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domingo, 28 de julio de 2013

¿SERÁ TERRORISMO DETONAR UNA BOMBA LACRIMÓGENA PARA HUIR DE LOS PERSEGUIDORES TRAS UN ROBO?



LA GATA EN LA BATEA 
 
¿SERÁ TERRORISMO DETONAR UNA 
BOMBA LACRIMÓGENA PARA HUIR DE 
LOS PERSEGUIDORES TRAS UN ROBO?

 
 Estación del Metro de Caracas, en horas de mayor afluencia de usuarios

     En la primera entrega de “Die Hard”, protagonizada por Bruce Willis, el jefe de quienes habían tomado el Nakatomi Plaza, Hans Gruber, cuándo manifiesta cuáles son sus peticiones para deponer las armas y liberar rehenes, exige que además del transporte para huir también deben ser liberados los miembros de bandas terroristas presos en distintas partes del mundo, y mencionándolos nombra a un desconocido grupo que ni siquiera los miembros de su propio grupo conocía, a lo cual adujó que había leído sobre ellos en Internet. Por supuesto, todas esas exigencias de su petición eran un simple ardid para robar en el Nakatomi Plaza, un señuelo para ganar tiempo y distraer a las autoridades; sin embargo, su acción provocó terror en la población, infundiéndole miedo, al propio tiempo que coaccionaba al gobierno para alcanzar un fin político. He aquí la esencia del acto terrorista: infundir miedo a la población, para obtener un fin político.
         ¿Cómo se infunde miedo en la población? Durante la Segunda Guerra Mundial, el Imperio del Sol Naciente lanzó bombas sobre suelo estadounidense, en la costa oeste; se valió de unos globos aerostáticos cuya carga detonaría por un mecanismo de tiempo, y efectivamente explotaron sobre territorio estadounidense; no obstante, a petición del gobierno, los medios de comunicación de la época se abstuvieron de difundir en su momento la información y la población no fue alertada; la población, ignorante de esos eventos, no entró en pánico y, además, los nipones supusieron que habían fallado en vista de no ser difundida noticia alguna respecto a esos ataques, y dejaron de mandar más artefactos explosivos en globo; en realidad, las bombas efectivamente causaron daños, pero la población no entró en pánico, ni los japoneses alcanzaron su propósito: Coaccionar a los aliados.
         Sin embargo, en la actualidad, por lo general, en un coche destartalado colocan tres o cuatro kilos de dinamita, y lo hacen explotar en medio de cualquier calle concurrida, y todos a nivel mundial nos enteramos del hecho, gracias al poder mediático existente actualmente, infundiendo pánico entre la población afectada más inmediatamente por el acto terrorista; aún más, sí debido a su resonancia mediática se genera pánico en la población usando una simple bomba molotov, ya es terrorismo: Uno de los caracteres distintivos del terrorismo es causar pánico en la población, no en unos cuántos transeúntes o viandantes, sino en toda la población, en la sociedad misma.
         ¿En qué consiste ese pánico?  ¿En qué consiste ese miedo, ese terror? Ese pánico, miedo o terror, consiste básicamente en un estado de angustia y ansiedad provocado por la incertidumbre misma de desconocer cuándo se podría ser víctima de un acto terrorista. En sociedades dónde es usual la colocación de artefactos explosivos en trenes, verbigracia, quienes abordan esos vehículos lo hacen con temor, pues ignoran cuándo podría explotar una bomba. Ese miedo es generado para coaccionar al gobierno, provocando no sólo que la población opine respecto a las reivindicaciones políticas del grupo terrorista; se pretende provocar igualmente que la población acepte como propia la idea que quiere imponer ese grupo terrorista, cómo puede constatarse fácilmente al examinar sucintamente las actividades de cualquier grupo insurgente contemporáneo. El acto terrorista va más allá de la simple toma del poder por el poder mismo, pretende más bién modificar el status quo, cómo se evidenció con los anarquistas desde el mismo comienzo del anarquismo, con Pierre Joseph Proudhon a la cabeza, pasando por el asesinato a manos de un anarquista del Archiduque Francisco Fernando de Austria, detonante de la Primera Guerra Mundial, y que aún resuena en Los Balcanes, con sus guerras intestinas, y cómo se evidencia también en la actualidad con los grupos separatistas que luchan por sus ideales en diversos países.
         Así pues, resultaría muy simplista definir como terrorista a todo aquél que coloque y detone bombas, secuestre y asesine gente. El acto terrorista implica una idea que quiere ser impuesta mediante la violencia; asimismo, implica que esa idea contraría a las comúnmente aceptadas o admitidas como aceptables dentro de una sociedad dada. ¿Para qué fueron enviados los sobres con ántrax, tanto en Estados Unidos como en Argentina? ¿Cuál fue el móvil político para enviar por correo esos sobres con ántrax? Quizás jamás se sepa cuál fue su móvil, ningún grupo reclamó su autoría; en el caso estadounidense, dentro de algunos sobres había un mensaje que terminaba diciendo: “Muerte a [Norte] América, Muerte a Israel, Allah es grande”; en el caso argentino, ni siquiera existió móvil político alguno, y todo resultó en falsa alarma, nada estaba contaminado con ántrax; sin embargo, en ambos incidentes la población entró en pánico, y en Buenos Aires se afirmó que el Ejecutivo sembró un terror infundado, propalando información falsa entre la población.  
    Resultado: Fue examinada la exagerada cantidad de 19.500 muestras, todas sospechosas de contener ántrax, examinaron hasta un pote de helado podrido; todas las pruebas resultaron negativas, ninguna de las muestras contenía ántrax; pero todas esas muestras fueron examinadas producto del pánico, generado por un sobre sospechoso remitido desde Miami cuya existencia fue reportada a las autoridades, y que para ser recolectado fue aislada  por la Policía y los Bomberos una cuadra completa en un barrio de Córdoba, Buenos Aires, en las mismas fechas cuándo EEUU confirmaba muertes por inhalación de ántrax. De modo pues, la población entró en pánico, tanto en EEUU como en la Argentina.  Ahora bién, ¿quién provocó esos pánicos? ¿Cuál fue el móvil político para provocar esos pánicos?  Leyendo a Jon Ronson (“¿Es usted un psicópata?), pareciera que podrían ser provocados hasta por el propio gobierno, para manipular y someter a la población: Es más seguro ser temido que amado, como diría Maquiavelo.
         ¿Qué es entonces un acto terrorista? Para responder a esta interrogante me permitiré primero transcribir textualmente cuál es la definición legal de acto terrorista, en Venezuela:
     Acto terrorista: Es aquel acto intencionado que por su naturaleza o su contexto, pueda perjudicar gravemente a un país o a una organización internacional tipificado como delito según el ordenamiento jurídico venezolano, cometido con el fin de intimidar gravemente a una población; obligar indebidamente a los gobiernos o a una organización internacional a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo; o desestabilizar gravemente o destruir las estructuras políticas fundamentales, constitucionales, económicas o sociales de un país o de una organización internacional. (Ley Orgánica Contra la Delincuencia Organizada y el Terrorismo,   Artículo 4°, numeral 1)  
       


