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domingo, 5 de octubre de 2014

HEMEROTECA: La conducta antisocial y la apatía, síntomas comunes de los agresores y víctimas del acoso escolar


La conducta antisocial y la apatía, síntomas comunes de agresores y víctimas del acoso escolar
Acoso escolar










 


Según un estudio de la Agencia de Salud Pública de Barcelona:
-  En su mayoría son chicos de 13 años que cursan segundo o tercero de la ESO.
-  Suelen tener comportamientos antisociales y sentirse cansados o nerviosos.
-  Los agresores acostumbran a fumar y beber alcohol y las víctimas tienen sobrepeso o ser obesos. 
-  El 16,7% de los alumnos de Secundaria sufre o ejerce el bullying.




 20MINUTOS.ES. 18.07.2013 

       Los agresores y las víctimas del acoso escolar no son tan distintos como se puede creer. Según un estudio de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), comparten edad, sexo y estado de ánimo negativo. Las principales diferencias son que los primeros consumen alcohol y marihuana mientras que los segundas no toman estas sustancias pero tienen sobrepeso. Un pequeño porcentaje es víctima y agresor. 

       El informe, publicado en la revista Gaceta Sanitaria, ha sido elaborado a partir de una muestra de 3.089 alumnos de 80 institutos de la capital catalana de entre 13 y 18 años. De estos, un 16,7% está involucrado en casos de bullying, un 5,8% es víctima del acoso escolar, un 8,1% lo ejerce y un 2,3% tiene ambos roles. 

         Por sexos, el 7,1% de los chicos y el 4,7% de las chicas padecen acoso escolar y lo ejercen el 11,2% y el 5,2%, respectivamente. Este fenómeno se da especialmente en segundo de la ESO —cuando lo padecen el 18,2% de los chicos y el 14,4% de las chicas—, y en tercero —cuando la sufren el 10,9% de los chicos y el 4,5% de las chicas—. Estos porcentajes descienden sensiblemente en cuarto. 

        El perfil del acosador corresponde al de un joven de 13 años que fuma cannabis, mientras que el de la víctima —se considera como tal a los alumnos que han sufrido insultos, agresiones físicas y marginación— es el de un joven de la misma edad con sobrepeso. Ambos suelen tener comportamientos antisociales y a menudo se sienten cansados, aburridos, nerviosos o tensos. 

        Los investigadores sostienen que el acoso escolar no solo puede tener consecuencias en la salud de los adolescentes que lo sufren o lo ejercen, sino que, además, tanto víctimas como agresores pueden padecer desórdenes psicológicos en la edad adulta

Factores de riesgo 

          Uno de los principales factores de riesgo para sufrir este tipo de acoso es el sobrepeso y la obesidad, y puede favorecer que quienes lo sufren sean marginados por sus compañeros. Las víctimas se suelen sentir tristes, tener una baja autoestima, sentirse físicamente distintas y tener dificultades para conciliar el sueño. 

        Son conclusiones similares a las de otros estudios pero se ha constatado que las víctimas del bullying no suelen consumir cannabis ni alcohol pese a lo que se decían en otras investigaciones. Habitualmente, su entorno familiar les sobreprotege. 

        En cambio, los agresores sí consumen alcohol y cannabis. Los investigadores sostienen que el tabaco puede ser una señal pues los agresores se sienten seguros de sí mismos y tienden a no tener reglas sociales. 

        Con todo recomiendan a los colegios, especialmente a los que detectan comportamientos antisociales y violentos en algunos de sus estudiantes, que apliquen planes de prevención del acoso escolar, que incluyen enseñar a los alumnos a desarrollar habilidades sociales y emocionales para crear un clima escolar positivo

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Fuente:   http://www.20minutos.es/noticia/1874887/0/estudio/victimas-agresores/acoso-escolar/









