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jueves, 10 de enero de 2013

Piden a la "Casa Blanca" considerar como "grupo de odio" a la Iglesia Católica


ACIPRENSA

Por defender el auténtico matrimonio

Piden a la Casa Blanca considerar como “grupo de odio” a la Iglesia Católica




Piden a la Casa Blanca considerar como “grupo de odio” a la Iglesia Católica

WASHINGTON D.C., 09 Ene. 13 / 02:35 am (ACI/EWTN Noticias).- Una petición online que solicita a la Casa Blanca considerar a la Iglesia Católica como un “grupo de odio” por su perspectiva sobre el matrimonio, ha generado críticas por generar hostilidad hacia los creyentes.

    En declaraciones a ACI Prensa, Peter Sprigg, miembro del departamento de estudios políticos del Family Research Council, en Washington D.C. (Estados Unidos), señaló que la petición revela una “agenda subyacente” que no es simplemente prevenir crímenes violentos sino “estigmatizar toda desaprobación de la agenda homosexual y esencialmente silenciarnos”.

    Sprigg explicó que el solicitar que se etiquete como un grupo de odio a las organizaciones que se oponen moralmente a redefinir el matrimonio, es simplemente un “insulto diseñado para sacarnos del debate público”.

    Iniciada en Navidad, la petición en el sitio web de la Casa Blanca ha recolectado a la fecha 2,396 firmas.

    La petición, que busca conseguir 25,000 firmas para el 24 de enero de este año, argumenta que el Papa Benedicto XVI en su mensaje de Navidad de 2012 dirigido al Colegio de Cardenales “degradó y despreció a las personas homosexuales de todo el mundo”.

    “Usando lenguaje de odio y observaciones discriminatorias, el Papa pintó un retrato en el que las personas gay son ciudadanos de segunda categoría mundial”, alega la solicitud de firmas.

     “El Papa Benedicto dijo que las personas gay que comienzan familias están amenazando a la sociedad, y que los padres gay quitan la dignidad de los niños”, dice la petición. “El Papa también dijo que las familias gay son sub-humanos, ya que no son dignos a los ojos de Dios”.

     La recolección de firmas pide al gobierno de Barack Obama identificar a la Iglesia Católica como un grupo de odio, de acuerdo a la definición de la Southern Poverty Law Center y la Liga Anti Difamación.

    Sin embargo, Peter Sprigg señaló que esa petición “distorsiona” las palabras del Papa, que realmente no incluyó lenguaje discriminatorio o que incite al odio.

   En su mensaje a los Cardenales, el Papa no se refirió directamente al “matrimonio gay” o la “homosexualidad”, en lo absoluto. En vez de eso, el Papa defendió la enseñanza de la Iglesia sobre la sexualidad y “la verdadera estructura de la familia, compuesta por un madre, madre, y prole”.

   El Santo Padre criticó la noción moderna del sexo como “un rol social que escogemos por nuestra cuenta”, en vez de “un elemento dado naturalmente” y la “identidad corporal, que nos sirve como un elemento determinante del ser humano”.

   La complementariedad de hombre y mujer es parte de “la esencia de la criatura humana” y es fundamental a la naturaleza del ser humano y la familia, explicó el Papa.

    Sprigg señaló que la petición es engañosa y tiene “claramente un propósito político”.

   “El gobierno federal no designa grupos de odio, persigue crímenes de odio”, indicó, explicando que debe hacerse una clara distinción entre la oposición moral a los actos homosexuales y los crímenes violentos contra personas homosexuales.

    Etiquetar como lo hace la petición puede ser peligroso, dijo Sprigg. Irónicamente, la etiqueta de grupo de odio puede realmente crear odio hacia el grupo designado, explicó.

   Sprigg recordó un incidente ocurrido en agosto del año pasado, en el que un hombre gay de 28 años entró a las oficinas del Family Research Council, hizo comentarios sobre discrepar con la política de la organización y luego abrió fuego, disparando a un guardia de seguridad.

   Previamente, Family Research Council había sido etiquetado como un “grupo de odio” por el Southern Poverty Law Center.

    Tony Perkins, presidente del Family Research Council, dijo que en ese momento la peligrosa etiqueta pudo haber llevado al hombre armado a justificar el tiroteo.

   Sprigg reiteró esta idea, subrayando la importancia de permitir a las personas expresar sus distintos puntos de vista pacíficamente en una democracia.

   Sugerir que organizaciones como la Iglesia Católica y el Family Research Council son grupos de odio simplemente por sus ideas sobre la sexualidad humana, promueve “una peligrosa equivocación”, dijo.

