscaba menores (de nueve a 13 años) y físicamente agraciados. Apoyado por sus mujeres, formaba 'familias' que se regían por el lema de "aquí, todos con todos y yo con todos"

Mónica Ceberio Belaza 21 MAR 2010



                                  

Fernando Torres Baena, en una gala de la Asociación de Periodistas Deportivos, 
en 2005. / LA PROVINCIA DIARIO DE LAS PALMAS



           En la escuela de kárate de Fernando Torres Baena no se corrompía a todos los alumnos. Sólo a los elegidos. El director los seleccionaba en función de su belleza y aptitudes físicas. Los preferidos pasaban a formar parte de su "familia", que él controlaba de forma autoritaria dirigiendo cada uno de los actos de sus miembros. A lo largo de más de 30 años de trayectoria profesional creó varias. Eran familias perecederas. Cuando los alumnos crecían, salvo que pasaran a formar parte de la cadena de mando, eran reemplazados por chicos más jóvenes. La maquinaria de manipulación volvía entonces a empezar. Los testigos y víctimas que han declarado en el proceso judicial del caso del kárate coinciden en su versión de lo que ocurría dentro de esta secta sexual y deportiva en Gran Canaria. Muchos de ellos ni se conocen entre sí porque pertenecieron a diferentes grupos. A algunos les separan 25 años de diferencia. Sólo una persona ha estado en todos ellos: el propio Torres Baena, de 53 años, autoerigido como pater familias absoluto, el líder.                               



                                  

La casa de Fernando Torres Baena en la playa de Vargas 
(Agüimes, Gran Canaria). / CANARIAS 7

       Los que no eran elegidos como miembros de la familia veían una escuela de kárate normal. Lo único visible para todos era que alumnos y monitores se mostraban muy cariñosos entre sí y que el saludo habitual era un beso en la boca. Pero sólo los preferidos llegaban a conocer el trasunto oscuro del gimnasio. "Sólo se interesaba por los que eran físicamente agraciados tanto de cara como de cuerpo, especialmente entre los nueve y los 13 años, que es cuando comienzan a competir", asegura uno de los denunciantes. Dejaba de lado a los menos agraciados, aunque si tenían cualidades podían participar en los campeonatos.

     El karateca invitaba a sus niños a su casa de la playa de Vargas, en Agüimes. Iban allí en vacaciones y los fines de semana con la excusa de hacer entrenamientos intensivos. Pero no sólo se entrenaba. Los chicos limpiaban la casa por dentro, arreglaban el jardín, iban a la playa juntos..., como si efectivamente fueran una gran familia que trabajaba unida en todas las labores del hogar. Era parte del entrenamiento, como el sexo, que pedía a los alumnos porque la familia "tenía que conocerse en todos sus aspectos" y porque de esta forma se potenciaba "todo lo que conlleva la vida deportiva y el kárate". Lo que había de fondo, según él les explicaba, era "amor". Y disciplina. Él lo controlaba todo: hacía cuadrantes ordenando quién debía acostarse con quién cada noche. La regla general, según un menor, era ésta: "Aquí todos con todos y yo con todos". El que se abstenía, era reprendido.

      No se ejercía violencia física sobre los menores, según desvela un sumario judicial en el que aparecen declaraciones de 55 presuntas víctimas. Los niños iban asimilando poco a poco el estilo de vida que a Torres Baena le gustaba; les convencía de que el sexo era algo "normal". Las relaciones con los niños no eran "forzadas de forma explícita", según explicó al juez de Las Palmas que lleva el caso una mujer que ahora está en la treintena y que a los 13, recién llegada a la escuela, recibió la buena noticia de que "formaría parte de la pequeña familia de elegidos". Dice que no puede explicar muy bien cómo funcionaba el mecanismo de control, pero que "había una manipulación por parte de Fernando" en la que todos caían.

     Otra mujer de esa época, de esa familia ya antigua, explicó al juez cómo Torres Baena iba introduciendo a los chicos en su filosofía vital. Les decía que la relación de pareja que tenían sus padres no era "lo que se llevaba", que era de "desfasados" y que "no podían estar cerrados porque les iba a apartar de muchas cosas". Alababa sus habilidades deportivas y les hacía promesas sobre su futuro en el kárate. "Le gustan sobre todo los niños más pequeños, entre los nueve y los 13 años", relata uno de los denunciantes. "Es cuando empiezan a competir y puede engatusarlos".

      Los preferidos recibían un "seguimiento especial", y el profesor les ponía ejemplos de deportistas que habían triunfado gracias a que le habían hecho caso en todo. Por el contrario, los que no obedecían fracasaban. Con niños en edades muy influenciables y con ganas de triunfar, solía funcionar. Si se negaban a hacer algo, aparecía el chantaje emocional: les convencía de que eran ingratos con quien les estaba dando todo y que le "destrozaban" con su actitud rebelde.