Según un estudio de la Agencia de Salud Pública de Barcelona. En su mayoría son chicos de 13 años que cursan segundo o tercero de la ESO. Suelen tener comportamientos antisociales y sentirse cansados o nerviosos. Los agresores acostumbran a fumar y beber alcohol y las víctimas tienen sobrepeso o ser obesos. El 16,7% de los alumnos de Secundaria sufre o ejerce el bullying.
20MINUTOS.ES. 18.07.2013 Los agresores y las víctimas del acoso escolar no son tan distintos como se puede creer. Según un estudio de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), comparten edad, sexo y estado de ánimo negativo. Las principales diferencias son que los primeros consumen alcohol y marihuana mientras que los segundas no toman estas sustancias pero tienen sobrepeso. Un pequeño porcentaje es víctima y agresor. El informe, publicado en la revista Gaceta Sanitaria, ha sido elaborado a partir de una muestra de 3.089 alumnos de 80 institutos de la capital catalana de entre 13 y 18 años. De estos, un 16,7% está involucrado en casos de bullying, un 5,8% es víctima del acoso escolar, un 8,1% lo ejerce y un 2,3% tiene ambos roles. Por sexos, el 7,1% de los chicos y el 4,7% de las chicas padecen acoso escolar y lo ejercen el 11,2% y el 5,2%, respectivamente. Este fenómeno se da especialmente en segundo de la ESO —cuando lo padecen el 18,2% de los chicos y el 14,4% de las chicas—, y en tercero —cuando la sufren el 10,9% de los chicos y el 4,5% de las chicas—. Estos porcentajes descienden sensiblemente en cuarto. El perfil del acosador corresponde al de un joven de 13 años que fuma cannabis, mientras que el de la víctima —se considera como tal a los alumnos que han sufrido insultos, agresiones físicas y marginación— es el de un joven de la misma edad con sobrepeso. Ambos suelen tener comportamientos antisociales y a menudo se sienten cansados, aburridos, nerviosos o tensos. Los investigadores sostienen que el acoso escolar no solo puede tener consecuencias en la salud de los adolescentes que lo sufren o lo ejercen, sino que, además, tanto víctimas como agresores pueden padecer desórdenes psicológicos en la edad adulta. Factores de riesgo Uno de los principales factores de riesgo para sufrir este tipo de acoso es el sobrepeso y la obesidad, y puede favorecer que quienes lo sufren sean marginados por sus compañeros. Las víctimas se suelen sentir tristes, tener una baja autoestima, sentirse físicamente distintas y tener dificultades para conciliar el sueño. Son conclusiones similares a las de otros estudios pero se ha constatado que las víctimas del bullying no suelen consumir cannabis ni alcohol pese a lo que se decían en otras investigaciones. Habitualmente, su entorno familiar les sobreprotege. En cambio, los agresores sí consumen alcohol y cannabis. Los investigadores sostienen que el tabaco puede ser una señal pues los agresores se sienten seguros de sí mismos y tienden a no tener reglas sociales. Con todo recomiendan a los colegios, especialmente a los que detectan comportamientos antisociales y violentos en algunos de sus estudiantes, que apliquen planes de prevención del acoso escolar, que incluyen enseñar a los alumnos a desarrollar habilidades sociales y emocionales para crear un clima escolar positivo.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/1874887/0/estudio/victimas-agresores/acoso-escolar/#xtor=AD-15&xts=467263
20MINUTOS.ES. 18.07.2013 Los agresores y las víctimas del acoso escolar no son tan distintos como se puede creer. Según un estudio de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), comparten edad, sexo y estado de ánimo negativo. Las principales diferencias son que los primeros consumen alcohol y marihuana mientras que los segundas no toman estas sustancias pero tienen sobrepeso. Un pequeño porcentaje es víctima y agresor. El informe, publicado en la revista Gaceta Sanitaria, ha sido elaborado a partir de una muestra de 3.089 alumnos de 80 institutos de la capital catalana de entre 13 y 18 años. De estos, un 16,7% está involucrado en casos de bullying, un 5,8% es víctima del acoso escolar, un 8,1% lo ejerce y un 2,3% tiene ambos roles. Por sexos, el 7,1% de los chicos y el 4,7% de las chicas padecen acoso escolar y lo ejercen el 11,2% y el 5,2%, respectivamente. Este fenómeno se da especialmente en segundo de la ESO —cuando lo padecen el 18,2% de los chicos y el 14,4% de las chicas—, y en tercero —cuando la sufren el 10,9% de los chicos y el 4,5% de las chicas—. Estos porcentajes descienden sensiblemente en cuarto. El perfil del acosador corresponde al de un joven de 13 años que fuma cannabis, mientras que el de la víctima —se considera como tal a los alumnos que han sufrido insultos, agresiones físicas y