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Fuente: http://www.aciprensa.com/noticias/piden-a-la-casa-blanca-considerar-como-grupo-de-odio-a-la-iglesia-catolica-23290/#.UO7T56y8j9U

HOMOSEXUALISMO POLÍTICO: La provocación, arma del homosexualismo político

02/11/2012 - Homosexualismo político
La provocación, arma del  homosexualismo político
Se repiten en Francia las interrupciones con besos homosexuales de manifestaciones contrarias a la ley de matrimonio y adopción de parejas del mismo sexo, que impulsa el presidente socialista Hollande



Dos activistas se besan en una manifestación a favor de la familia tradicional
ForumLibertas.com
02/11/2012 - Homosexualismo político
La provocación es un arma del homosexualismo político a la que acude sistemáticamente para imponer su dictadura relativista y su forma de pensar. Lejos quedan los debates sosegados y las explicaciones empáticas. Está bien creer que las ideas de uno son las que responden a la razón, pero no por encima de todas las demás cosas, ¿o está bien que esas cosas sean el respeto hacia las ideas del otro?

Un ejemplo reciente del modus operandi que utiliza el homosexualismo político para imponer su dictadura sucedió recientemente en Nantes (Francia). Un grupo de activistas interrumpió con besos homosexuales una manifestación convocada por asociaciones contrarias a la ley de matrimonio y adopción de parejas del mismo sexo, que presentará el Gobierno francés el próximo día 7 de este mes.

Los activistas imitaron así el gesto que el pasado martes hicieron dos chicas en Marsella, cuando decidieron besarse en medio de una manifestación contra el matrimonio homosexual.

La fotografía de Marsella eclipsó la convocatoria de las manifestaciones en 75 ciudades francesas lanzada por la asociación Alliance Vita, fundada por la ex candidata presidencial católica y ex ministra Christine Boutin.

En ellas, los participantes mostraban su oposición al matrimonio homosexual y, en particular, a la adopción, bajo el lema “Un papá, una mamá, no se miente a los niños”. En Nantes, la manifestación se vio interrumpida por decenas de hombres y mujeres que comenzaron a besarse cuando los opositores al matrimonio homosexual organizaban una sentada reivindicativa.

El proyecto del Gobierno de adoptar la ley del matrimonio homosexual, según una promesa electoral del presidente francés, François Hollande, está provocando diferentes reacciones en el país. Ayer, miércoles, un grupo de 121 diputados conservadores pidió a Hollande que retrase la adopción del texto y busque un mayor consenso, según informa la agencia Efe.

La iglesia católica ha mostrado también su desacuerdo con el proyecto y el arzobispo de Lyon, en el sur de Francia, Philippe Barbarin, sugirió que el matrimonio homosexual abre la puerta a la poligamia y al incesto, opinión que comparte un concejal conservador de París que afirmó que no celebrará bodas gays.


La provocación, incitación a la violencia

La provocación en el mundo político tiene un inconveniente, que es una incitación a la violencia. Si uno provoca se puede encontrar con una respuesta violenta, y si provoca a una masa aún más, lo cual dice mucho de los defensores del matrimonio tradicional que se convocaron en la manifestación: que no caigan en la provocación.

Cabe decir que este no es un método de radicalidad democrática, porque este es el método que utilizan sistemáticamente los regímenes autoritarios contra las manifestaciones que no les gustan: provocan actos de provocación dentro de la comunicación, y esto pasa en la Cuba de Castro y en la Rusia de Putin.

Actos como los provocados por el lobby gay en Francia ponen de relieve una vez más lo que se viene denunciando sobre las posiciones totalitarias del homosexualismo político y la ideología de género, que considera que todo lo que hace él es bueno por definición y que todo lo que hacen los demás es malo, pero que además aquellos no merecen ninguna consideración por no pensar como ellos.

La cara y la cruz: ideas amables a través del arte

La cruz de la forma de imponer del homosexualismo político la encontramos en la forma de proponer de grupos pro vida. Por ejemplo, una original campaña ha reabierto el debate sobre el aborto en Letonia. Y lo ha hecho poniendo esculturas de bebés acurrucados sobre la acera, que atraían a las personas que pasaban. Junto a cada una, un mensaje en letón, inglés y ruso contaba la verdadera historia de un niño abortado y el motivo de la “elección de su madre”.

Los veintisiete bebés representaban los abortos que se practican cada día en Letonia, país con un alto índice de abortos y una baja tasa de crecimiento demográfico.

Esta original muestra en el pequeño país báltico formó parte de una campaña provida mayor para reabrir el debate público sobre el aborto. La iniciativa, que comenzó en agosto, finalizó el 16 de octubre con una conferencia oficial en el Parlamento de Letonia sobre la ‘Protección del derecho a la vida’.



Fuente: http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=24378&id_seccion=21

La Escuela Nacional de Pistoleros



el país
REPORTAJE

LA ESCUELA NACIONAL DE PISTOLEROS

Aprendemos a disparar en la Asociación del Rifle en EEUU en pleno debate sobre la limitación de armas. Los alumnos contestan sin dudar a la pregunta: ¿Puedo matar a un hombre?