      A una chica le dijo que la vida que llevaban en la playa de Vargas era "totalmente diferente a la exterior", que eran todos "una familia" y que debían luchar "por lo que allí se podía conseguir". "Fernando tiene poder de persuasión y capacidad de controlarte psicológicamente, y desde que nota que empiezas a dudar y a flaquear comienza a hablar y finalmente a convencerte para que vayas a su redil de nuevo", declaró esta joven ante el juez y la policía. "No sabía cómo salir de todo esto".

      Ésa era la parte más suave de la manipulación. Había otra más agresiva. Torres Baena tenía poder. En los últimos tiempos era el presidente de la Federación Gran Canaria de Kárate y director de I+D de la federación española. Los alumnos sabían, y así lo dejaba claro él, que si se ponían en su contra no iban a ser admitidos en ningún gimnasio y no podrían hacer nada en ese mundo. Un alumno le atribuye esta frase: "Si quieres marcharte, márchate, pero ya puedes ir olvidándote del kárate".

       Una de las chicas que ha declarado, de casi 30 años, acabó aterrorizada por Fernando. Empezó a tener una relación con alguien ajeno al grupo y tuvo verdaderos problemas porque "eso no se podía consentir". Una de las formas de lograr el control era precisamente aislar a los menores; alejarlos de sus familias reales y de sus amigos de forma que, en un momento dado, todo lo que eran se lo debían a Fernando y al grupo de la playa de Vargas.

        "Cualquiera que quisiera salirse de lo establecido por él tenía bronca asegurada", declaró la mujer. A ella le amenazó con echarla del club; le dijo que le haría la vida imposible, que él se encargaría de que no volviese a competir jamás. La karateca rebelde se envalentonó y le dijo que le contaría todo a la policía. Él, según su relato, respondió que "llevaba haciendo el mismo tipo de vida desde hacía 35 años" y que siempre "había hecho lo que había querido".

       Las broncas, al parecer, eran todo lo largas que fuera necesario para doblegar la voluntad de los menores. Podían durar hasta tres o cuatro horas. "Sabe cómo hacer daño cuando no le obedecen", asegura una joven. "Es manipulador y no tiene escrúpulos", afirma otra. "Se interesaba por la vida personal de los chicos como si tratara de averiguar el punto flaco de cada uno", corrobora un alumno.

       La historia de sus familias ficticias viene de tiempo atrás. Se casó con su primera mujer, Edith, cuando ella tenía apenas 16 años. Él tenía 24. Un año antes, en 1979, se había proclamado campeón de España de kárate en la modalidad kumité. En 1981 fundó su escuela e inició a su mujer en la práctica del sexo con otras parejas, hombres y mujeres. Mientras tanto tuvieron una primera hija.

        Torres Baena formó en esa época una primera familia con alumnos de su escuela, de 13 y 14 años, a los que llevaba a la playa de Vargas. Edith, separada desde el año 1994 de Fernando, ha reconocido ante el juez los abusos durante esa primera época, en los que ella también participó porque sucedían "dentro de una forma de vida a la que le había entrenado Fernando". Su marido le explicaba que no podía ser feliz "sin montar la familia que quería", afirma la mujer. Uno de los menores que visitaban la playa de Vargas se hizo novio de su hija mayor.

      Edith dice que está segura de que Fernando no ha tenido relaciones con sus propios hijos (tres), ni los ha involucrado en sesiones de sexo en grupo, lo que contradice las declaraciones de muchos denunciantes. Los tres hijos de la pareja también lo han negado.

      Uno de los chicos que empezó a aparecer por la playa de Vargas fue Juan Luis B., ahora también imputado a sus 37 años. Con 14 ya estaba en la escuela, manteniendo relaciones sexuales con mayores y menores y con el propio Fernando, según la versión de Edith (que admite haberse acostado con él cuando era menor). De mayor pasó a convertirse en uno de los líderes.

       Años más tarde, en una familia posterior llegaron, de adolescentes, María José G. P. e Ivonne G., otras dos imputadas que también coincidieron con Edith. Cuando el matrimonio se separó, María José se convirtió en la nueva novia de Fernando Torres Baena. Él las usaba a ambas como cebo ante los chicos; eran las primeras en introducir a los menores en las artes amatorias y prepararles para Fernando, según decenas de declaraciones de víctimas. Una dibujó una pirámide explicando el funcionamiento de la secta: en el vértice está Fernando; abajo, María José e Ivonne; en un tercer peldaño situó a Juan Luis. Todo lo demás era "la plebe". Tanto Juan Luis como María José e Ivonne habían sido, probablemente, "plebe" cuando llegaron a la escuela tiempo atrás.