marginación— es el de un joven de la misma edad con sobrepeso. Ambos suelen tener comportamientos antisociales y a menudo se sienten cansados, aburridos, nerviosos o tensos. Los investigadores sostienen que el acoso escolar no solo puede tener consecuencias en la salud de los adolescentes que lo sufren o lo ejercen, sino que, además, tanto víctimas como agresores pueden padecer desórdenes psicológicos en la edad adulta. Factores de riesgo Uno de los principales factores de riesgo para sufrir este tipo de acoso es el sobrepeso y la obesidad, y puede favorecer que quienes lo sufren sean marginados por sus compañeros. Las víctimas se suelen sentir tristes, tener una baja autoestima, sentirse físicamente distintas y tener dificultades para conciliar el sueño. Son conclusiones similares a las de otros estudios pero se ha constatado que las víctimas del bullying no suelen consumir cannabis ni alcohol pese a lo que se decían en otras investigaciones. Habitualmente, su entorno familiar les sobreprotege. En cambio, los agresores sí consumen alcohol y cannabis. Los investigadores sostienen que el tabaco puede ser una señal pues los agresores se sienten seguros de sí mismos y tienden a no tener reglas sociales. Con todo recomiendan a los colegios, especialmente a los que detectan comportamientos antisociales y violentos en algunos de sus estudiantes, que apliquen planes de prevención del acoso escolar, que incluyen enseñar a los alumnos a desarrollar habilidades sociales y emocionales para crear un clima escolar positivo.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/1874887/0/estudio/victimas-agresores/acoso-escolar/#xtor=AD-15&xts=467263
20MINUTOS.ES. 18.07.2013 Los agresores y las víctimas del acoso escolar no son tan distintos como se puede creer. Según un estudio de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), comparten edad, sexo y estado de ánimo negativo. Las principales diferencias son que los primeros consumen alcohol y marihuana mientras que los segundas no toman estas sustancias pero tienen sobrepeso. Un pequeño porcentaje es víctima y agresor. El informe, publicado en la revista Gaceta Sanitaria, ha sido elaborado a partir de una muestra de 3.089 alumnos de 80 institutos de la capital catalana de entre 13 y 18 años. De estos, un 16,7% está involucrado en casos de bullying, un 5,8% es víctima del acoso escolar, un 8,1% lo ejerce y un 2,3% tiene ambos roles. Por sexos, el 7,1% de los chicos y el 4,7% de las chicas padecen acoso escolar y lo ejercen el 11,2% y el 5,2%, respectivamente. Este fenómeno se da especialmente en segundo de la ESO —cuando lo padecen el 18,2% de los chicos y el 14,4% de las chicas—, y en tercero —cuando la sufren el 10,9% de los chicos y el 4,5% de las chicas—. Estos porcentajes descienden sensiblemente en cuarto. El perfil del acosador corresponde al de un joven de 13 años que fuma cannabis, mientras que el de la víctima —se considera como tal a los alumnos que han sufrido insultos, agresiones físicas y marginación— es el de un joven de la misma edad con sobrepeso. Ambos suelen tener comportamientos antisociales y a menudo se sienten cansados, aburridos, nerviosos o tensos. Los investigadores sostienen que el acoso escolar no solo puede tener consecuencias en la salud de los adolescentes que lo sufren o lo ejercen, sino que, además, tanto víctimas como agresores pueden padecer desórdenes psicológicos en la edad adulta. Factores de riesgo Uno de los principales factores de riesgo para sufrir este tipo de acoso es el sobrepeso y la obesidad, y puede favorecer que quienes lo sufren sean marginados por sus compañeros. Las víctimas se suelen sentir tristes, tener una baja autoestima, sentirse físicamente distintas y tener dificultades para conciliar el sueño. Son conclusiones similares a las de otros estudios pero se ha constatado que las víctimas del bullying no suelen consumir cannabis ni alcohol pese a lo que se decían en otras investigaciones. Habitualmente, su entorno familiar les sobreprotege. En cambio, los agresores sí consumen alcohol y cannabis. Los investigadores sostienen que el tabaco puede ser una señal pues los agresores se sienten seguros de sí mismos y tienden a no tener reglas sociales. Con todo recomiendan a los colegios, especialmente a los que detectan comportamientos antisociales y violentos en algunos de sus estudiantes, que apliquen planes de prevención del acoso escolar, que incluyen enseñar a los alumnos a desarrollar habilidades sociales y emocionales para crear un clima escolar positivo.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/1874887/0/estudio/victimas-agresores/acoso-escolar/#xtor=AD-15&xts=467263

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