Yolanda Monge 23 DIC 2012 - 00:00 CET



                                    
              Una familia practica como manejar un arma en Grand Rapids (Michigan). / Rex Larsen (AP)



       El sonido es tan brutal que, incluso con cascos protectores, la sorpresa hace que se retroceda y se yerre el tiro. Un disparo es impactante. Decenas de ellos a la vez, sobrecogen. Cuando la cantidad se acerca a centenares, el cuerpo ya se ha acostumbrado, se relaja y se empieza a sentir —ajeno al estruendo— la inmensa sensación de poder que genera un arma de fuego en las manos. Rellenar el cargador de balas, introducirlo en la culata y disparar. Repetir una y otra vez la operación. Enfrente, un blanco inmóvil cosido a balazos, repartidos por toda la extensión del papel. Cuanto más experto se es, más concentradas están las balas en torno al punto vital, el corazón.
       Para poseer un arma y dispararla se deben afrontar dos preguntas y obedecer religiosamente tres reglas básicas. Las reglas son: mantener siempre la pistola apuntando a una dirección segura; siempre, siempre, siempre —el instructor recalca esta palabra hasta el agotamiento— tener el dedo fuera del gatillo hasta que se vaya a disparar; y siempre mantener el arma descargada hasta que se vaya a usar. ¿Fácil? En absoluto. El primer instinto tras empuñar un arma es, siempre, colocar el dedo en el gatillo. Bang. En este caso, un bang indeseado, con consecuencias indeseadas.


Respecto a las preguntas, la primera es sencilla. ¿Para qué se quiere el arma? En la sede central de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, en sus siglas en inglés), radicada en Fairfax, al norte de Virginia, el martes por la noche es Ladies Only, lo que significa que la zona de tiro se reserva al sector femenino y que el curso que esa noche se imparte está dedicado exclusivamente a mujeres, pensado por mujeres e impartido por mujeres. “No queremos testosterona intimidándonos”, explica Amy, la instructora a cargo del programa de esta noche, mientras extiende sobre la mesa de la clase una intimidante Glock 19, un caduco revólver Smith and Wesson —que perteneció a su abuelo— y una elegante Walther 380, “la pistola de James Bond”.

      “En 15 segundos, vuestro nombre, por favor, y por qué queréis aprender a disparar y tener un arma”, demanda Amy, que ya no cumple los cincuenta. Uno pensaría que harían falta por lo menos algunos minutos para explicarlo, pero la cascada de nombres y razones avanza tan rápido que cuando le toca el turno a esta redactora decide sumarse a la corriente predominante y disparar: “Para defensa personal”. Varias asistentes añaden que la matanza a tiros de 20 niños y seis adultos en Connecticut hace dos viernes les ha hecho despertar y darse cuenta de que necesitan armarse. “Un arma en manos de un profesor del colegio le habría volado la cabeza a ese son of a gun”, dice Diane, utilizando la expresión —tan apropiada y venida al caso— como eufemismo de hijo de puta.

     Sin prestar demasiada atención al comentario anterior, Amy pregunta: “¿Nadie quiere aprender para competir?”. Ni una sola mano levantada entre las 25 mujeres que esa noche asisten al curso de la NRA, que las certificará —si lo pasan, lo que harán todas— para poder solicitar en Virginia un permiso para llevar armas ocultas, ya que a la vista de todo el mundo ya pueden hacerlo, puesto que Virginia es un Estado con la denominación Open Carry, donde es legal llevar una pistola al cinto o en una cartuchera bajo el brazo, siempre visible mientras haces tu vida diaria, como la llevan, por ejemplo, las fuerzas del orden. Prácticamente todos los Estados, excepto seis, permiten portar armas a la vista. Y en todos, menos en Illinois y Washington DF, es posible llevar armas escondidas (bajo la chaqueta o en la guantera del coche, por ejemplo).

      “Si todas queréis un arma para defensa personal o de vuestra familia”, prosigue Amy, “la siguiente pregunta que tenéis que responder honestamente es: ¿puedo matar a un hombre?”. La sala esta vez no necesita ni siquiera 15 segundos para responder. Le sobran todos los que vienen después de haber hecho un signo afirmativo con la cabeza. Me sumo a la corriente y asiento.
Imposible sumarse a la siguiente petición. “Quienes hayáis traído vuestra propia arma, por favor, dejarla fuera de la clase, que la debo revisar y comprobar la munición”. De las 25 mujeres solo quedamos tres sentadas en el aula. De las tres, dos aseguran que, su padre y su marido, respectivamente, les van a regalar una por Navidad y ya no la necesitarán prestada. Yo no soy ninguna de las anteriores, lo que me convierte en la única persona que no tiene pistola ni planes de cambiar su lista para Santa Claus. “Europa es diferente”, me perdona condescendiente Amy, solidarizándose con mi incultura armamentística por motivos geográficos.