        Todo se destapó el pasado 26 de enero. Una adolescente se atrevió a hablar con un profesor suyo del colegio y con la policía para evitar que el hermano pequeño de una compañera de clase, de nueve años, sufriera los mismos abusos que ella. A partir de aquí se desencadenaron las denuncias. Tres de los imputados (Fernando, su novia María José e Ivonne) están encarcelados. Otros tres, Edith, Juan Luis y José (hermano de María José), han quedado en libertad. Salvo Edith, el resto niega todas las acusaciones. Torres Baena asegura que se trata de un complot organizado por algún club deportivo y que sólo ha tenido relaciones con mayores de edad. En la casa de la urbanización El Edén, en la playa de Vargas, la policía encontró los artilugios sexuales (consoladores, películas pornográficas...) de los que hablaban los denunciantes que formaban parte de la familia actual.

     ¿Qué les puede pasar a los imputados? Las penas dependerán de cada hecho concreto que quede acreditado y de la edad de los que han sufrido los abusos. Los actos sexuales con menores de 13 años son delito en todo caso. Cuando la víctima es mayor de esa edad, se considera que no hay consentimiento si éste se ha obtenido "prevaliéndose el responsable de una situación de superioridad manifiesta" que coarte su libertad. Las penas se agravan, además, cuando ha habido penetración de algún tipo. El Código Penal recoge también un tipo específico para cuando el abuso se comete con menor de 13 a 16 años que ha consentido mediante engaño. Alguno de los delitos puede haber prescrito.

       En la causa se están investigando centenares de presuntos abusos. La policía, en su informe final al juzgado, ha concluido lo siguiente: "Los imputados constituyen un grupo organizado de pederastas (asimilable a una secta, con un líder carismático) que aprovechaban su vinculación e influencia en el mundo del kárate para atraer a los menores y ganarse su confianza y admiración. (...) Fernando Torres Baena es el cabecilla del grupo, llevando décadas realizando estos actos con total impunidad".

Fuente:  http://elpais.com/diario/2010/03/21/domingo/1269147157_850215.html

HEMEROTECA: Condenado el maestro de Karate por pederasta







el país

caso kárate »

Condenado a 302 años el maestro de kárate que abusaba de sus alumnos

La sentencia del 'caso Kárate' tilda de depredador sexual a Torres Baena

El tribunal condena a sus dos cómplices a 126 y 148 años pero absuelve al cuarto imputado

Convencía a los menores para que mantuvieran sexo con él, con dos entrenadoras y entre ellos

El presunto pederasta utilizaba "técnicas de manipulación psicológica", según el tribunal





         


  Manuel Altozano Madrid 15 MAR 2013 - 12:13 CET


    Era el sensei. El maestro. La persona docta o el hombre sabio cuyo criterio y órdenes no se cuestionan. Ni en el tatami ni fuera de él. Aprovechándose de esa posición jerárquica, de su gran prestigio nacional e internacional como entrenador de kárate —cinturón negro sexto dan, mentor y valedor de campeones con cargos en las federaciones de Gran Canaria y española—, Fernando Torres Baena, de 57 años, abusó durante años de decenas de discípulos que entrenaban en su gimnasio y a los que convencía con una mezcla de engaños y castigos para que mantuvieran relaciones sexuales con él, con otras dos entrenadoras de ese centro deportivo y entre ellos mismos. Ayer, la Audiencia de Las Palmas lo condenó a 302 años de cárcel por 37 delitos de abuso sexual y otros 13 de corrupción de menores. Sus cómplices, las también profesoras María José González Peña e Ivonne González Herrera, de 35 y 33 años, fueron sentenciadas a otros 148 y 126 años respectivamente.

     La sentencia relata como Torres Baena, al que califica de “depredador sexual”, se valió de María José e Ivonne para diseñar una red de captación. Una “tela de araña”, dicen los magistrados para atraer menores al gimnasio desde otros centros deportivos donde estas daban sus clases. Una vez allí, el maestro, pero también sus dos cómplices, daban largas charlas a los niños —la mayoría recién entrados en la adolescencia aunque también los había aún menores— de contenido erótico. Les hablaban de las bondades del sexo y les animaban a practicarlo. En todas sus variedades. Con personas del mismo sexo y del contrario. En pareja o en grupo. Entre ellos, con sus entrenadores...

Se trataba, según los magistrados, de “técnicas de manipulación psicológica” depuradas durante años. El sensei y sus colaboradoras, aprovechándose de la autoridad espiritual sobre sus pupilos que tienen los maestros en las artes marciales, les explicaban que, mediante el sexo, se convertirían en mejores luchadores y karatekas de éxito y se ponían como ejemplo. A ellos mismos y a otros alumnos de los que ya abusaban. Se presentaban ante sus futuras víctimas como su verdadera familia, tratando de distanciarlos de las normas y las prohibiciones de sus padres que tanto molestan a los chicos de esa edad... Hasta que lograban el primer roce. El primer beso.