        Por tanto, cómo ya quedó expresado, reiteramos: No constituye acto terrorista colocar y detonar bombas y artefactos explosivos, secuestrar y matar gente, sí estos actos no persiguen ningún fin político. Conforme a la legislación venezolana, esa finalidad política del acto viene dada por la naturaleza y el contexto del acto, caracterizados por la intención del acto mismo y su propósito o finalidad:
       Según la legislación venezolana, glosando la anterior norma, la intención del acto terrorista es perjudicar gravemente a un país o a una organización internacional:
·         intimidando gravemente a una población;
·    obligando indebidamente a los gobiernos o a una organización internacional a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo;
·     desestabilizando gravemente las estructuras políticas fundamentales, constitucionales, económicas o sociales de un país o de una organización internacional, o destruyéndolas.

        Por supuesto, quién comete acto terrorista está cometiendo un acto contrario a toda convivencia social pacífica, haciendo prevalecer una idea a costa y riesgo de la vida humana.  
         Empero, sí alguién persigue a un gentío con una inyectadora contentiva de sangre contaminada con sida, para inocularles el virus, ese acto no será terrorista sí no persigue un fin político; del mismo modo que tampoco será un acto terrorista detonar una bomba lacrimógena en una estación del Metro, para escapar de quienes lo persiguen por clamor popular tras haber cometido un crimen, para aprehenderlo, pues huir de los perseguidores no constituye terrorismo. Por el contrario, será un acto terrorista sí un solitario viandante degüella con un simple cuchillo en la calle a un militar, a plena luz del día, en plena vía pública, sí afirma que lo asesina por una idea política o de fundamentalismo, cómo fue el caso del incidente del soldado británico asesinado en Londres. 

 

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Autor: Fundamerced
        
 


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