     Establecidas las reglas básicas —seguridad y la convicción sin pestañear de poder matar a una persona—, la instructora hace la siguiente analogía para relajar y ahuyentar el miedo a las armas de fuego, si es que alguien lo tiene. “Un arma no es más que un pedazo de metal, como un coche, metal, hierro”, explica convencida. “Ninguno es peligroso si se utiliza con responsabilidad. Si no se es responsable y consciente de lo que se tiene entre manos se puede matar”.

    Ahí está. Menos de 25 minutos de desarrollo de curso y el mantra constante por parte de los seguidores de la NRA de que las pistolas no matan, matan las personas. Cada año, cerca de 100.000 personas son alcanzadas por un disparo de bala en EE UU. Cada día, más de 250, según datos de la campaña Brady para prevenir la violencia con las armas. En total, 30.000 personas perderán la vida anualmente (la mitad de ellas en suicidios). Uno de cada tres norteamericanos conoce a alguien que ha sido alcanzado por un arma de fuego. En teoría, cada estadounidense podría ser su propio policía, ya que el país tiene prácticamente el mismo número de armas que de personas, lo que se traduce en que EE UU es el país del mundo con el mayor ratio de armas en manos de civiles (el segundo es Yemen, cuya cifra es, sin embargo, la mitad que la de EE UU). Un 47% de la población reconoce que guarda al menos un arma en su casa.

 “¿Por qué queréis
 aprender a disparar?”,
 pregunta la instructora. 
Todas alegan que 
por defensa personal.
        Los hombres tienen mayor tendencia a poseer un arma que las mujeres, a pesar de que el ratio de propiedad entre los hombres cayó de uno de cada dos en 1980 a uno de cada tres en 2010, mientras que el de las mujeres ha permanecido estable, una de cada diez. Los blancos poseen más armas que los negros, hay más armas en el campo que en la ciudad y son más comunes entre la gente mayor que entre los jóvenes.
    La Asociación Nacional del Rifle fue fundada en 1871 por dos veteranos de la guerra civil —un abogado y un antiguo reportero del diario The New York Times—. Su evolución ha sido significativa casi un siglo y medio después de sus comienzos como asociación defensora de la caza y el tiro de competición y en la actualidad como actor fundamental en la política norteamericana, con influencia en temas de tanta relevancia como la reforma sanitaria, la financiación de campañas electorales o los jueces que se sientan en el Tribunal Supremo.
     A pesar de que hoy es su bandera, en los años sesenta el derecho constitucional a poseer un arma no estaba tanto en la agenda de la NRA como en la de, por ejemplo, los negros nacionalistas. Malcolm X, en 1964, o Huey Newton —fundador de los Panteras Negras—, en 1966, pronunciaron sendos discursos que hablaban de la necesidad de la población negra de armarse como autodefensa ante una sociedad racista.


 Cada año,
 cerca de 100.000 personas
 son alcanzadas por una bala
 en Estados Unidos,
 y un tercio mueren.

      El cuartel general de la NRA en Virginia es un moderno edificio de cristal, que también alberga el Museo Nacional de las Armas de Fuego. La oficina y los pasillos del centro de tiro tienen en sus paredes cabezas de ciervos —en esta temporada, tuneadas como renos navideños, con cuernos y narices rojas de Rudolph— y carteles en los que se anuncian las bondades de las armas y la advertencia contundente de que está terminantemente prohibido tomar fotografías. Cae la noche y varios miembros hojean revistas como American Rifleman, una publicación de la NRA.

      Con más de cuatro millones de miembros engrosando sus filas, la NRA defiende con pasión su derecho constitucional a poseer armas establecido en la Segunda Enmienda de la Constitución americana, enmienda que fue redactada a finales del siglo XVIII por el que luego sería el cuarto presidente de EE UU, James Madison, y que dice así: “Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar armas, no será infringido”.
       
       El texto admite diferentes interpretaciones y hay quien considera que esa afirmación se refiere a un periodo anterior a la creación de un Ejército nacional, cuando las milicias eran necesarias como único cuerpo de defensa de los ciudadanos. Sin embargo, que una encuesta de 1991 probase que los norteamericanos estaban más familiarizados con la Segunda Enmienda que con la Primera, el derecho a hablar, creer, escribir y publicar libremente, es significativo de la pasión que el tema despierta en la sociedad norteamericana.


“Con la Glock
 no te equivocas nunca”, 
dice Dori,
 la instructora de 
las prácticas de tiro.
 “Prueba, sin miedo.”