Una vez rota esa barrera el objetivo que planteaba el pederasta a los chicos era formar parte de “los elegidos”; de “la élite”. Ese grupo selecto que participaba con los condenados en auténticas orgías en El Edén —el chalé que Torres Baena tenía en la playa de Vargas, en el municipio de Agüimes—. A El Edén solo estaban invitados los menores más sometidos a los dictados sexuales del entrenador. Aquellos a los que había convencido para que saludaran —a él, a sus cómplices o al resto de alumnos— con un beso en la boca. A los que ya había logrado someter, por ejemplo, en el altillo del gimnasio. En esas fiestas, el maestro les obligaba de nuevo a mantener sexo con él, con María José e Ivonne (que según algunos testigos se paseaban desnudas por la casa), con otros alumnos del gimnasio, en tríos, en grupo...

     Los relatos de las víctimas son escalofriantes. Uno de los chicos relató como Torres Baena le daba charlas y más charlas de contenido sexual en las que, además, le inculcaba de manera salvaje el deber de obediencia al maestro. El adolescente, que tenía en ese momento 15 años, contó como, en una ocasión, llegó a ser obligado a correr a cuatro patas de un lado al otro del tatami como si fuera un perro para mostrar su absoluta lealtad. Cuando la logró, Torres Baena le obligó a masturbarle y a mantener sexo oral y anal con él. Después le conminó a acostarse con las otras dos profesoras, 13 y 15 años mayores que él.
 
  • Dos alumnos de Torres Baena dicen que los inició en el sexo, a uno a los diez años
  • Torres Baena permitió que 10 monitores tuvieran relaciones sexuales con menores
  • “Era una secta en la que el miedo y la amenaza estaban siempre ahí”
  • "Les comen la cabeza a los niños y abusan de ellos, es una secta"


      “Una vez en ese mundo solo conocía eso”, declaró la víctima, que aseguró que durante los dos años en que sufrió los abusos, estaba obsesionado con el kárate. “Era como si estuviera solo, no tenía amigos fuera”, añadió. Para el tribunal —formado por Emilio Moya (presidente), Salvador Alba y Carlos Vielba— ese testimonio demuestra “la desconexión, la ruptura afectiva, emocional y social con el exterior a la que Torres sometía a sus alumnos”.

      De esta trama de pederastia, una de las más importantes destapada en los últimos años y que ha dejado graves secuelas psicológicas en las más de 40 víctimas, queda liberado el cuarto acusado, Juan Luis Benítez, otro de los entrenadores del gimnasio de Torres Baena, por falta de pruebas. Para el presidente del tribunal, Emilio Moya Valdés, sin embargo, esas pruebas sí existían, como ha dado a conocer en un voto particular en el que estimaba que el exculpado debía haber sido condenado a 20 años por supuestos abusos sexuales a tres niñas. El proceso, que se inició el pasado tres de mayo, se prolongó hasta diciembre. Con la sentencia, el principal escenario de los crímenes, el gimnasio Torres Baena, ha quedado clausurado. La última palabra la tiene el Supremo.


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Fuente:  http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/03/15/actualidad/1363338281_732192.html

HEMEROTECA: Desesperada madre clama ayuda ante "bullying" que sufre su hija


Desesperada madre clama ayuda ante “bullying” que sufre su hija






                        
Manuel VALDEZ 

ISLA MUJERES, 19 de abril.- Afligida madre de familia pide a las autoridades municipales y educativas del Estado, dar solución de un caso de bullying del cual es objeto su hija desde hace varios meses, y para lo que la subdirectora de la escuela secundaria técnica número 1 se declara incompetente para dar solución. La señora Enna del Carmen Solís Bacelis presentó ayer ante los medios de comunicación un escrito en el que solicita a la autoridad competente dar solución a un problema que se viene suscitando en la escuela secundaria del municipio, en donde no ha obtenido apoyo a su demanda.

    Aseguró que desde hace meses su hija K.A.S sufre de maltrato físico y psicológico, mejor conocido como “bullying” por parte de sus compañeras A.A.B, M.A.C, J.G.T y Y.B.A.P, sin que reciban algún tipo de sanción. Con impotencia la madre de familia asegura que su hija es objeto de burlas, mensajes obscenos que le dejan en las paredes del pasillo y baños de la escuela, motivo por el cual como madre de familia ha acudido a las oficinas del plantel, donde la atendió la subdirectora Elisa Ríos Fernández, a quien le expuso el problema y le pidió que solicitara la presencia de los padres de familia de las estudiantes para que estuvieran enterados y se dé una solución.
 
        Aseguró que al salir de las oficinas de la subdirección, el proceder de Ríos Fernández sólo fue solicitar la presencia de su hija y de una de las agresoras a quienes cuestionó qué problema existía y al responder una de las que siempre agrede a su hija que no pasaba nada, dejó el asunto sin dar algún reporte o castigo.
 
