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jueves, 21 de febrero de 2013

HEMEROTECA: Otra mirada a la violencia escolar




Sábado, 16 de febrero de 2013
UNIVERSIDAD › LAS RELACIONES INTERGENERACIONALES EN LA CONVIVENCIA ENTRE IGUALES EN EL MEDIO ESCOLAR 


 
Otra mirada a la violencia escolar

                                             
        A partir de una mirada innovadora respecto a investigaciones anteriores, dos psicólogas de la UNR analizan la violencia entre pares en el medio escolar y revalorizan a la figura del adulto como mediador y soporte de los menores involucrados. 



Elida Penecino y Leticia Muné, de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina


 Por Silvana Di Stefano

       Investigadores de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) analizaron la problemática de la violencia entre pares en el medio educativo en establecimientos de la ciudad y valorizaron la importancia de la intervención de un adulto como referente en la escuela para solucionar tales situaciones. "El registro por parte de los alumnos con respecto al adulto docente como autoridad que regula las conductas en el espacio institucional previene la problemática y contribuye a profundizar los procesos de formación y convivencia ciudadana", sostuvieron las investigadoras Elida Penecino y Leticia Muné de la Facultad de Psicología de la UNR. Penecino y Muné se abocaron a contar qué significaba esta violencia entre pares -conocida también como Bullying- y a reflexionar sobre la convivencia entre los miembros de los establecimientos educativos que tenían una relación directa con la situación, organizando talleres orientando sus preguntas a reflexionar sobre este punto y a desnaturalizar la violencia entre chicos. 

      El objetivo general de la investigación es examinar la influencia de las relaciones intergeneracionales entre adultos docentes y alumnos adolescentes en la convivencia entre iguales en el medio escolar.

      "Violencia es una palabra que en nuestra investigación constituye el eje central y es un concepto muy amplio. Se toma a la violencia desde un punto de vista relacional y social más que individual, en donde cobran sentido los comportamientos y no los individuos, a quienes muchas veces se denomina violentos como si fuera una cualidad personal y no un fenómeno que emerge en determinadas condiciones sociales", precisó Muné. 

     El trabajo considera que existen situaciones de violencia tanto física como simbólica, siendo las primeras las que toman mayor visibilidad, aunque son más frecuentes las últimas. Por otra parte, los adultos terminan tomando menos medidas frente a las mismas por considerarlas de menor gravedad. "Nosotras como psicólogas, le aplicamos una mirada distinta a las investigaciones ya existentes, buscamos la reflexión de la problemática, con los maestros, con los adolescentes, con todos los miembros de las escuelas", plantearon las investigadoras. 

      Con esta innovadora manera de ver la problemática, el trabajo de las científicas se abocó a salir a contar qué significaba esta violencia entre pares, o también llamado "Bullying", y a reflexionar sobre la convivencia entre los miembros de los establecimientos educativos que tenían una relación directa con la situación. "La idea fue ver qué estaba pasando con la convivencia y organizar talleres con preguntas orientadas a reflexionar y pensar sobre este punto", señaló Muné. 

       Esta investigación tiene sus orígenes en el 2001 cuando las investigadoras se contactaron con pares españoles que trabajaban esta problemática. "La población europea juvenil iba decreciendo y surge la preocupación por cuidarlos y los primeros trabajos sobre suicidios infantiles o juveniles y el maltrato entre ellos en las instituciones escolares", contó Penecino. En el país el primer caso conocido fue la masacre escolar de Carmen de Patagones en 2004 cuando un alumno de 15 años disparó contra sus compañeros de aula provocando víctimas, heridos y muertos. 

     El trabajo de las investigadoras consistió en realizar talleres con el fin de tomar conciencia de la temática, desnaturalizar la violencia entre chicos. "Veíamos que muchos contestaban a las preguntas propuestas que siempre había ocurrido esto de la violencia, que siempre el más grande le pegaba al más chico, las cargadas por alguna diferencia, entre otras respuestas, y así parecía como algo natural", indicó Penecino. 

     Además, las investigadoras utilizaron como herramientas de trabajo obras de teatro y películas de cine. Hasta que en 2005 se animaron a realizar su propia experiencia visual. "Editamos nuestro propio video donde mostrábamos situaciones violentas. Nos sentamos en una plaza céntrica y registramos la violencia de nuestra ciudad. Desde la sonoridad del lugar, que es violenta para el oído, hasta las condiciones en las que los chicos llegaban al establecimiento, vimos que eran dejados en doble fila o en la vereda de enfrente y debían afrontar solos esa violencia externa a la que se los exponía". 

      Penecino y Muné arribaron a la conclusión que frente a un insulto, a un robo de útiles, una agresión, si estaba presente el adulto que lo habilitaba a pensar lo que había ocurrido empezaban a reconocerse entre ellos. "Nuestra sociedad reclama de la educación un planteo crítico del conjunto de valores que definen nuestra realidad. La escuela por si sola no puede transformar las situaciones de desigualdad e injusticia pero sí puede contribuir a que cada uno de sus actores sean agentes transformadores de su vida cotidiana", resumieron las investigadoras.

      Asimismo, plantearon la necesidad del apoyo y la compañía de un adulto. En este sentido, Penecino aseguró: "El docente y el adulto en general perdieron su lugar, haber reconocido muchos derechos en los niños por alguna razón hizo creer al adulto que había que cuidarlo menos. Han dejado a estos chicos a la deriva, en un estado de indefensión peligrosa y esto lo demuestra la cotidianeidad". 

    Profundizando más sobre la función del adulto, Muné agregó que "... en la medida en que se pueda investigar acerca del modo en que influyen las relaciones intergeneracionales sobre los modos de socialización de los jóvenes, los adultos podrán tomar diferentes medidas y crear diversas estrategias a nivel institucional que coadyuven a una convivencia más solidaria y armónica en el medio escolar así como en otros ámbitos sociales". 

Dirección de Ciencias de la Comunicación de la UNR

Fuente:   http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/25-37690-2013-02-16.html

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