      De los bajos de la sede de la NRA sale un sonido inconfundible una vez que lo has escuchado anteriormente en directo y no en una sala de cine. No son petardos. No son truenos. Es el sonido de un arma de fuego al ser disparada. A la zona de tiro se accede por una puerta que te sitúa en un pequeño pasillo frente al que hay otra puerta que no debe de abrirse hasta que se ha cerrado la primera. “La seguridad es muy importante cuando hay armas en juego”, dice Dori, la instructora a cargo de las prácticas de tiro. Dori empezó a disparar a los ocho años y desde entonces no ha parado. Tiene más de 40 y asegura que va armada por autodefensa. “Disparo si me veo en peligro, con los dos ojos abiertos y sin miedo”.

      La primera pregunta que hace Dori al situarse junto a ti en la cabina de tiro es tu estado civil. Dependiendo de si estás soltera —ella dice “sola”, alone—, con novio, casada o casada con hijos te recomienda un tipo u otro de arma. “Con la Glock no te equivocas nunca”, dice ofreciendo una 17 y abriendo la caja de munición del calibre 9 milímetros parabellum. “Prueba, sin miedo”.

 “Mi nombre es... 
y te voy a disparar”. 
Hay que decirlo muy despacio
 mientras se coloca el dedo en el gatillo.

       Con una Glock iba armado el asesino de Newtown. Adam Lanza, 20 años, acabó con la vida de su madre —dueña de las armas—, la de otras 25 personas y la suya propia con un rifle semiautomático Bushmaster AR-15 y la seguridad de que si esa poderosa arma le fallaba contaba con la siempre efectiva Glock —la que usan los militares en Irak debido a su dureza y resistibilidad en escenarios agrestes como el desierto— y una Sig Sauer.

     “Mi nombre es… y te voy a disparar”, recomienda Dori que se diga muy despacio mientras lentamente se va colocando el dedo sobre el gatillo y se presiona suavemente —para evitar perder la puntería— y se dispara. Bang. La bala ha alcanzado el estómago. “Otra vez”. “Mi nombre es…”. Y otra. Y otra. “Hasta el corazón y hasta que sientas que tú posees el arma y no ella a ti”. “Bien, muy bien”, congratula la profesora. Una vez que se acaba de disparar es obligatorio ir a lavarse las manos y la cara para desprenderse de los restos de explosivo que se pegan a la piel.
    
       La sala de tiro consta de 15 cabinas. En la número 9 practica Roberta. “Mi nombre es…”. Y dispara. Roberta intercambia una Glock con una 22 Magnum. En ocasiones dispara solo con una mano, la derecha, para practicar su puntería con la mano que es menos experta, ya que es zurda. Su madre le recomienda que descanse porque empieza a tener una ampolla en el dedo corazón. A pesar de llevar cinco años disparando, Roberta hoy ha tenido que recurrir a las tiritas al sufrir un pellizco en su mano izquierda al cargar la Glock. “Mi nombre es…”. Su nombre es Roberta y tiene 10 años.