      La señora Solís Bacelis aseguró que los actos de acoso de las mismas jóvenes continuaron y la paciencia la perdió el pasado 18 de abril del 2013, cuando su hija le habló desde la escuela en horas en las que se supone están en clases, diciéndole que fue agredida por estas jóvenes, escribiéndole nuevamente mensajes obscenos y tirándole huevos al interior del baño.
 
      Ante esta situación de nuevo fue al plantel en busca del director, a quien no encontró ya que supuestamente salió a un curso, y no le quedó de otra que hablar de nuevo con la subdirectora Elisa Ríos quien en esta ocasión rotundamente le dijo no poder hacer nada porque ya les había llamado la atención. 

      Por último, aseguró que la subdirectora le recomendó mejor esperar al otro día que regresara el director para que sea él quien se encargara del asunto, declarándose prácticamente incompetente, lo que es lamentable ya que una persona así no puede estar al frente de una subdirección de secundaria.
 
      Solís Bacelis asegura que solo pide por favor a las autoridades competentes del municipio y del Estado tomar cartas en el asunto y que cuando menos el plantel cite a los padres de familia de las estudiantes implicadas para informarles del comportamiento de sus hijas, tal vez ellos como padres, que no quieren lo mismo para sus hijas, puedan ayudarla a solucionar el problema, ya que la subdirectora con esta actitud demuestra clara ineptitud.
 
       Lo único que quiere es que su hija acuda tranquila a la escuela y evitar que las cosas pasen a mayores, ya que las agresiones se han dado incluso fuera del plantel al tratar de arrollar a su hija una de las agresoras con un carrito de golf.

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Fuente: http://www.dqr.com.mx/index.php/isla-mujeres/61072-desesperada-madre-clama-ayuda-ante-bullying-que-sufre-su-hija.html

HEMEROTECA: Detenido violador de niña de 5 años en la India












Detienen al sospechoso de violar a una niña de 5 años en la India




Contra las violaciones en la India

Protestas contra el aumento de crímenes contra la mujer en la India (Sanjeev Gupta/EFE)

EFE.20.04.2013 - 11:07h
 
    La Policía india ha arrestado a un hombre sospechoso de haber violado brutalmente durante dos días a una niña de cinco años que está hospitalizada y cuyo caso ha levantado protestas en el país, informaron este sábado fuentes policiales.

     El acusado fue detenido en la madrugada del viernes al sábado en el distrito de Muzaffarpur, en el Estado norteño de Bihar, adonde había llegado poco antes en tren desde Nueva Delhi, ciudad en la que supuestamente cometió el crimen. "(El sospechoso) ha sido arrestado en la aldea de Chiknauta esta noche", dijo un alto mando policial a la agencia local IANS.

    Según la cadena NDTV, el acusado es un hombre recién casado de unos 25 años de edad al que su esposa acababa de abandonar y fue localizado por su teléfono móvil.

    De acuerdo con las primeras pesquisas, la niña víctima de la agresión sexual desapareció el pasado lunes y el miércoles la familia la descubrió en casa de un vecino del mismo edificio al escuchar sus gritos.

    El sospechoso violó a la niña en repetidas ocasiones y utilizó para ello objetos como botellas y velas, al tiempo que no le dio ni alimentos ni agua en los dos días que la mantuvo secuestrada, según esta versión.

Indignación y protestas

    La víctima se encuentra actualmente hospitalizada en el centro médico AIIMS, en el sur de Nueva Delhi, donde decenas de personas se han concentrado desde este viernes por la tarde para protestar por el crimen y exigir a las autoridades que se atribuyan responsabilidades.

    El caso ha puesto nuevamente en el punto de mira a la policía, que supuestamente rechazó al principio registrar la denuncia y pidió a la familia de la niña no informar a la prensa a cambio de unas 2.000 rupias (28 euros).

    La ONU llegará a la India este lunes para investigar "los casos de violación contra las mujeres" El primer ministro indio, Manmohan Singh, emitió este viernes un comunicado, poco después de conocerse los hechos, en el que censuró la actuación de las fuerzas del orden y prometió "acciones estrictas", así como una "completa asistencia" a la menor.

    Singh subrayó que la sociedad "necesita hacer una introspección y trabajar para erradicar la maldad de la violación".

     La India vive en estado de agitación por los continuos casos de agresiones sexuales que aparecen en la prensa desde que el pasado diciembre una joven de 23 años falleciera tras ser violada y torturada en grupo en un autobús de Nueva Delhi.

    Ese crimen suscitó un debate sin precedentes acerca de la situación de la mujer en el país asiático y condujo al Parlamento a aprobar en marzo una ley para endurecer las penas contra agresores sexuales.
Este lunes llegará de hecho a la India la relatora de la ONU sobre la violencia contra la Mujer, la sudafricana Rashida Manjoo, para una visita de diez días con el objetivo de investigar "los casos de violación contra las mujeres".

Se triplican los abusos a menores

    El Centro Asiático para los Derechos Humanos (ACHR) dijo este sábado que las denuncias por delitos sexuales contra menores en la India se han triplicado en la última década y aseguró que muchas son cometidas en internados públicos.

    "Las ofensas sexuales contra niños en la India han alcanzado una proporción epidémica", afirmó el organismo en un comunicado sobre un informe difundido este sábado.

     De acuerdo con el estudio, que se hace eco de datos oficiales, entre 2001 y 2011 las autoridades del gigante asiático registraron un total de 48.338 casos de violaciones a menores. En ese periodo se produjo un aumento del 336% en el número de denuncias de este tipo, pasándose de las 2.113 de 2001 a las 7.112 de 2011.

Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/1791863/0/detenido-violador/nina/india/

martes, 16 de abril de 2013

HEMEROTECA: Bonobos, el paraíso que los humanos perdimos


Bonobos: la muestra viva del paraíso que los humanos perdimos

 

 

     Lástima que Wilhelm Reich no conoció a los bonobos, pues en estos simios habría tenido un potente campo de investigación para sus teorías que unían libertad, comunismo y sexualidad. Conocidos como los “monos hippies”, estos primates viven en comunidad, son nómades y practican el amor libre y el pacifismo. Adaptados a las selvas del Congo –en el corazón de África-, hoy se encuentran en peligro de extinción, pues son cazados por humanos que venden su “sabrosa carne” en algún exótico mercado de nuestra civilizada especie.

ESOS LOCOS BAJITOS
     
    “Bailando como mono” se llama el tema de La Floripondio, banda chilena caracterizada por su estilo salvaje y pachanguero. Más que seguro que estos rockeros hacen referencia –aunque no lo sepan- a los bonobos.

     Los bonobos nos ayudan a comprender cómo pudo haber sido la vida humana durante los miles de años previos a la revolución neolítica, en que mujeres y hombres vagaban en grupos de forrajeros o cazadores-recolectores -como los bosquimanos del kalahari que aún sobreviven en el suroeste africano. También nos llama a la reflexión las similitudes del modo de vida bonobo con algunos matriarcados (o sociedades matricéntricas) que existen actualmente en el mundo (ver etnia mosuo en China).

     La sociobiología dominante nos tenía acostumbrados a comparar al humano con simios jerárquicos y agresivos –chimpancés y gorilas-, ignorando intencionalmente al mono más parecido a nosotros: el bonobo, mono gozador e igualitario.

    Los bonobos caminan erguidos el 25% del tiempo en sus desplazamientos por el suelo. Estas características, junto con su postura, le da a los bonobos una apariencia más humana que los chimpancés comunes. Así mismo, los bonobos tienen una gran diferenciación facial -al igual que los humanos-, de modo que cada individuo tiene una apariencia significativamente distinta, permitiendo el reconocimiento visual en la interacción social.

     Los bonobos pueden pasar la prueba del espejo, que sirve para demostrar la conciencia de uno mismo. Se comunican principalmente mediante sonidos, aunque aún no se conoce el sentido de sus vocalizaciones; sin embargo, los humanos comprenden de forma sencilla sus expresiones faciales y algunos de sus gestos con las manos, como la invitación a jugar. Dos bonobos, Kanzi y Panbanisha, han aprendido un vocabulario de cerca de 400 palabras que pueden escribir usando un teclado especial de lexigramas (símbolos geométricos), y pueden responder a preguntas formuladas de viva voz. Algunos, como el bioético Peter Singer, argumentan que esos resultados califican a los bonobos al “derecho a la supervivencia y la vida”, derechos que los humanos teóricamente reconocen a todas las personas.

    Las relaciones sexuales juegan un papel preponderante en las sociedades de bonobos, ya que son usadas como saludo, como método de resolución de conflictos, como medio de reconciliación tras los mismos, y como forma de pago mediante favores tanto de machos como de hembras a cambio de comida. Los bonobos son los únicos primates (aparte de los humanos) que han sido observados realizando todas las actividades sexuales siguientes: sexo genital cara a cara (principalmente hembra con hembra, seguido en frecuencia por el coito hembra-macho y las frotaciones macho-macho), besos con lengua y sexo oral.

    Por todas estas características, ya hay muchas personas que están adhiriendo a una suerte de “bonobismo”, por lo que les presentamos un texto (*) en tal sentido:

SUERTE DE MANIFIESTO BONOBISTA

 Que el chimpancé es territorio y el bonobo tan solo tiempo.
El bonobo nunca es yo, es siempre ahora.

     Bonobo es una forma de ser, el bailoteo sonrisón de la vida en circunstancia. Bonobo también es pan paniscus, el primate más cercano al ser humano según lo entiende la ciencia; esto es, genética y categoría. Si nos ceñimos a esto, pronunciaremos con soltura y brava voz que el bonobo, recientemente descubierto por el lente humano -ignorado, inimaginado-, comparte muchas más cosas en común con nosotros que el anterior candidato a la ascendencia, el chimpancé común, simplonamente pan troglodytes.