 Las Masacres de 2012

Newtown, Connecticut. 27 muertos, 1 herido. Con armas de la madre. El joven Adam Lanza, de 20 años, cometió una de las peores matanzas escolares en EE UU el pasado 14 de diciembre. El asesino entró en el colegio a las nueve de la mañana, después de haber matado a su madre. Lanza iba armado con dos pistolas y un rifle semiautomático y disparó a quemarropa a las víctimas: 20 niños, 3 profesoras, la psicóloga del centro y la directora. El asesino se suicidó.
Denver, Colorado. 12 muertos, 58 heridos. El arma era legal. James Eagan Holmes, de 24 años, entró la noche del jueves 20 de julio en la sala 9 del cine Century 16, en la localidad de Aurora, en Colorado, el día del estreno de la última película de Batman. Holmes abrió dos botes de gas y descargó varias ráfagas de fusil al techo. Durante 15 minutos, el asesino se paseó por la sala y mató a 10 personas; a las otras 2 les disparó en la salida principal.
Oakland, California. 7 muertos, 3 heridos. La pistola era legal. El estudiante de enfermería L. Goh, de 43 años, de la Universidad Oikos, un centro coreano, privado y cristiano, irrumpió en una clase con un arma el pasado 2 de abril. Goh alineó a un grupo de alumnos contra un muro y les disparó uno a uno. El presunto asesino no se responsabilizó de los asesinatos.
Oak Creek, Wisconsin. 7 muertos, 3 heridos. El arma era legal. Wade Michael Page, de 40 años, vivía en Colorado y se trasladó a la ciudad de Cudahy, en el Estado de Wisconsin, días antes del atentado. El domingo 5 de agosto acudió a un templo sij en Oak Creek y en mitad de la ceremonia abrió fuego con una pistola semiautomática. Después de cometer la matanza se disparó. El asesino era miembro de la banda de música Definite Hate. Muchas de sus canciones hacen alusión a su odio a los judíos, negros, homosexuales y otras minorías.
Minneapolis, Minnesota. 7 muertos, 3 heridos. El arma era legal. Cuando los jefes de Andrew Engeldinger, de 36 años, le anunciaron que estaba despedido, Engeldinger respondió: “¿En serio?”. Sacó una pistola semiautomática y mato a sus dos jefes. Después aniquiló al dueño de la compañía. Acto seguido asesinó a dos compañeros de trabajo y a un mensajero que pasaba por el lugar del crimen. Minutos más tarde se pegó un tiro. El suceso tuvo lugar el 27 de septiembre.
Seattle. 5 muertos, 1 herido. Las dos pistolas eran legales. La mañana del 30 de mayo, Ian Lee Stawicki, de 40 años, entró en la cafetería Cafe Racer en Roosevelt Way y disparó a los clientes con una pistola del calibre 45. Después se suicidó. El autor de la matanza tenía permiso para portar armas y un largo historial de problemas mentales.
Norcross, Georgia. 5 muertos. La pistola con la que mató era legal. Jeong Soo Paek, de 59 años, era un hombre con un largo historial de violencia. El 21 de febrero, su familia, que regenta un spa, le pidió que abandonara el negocio. Esa misma tarde regresó al local y acabó con la vida de sus dos hermanas y sus cuñados. Después se pegó un tiro.
Brookfield, Wisconsin. 3 muertos, 4 heridos. No tenía permiso. El exmarine Radcliffe Franklin Haughton, de 45 años, entró en un spa y asesinó a 3 mujeres e hirió a otras 4. Tres días antes de cometer el asesinato, su mujer obtuvo una orden de alejamiento que también prohibía a Haughton comprar un arma, pero consiguió la pistola por medio de otra persona.
Chardon, Ohio. 3 muertos, 2 heridos. La pistola era robada. Al terminar las clases, T. J. Lane, de 17 años, se dirigió a otro centro de secundaria de la ciudad y mató a 3 adolescentes en la cafetería. Después del asesinato, el joven alegó que padecía trastornos mentales. Lane robó a su tío la pistola con la que disparó. El juicio está previsto que se celebre en enero.
Tulsa, Oakland. 3 muertos, 2 heridos. Las pistolas eran legales. Jake England, de 19 años, y Alvin Watts, de 33, salieron a dar una vuelta en coche a “la caza de negros” el viernes de Pascua. Entre los dos asesinaron a tres hombres en una mañana. England explicó a la policía que los crímenes obedecían a una venganza. El joven reconoció que se comportaba de manera violenta desde que mataron a su padre en una reyerta hace dos años.
Happy Valley, Oregón. 3 muertos, 1 herido. Robó el arma. Tres días antes de la masacre de Newtown, Tyler Roberts, de 22 años, propietario de un döner kebab, entró a un centro comercial de la ciudad oculto bajo una máscara de jugar a hockey y empezó a disparar con un rifle, indiscriminadamente, a algunos clientes. Luego se suicidó. Agentes de seguridad afirman que el presunto criminal robó la pistola a un conocido





Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2012/12/21/actualidad/1356118789_152602.html



HEMEROTECA: El escaso impacto del feminismo en Rusia



Rusia HOY

El escaso impacto del feminismo en Rusia

26 de diciembre de 2012 RIA Novosti
A diferencia de otros lugares de occidente, el feminismo se contempla con desconfianza por gran parte de la sociedad.




           El escaso impacto del feminismo en Rusia
"La imagen de la feminista es negativa, agresiva e incluso diabólica". Fuente: Getty Images / Fotobank

     Las famosas reniegan del feminismo. Las mujeres corrientes lo temen. En Rusia, el movimiento por la igualdad de géneros despierta sentimientos negativos en el 12% de la población. 

   “Me temo que la victoria del feminismo en el mundo se hará esperar. A veces pienso que antes sucederá en países islámicos que en Rusia”, considera Tatiana Antóshina, artista y activista del movimiento feminista de Rusia, que salió en defensa de una causa incomprendida en su país.
  
      La artista achaca la impopularidad del feminismo a su carácter opaco a los ojos de la gente. 
   
    “La imagen de la feminista es negativa, agresiva e incluso diabólica. Tiene que ver con la historia de Valerie Solans que disparó a Andy Warhol. Y en Rusia esta imagen se asocia con Fanni Kaplán que atentó contra Lenin”, explica.
      
     Al hablar de una feminista muchos evocan la imagen de una mujer poco atractiva, amargada, que odia a los hombres y el mundo entero, y lesbiana.
     
     Por eso, cada vez más celebridades se distancian de este movimiento.

    “Será porque dependen emocional y económicamente de los hombres”, sugiere Antóshina en alusión a la exprimera dama de Francia, Carla Bruni, que habló hace poco sobre el sinsentido de la lucha feminista. Tras un aluvión de críticas, Bruni reconoció que sus palabras fueron desafortunadas y se malinterpretaron.     