     A saber: primeramente denominado Chimpancé Pigmeo, el bonobo es un simio juguetón, de largas piernas y orejas cortas, y que comparte el 99,8% del genoma humano. Si a esto le sumamos una relación social basada en el entendimiento a toda prueba, camaradería y carcajadas a granel, es que entonces el bonobo ya está aquí, rasga nuestras vestiduras, y nos invita a escondrijarnos, a olvidarnos a la deliciosa lejanía, al calor voluptuoso y carnavalesco del Zaire, allá donde en África sólo se sabe gozar.

    La sociedad bonobo es, por supuesto, matriarcal. A diferencia del chimpancé, no conoce la verticalidad, ni la jerarquía, ni el desenvolvimiento a golpes. Vadea ríos e incluso canturrea, si le viene en gana. Niños y adultos se codean no ya por lo bajo, sino al descaro mismo y compartiendo constantemente alimentos y aventuras; las chiquillas en flor suspiran encantos, y aquellos jóvenes mozos las observan con ojos que no adivinan más que el enamorarse.

     Todo nace y florece en África. La vida es dulce, y corre de la mano del primate que te abraza a medio camino de encontrar los frutos mágicos y beber del jugo que hace transpirar la tierra. Nunca supieron de la Guerra de los Chimpancés –siempre tan en busca de aquello que sólo consigue irritarles-; nunca supieron de los hombrecitos tímidos enviando maquinarias a robar energía allá donde habrá que asesinarlos para conseguirlo. La paz no es, por fin, aquella fúnebre y grisácea estación inmóvil entre dos guerras. La paz es un estado de conciencia, y el bonobo lo sabe. Y, como ha de ser, pues, se relame ente ella.

    Así como se asemejan, así también son diferentes uno del otro. El chimpancé asustado berrea y se sacude en violencia si es que la casualidad amordazada se le aparece en sustento y comida –bien podría ser carroña-: “nadie se me acerque, han oído ya esto es mío, tú no querrás probar mi furia”. El bonobo, por el contrario, encuentra regalos bajo las piedras y entonces, henchido e ilimitadamente feliz, corre a buscar camarada a que se repartan juntos la dulzona picardía de los frutos prohibidos del paraíso africano. Se rumorea que es entonces cuando estos amiguetes revoltosos harán estallar la magia y será también entonces cuando sabremos su secreto:

                     

SEXUALIDAD DESBORDANTE

      Nada más sencillo. No es nuevo para nadie que el sexo es la actividad predilecta del ser humano. Embellece y nutre la carne, arranca suspiros allí por donde se practique, y además es saludable en cuanto las sonrisas que arranca desintegran y anulan cualquier vestigio de depresión urbana-productiva amparadora del cáncer del progreso.

      Tanto el humano como el bonobo son los únicos mamíferos etiquetados ya con el celo permanente, y es entonces que, si bien los seres humanos intentamos a toda costa convencernos de que hay instancias y lugares determinados para el específico acto y entendemos la sexualidad como un capítulo sellado y estéril dentro del estándar del acto sexual coital y sus sucedáneos, el bonobo, que no entiende de matemáticas y que sinceramente tiene mejores cosas en qué pensar, se entrega al mandato incuestionable del deseo y la coquetería como reales y primarias relaciones sociales.

    A toda hora, a cada circunstancia, es posible embobarse en el espectáculo amoroso que ejecuta el bonobo desde que el cuerpo vitorea caricias.

    Lo hace todo: masturbación, penetración, contacto oral, orgía. Los machos intercambian alimentos sellando pactos de amistad mediante la frotación de sus genitales; las hembras se entrelazan entre el verdor del trópico estableciendo relaciones horizontales de hermandad y simpatía. Contrastando con el chimpancé, que irradia agresividad y abandona sus frustraciones sexuales en esporádicas uniones de verdadera dominación, el bonobo se abraza y vive en comunidades pacíficas donde no hay cabida al egoísmo ni a la guerra. Se aman, constantemente.

     Y hay más. Sólo la hembra humana y la bonobo (recordemos que somos parientes entrañablemente cercanos) tienen la vagina adelante. Los demás mamíferos del reino animal (bonita etiqueta, ¿eh?), al tener las hembras la vagina situada al reverso, copulan como todos sabemos lo hacen los perros. Incluido el chimpancé.

      El bonobo, en cambio, además de adoptar todas las posturas sexuales imaginables, lo hace cara a cara. Y, como diría Susan Bloch, estudiosa de un grupo de bonobos en cautiverio, cuando se aman así son “como practicantes de sexo tántrico, o como dos personas profundamente enamoradas”. Y como tales, se miran directamente a los ojos y se besan lánguida y acarameladamente.

   Los bonobos son extremadamente agradables. Cuando no están acariciándose o compartiendo alimentos se dedican al ocio, a la contemplación y al juego. Poseen un lenguaje único y complejo que la ciencia humana ha categorizado como “capaz de reconocer más de 400 pictogramas”. Como no temen al agua, no delimitan territorios ni por supuesto deben matarse para conservarlos intactos. Son nómadas y aventureros. Así como los enfurruñados chimpancés protagonizaron desde 1930 una extraña guerra en la cual las diversas tribus se cazaban la una a la otra, los bonobos en ocasiones se reúnen por centenares con tribus repletas de desconocidos para aullarle a la luna y desdibujar las tensiones con espontáneas y dulces sesiones de amor colectivo.


                  
El chimpancé es caníbal y brutal. El bonobo es vegetariano e irremediablemente pacífico.

     A pesar de que los bonobos se menean en un ritmo sexual que supera diez veces la actividad ídem del chimpancé, y casi mil la del gorila, su reproducción es armoniosa, y por supuesto no se desbordan de los mapas. Es común que una hembra adulta dé a luz a una criatura cada cuatro años, aproximadamente; esto sin contar abstinencia, ni recato, ni interrupción coital, ni el empleo de maravillas tecnológicas como el suministro de drogas hormonales para controlar sus ciclos reproductivos o el tener que enfundarse incómodamente un armazón de látex en el miembro viril para intentar detener el incesante fluir de la vida. Simplemente se enroscan y se enredan, desterrando cualquier tentativa de agresión, y sustituyendo la competitividad por el esparcimiento y el compañerismo. Todo esto sin dejar de hacer el amor a cada sonrisa de la tarde.

     Es probable que el ser humano se halle confundido. Tantos y tantos años intentando conquistar galaxias lejanas y apoderarse de aquellas baratijas diarias que de tanto encandilarle le han hecho creer son el Oro, debiendo hacerse cómplice de multitud de inescrupulosos y vergonzosos medios para lograr tan siniestros fines, le deben de haber nublado un poco el seso. Tan animal como el bonobo, parece haber olvidado aquellos nexos cálidos que reconocen la fertilidad como un circunstancia amiga y amparadora de la armoniosa distribución natural de la vida, donde cada pétalo, cada flor, y cada insecto que la poliniza y le hace gozar (pues esto también es hacer el amor) se interrelacionan y no hay cabida al desorden reproductivo, ni a la escasez, ni al aborto.

    Parece haber desestimado y ninguneado una sabiduría ancestral que, puesto como les gusta oírlo, está en los genes, y sistemáticamente se ha ido hundiendo en una larga y tediosa pataleta chimpancesca que indudablemente le ha arrojado a pretender que la única y eficaz manera de controlar su natalidad es a través de la moralización y censura de la sexualidad latente, demonizando el encuentro afectivo condicionado por sus consecuencias venéreas, enfermas, y generadoras de vida no deseada, siendo que la “sociedad” bonobo demuestra como se quiera que la gestación y el brote, la conservación de la especie, está en el ejercicio sano y limpio de la sexualidad plena.

MANJAR EXÓTICO

      Sea como fuera, el bonobo es rey. Y la vida le seguirá sonriendo y dándole el visto bueno a su estilo de vivirla, si es que la gula imaginaria del humano no acaba de exterminarle del carnaval del Congo.

      Lamentablemente se le considera en peligro de extinción, puesto que se paga suculentas sumas por su carne, considerada un manjar para paladares exóticos. Esto último ha experimentado un incremento dramático durante la última guerra civil en el país, a causa de la presencia de milicianos fuertemente armados incluso en áreas remotas “protegidas” como el Parque Nacional de Salonga.  Actualmente se estima que bailotean alrededor de 10.000 bonobos en estado salvaje -más unos cuantos miles más en cautiverio-, formando parte de una pauta mucho más general de extinción de los simios.

El bonobo, pacífico, coqueto, juguetón y enamorado, es un ejemplo para la humanidad.
   
     Habrá que abrirse paso entre la foresta para contemplarlo en su gloria. Parece haber vencido una batalla que hoy muchos sueñan con empezar a pelearla. No chillará ni enseñará los dientes cuando nos descubra observarle boquiabiertos; es probable que nos invite a desintegrar el estrés y a seducir el encanto de la sonrisa femenina y machota. Hoy por hoy, humanos y chimpancés se desencajan los sesos buscando la manera de encontrar la maña para hacer cada vez armas más grandes y poderosas. Y el bonobo tiene el pene bastante más largo que el humano y que las pretensiones de sus pistolas y su guerra.      
               
 

 (*) Extractos de “Bonobo Rey” (autor: Ludo)
Revista Absinthe, Nº5, diciembre 2007, Santiago de Chile.

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 Fuente:  http://www.elciudadano.cl/2009/08/19/10490/bonobos-la-muestra-viva-del-paraiso-que-los-humanos-perdimos/