     En Rusia, las mujeres parecen haber aparcado la lucha por la igualdad. Porque el propio verbo “luchar” les incomoda y retrotrae al pasado. 

    “Creo que el término de la lucha está muy ligado a la realidad soviética y a las ideas comunistas. En Rusia muchos defienden valores tradicionales, y el feminismo, junto con el comunismo, no forma parte de ellos”, aclara. 

     ¿Vale la pena luchar entonces? Sí y no.

     Para Antóshina, el feminismo es imprescindible mientras existe la desigualdad entre géneros, pero Rusia está muy lejos de alcanzar la igualdad soñada. No todas las mujeres son capaces de comprender la naturaleza femenina y formular opiniones independientes sin guiarse por los estereotipos sociales. 
“Durante la época soviética la gente se desacostumbró a pensar libremente. Alguien debe despertarla”, afirma. 

    Las artistas feministas, especialmente las estadounidenses, hicieron una valiosa aportación a la causa. “No solo dejaron su huella en el arte, sino también influyeron en la situación de la mujer en la sociedad”, aseguró la rusa en referencia al “nuevo feminismo” que surgió y se consolidó en EEUU a mediados del siglo pasado como parte del movimiento artístico de aquella época. 

     Rusia no importó esa práctica. La sociedad patriarcal rusa no la digeriría, cree Antóshina. Y mientras unas pocas artistas denuncian las desigualdades entre hombres y mujeres en sus trabajos, la mayoría siguen rechazando el feminismo.


Artículo originalmente publicado en RIA.

Fuente: http://rusiahoy.com/articles/2012/12/26/el_escaso_impacto_del_feminismo_en_rusia_23505.html

Ignoran señales del "bullying"

El Porvenir.mx


Ignoran señales de "bullying"



Miércoles 10-01-2013







                                       
         Un profesor de aula que conoce bien a su grupo puede detectar el “bullying” en cualquier forma, pues es capaz de reconocer momentos de violencia entre sus alumnos.


México, DF.- El ratón salió de la mochila en medio de la clase de matemáticas. Todos sabían que entre los libros y el lunch de Laura había un roedor, menos ella; ese día se burlaron hasta las niñas que consideraba sus amigas, no lloró, se aguantó las risas burlonas y las tres horas que faltaban para salir de la secundaria, cuando llegó a casa se desahogó toda la tarde.

      Nunca había llorado tanto en sus 13 años de vida, ni siquiera cuando le escondieron su tarea o cuándo le escribieron “zorra” en su muro de Facebook.

    Sus papás fueron a la secundaria y reportaron lo sucedido a la directora, quien sólo llamó la atención al grupo, para los adultos el tema terminó ahí, para Laura fue el principio de su soledad.

   “Nadie me habla, sólo el grupo de las matadas”, dice. La molesta el grupo de las populares, el de los fresas, el de los “piercings”, el de los grafiteros y hasta los profesores con su indiferencia.

    Las relaciones en los salones de clases son así, con grupos de poder que ejercen violencia en contra de otros compañeros.

    El de Laura no es un caso aislado, según los reportes del diplomado “Escuela y Juventud”, impartido por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a 500 profesores de diferentes secundarias públicas del DF, el bullying sucede muchas veces porque los profesores minimizan el acoso estudiantil si no hay golpes de por medio.

    Luz María Guillén, Leticia Pogliagh y Janet Trejo Quintana son investigadoras del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y tienen a su cargo el diplomado “Escuela y juventud” que tiene como objetivo sensibilizar a los profesores de nivel secundaria para que mejoren su comunicación dentro de la aulas.

    De lo que se han dado cuenta, después de estudiar los reportes de 500 profesores, es que no distinguen las agresiones entre sus alumnos: ven zapes, empujones o golpes, además del acoso sexual, y los dejan pasar todos los días.

    También, comentan, los profesores, según su corriente pedagógica, ejercen un papel de autoridad y tienen la falsa idea de que un buen profesor es el que logra mantener a un grupo en silencio.

   Las investigadoras cuentan a EL UNIVERSAL que el objetivo es lograr que los profesores sean capaces de reconocer los grupos en los que se divide su salón de clases, que conozcan sus historias personales, familiares, sus gustos y problemas.

   Que acepten cambiar sus estrategias pedagógicas en favor de la educación y que sepan que los adolescentes que ellos ven como “jóvenes problema” tienen sus propias historias de vida. 

    Experiencias variadas Luz María Guillen es parte del diplomado “Escuela y Juventud” y dice que un profesor de aula que conoce bien a su grupo puede detectar el “bullying” en cualquier forma, pues es capaz de reconocer momentos de violencia entre sus alumnos y no creer ante un caso evidente de acoso escolar que sólo se trata de chicos que “se llevan pesado”, además si conoce las necesidades de sus estudiantes puede adaptar nuevas técnicas pedagógicas menos piramidal es y más horizontales entre alumno y maestro.

   Explica que los 500 profesores que cursaron su diplomado tuvieron que trabajar primero con la percepción que tienen sobre sus alumnos, después, hacer conciencia de los grupos de poder al interior del salón de clases y, por último, construir y redefinir la relación con sus alumnos.

    Janet Trejo asegura que las experiencias han sido muy variadas, desde maestros que comparan a los alumnos con chimpancés hasta otros que los quieren cuidar como si fueran sus propios hijos.

    “De un extremo a otro hay una gama amplia de formas de impartir clases y clasificarlos es difícil, sin embargo hay diferencias en técnicas pedagógicas, los que estudiaron en la escuela Normal tienen muchas herramientas pedagógicas, pero están construidas a través de una relación piramidal, ellos son quienes ponen el orden, son la autoridad y consideran que un buen profesor es quien mantiene al grupo callado, los que son universitarios y tienen carreras como química, matemáticas, historia y que dan clases, están más abiertos a experimentar nuevos métodos pedagógicos, a buscar otras formas de llegarle a los estudiantes, a tener una relación más horizontal, muchos de éstos profesores dejan una inquietud en sus alumnos por estudiar química , biología o la carrera que tenga el profesor”, dice.

    Luz María Guillén añade que en términos generales los maestros de secundaria consideran que son buenos si mantienen el control del grupo, así que una de las actividades del diplomado contempla que conozcan a sus alumnos aplicando un cuestionario que los lleva a profundizar en los problemas de los chicos, así descubrimos, junto con los profesores, casos de alumno que ellos consideran latosos, que en realidad son chicos kinestésicos que necesitan aprender en movimiento.

     Dice que los alumnos, por definición, están subordinados a una estructura jerárquica donde el maestro juega un papel central de interacción entre las fuerzas al interior del aula y aún al exterior.
Digamos que el profesor y los alumnos conforman el grupo primario y presupongamos que existe una interdependencia funcional entre ellos.

    Este es uno de los puntos más importantes en la dinámica de los grupos, ya que aquí se expresan las acciones y las percepciones de los miembros que los integran.

   Los profesores, dependiendo de la corriente pedagógica que asuman (autoritaria, constructivista, solidaria, etcétera), juegan un rol diferente dentro del aula y perciben a sus alumnos de diferente manera, baste como ejemplo la mención de dos corrientes.

    En primer término, la conductista que ve al alumno como “sujeto activo y su nivel de actividad se ve fuertemente restringida, condicionada, por las características prefijadas del programa”, y donde el maestro es un ingeniero educacional y un administrador de contingencias referidos al reforzamiento positivo.

    Las consecuencias de esta mirada pueden acarrear el preconcepto de que como alumno lo único a lo que viene a la escuela es a aprender y, por lo tanto, se tiene que someter.

   Por su parte, la doctora en piscología Leticia Pogliaghi dice que a lo largo del diplomado los profesores van cambiando, incorporando una percepción más aguda hacia sus estudiantes sin verles con prejuicios, es importante que sepan con quiénes están hablando, saber cuál de sus alumnos es visual y necesita aprender a través de imágenes, cuál auditivo y recibe los conocimientos por lo que escucha y cual es kinestésico y necesita estar en movimiento.

     “Les pusimos ejercicios para que se dieran cuenta de lo que comunicaba su cuerpo cuando impartían la misma clase al grupo que consideraban problema y al que consideraban tranquilo y que le pidieran a uno de sus alumnos que grabara la clase”.

     La sorpresa de los profesores es que su actitud y comunicación corporal cambia cuando se enfrentan al grupo “problema” pues su rostro se ve enojado, los profesores no pueden creer que sus alumnos los miren así y comienzan a entender que ellos también son parte de la solución”, dice Pogliaghi.

    Por su parte, Luz María Guillen dice que una vez que un profesor se interesa por conocerlos se da cuenta que sus alumnos no son sólo estudiantes problema y que al entrar por la puerta no dejan colgada su condición juvenil, su historia familiar, sus gustos, sus deficiencias y sus habilidades; olvidando que en la actualidad las diferentes expresiones de lo juvenil atraviesan la escuela de manera directa.

    Ejemplo de ello, los medios electrónicos, los grupos de pares, las propias experiencias de los jóvenes, todo lo cual hace a estos nuevos miembros de la comunidad seres más capaces de enfrentar los procesos acelerados de cambio, donde el conocimiento ya no está dominado por la institución escolar.

    “Si logramos que al menos uno de ellos cambie la percepción de su grupo y se involucre seremos parte de un crecimiento importante en materia de comunicación maestro-alumno, no se puede en todos los casos, pero es la única forma de hacer más llevadera la vida en el aula”, dice. 


Fuente: http://www.elporvenir.com.mx/notas.asp?nota_id=639812